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14 de Marzo del 2022
Historias
Lectura: 13 minutos
14 de Marzo del 2022
Fermín Vaca Santacruz
Diego Moncayo: el ecuatoriano que está en el frente en Ucrania
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El joven Diego Moncayo estudiaba en una universidad de Kiev. Aquí muestra la bandera que sus amigos le dieron antes de partir. Fotos: cortesía de la familia Moncayo Mendoza

Fue de los primeros en salir de Kiev para evitar la guerra, pero la fatalidad lo ha llevado al frente mismo. Un estudiante quiteño se encuentra en una localidad sitiada por los rusos, con los caminos y puentes destruidos y a la espera de un corredor humanitario. El joven logró salir hacia Polonia el 15 de marzo en un vehículo del Municipio local.

El tercer intento del quiteño Diego Moncayo para salir de Shostka, una localidad en la castigada provincia de Sumy, Ucrania, fronteriza con Rusia, y que ha sido sometida a bombardeos intensos y se ha convertido en uno de los frentes de batalla en la cruenta guerra entre ucranianos y rusos, terminó como los anteriores. Ya en dos ocasiones, había tratado de abandonar esa localidad, en donde se encuentra por culpa del azar. 

En el tercer intento, según relató el propio estudiante en un vídeo, ocurrió lo mismo que ya había pasado antes: conductores que ofrecían llevarlos a él y a tres amigos más, un chico y dos chicas, hacia el sur del país para intentar alcanzar Rumania, habían pedido primero fuertes sumas de dinero por adelantado y luego se negaron a aparecer en el lugar. "Nadie me quiere ayudar en este tema", dice al referirse a los ucranianos, aunque destaca que se mantiene en contacto con los diplomáticos ecuatorianos. Los militares ucranianos salen de la población en camiones, sostiene el joven. "Yo sigo esperando por una posible salida, que sé que muy pronto va a poder llegar", concluye el mensaje del joven. 

La forma en la que el estudiante terminó en pleno frente de batalla es mera causalidad. En el primer día de la invasión, en medio de la confusión por abordar un tren y salir de Kiev, en donde vivía y estudiaba, el joven y sus cuatro amigos subieron a un tren que en lugar de ir hacia Leópolis, donde pensaban cruzar la frontera con Polonia, tomó rumbo al oriente, donde se encuentra Sumy, más bien  cerca del frente ruso. Y ahí empezó su problema, relatan en Quito, sus padres, Janneth Mendoza y Raúl Moncayo, quienes dialogaron con este portal. 

En el primer día de la invasión, en medio de la confusión por abordar un tren y salir de Kiev, en donde vivía y estudiaba, el joven y sus cuatro amigos subieron a un tren que en lugar de ir hacia Leópolis, donde pensaban cruzar la frontera con Polonia, tomó rumbo al oriente, donde se encuentra Sumy, más bien  cerca del frente ruso.

Diego vive durante dos años y tres meses en Ucrania, habiéndose instalado cerca del aeropuerto de Kiev. Su primer año fue para estudiar el idioma y estaba ya empezando su carrera de Filología cuando empezó el conflicto bélico.

Cuando empezó el conflicto y los bombadeos en el cercano aeropuerto de la capital de Ucrania, Diego decidió salir del país ese mismo día. Él y sus amigos tenían previsto pasar a los países vecinos de la Unión Europea, relata la madre. 

Los padres de Diego, Raúl y Janneth, en diálogo con PLANV. Captura de pantalla

Tren equivocado 

Pero el viaje no terminó en Leópolis. Por alguna razón, los cuatro estudiantes, en medio de la noche, terminaron en un paraje al extremo oriental del país, en donde las tropas invasoras empezaron a circular con camiones y blindados. En ese paraje, cerca de la una de la mañana, el tren se detuvo y el maquinista informó que hasta ahí los llevaban. Por lo menos 250 personas se quedaron a pesar la noche en una escuela, cuenta el padre, en donde no tardarían encontrarse con los rusos.

Según relatan los padres de Diego Moncayo, al amanecer, los cuatro jóvenes intentaron durante horas conseguir un transporte que los saque del sitio en donde los abandonó la tripulación del tren. Se habían refugiado en una escuela, y cerca del mediodía, aparecieron soldados rusos y dos carros de combate.

Los padres aseguran que Diego pensó que eran los ucranianos, pero sus amigos se dieron cuenta enseguida que los blindados eran de los invasores y empezaron a huir. Escondidos entre los edificios de la escuela donde se habían refugiado, los cuatros jóvenes fueron testigos, afirman los padres, de una combate entre una unidad ucraniana y el Ejército invasor, que empezaron a dispararse. Janneth relata que el resto de personas en el lugar no pudieron escapar en medio de la balacera. 

Los cuatro jóvenes lograron salir a último momento del lugar que en cuestión de minutos se convirtió en el frente de batalla entre los dos ejércitos y fueron recogidos por un vehículo que los condujo hacia Sumy y luego a Shostka, a tres horas de distancia de la capital provincial, de donde era originaria una de las jóvenes del grupo cuya familia les acogió. Y así, luego de ver la guerra a pocos metros de distancia, el estudiante quiteño terminó en Sumy, una ciudad rodeada por los invasores que, según se afirma en la zona, han destruido caminos y puentes en toda la provincia. 

Escondidos entre los edificios de la escuela donde se habían refugiado, los cuatros jóvenes fueron testigos, afirman los padres, de una combate entre una unidad ucraniana y el Ejército invasor, que empezaron a dispararse.

Raúl, el padre de Diego, relata que en Kiev se temió un bombardeo por lo que el joven compró un pasaje que debía llevarlo a Polonia a partir de las 21:00 de la primera noche de la invasión. El tren llegó a las 23:00 y luego los dejó en el paraje en donde se produjo el combate. Los primeros buses ucranianos solo estaban llevando mujeres y niños para evacuarlos, por lo que el grupo decidió no separarse y avanzar hacia Shostka.  

Diego Moncayo lleva poco más de dos años en Ucrania y se había instalado en Kiev

Refugiado en Shotka

En Shotka, Diego, su amigo y su amiga viven con la familia ucraniana que los acogió. La otra chica, que también es de la zona, se ha instalado con su familia. Los padres sostienen que el pueblo está cercado por retenes y patrullas militares rusas.

Según información pública, la localidad tiene 85 mil habitantes, una industria química y otra láctea, pues es una zona ganadera. La actividad en Shostka es casi normal, pero los precios han subido mucho, mientras siguen sonando las alarmas de bombardeos. 

Atrapado en esa remota localidad de Ucrania, el joven estudiante ha estado en contacto con el canciller Juan Carlos Holguín, y con el embajador Luis Vayas, viceministro de Movilidad, quien monitorea su situación desde la vecina Polonia. Vayas inclusive se comunicó con el Municipio local, cuyos funcionarios le recomendaron no salir de la población hasta que no se abra un corredor humanitario, puesto que las patrullas rusas han sido acusadas de disparar contra civiles y periodistas.

Este fin de semana, el periodista y documentalista norteamericano Brent Renaud fue asesinado por una patrulla militar rusa en un control en Irpin, cerca de Kiev, cuando los invasores ametrallaron su vehículo, a pesar de su identificación de prensa. 

Según los padres, Holguín mencionó ayer la posibilidad de un corredor humanitario para evacuar al joven, pero aún no se sido posible llegar a la remota población, en donde Diego es el único extranjero. 

"Tenemos que ser pacientes, pero ya son tres semanas que Diego está en esta situación", dice la madre, Janneth, quien lamentó que su hijo se no se pudo sumar al grupo de los siete ecuatorianos que salieron de Sumy en un corredor humanitario organizado por la Cruz Roja y el Ministerio de Asuntos Exteriores ucraniano. 

Los intentos de Diego de salir por su cuenta no han dado resultado. Los padres destacan que los funcionarios de la Cancillería sí les han dado respuestas, mientras que temen que el joven sea estafado por personas que solicitan dinero. "Nos han dicho que están destruidos los caminos y es imposible salir por sus propios medios". 

"Tenemos la esperanza de que apenas haya un corredor humanitario lo puedan sacar. Lo noto con otro ánimo, ha estado decaído, hemos estado tratando de subirle el ánimo, nos preocupa su parte anímica", dice la madre mientras espera que el caso de su hijo pueda tener un solución pronta. 

Diego se mantiene en contacto con la Cancillería a la espera de un corredor humanitario

"Tenemos la esperanza de que apenas haya un corredor humanitario lo puedan sacar. Lo noto con otro ánimo, ha estado decaído, hemos estado tratando de subirle el ánimo, nos preocupa su parte anímica", dice la madre de Diego Moncayo. 

Por su parte, el canciller Juan Carlos Holguín se refirió al caso hoy en una rueda de prensa en el Ministerio de Relaciones Exteriores. 

Holguín dijo que no se habilitó un corredor humanitario por lo que tuvieron que detener momentáneamente el proceso de evacuación, aunque confirmó que seguirán haciendo las gestiones para mover al ecuatoriano a una zona segura.

Según el canciller, los procesos de corredores humanitarios tienen que ser aprobados por los dos países y se acuerda llevar a la gente a un tercer país, con garantes como la Cruz Roja. Había un acuerdo para llevar a los ciudadanos a Leópolis, que al final no pudo concretarse, explicó el jefe de la diplomacia ecuatoriana.

El caso de Diego Moncayo sería el último caso de riesgo de un ecuatoriano en Ucrania, aunque otros 53 compatriotas han decidido quedarse por su voluntad en ese país. 

ACTUALIZACIÓN

La madrugada del 15 de marzo de 2022, el canciller Juan Carlos Holguín anunció que Diego Moncayo y un amigo ucraniano saldrán de Shotska en una furgoneta del Municipio local, que se ha sumado a los esfuerzos para evacuar al joven. 

El canciller publicó la foto de una furgoneta de color blanco que trasladará a Diego hacia la frontera con Polonia. Según el embajador Luis Vayas, viceministro de Movilidad, se abrió de improviso la posibilidad de que Diego se sume a un corredor humanitario acordado con los rusos, por lo que el compatriota ha salido ya de Shotska. La ruta que seguiría sería hacia el sur hasta Poltava y desde ahí hacia el este, para alcanzar Leópolis y la frontera con Polonia.

El Gobierno estimó en hasta 36 horas la posible duración del viaje, debido a que no se pueden descartar demoras y cambios de rutas. El compatriota se mantiene en contacto con su familia en Quito, que ha agradecido la gestión de los diplomáticos ecuatorianos en este caso. 

 

Según confirmaron los familiares, el quiteño logró salir en la buseta del Municipio hacia Poltava y de ahí tomó un tren con dirección a Leópolis la noche del 15. La red ferroviaria sigue funcionando y hasta el momento no ha sido bombardeada por los rusos. Se espera que en las próximas horas cruce la frontera en Polonia, donde lo esperan diplomáticos ecuatorianos encabezados por el viceministro de Movilidad, Luis Vayas. 

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