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3 de Enero del 2024
Historias
Lectura: 7 minutos
3 de Enero del 2024
Redacción Comercial
El impacto del Metro de Quito se analizó en un foro en el instituto Movilis
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El Instituto Movilis es un nuevo centro de educación que ofrece titulaciones de tercer nivel en disciplinas innovadoras. Fotos: PlanV

 

El gerente del Metro de Quito, Hugo Villacrés, explicó en un conversatorio en el Instituto Movilis su visión sobre el impacto que el tren subterráneo tendrá en la movilidad en la capital.

La cita tuvo lugar hace pocas semanas en el auditorio del Instituto Superior Tecnológico de Movilidad e Innovación (Movilis) en Quito. Se trató de un conversatorio titulado "El desafío de la movilidad eléctrica y el Metro de Quito", con la participación del gerente de la Empresa del Metro, Hugo Villacrés, del rector del Movilis, Pedro Montalvo y del promotor de dicha institución, el empresario Jaime Ruiz.

Ruiz explicó que las grandes ciudades que han solucionado los problemas de congestión vehicular son ciudades con un sistema de metro, tranvías y trenes complementarios. Además, son ciudades con fuertes políticas de control al automóvil. El empresario aseguró que con el Metro, Quito ha tomado una primera medida en ese camino.

“El Metro aportará un cambio significativo a la calidad de vida de los quiteños. Estamos viendo lo que significa para una familia de clase media que destinaba dos o tres horas diarias a la movilidad y que hoy, ese tiempo que reduce lo dedica a su vida. Un empleado que llega fresco y despejado a su trabajo se vuelve más productivo”, sostuvo Ruiz.

Por otro lado, el promotor de Movilis declaró que el Metro tendrá un impacto “gigante” en el desarrollo urbano y el crecimiento en altura de Quito. Ruiz proyectó hacia los próximos años que grandes edificios se establecerán en las cercanías del corredor. “Este proyecto obligará a la ciudad a pensar en otros elementos para volver sostenible a la ciudad”, dijo.

Durante el conversatorio, el gerente del Metro disertó sobre las perspectivas del tren subterráneo en la ciudad y el impacto que podrían tener otras opciones de movilidad eléctrica.

Villacrés empezó su intervención contando la anécdota de que era tal la incertidumbre en el Metro, que sus trabajadores preferían no usar en la calle la chompa de la entidad, porque a veces recibían críticas del público por la demora en el funcionamiento del subterráneo, pero eso, destacó, cambió  a partir del 1 de diciembre, cuando diez años después del inicio de las obras se puso en marcha el nuevo sistema de transporte masivo.

El gerente del Metro se remontó a la implementación del Trole, que después de Curitiva en Brasil, fue el segundo sistema de movilidad eléctrica moderno implementado en Quito, ciudad que en los primeros años del siglo XX tuvo una red de tranvías que conectaban la estación del tren de Chimbacalle con los principales barrios del Casco Antiguo. Pero Villacrés cree que no hubo continuidad en el modelo de uso de transporte público eléctrico que se planteó con el trolebús, y reveló que en la actualidad el esquema mismo de los buses eléctricos con grandes conectores que los alimentan ya no se usa en el mundo, siendo reemplazado por modernos tranvías y por redes de metro.

De ahí que Villacreses anticipó que el nuevo núcleo de la movilidad en Quito ya no será el trolebús, sino el propio sistema de metro que ya opera. Se mostró satisfecho del interés del público en el nuevo sistema de transporte, que se ha evidenciado en las redes sociales.

Para el gerente, una de las primeras tareas del Metro será devolverle a la ciudad el sentido de pertenencia y planificación, pues explicó que una vez que se inició el funcionamiento del tren subterráneo en la capital, la ciudad del futuro deberá planificar nuevas rutas que integren a más sectores de la ciudad con la extensión del metro.

Al respecto, mencionó que se plantean desafíos como llevar el metro al extremo norte de la ciudad, desarrollar líneas de trenes de superficie que conecten el valle central capitalino con los de Tumbaco y Los Chillos e inclusive con puntos al sur de Quito como Machachi, así como con el aeropuerto de Tababela.

El gerente del Metro destacó también el ahorro del tiempo que implica usar el subterráneo, que permite cubrir un recorrido de dos horas en 34 minutos. Inclusive, destacó como algo positivo que las personas deban caminar más para alcanzar las estaciones del metro, lo que influirá en una mejora de su salud.

Pero no tendría sentido, explicó el gerente, que se tenga en el subsuelo de Quito un servicio de primer mundo sin que se piense en que el transporte en la superficie esté ordenado en función del metro. 

El Metro de Quito ha despertado gran interés de la ciudadanía capitalina 

Resaltó que el metro dinamizará el Centro Histórico, y que se podría pesar en un teleférico para subir al Panecillo desde la zona de La Ronda, así como otras amenidades que faciliten el crecimiento de una ciudad policéntrica. Por ejemplo, explicó que la zona del Ejido, La Floresta, La Mariscal y las inmediaciones, en donde hay instituciones académicas, se podría pensar en temas de rehabilitación de construcciones para vivienda y parqueaderos. El parque de El Ejido podría ser rehabilitado con restaurantes y centros turísticos que ofrezcan seguridad y otros servicios de entretenimiento. El metro, señaló, permitirá un cambio movilizador en sectores como la avenida 10 de Agosto y otras partes de la capital actualmente deprimidas.

El gerente del Metro explicó que no se podía conocer cuántas personas iban a usar el subterráneo, y que actualmente el metro podría atender a unas 300 mil personas, tomando en cuenta la flota de trenes y el circuito que actualmente tiene la red que se construyó.

Actualmente, se prepara un sistema de estadística que el Metro publicará para conocer los detalles demográficos de la población que usa el subterráneo capitalino.

Según información del Metro de Quito, publicada el pasado 20 de diciembre, se llegó a los dos millones y medio de validaciones de inicio de viajes, desde el comienzo de la operación comercial, el pasado 1 de diciembre. Los trenes subterráneos mueven alrededor de un millón de personas por semana.

El Metro precisó que ha alcanzado un promedio de 137.000 movilizaciones al día, y a mediados de diciembre la cifra supera las 146.000 personas movilizadas a diario. Las estaciones que tienen la mayor afluencia de personas son Quitumbe (324 mil), San Francisco (289 mil) y Labrador (286 mil).

Vea el conversatorio completo en el siguiente video:

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El impacto del Metro de Quito se analizó en un foro en el instituto Movilis
 


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