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10 de Octubre del 2023
Historias
Lectura: 16 minutos
10 de Octubre del 2023
Redacción Plan V
Narcotráfico, lo que debemos aprender de México
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Joaquín el "Chapo" Guzmán, capo jefe del cártel de Sinaloa encarcelado, es llevado por militares a México. Foto: Reuters

 

El investigador mexicano, Raúl Benítez Manaut, estableció una relación histórica y actualizada de la situación del negocio narcocriminal en México, sus principales organizaciones criminales y su impacto en América Latina, Ecuador incluido. Describe su estructura, su desarrollo y la tendencia del negocio criminal. Plan V presenta un extracto de su conferencia magistral dictada a altos mandos de las Fuerzas Armadas ecuatorianas.


México viene a ser el espejo de lo que está ocurriendo en el Ecuador. Sobre todo por los mecanismos que usan los grupos de delincuencia organizada, GDO, al servicio de los grandes carteles de la droga, como son los de Sinaloa y Jalisco Nueva Generación, los únicos que han logrado construir redes internacionales: con socios importadores de droga en Estados Unidos, socios exportadores desde Colombia y Ecuador, socios importadores en Europa y vínculos con grupos criminales asiáticos. Este es el extracto de una conferencia magistral, dictada por el catedrático e investigador mexicano Raúl Benítez Manaut, investigador del Centro de Investigaciones sobre América del Norte, de la Universidad Autónoma de México y es parte del Colectivo de Análisis de la Seguridad con Democracia, a cuya presentación tuvo acceso este portal.

Como lo planteaba el académico e investigador de la Flacso, Freddy Rivera, en una entrevista con este portal, Ecuador vive una etapa de insurgencia criminal y la consolidación de una corporación criminal que tiene al Estado bajo acoso. Esto ha generado un récord en los índices delincuenciales, cuyo principal indicador, los homicidios intencionados, puede superar a fines de año los 35 homicidios por cada cien mil habitantes. Este es un dato nacional promedio, pero un informe reciente del Observatorio del Crimen Organizado, con sede en Quito, demostró que los homicidios intencionados son más altos que el promedio nacional y latinoamericano en los municipios por donde pasan las rutas de trasiego de drogas y precursores. 

La experiencia mexicana ha enseñado que para los grupos macrocriminales, es muy importante la colaboración de los políticos a escala local. Los grupos ofrecen financiamiento para las campañas y si el candidato a alcalde o concejal se niega, opera la amenaza directa. Como en México, en Ecuador han sido atacados, amenazados y/o asesinados candidatos a dignidades seccionales o a la diputación y un candidato presidencial.

En el caso de México, las organizaciones macrocriminales buscan que el alcalde ceda la secretaría de finanzas del municipio, y así ellos puedan tener el acceso a financiar a sus criminales con el presupuesto público. También que ceda en la secretaría de seguridad pública local y la corporación policíaca, para proteger rutas locales de transporte y almacenamiento de drogas y armas; control de discotecas y centros nocturnos y bares para la distribución de marihuana y metanfetaminas como el cristal y el control, a través de impuestos criminales, de los principales negocios, esto se llama extorsión (derecho de piso): farmacias, gasolineras, empresas de transporte, colegios, negocios...

En el caso de México, las organizaciones macrocriminales buscan que el alcalde ceda la secretaría de finanzas del municipio, y así ellos puedan tener el acceso a financiar a sus criminales con el presupuesto público. También que ceda en la secretaría de seguridad pública local y la corporación policíaca.

El poder de los grupos criminales empezó a gestarse en México entre los años 2000 y 2006.  Los mercados de la cocaína colombiana, sobre todo, se expandieron hacia Europa a través de América del Sur y África empleando las rutas navales y aéreas de Brasil. De esa manera se abrieron mercados locales de consumo en los países andinos, el Cono Sur, Centroamérica y ciudades fronterizas de México. En ese contexto, Ecuador, Perú y Bolivia aparecieron abriendo rutas alternativas hacia Estados Unidos empleando el Océano Pacífico.

Los cárteles mexicanos de El Golfo y Pacífico-Sinaloa se asociaron con organizaciones colombianas debido al control aéreo y naval de Estados Unidos. Se necesitaban rutas terrestres a través de Centroamérica y México. Luego las organizaciones mexicanas desplazaron a las colombianas y controlaron el trasiego de droga hacia Estados Unidos y controlaron los principales centros de acopio y distribución de cocaína en la Unión Americana, que se concentran, hasta hoy en Los Ángeles, Chicago y New Yersey.

Con el ingreso de Felipe Calderón a la presidencia de México (2006-2012) inició la llamada guerra contra el narcotráfico, que al final de su periodo había provocado 60 mil muertos. Pero el efecto de esta guerra fue la expansión de la militarización del combate a las drogas en su dimensión trasnacional.

El expresidente Felipe Calderón, quien en diciembre de 2006 anunció el inicio de la guerra contra el narcotráfico. Archivo diario Reforma de México

Mientras tanto, el Plan Colombia, un acuerdo de ayuda social, militar y antinarcóticos con Estados Unidos, creado en 1999, estaba en su apogeo y se evaluaban los resultados de los primeros años. Se calcula que en un quinquenio, EE.UU. entregó ayuda a Colombia por USD 4.500 millones, pero los resultados finales del Plan fueron cuestionados: a pesar de las fumigaciones con glifosato, y luego de una caída, las plantaciones de coca en el centro sur y sur colombianos crecieron. Se divulgaron miles de violaciones a los derechos humanos, en el marco de la guerra contra la insurgencia de las FARC y otras organizaciones. Las víctimas del conflicto y los desplazados se multiplicaron por miles.

Colombia venía de una cruenta guerra de terror de los carteles contra la extradición y lo que hizo el Plan Colombia fue debilitar a los carteles locales que cedieron el foco del negocio a los mexicanos, que hasta ese momento eran grupos de apoyo logístico al mercado de narcóticos que se originaba y controlaba desde Colombia. Para el 2008 la tortilla en favor de los carteles mexicanos se había virado y Felipe Calderón firmó un acuerdo antinarcóticos con EE.UU. llamado Iniciativa Mérida, o Plan México, mediante el cual la Unión Americana entregó USD 3.300 millones en total para financiar la lucha contra el crimen organizado y el tráfico de armas.

a pesar de los operativos militares y los enfrentamientos, el tráfico hacia Estados Unidos no cesó y, al contrario, incrementó el precio de la cocaína, desde sus fuentes productoras hasta los consumidores de Estados Unidos.  Lo que pasó es que el envío de droga se hizo más sofisticado.

Pero, a pesar de los operativos militares y los enfrentamientos, el tráfico hacia Estados Unidos no cesó y, al contrario, incrementó el precio de la cocaína, desde sus fuentes productoras hasta los consumidores de Estados Unidos.  Lo que pasó es que el envío de droga se hizo más sofisticado a través de sumergibles y aeronaves, estas últimas desde Venezuela y los sumergibles desde Esmeraldas y todo el perfil costanero ecuatoriano hasta Guayaquil, con embarcaciones comerciales y sumergibles de fibra de vidrio. La guerra a las drogas provocó la mutación del negocio criminal. 

Otros efectos en México fueron que de dos organizaciones sin conflicto, el cártel de Sinaloa-Pacífico y el cártel del Golfo, se pasó a siete grandes organizaciones entre el 2007 y 2010. Además, comenzó la guerra terrestre en territorio mexicano por el control de las rutas de ingreso y transporte hacia Estados Unidos. Y se desarrolló la mutación de transporte criminal apoyado en sistemas de corrupción con funcionarios de gobierno. Los carteles se fortalecieron a través de guerras locales en ciudades y carreteras de México. 

De esa manera, Sinaloa se consolidó como el cártel más importante desde fines de los años 90 en la ruta del Pacífico. El cártel del Golfo controló Tamaulipas y fue la segunda organización más importante. Los Zetas (2002-2003) fueron el primer ejército criminal, que empeló migrantes indocumentados para el negocio del tránsito fronterizo de cocaína. El Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG) nació en el 2010 para quitarle a Los Zetas el negocio criminal. En Michoacán nacieron las organizaciones vinculadas a la fabricación de drogas químicas: metanfetaminas. El gobierno, por petición de Estados Unidos, desarticuló a la Familia Michoacana y Los Caballeros Templarios. Mientras tanto, el fentanil se registraba en 2014 por primera vez por la DEA como una droga nueva sumamente adictiva.

Soldados mexicanos escoltan a Omar Treviño Morales, uno de los líderes de los Zetas, que fue arrestado en 2015 y aún no ha sido extraditado a Estados Unidos. El juicio a uno de sus lugartenientes en Plano reveló detalles sobre los métodos violentos de este cártel del narcotráfico. (Eduardo Verdugo / AP)

El cártel de Sinaloa se respalda en empresarios, funcionarios de gobierno y emplea a gran cantidad de población civil, ofreciendo trabajo y controlando a las pandillas y delincuencia común. En la ciudad de Culiacán, constantemente se realizan manifestaciones de mujeres en respaldo del cártel, muchas veces exigiendo la liberación de presos. En Culiacán no hay robo de autos, robo de casas ni extorsiones a comercios.

Los carteles tienen varias formas de organización: una vertical-jerárquica: que es el modelo del cártel de Sinaloa, cártel de Medellín y Cali. Otra es una estructura horizontal, en redes criminales semiautónomas, buscando grupos locales para el trabajo sucio directo de asesinato y amenaza: es el modelo de los Zetas, Familia Michoacana y Comando Vermelho (Brasil). Y tercero, hay estructuras de abajo a arriba en pandillas: como la MS13, la salvadoreña Mara Salvatrucha, la pandilla más grande y conocida del hemisferio occidental.

En México la militarización tiene amplio respaldo popular en las encuestas, más no así en la opinión pública especializada en temas de democracia y seguridad. Estados Unidos tiene una visión ambigua frente a la militarización: sectores la critican, pero grupos vinculados a las estrategias de seguridad nacional de América del Norte las respaldan. El actual gobierno federal de México la considera un “mal necesario” para evitar que el país sea dominado por los grupos criminales. El gobierno federal de México no ha logrado evitar la capacidad corruptora de los grupos macrocriminales.

en México, de dos organizaciones sin conflicto, el cártel de Sinaloa-Pacífico y el cártel del Golfo, se pasó a siete grandes organizaciones entre el 2007 y 2010. Además, comenzó la guerra terrestre en territorio mexicano por el control de las rutas de ingreso y transporte hacia Estados Unidos.

Dentro de las estrategias del gobierno, en el siglo XX México no tenía policías federales. Se creó la Policía Federal Preventiva en 1999. Se transformó en 2007 en Policía Federal, con capacidades para combatir al crimen organizado. Se articuló a la guerra contra el narcotráfico de la Iniciativa Mérida. Este esfuerzo fracasó y el actual presidente, López Obrador, la disolvió en 2019. Se creo la Guardia Nacional en 2019, y se militarizo totalmente la guerra al crimen organizado.

Fruto de la experiencia y la inteligencia, las autoridades mexicanas tienen claro que los carteles y estructuras criminales tienen:  jefes, mandos intermedios, responsables de finanzas para el lavado de dinero. Responsables de producción e importación, almacenamiento y exportación.  Responsables militares para los grupos de sicarios.  Los sicarios son desechables.

Los desafíos son varios para México: que no siga penetrando los sistemas políticos locales. Amenaza de “abajo a arriba”, pues si crece la penetración criminal se deteriora la democracia. Además, el empleo de las fuerzas militares tiene límites: logístico, político y presupuestal. México no es un Estado fallido, pero sí tiene áreas geográficas de control criminal: de 2.475 municipios, se calcula que el crimen organizado controla 300 totalmente y 500 parcialmente. No hay presencia importante en 1600 municipios.

Pero no en todo el territorio se ha expandido la violencia narcocriminal. El Gobierno mexicano ha logrado preservar la seguridad en el centro vital del país, formado por la Ciudad de México (CDMX) y el Estado de México (Edomex). El país tiene 130 millones de habitantes. Y entre CDMX y Edome, suman 28 millones de habitantes, que es el centro estratégico, demográfico, político e industrial.

La secretaría de la Defensa Nacional ha decomisado 23 drones para soltar artefactos explosivos contra autoridades, población civil y grupos antagónicos. Predominan los drones de la marca china DJI, modelo Mavic. Se emplean granadas de fragmentación sujetas al dron.  El l 1 de agosto de 2023, el gobierno de China impuso restricciones a sus exportaciones de drones por su uso en la guerra Rusia-Ucrania. El presidente de México presentó una iniciativa legal para controlar la venta y el uso de drones.

Entre las tendencias futuras, Estados Unidos ejerce gran presión a México para el control de los precursores químicos en los puertos del Pacífico, la producción en laboratorio y la exportación. Los dos cárteles identificados en la producción de fentanil son Sinaloa y Jalisco. Esto podría derivar en el cambio de rutas, ampliando la geografía del tráfico de fentanil, por ejemplo, usando la ruta de la cocaína de Colombia a Estados Unidos. Esto incrementaría la geografía criminal y las rutas de América del Sur a Estados Unidos. Esto explica la presencia creciente de los dos cárteles en Colombia.

BAJA CALIFORNIA.- Un laboratorio para la fabricación de drogas sintéticas fue descubierto por elementos de la Guardia Estatal de Seguridad e Investigación (GESI) en la zona turista del Valle de Guadalupe en el puerto de Ensenada, Baja California.. Foto: Telediario

De diciembre del 2018 a febrero del 2023 se destruyeron 1.308 laboratorios de menatfetamina en Baja California, Durango, Jalisco, Michoacán y Sinaloa. Se incautaron 178 mil kilogramos de metanfetamina. Se capturaron a 68 mil 895 personas. Predomina la destrucción de laboratorios de fentanil, que es clave para la cooperación de Estados Unidos con México. En Estados Unidos, en 2022, según la DEA, murieron 105 mil personas por drogas químicas. 60 mil de ellas por consumo de fentanil.

Los impactos de los niños y la juventud son graves. En seis años (2018-2023), en México hubo 480 mil niños, niñas, adolescentes y jóvenes víctimas de la violencia. El crimen organizado emplea menores de edad, pues la legislación establece penas leves. Muchos niños son halcones a los que los capos y jefes de plaza les otorgan una motocicleta y un teléfono celular para que informen y reporten sobre la presencia y ubicación de militares y agentes policiacos. También realizan actos de amenaza, intimidación y asesinato. Muchos niños transportan drogas al minoreo a discotecas y bares. 18.056 casos son menores y adolescentes desaparecidos: no se encuentra el cuerpo.

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Narcotráfico, lo que debemos aprender de México
 


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