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2 de Mayo del 2023
Historias
Lectura: 15 minutos
2 de Mayo del 2023
Redacción Plan V
Armas y violencia: la historia del sicario que acabó con la vida del periodista Gerardo Delgado
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El testimonio anticipado de uno de los condenados por el sicariato contra Gerardo Delgado conmocionó al país.

 

Un tribunal de Manta condenó a 34 años y seis meses de prisión a dos involucrados por el asesinato del periodista y candidato a concejal de Manta, Gerardo Delgado. El testimonio de uno de ellos, de 21 años, conmocionó cuando fue detenido el mismo día del crimen. Ahora, esta es su historia.


Cuatro meses antes de cometer el crimen contra el periodista y candidato a concejal de Manta, Gerardo Delgado, su victimario fue arrestado en Ambato. Germy Jesús Villegas Zambrano, de 21 años, intentó huir de la Policía la tarde del 14 de abril de 2022.

Los uniformados recibieron una alerta sobre robo a transeúntes en el barrio Santa Elena, de la parroquia Pinllo. Cuando llegaron al sector, un grupo de personas corrió de manera precipitada. Los uniformados los siguieron hasta una casa donde fueron interceptados. Detuvieron a Villegas y a otros jóvenes más. La mayoría tenía armas de fuego.

La de Villegas era un revólver de fabricación artesanal, calibre 38 milímetros; en el tambor aún estaban tres de los cincos cartuchos que suele traer este tipo de arma. Cuando fue detenido, su arma fue decomisada. En su versión, dijo que la Policía “le puso el arma de fuego ploma en su cintura ya que no le encontraron nada”.

Pero el 10 de agosto de ese año, volvió a ser aprehendido, pero esta vez por el asesinato de Delgado. El cuerpo del comunicador registró siete impactos de bala, según la autopsia. El crimen ocurrió cuando el vehículo que lo llevaba se estacionó en un semáforo, al ingreso del sector La Paolas, del cantón Montecristi, aproximadamente a las 17:20. El pasado 24 de abril, él y otro implicado fueron condenados a 34 años y seis meses de cárcel.

Pero antes, Villegas ya había evadido la justicia. Aunque fue aprehendido por tenencia ilegal de armas previo al asesinato, el joven quedó en libertad en la misma audiencia de flagrancia. El juez Geovanny Borja, de la Unidad Judicial Penal de Ambato, solo le prohibió salir del país y presentarse dos veces por semana ante ese magistrado.

La Fiscalía y su abogado acordaron para Villegas un procedimiento abreviado, que es un beneficio que se otorga al procesado una vez que acepta voluntariamente la participación en los hechos que se le imputan. Según el acta de audiencia, el juez Borja explicó al detenido las consecuencias de este recurso y “éste de forma oral y pública, consintió en este procedimiento, admitiendo su participación en los hechos que se le atribuyen”.

El juez condenó al joven a cuatro meses de cárcel en el Centro de Rehabilitación Social de Ambato, al pago de medio salario básico y a pedir disculpas a sus compañeros en prisión, a quienes les debía informar que tener un arma de fuego sin autorización es un delito. Pero el magistrado dejó establecido que la pena correría una vez que se haya ejecutoriado la sentencia. Eso sucedió un mes después y para entonces la justicia no volvió a tener rastro de Villegas hasta el día del sicariato.

El comunicador Gerardo Delgado, por su gran popularidad en medios digitales, fue considerado para candidato a concejal de Manta por la Revolución Ciudadana. Foto de Gerardo Delgado: Ola Manta Tv.

Aunque fue aprehendido por tenencia ilegal de armas previo al asesinato, el joven quedó en libertad en la misma audiencia de flagrancia.

El miedo de un sicario

A las 19:30, del 10 de agosto del año pasado, Villegas fue detenido en el bus N. 145 de la cooperativa Reina del Camino. Vestía una chaqueta y un pantalón de jean, y una camiseta y zapatillas negras. Uno de los policías que estuvo en el operativo le había quitado su mochila de rayas negras y rojas. Y se quejó del mal olor del bolso. “Apestoso, parece que este man venía haciendo cacería sin bañarse en mucho tiempo”, dijo el gendarme en un video que fue publicado en redes sociales.

No fue el único video policial que ese día se filtró. Parado frente a un jefe policial, cuya identidad se desconoce, Villegas habló de los hechos de esa jornada en la Unidad de Vigilancia Comunitaria de Manta. Fue filmado frente a un letrero con un texto largo, que solo se llegaba a leer la última parte: “La sociedad necesita y espera transparencia, integridad, solidaridad…”.

Germy Villegas, de 21 años, cumple su condena en la cárcel de Turi, al igual que Juan Carlos Espinoza. 

El interrogador le pidió que hablara fuerte y primero le preguntó por su nombre y procedencia. Villegas dijo que era de Daule y que había llegado a Manta para “un negocio”. Versiones policiales informaron más adelante a medios que se había ofrecido pagar 2.000 dólares a los sicarios. Pero esto no se escucha en el video de la insólita confesión. Lo que sí menciona Villegas es que un día antes del crimen se hospedó en un hotel cercano a la terminal terrestre de Manta.

—¿Quién te contrató? — le preguntó el policía.

—Unas personas que solo tenía el contacto.

—¿Qué negocio ibas a hacer?

—Mi sub— le dijo el joven en todo de súplica, como si le pidiera al policía que no le haga esa pregunta.

—¿Qué negocio ibas a hacer? — insistió el interrogador.

—Iba a hacer un negocio.

—Germy, ¿qué negocio ibas a hacer?

—Sicariato. No mi sub, no... me van a matar.

—¿A quién ibas a matar?

—Mi sub…

—Mi sub, te estoy escuchando Germy, ¿a quién ibas a sicariar?

En ese momento el joven regresa a ver a la cámara y dice algo ininteligible, que suena nuevamente a súplica.

—Esto es para mí, para nadie más — le dijo el Policía —. Esto queda aquí, por eso estoy haciendo esto. ¿A quién ibas a matar, Germy?

—Al periodista.

—¿Por qué lo iban a matar?

—Eso sí no tengo idea, eso sí yo no tengo idea, mi negocio fue eso, nada más.

—¿Cuánto te pagaron?

—Todavía no he recibido el efectivo.

—¿De dónde te contrataron?

—De Daule, esa persona yo no la conozco. Solo me dieron la foto.

Una vida llena de armas y violencia

La Policía llegó al joven gracias a la información que entregara el otro sospechoso del crimen, capturado horas antes. Juan Carlos Espinoza León, también oriundo de Daule, fue aprehendido después de que un uniformado llegara a la escena del crimen y observara la presencia de un vehículo. Le tomó las placas y mandó el dato por chat al ECU 911, según los registros judiciales.

En un peaje, Espinoza fue detenido. Este era su tercer proceso ante la justicia. En 2014, fue condenado a 12 meses de prisión correccional en la Penitenciaría por el robo de 5.000 dólares a un cambista en el centro de Guayaquil. Espinoza, quien en ese momento tenía 23 años, apuntó con un revólver al comerciante y un menor de edad le arranchó el bolso con el dinero. En 2020 fue detenido y sobreseído por tenencia de armas y, ahora, en el 2022 estaba involucrado en un sicariato.

El círculo cercano de los dos condenados por el asesinato del periodista es similar. Cuando fue detenido por tenencia ilegal de armas, Villegas anunció como parte de su prueba los testimonios de cuatro de sus compañeros que estuvieron con él en la casa de Ambato. Dos de ellos, para ese momento, ya tenían antecedentes. A uno, de solo 18 años se lo encontró con explosivos. A otro, de 33 años, tenía en su bolsillo 52 gramos de cocaína y esa fue la segunda ocasión que la Policía lo hallaba con droga.

En el vehículo que manejaba Espinoza, los agentes encontraron una pistola plateada Taurus, calibre .380, y un revolver negro Smith Wesson, calibre .38, con seis cartuchos. Entre los elementos que la Fiscalía reunió contra los dos procesados, está el informe pericial balístico que concluye que tanto las vainas que se encontraron en la escena del crimen como las seis balas extraídas del cuerpo del periodista corresponden al calibre .380, 9mm corto. “Al realizar el análisis se constató que existen coincidencias con las armas de fuego retenidas”, dice el informe.

Un revólver y una pistola se hallaron en el vehículo en el que fue detenido Juan Carlos Espinoza. Según las pericias, las vainas y las ballas halladas en el cuerpo del periodista coincidieron con estas armas de fuego.

Al revisar los archivos, los investigadores se dieron cuenta que el auto usado para el crimen había sido robado tres meses antes del crimen en Guayaquil y sus placas habían sido alteradas. Espinoza contó a la policía que había dejado a su amigo en Montecristi para que tomara un bus hacia la provincia del Guayas.

El círculo cercano de los dos condenados por el asesinato del periodista es similar: antecendentes por robo con armas, tráfico de drogas...

Villegas, tras su primera declaración ante el jefe policial, y Espinoza se acogieron a su derecho al silencio cuando la Fiscalía les solicitó su versión. Pero en las siguientes diligencias, sus defensores aseguraron que no había elementos suficientes para llamarlos a juicio y que era la primera vez que se encontraban en este problema. En la audiencia de juicio, ambos se declararon inocentes, según informó la fiscal Alexandra Bravo. Al final de la diligencia, el Tribunal de Garantías Penales de Manta condenó a los dos procesados a 34 años y seis meses de cárcel como autores del delito.

La Fiscalía presentó 18 testigos, entre agentes y peritos, además de informes de identidad humana de las imágenes extraídas de los videos de las cámaras de vigilancia del sector, el análisis de llamadas telefónicas, entre otras pruebas.

La fiscal Bravo dijo que este resultado se dilató por la defensa de los procesados. En dos ocasiones la audiencia de juicio no se pudo instalar por la ausencia de Vicente A. Ahtty Morales, abogado de Espinoza. El Tribunal le impuso una sanción de dos salarios básicos por sus inasistencias. La misma estrategia se dio en la fase previa donde hubo cinco intentos fallidos para la instalación de la audiencia preparatoria de juicio.

El 17 de abril, la segunda fecha fijada para la audiencia, tanto Villegas como Espinoza no quisieron que su defensa la asuma un defensor público. Ambos solicitaron a sus abogados de confianza. “A quienes se les hizo conocer en este orden que el Ab. Vicente Ahtty Morales había presentado un escrito en el que de manera expresa desistía de continuar ejerciendo la defensa del ciudadano Juan Espinoza; y, al ciudadano Germy Villegas se le recordó que desde la etapa evaluativa y preparatoria de juicio venía siendo patrocinado por defensoría pública (sic)”. El Tribunal decidió que un defensor público asuma el patrocinio de los dos procesados.

Un caso incompleto

Aunque Villegas y Espinoza recibieron una de las penas más altas por el asesinato del periodista, la resolución causó inconformidad. Gerardo Delgado era director de la página de Facebook Ola Manta Tv, que se caracterizaba por hacer coberturas en vivo de distintos hechos de su ciudad. Antes de ser víctima de sicariato, el nombre de Delgado ya sonaba para la concejalía a la ciudad por el movimiento Revolución Ciudadana, debido a su gran popularidad. Su esposa Ingrid Paola Bowen tomó su lugar y ahora es una de las 11 concejales electas de Manta, tras ganar en las elecciones de febrero pasado. 

En la investigación, sin embargo, aún no se aclara ni el móvil del asesinato de Delgado ni se conoce quiénes fueron los autores intelectuales. Solo se conoce que el periodista recibió una llamada para que fuese a cubrir el supuesto secuestro de una persona de la tercera edad en el sector Las Paolas, donde fue acribillado.

La fiscal Bravo dijo a medios locales el día del juicio que aún hay tiempo para investigar sobre esos temas, pues el caso no ha prescrito.

Pero organizaciones nacionales e internacionales de defensa de la libertad de prensa han expresado su preocupación por la falta de investigaciones en ese sentido. Fundamedios, por ejemplo, consideró que la sentencia era “insuficiente” y que, al no esclarecerse el móvil, “el crimen todavía se encuentra en la impunidad”.

Reporteros Sin Fronteras también pidió que no se detengan las investigaciones y que hay indicios de que el asesinato de Delgado se debía a “razones políticas” por su precandidatura.

La Federación Internacional de Periodistas, la mayor organización de trabajadores de prensa a nivel mundial, también se pronunció y dijo que celebra el avance del caso, pero “demanda que también se lleve a la justicia a los autores intelectuales”.

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