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8 de Junio del 2023
Historias
Lectura: 13 minutos
8 de Junio del 2023
Mariana Neira

Periodista de investigación, dirigió la redacción de la revista Vistazo en Quito.

Ni la pena de muerte ni la rehabilitación disminuyen el consumo de drogas
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El uso de drogas fuertes por los adolescentes es un grave problema de salud mundial. Giacomo Pirozzi. UNICEF

 

A pesar de las críticas por parte de las organizaciones, China asegura que mantiene una postura “humanista”. El gobierno chino cree que los consumidores de drogas son violadores de la ley, pero también pacientes, que deben ser respetados y tratados”


Todo lo que viene sucediendo en China con el opio desde 1723, hace 300 años,  se repite en Occidente, que soporta una invasión de alucinógenos dirigida por los carteles. En respuesta, reprime con la fuerza de las armas y de la ley a los narcotraficantes, pero no da mucha importancia al tratamiento a los consumidores. El resultado es poco exitoso. China tiene una política antidrogas muy dura en contra de traficantes y adictos, que tampoco es exitosa. La pregunta es: ¿orientales y occidentales están perdiendo esta guerra?

China, con tantos años luchando contra la adicción al opio, es un buen ejemplo para hacer comparaciones. Desde 1723, cuando notó la masificación de la adicción a este alucinógeno, aplicó la pena de muerte para traficantes y consumidores. Tras perder las dos guerras que tuvo con Gran Bretaña, en 1860 se vio obligada a legalizar la importación de opio y continuó el aumento del consumo. Entonces, volvió a la represión con pena de muerte para traficantes y consumidores. Para los últimos, incluso, creó un plan de rehabilitación voluntario y obligatorio en hospitales y centros de trabajos forzados. Pero las estadísticas dicen que ni la represión con pena de muerte, ni la legalización, han sido muy exitosas.

“El número de consumidores de drogas en China está en 2,14 millones, lo que corresponde a sólo el 0,15% de sus 1.390 millones de habitantes (que tiene hoy), una cifra probablemente subestimada”. (Informe oficial ‘Situación de las drogas en China’, publicado por Folha do Brasil. 01  diciembre 2020). Se duda de esta cifra porque en los países comunistas, socialistas y todos los gobernados por dictadores, acostumbran a ocultar y manipular datos.

Otra fuente cree que los adictos en China están por los 12 millones, o sea, el 0.86% de su población. Esta cifra equivale a las dos terceras partes de habitantes de Ecuador. (Datos obtenidos de la nota: ‘China ejecuta centenares de personas al año por consumo y tráfico de drogas’. Canamo.net. 5 septiembre 2016).

Mano dura con los consumidores

China no se ha quedado únicamente en la represión armada y legal al narcotráfico, también tiene su política de mano dura contra los consumidores.

Folha do Brasil  hace una descripción que vale la pena transcribirla de forma resumida: “La Revolución de 1949 añadió la doctrina comunista de la cohesión social, en la que el consumo individual de drogas llegó a ser visto como una amenaza para la estabilidad colectiva. En un régimen conocido por la imposición de humillaciones y reeducación forzosa, los consumidores de drogas recibieron un tratamiento similar al que se les da a los traficantes.

La ley de 2008 marcó el final de la estrategia puramente represiva. Según los expertos, el cambio en el mercado mundial de las drogas ha llevado a repensar el modelo.

Nuevas sustancias sintéticas, aumento del comercio online y cambios de hábitos de consumo de una población joven cuyo poder adquisitivo ha ido creciendo, especialmente en las megalópolis chinas, llevaron a la conclusión de que atacar el problema solo suprimiendo la oferta era contraproducente.

“En los últimos años, en Hong Kong y China, el consumo de drogas se ha convertido cada vez más en una práctica clandestina, con consumo en espacios interiores, casas y fiestas, lo que dificulta el trabajo de los agentes del orden. La compra se realiza a través de las redes sociales, con grandes transacciones realizadas a través de bancos electrónicos. El patrón de consumo de drogas ha cambiado”, dice el profesor Kalwan Kwan, quien enseña criminología en la Universidad de Hong Kong.

“La nueva legislación creó diferentes categorías de tratamiento para los consumidores de drogas e incluyó la posibilidad, antes inexistente, de la hospitalización voluntaria.

Teóricamente, el tratamiento en una institución es supervisado por la “comunidad”, ya sea un pueblo o un barrio, pero en la práctica el dependiente está bajo el control de la policía. Supervisa los pasos de rehabilitación y decide cuándo liberar al usuario o no.

Para ello, el drogodependiente, de manera espontánea, debe admitir el consumo ante una agencia de seguridad y buscar una institución médica reconocida por el Estado. En ese caso, se ahorrará condenas. Otra novedad fue el “trato comunitario”, en el que hay cierto grado de coacción. Partiendo del principio de que el problema es de interés colectivo, la modalidad prevé la hospitalización forzosa hasta durante tres años para quienes sean detenidos o se nieguen a tratarse espontáneamente.

Teóricamente, el tratamiento en una institución es supervisado por la “comunidad”, ya sea un pueblo o un barrio, pero en la práctica el dependiente está bajo el control de la policía. Supervisa los pasos de rehabilitación y decide cuándo liberar al usuario o no.

Los casos más graves, en los que el tratamiento comunitario se considera insuficiente, se remiten a campos de hospitalización obligatoria.

Según organizaciones de derechos humanos, estos campamentos tienen una serie de características similares a los que hacen la “rehabilitación” de presos condenados a trabajos forzosos.

El período de internación puede durar de uno a tres años, y el día a día incluye rigurosos ejercicios físicos, rutinas militares, clases patrióticas y ejercicios de “autocrítica” que recuerdan a los que fueron impuestos a los intelectuales durante la Revolución Cultural, en las décadas de 1960 y 1970.

El último informe Situación de las drogas en China, publicado en junio de este año por el gobierno, señala que en el 2019, 300.000 personas estaban en tratamiento comunitario y 220.000 en campos de detención obligatoria.

La rehabilitación obligatoria, dice, ocurre solo en una minoría de casos. “El tratamiento obligatorio es una pequeña parte de la política de China sobre el tratamiento de las drogas. Está dirigido a los adictos graves, que no pueden dejar las drogas a través del tratamiento comunitario y perjudican a la sociedad”, dice la agencia estatal Xinhua.

A pesar de las críticas por parte de las organizaciones, China asegura que mantiene una postura “humanista”. El gobierno chino cree que los consumidores de drogas son violadores de la ley, pero también pacientes, que deben ser respetados y tratados”, dice la Comisión Nacional de Control de Estupefacientes.

Metanfetaminas en Fuzhou, Fujian, China. Los carteles de la droga del sur y sureste asiático siguen expandiéndose. Foto: Gary Todd

Para los traficantes, pena de muerte, ¿para los consumidores también?

“Para los traficantes, las penas de prisión son largas e incluso llegando a aplicarse la pena de muerte, según la cantidad de drogas incautadas y la reincidencia.

Debido a la opacidad del gobierno chino es imposible conocer con exactitud el número de ejecuciones que se llevan a cabo en el país, pero se sabe que cada año se condena a más de 1000 personas. De estos, varios centenares son condenados a muerte por consumir o traficar con drogas.

Los detenidos por tráfico que no son condenados a muerte acaban en duras prisiones en las que son obligados a trabajar sin ninguna retribución. La dureza del gobierno chino contra las drogas se basa en la creencia de que castigar duramente sirve de ejemplo disuasorio para el resto de la población.

No obstante esta política de drogas no está dando frutos. Según recoge Talking Drugs, las tasas de reincidencia son muy elevadas y el número de consumidores que usan drogas sintéticas se ha disparado en los últimos tiempos. (Fuente: China ejecuta centenares de personas al año por consumo y tráfico de drogas.canamo.net  5 septiembre 2016).

Hay 432 tipos de droga en el mercado

Según Folha do Brasil, “el gobierno también admite las dificultades que enfrenta en un mercado cambiante. China dice que en 2019 catalogó no menos de 431 tipos de medicamentos.

Entre las novedades, menciona papeles absorbentes empapados de LSD, además de pastillas de metilfenidato, un estimulante presente en medicamentos de prescripción médica, y dimetiltriptamina, sustancia lisérgica presente en las plantas. También se mencionan nuevas formas de ketamina (que tiene efectos anestésicos) y de cannabinoides sintéticos”.

Para completar la historia, ahora China está siendo señalada por Estados Unidos y México como proveedora de materia prima para la elaboración del fentanilo que está descerebrando a los jóvenes de Norteamérica y empieza a cundir en Occidente, incluso en países pobres.

Extranjeros castigados con pena de muerte

China no juega con los traficantes. Damos los nombres de algunos extranjeros que están en el callejón de la muerte.

En China hay cinco colombianos condenados a pena de muerte por tráfico de drogas. La pena de muerte sigue siendo uno de los mayores debates en organizaciones de derechos humanos, especialmente en los casos de Irán, Arabia Saudita y China, países que tienen serias políticas para aplicar la pena capital.

Clamor de Juan José Herrera, hijo del primer colombiano en ser ejecutado en China, y de otros familiares de presos. Piden su repatriación vivos. Foto: Juan Pablo Rueda. Cortesía El Tiempo

En el caso chino, es actualmente el segundo país que de manera más activa aplica esta condena mediante dos variantes: el fusilamiento o la inyección letal. En la primera modalidad un miembro de las autoridades dispara a quemarropa contra el acusado, mientras que en la segunda, los sentenciados fallecen en un sitio concertado o un camioneta, esta como parte de la ejecución móvil.

Según cifras de Amnistía Internacional, 2021 registró un incremento del 20% en ejecuciones con 579, frente a las 483 del año 2020.

Uno de los casos más comunes es el de tráfico de drogas y estupefacientes en el territorio chino, ya sea de posesión, consumo o transporte. No se logra precisa la cantidad, pero se asume que la cifra puede superar la veintena de casos.

Aunque en China este delito normalmente se paga con multas, prisión, y en el caso extranjero con expulsión del país, de manera reciente hubo fricciones entre el gobierno de Xi Jinping y Canadá por la condena a un ciudadano norteamericano que fue sentenciado a pena de muerte por tráfico de metanfetaminas. (‘Los delitos por los que puede pagar pena de muerte en China’. Eltiempo.com  28 junio 2022).

Casos

‘China ejecuta con una inyección letal a un colombiano condenado por tráfico de drogas’. Colombia había pedido clemencia para impedir la muerte de un hombre de 74 años condenado por transportar una maleta con cuatro kilos de cocaína. (El país.com 28 febrero 2017).

Fabián Enrique Buitrago Gordillo y Reinaldo Ruiz Morales son los dos colombianos cobijados por la medida. Estaban condenados a pena de muerte en China por el delito del narcotráfico, pero lograron que su pena fuera cambiada a la de cadena perpetua. (Fuente: ‘Colombianos condenados a muerte en China ahora tendrán cadena perpetua’.  ‘Elcolombiano.com 5 agosto 2022).

Murió de cáncer un condenado a pena de muerte en China. Es Armando Sánchez Roby. Estaba detenido en la cárcel Guanzhou. (elespectador.2 noviembre 2021).

El ciudadano canadiense Robert Schellenberg fue capturado en 2014 y tras un largo proceso penal, en 2018 fue condenado a 15 años de prisión, sentencia que un año después fue elevada a pena capital y ratificada en 2021. Desde entonces, a pesar de los esfuerzos diplomáticos, Schellenberg sigue bajo arresto, esperando a la solución de su caso o la ejecución.

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