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13 de Febrero del 2024
Historias
Lectura: 17 minutos
13 de Febrero del 2024
Hugo Marcelo Espín Tobar

Especialista en Derecho Penal. Miembro de LEGAL International Advisors

El “after” de la declaratoria de Conflicto Interno Armado
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El feriado de carnaval en las playas sobrepasó las expectativas: turistas, restaurantes, hoteles y comercios reactivaron la economía local. Soldados de aire, mar y tierra se mantienen trabajando para brindar seguridad y tranquilidad en su retorno. Foto: Fuerzas Armadas Ecuador

 

El "after" siempre es el momento de mayor resistencia y resiliencia en la voluntad de los seres humanos, es poder dar ese plus que nos posiciona en un alcance distinto. Si no existe ese esfuerzo real, todo volverá lentamente a su estado inicial.


El Ecuador, un pequeño país en medio de gigantes en conflicto interno por décadas, vivía una ambiente de tensa paz hasta que empezó una convulsionada historia de cambios sustanciales con la llegada de la llamada Revolución Ciudadana en el año 2007, que arrastró a las urnas a la población sedienta de un mejor futuro luego de una secuencia de cambios presidenciales vinculados a la corrupción de Carondelet. Presidentes derrocados por hechos bochornosos dejan en la mente la fuga de Abdalá Bucaram, Jamil Mahuad, Lucio Gutiérrez, la llegada al poder de Fabián Alarcón y el efímero paso por la presidencia de Rosalía Arteaga en medio de escabrosos y poco estructurados golpes al poder. No se puede olvidar que siempre fueron las masas sociales, en pie de protesta, las que dieron paso a la búsqueda de un gobierno que ofertaba estabilidad y reformas sustanciales del modelo estatal evidentemente caduco.

La relación de Abdalá con las FFFAA siempre fue polémica. Incluso fue demandado por decir que solo servían para los desfiles. Foto: Archivo AP

Recordando un poco la historia, la memoria colectiva olvidó eventos como el caso “Flores y Miel” que dejaba al Presidente Sixto Durán Ballén en medio de un escándalo similar al de sus predecesores, en el que ya sonaban las voces que reclamaban la cabeza del presidente y sus hijas; situación que daba luces al exterior que el país estaba debilitado en todos sus ejes. Ello trajo como consecuencia las escaramuzas en la frontera sur,  que en muy poco tiempo puso al país en pie de lucha, al Ejército nacional movilizando sus mejores hombres para la guerra del Cenepa y sus fuerzas aplicándose como no había sucedido desde el conflicto del año 1941. La remembranza nacional de la derrota del llamado “descalabro del 41” pesaba en la mente de nuestros mayores y resonaba en la necesidad de una victoria militar en medio de la crisis social y económica. Fue entonces que el presidente Durán Ballén, desde el balcón de Carondelet dejó en la mente de todos los ecuatorianos la frase de “ni un paso atrás”, acompañada de cánticos nacionalistas que unieron al país en contra de ese viejo enemigo cuyas heridas estaban latentes 54 años después.

Arriba, el presidente de la República Sixto Durán Ballén saluda a los ciudadanos que se concentraron en la Plaza de la Independencia, para apoyar al gobierno en medio de la guerra del Cenepa. Abajo, la foto icónica del destacamento Miguel Iturralde, en el sitio llamado Tiwintza, zona en disputa con el Perú. Fotos: Archivo de El Universo y El Comercio

Rafael Correa tuvo su 30 de septiembre de 2010 que todo lo cambió; y realmente no cabe analizarlo sin afectar las fibras intestinales, por lo que significó y la manera en que se persiguió a quienes no se alineaban con el mandatario. Luego vino Moreno y el conflicto desencadenado por el paro indígena de 2019 que buscaba reposicionar a su predecesor que gritaba traición. Lo propio sucedió con el 2022 post pandemia con los movimientos indígenas que asustaron la naciente presidencia de Lasso que tuvo que salir de manera anticipada del poder por el desgobierno creado en base a promesas no cumplidas y groseros actos de corrupción que empañaron desde el principio su mandato. Pero cabe relievar que igualmente estas condiciones crearon el caldo de cultivo para que las bandas urbanas se conviertan en GDOs, y estas a su vez conviertan las rutas del narcotráfico en las autopistas de los carteles de la droga del mundo entero y el mundo financiero ecuatoriano llegue a ser el anti némesis del lavado de activos. 

El presidente Rafael Correa, durante los sucesos del 30 de septiembre del 2010. Lleva una máscara antigás para paliar los efectos del gas lanzado por policías sublevados en el Regimiento Quito, No. 1, de la capital. Foto: Archivo La Hora

la situación se tornó alarmante por la escalada del 9 de enero del 2024, cuando un puñado de hombres encapuchados y armados se tomaron por asalto las instalaciones de TC Televisión, que en una transmisión en vivo amenazaban a periodistas y trabajadores con armas de fuego y explosivos.

Ninguno de estos eventos fueron resultado del azar, más bien de una serie de vasos comunicantes entre el debilitamiento del sistema de seguridad público —con normas como el COESCOP (2017) y la Ley de Seguridad Pública y del Estado (2009)—, la concupiscencia criminal del Estado con el narco y reformas legales del entorno penal que dejaron espacios que fueron inmediatamente captados por la delincuencia.

Con este abre bocas histórico nos posicionamos en el año 2024, en el que en medio de la peor crisis de seguridad interna que el país recuerde, asumió el poder Daniel Noboa Azín luego de una larga gira por Europa posterior a su victoria en las urnas. Poder asumido en medio del cisma con la Vicepresidenta de la República, quie luego de no asistir al banquete de posesión y dirigirse al mercado de Iñaquito (Quito) en un acto de factura populista, fue enviada como embajadora de paz en TelAviv, en medio del conflicto Palestino-Israelí, con funciones inciertas. El anunciado Plan FéniX cuya existencia se hizo titilante por el secretismo de sus objetivos y alcance; fue el abreboca para hechos que pusieron al país en el marco histórico de una declaratoria sin precedentes, que se dio tras una jornada de ataques en la modalidad de sicariato y atentados de corte terrorista con el empleo de explosivos, cadáveres colgados en puentes y asaltos a dependencias del poder judicial que nos llevó a la noche del 8 de enero de 2024, cuando —por el crecimiento exponencial de la delincuencia y la presión amenazante de los GDOs, que ya sin desparpajo alguno pretendían poner condiciones al Estado central— empezó a regir un estado de excepción con toque de queda, que en su primer día no logró controlar la violencia. Por el contrario, la situación se tornó alarmante por la escalada del 9 de enero, cuando un puñado de hombres encapuchados y armados se tomaron por asalto las instalaciones de TC Televisión, que en una transmisión en vivo amenazaban a periodistas y trabajadores con armas de fuego y explosivos. Evento que fue controlado por una intervención decidida de la Policía Nacional y un fuerte grupo de policías especializados liderados por un General en servicio activo (Víctor Herrera Leiva) que asumió el riesgo de intervenir y dirigir personalmente la neutralización de los violentos. Lo logró, sin haber disparado un solo tiro, en lo que se pronosticaba iba a ser una masacre del estilo de las películas de Stanley Kubrick demostrando un profesionalismo extremo en medio de la crisis. Esto devolvió la confianza en una Policía Nacional mermada por un mando institucional cuestionado por el propio Presidente que cesaba en funciones a cuatro Generales y con un recién posesionado Comandante General que ha brillado por su ausencia.

Quito, 23 de noviembre del 2023.- El Presidente Constitucional de la República del Ecuador, Daniel Noboa Azin, junto a la Primera Dama, Lavinia Valbonesi, arribaron al Palacio de Carondelet. A su llegada, el presidente Noboa saludó a los ciudadanos que asistieron a la Plaza de la Independencia. Fotografía: Carlos Silva-Presidencia de la República

Luego de 32 días de esta declaratoria de Conflicto Interno Armado, se han capturado cerca de 6.830 personas, de las cuales 241 fueron arrestados por presunto terrorismo, habiendo sido liberadas 6200 aproximadamente, con un recuento enorme de captura de armas, equipos de comunicación, explosivos y, por supuesto, la mayor incautación de droga de la historia del Ecuador en un solo evento con cerca de 22 toneladas  que se suman a las cientos de toneladas incautadas en los años precedentes y que seguramente serán parte de los centenares que cerrarán las cifras de este 2024. Se han producido una serie de excesos protagonizados principalmente por militares pero también policías, que no han tenido mayor impacto social por el cansancio del control delictivo de las calles del país.

El Presidente ha enfatizado en varios discursos su decisión de proteger las acciones de las fuerzas del orden con indultos y amnistías, de ser necesarias, para ganar esta guerra que le costará al país al menos mil millones de dólares (USD) al año, a los que se suman las ofertas de países amigos de cooperar en esta lucha que, sin embargo, carece de objetivos claros. Ejemplo de ello es el señalamiento de 22 estructuras terroristas que no se sabe cómo ni cuándo se considerarían destruidas o desmanteladas en el marco del Plan “FéniX”. Lo realmente loable es que el Ejecutivo ha logrado controlar la violencia con la que encontró al país; y con una serie de golpes trascendentales la Fiscal General del Estado ha dejado en claro su inclaudicable posición de enfrentar a las estructuras criminales en todos sus niveles.

El Presidente ha enfatizado en varios discursos su decisión de proteger las acciones de las fuerzas del orden con indultos y amnistías, de ser necesarias, para ganar esta guerra que le costará al país al menos mil millones de dólares (USD) al año, a los que se suman las ofertas de países amigos.

Lo cierto es que el Presidente Noboa, luego de este primer golpe a la delincuencia en todas sus formas y los llamados terroristas que aparecen por doquier, tendrá que enfrentar una segunda ola de violencia —que se avecina a pasos agigantados— porque la estructura social que fue el caldo de cultivo de los grupos de violentos, no ha variado en nada. Las acciones de control se vuelven cotidianas, con un logro altamente relevante en el control de las cárceles del país, pero no han logrado frenar la delincuencia común y la violencia selectiva; pues, poco a poco vuelve las amenazas y el boleteo a las calles, los asesinatos vuelven a ser noticia. Lo que nos deja en claridad meridiana que se deberá enfrentar al menos cinco grandes estructuras delictivas:

1. La estructura política. Que se evidencia en las relaciones directas entre políticos de alto perfil nacional y las organizaciones delictivas del narcotráfico en todos sus niveles.

2. Violencia y delincuencia en los Gobiernos Autónomos Descentralizados. El sicariato desencadenado contra los representantes de GAD seccionales y provinciales, responde a la penetración del narcotráfico en las campañas electorales. Una vez en el cargo, los funcionarios deben cumplir con “encargos” de la delincuencia organizada, con graves consecuencias de incurrir en incumplimientos o cuestionamientos a los compromisos adquiridos, sin dejar de lado que la violencia criminal hace visible sus amenazas igualmente en las figuras públicas que se oponen a su hegemonía.

3. Económica y bancaria. Ha resultado evidente observar cómo negocios en los que no entran ni las ánimas en pena, reportan jugosas utilidades en medio de una crisis económica general. El caso del patio de autos y la detención de un oficial de la Policía Nacional que movía más de 10 millones de dólares es solo una muestra burda del alcance del lavado de activos y mafias económicas que, con empresas fantasmas e instituciones bancarias, diluyen en la legalidad los capitales del narcotráfico y corrupción en montos impensados. La economía popular y solidaria no es ajena a estos manejos; y llama poderosamente la atención el silencio y pobres acciones de control de instituciones como la Superintendencia de Bancos o la mencionada Superintendencia de Economía Popular y Solidaria. Ello en medio de las aseveraciones de la Fiscal General del Estado que advierte que dará duros golpes al bolsillo de la delincuencia.

4. Fuerzas del Orden. La penetración de las fuerzas del orden, esto es Policía Nacional, FF.AA. y ACP no son ajenas a la realidad cotidiana en la que, con esfuerzos aislados y casi siempre en flagrancia, se encuentra a uniformados que coadyuvan al delito. Los procesos de depuración son lentos y engorrosos y, en muchos casos, con una visión sesgada que valora nombre y proximidades al mando más que acciones. El propio Embajador de EEUU. ha lanzado fuertes acusaciones con calificativos como narcogenerales y relaciones de estas entidades con las organizaciones delictivas que dicen combatir. La depuración es una prioridad que debe empezar por la cabeza de las instituciones y alcanzar hasta a los servidores en proceso de formación para ser parte de las fuerzas del orden. Ya no se puede postergar un día más la depuración tan promocionada pero poco ejecutada.

La penetración de las fuerzas del orden, esto es Policía Nacional, FF.AA. y ACP no son ajenas a la realidad cotidiana en la que, con esfuerzos aislados y casi siempre en flagrancia, se encuentra a uniformados que coadyuvan al delito.

5. Judicial. Finalmente, pero no menos importante, es la vinculación del sistema judicial a las estructuras criminales, en las que la propia Fiscalía ha debido detener y procesar a fiscales y servidores de su propia institución. Lo propio ha sucedido con jueces y hasta la detención, nada menos que del Presidente en funciones del Consejo de la Judicatura y varios vocales. lo cual no deja de ser un tema por demás escandaloso en medio de la renovación postergada de los magistrados de la Corte Nacional de Justicia.

Indiscutiblemente el trabajo es arduo y se han dado pasos importantes, que son el inicio de ese largo camino que deberá transitar el Ecuador para recuperar un futuro cierto para las siguientes generaciones. A nuestra generación ya le tocó vivir la violencia y el miedo, las amenazas y las más desgarradoras escenas de mutilaciones y violencia criminal propio de las películas de terror más crudas y viles. Ecuador debe enfrentar una nueva realidad, que permita sostener en el tiempo la moral de sus tropas y la voluntad de un pueblo que requiere confianza en que se están haciendo las cosas bien. El punto de quiebre fue superado, y la alternativa única es lograr desarticular las grandes organizaciones del delito, que aún no han mostrado el alcance de su poder económico, en esta guerra interna contra el terrorismo y la violencia.

El after siempre es el momento de mayor resistencia y resiliencia en la voluntad de los seres humanos, es poder dar ese plus que nos posiciona en un alcance distinto. Si no existe ese esfuerzo real, todo volverá lentamente a su estado inicial.

 

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El “after” de la declaratoria de Conflicto Interno Armado
 


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