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28 de Septiembre del 2022
Historias
Lectura: 19 minutos
28 de Septiembre del 2022
Redacción Plan V
Disección al edificio de los oficiales, un enigma dentro de la Escuela de la Policía
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El edificio de oficiales está ubicado en un costado de la Escuela Superior de la Policía, en el sector de Pusuquí. El edificio tiene cuatro pisos y 16 habitaciones. Fotos: Luis Argüello / PlanV

 

La Escuela Superior de la Policía abrió sus instalaciones para el cierre simbólico del edificio donde se presume fue asesinada María Belén Bernal. Esta crónica recopila datos y el contexto del edificio dentro de un centro de formación superior. Un recorrido audiovisual en torno al edificio revela detalles sobre lo que se conoce como el "Castillo de Grayskull".



En el edificio más pequeño de la Escuela Superior de Policía ocurrió uno de los crímenes que más indignación ha generado en el país, en los últimos tiempos. La Fiscalía ha acusado al policía Germán Cáceres de cometer el femicidio de su esposa, María Belén Bernal, en ese lugar. Es una infraestructura de  cuatro pisos, donde están las habitaciones de los oficiales, es decir de los instructores de cientos de policías que se gradúan allí cada año. Cáceres era uno de ellos.

La estructura está a 300 metros de la entrada principal del recinto policial, donde hay guardianía las 24 horas. Alrededor del edificio hay una docena de árboles de distintos tamaños, algunos tienen ramas que están todavía en crecimiento. Otros son tan grandes que rebasan la altura del edificio. En esta zona del nororiente de Quito, cercana a la Mitad del Mundo, el sol impacta con fuerza y las noches son frías.


Oficiales de la Policía realizan una revision de seguridad para el ingreso de la prensa a la Escuela Superior de la Policía.


En el edificio de residencia de oficiales, conocido como el "Castillo de Grayskull", solo están autorizados para dormir los instructores de la Escuela.

Al ingreso se observa el letrero “Dormitorio Sres. Oficiales” y PlanV pudo confirmar que los oficiales ya no duermen allí. En cada planta, de 12 por 8 metros, existen cuatro habitaciones, es decir son 16 en total. Están divididas por tablas tríplex, según una ex alta autoridad policial en un conversatorio con periodistas, el 23 de septiembre. Eso le hizo suponer que los pedidos de auxilio de María Belén pudieron escucharse en el lugar. La fuente lamentó el desorden que observó en los cuartos. Las describió como habitaciones estrechas en las que solo hay espacio para una cama de una plaza o plaza y media y un clóset. Un corredor rodea las habitaciones al que se accede por unas gradas. En esas gradas, los agentes investigadores hallaron la cartera roja de María Belén con sus documentos de identificación, su celular sin su chip, unas sandalias rosadas y una camiseta color café.

La habitación del teniente Cáceres era la N.34. Antes de fugarse y abandonar su trabajo en la Escuela, el policía denunció la desaparición de su esposa el lunes 12 de septiembre- por la presión de Elizabeth Otavalo, madre de María Belén- a las 17:00. Esa misma noche, un equipo de la Dirección Nacional de Investigación de Delitos contra la Vida (Dinased) inspeccionó ese cuarto junto con Cáceres. Los agentes observaron una mancha de sangre sobre el colchón. Cáceres justificó la mancha al decir que había mantenido relaciones sexuales con su esposa en su periodo menstrual.

Pero los agentes suspendieron la inspección y llamaron a un equipo del departamento de Inspección Ocular Técnica, que arribó hacia las 02:20 del martes. Esta vez, Cáceres impidió el acceso de los agentes porque requirió la presencia de su abogado. Elizabeth estuvo en ese lugar y pidió a Cáceres que colabore en la investigación. La madre recordó este episodio durante sus intervenciones en la Asamblea, este martes 27 de septiembre. “Con eso yo, ignorante en el asunto, para mí ya era un indicio. Sin embargo no pasó nada”, dijo Elizabeth respecto a la inacción de la Policía y Fiscalía para detenerlo. Cáceres rindió una versión en la Fiscalía, entre las 12:00 y 14:20, de ese martes 13 de septiembre. Estuvo retenido ocho horas más y a las 22:40 dejó las instalaciones de la Fiscalía y desde entonces se desconoce su paradero.


Desde el cerro Casitagua, donde el cuerpo de María Belén fue encontrado, se logra ver la Escuela con techos azules en el sector de Pusuquí.

La habitación de Cáceres era la N.34. Antes de fugarse y abandonar su trabajo, el policía denunció la desaparición de su esposa el lunes 12 de septiembre- por la presión de Elizabeth Otavalo, madre de María Belén- a las 17:00.

Todos los pisos del edificio de oficiales tienen ventanas oscuras y cortinas corredizas de tela. Mientras Cáceres se encontraba en la Fiscalía, los agentes ingresaron a su dormitorio y aplicaron una prueba de Luminol para confirmar que esa mancha del colchón era sangre.

Los cuartos del último piso, donde ocurrió el asesinato de María Belén Bernal, tienen persianas estilo “cebra”. La prueba también dio positivo en la pared. Cáceres la había lijado. También cortó las persianas y lavó las manchas en el colchón, contó Gonzalo Realpe, abogado de la cadete Joselyn S., también procesada por el femicidio de María Belén. A esta escena, la Fiscalía la llamó “cerrada y manipulada”.

Joselyn S. estuvo en la habitación de al lado, la N. 36, desde donde escuchó la pelea. En su versión, la cadete dijo que María Belén pidió a Cáceres que la soltara. Escuchó caer cosas, golpes, portazos y gritos de la abogada. Esto duró entre 20 y 25 minutos. Después hubo un silencio de 10 minutos, unos pasos por las escaleras y el arrastre de “algo”. Joselyn S. estuvo con Cáceres en la habitación N. 34 antes de que llegara la esposa del teniente. Cáceres abrió a la fuerza la puerta del dormitorio contiguo y allí dejó a la cadete. Según la versión de la cadete detenida, Cáceres le habría dicho que "no se preocupe, que en el Castillo de Grayskull no hay cámaras", según confirmó el abogado de Otavalo, Gonzalo Matovelle, en una entrevista en Radio Pichincha.  

El último piso del edificio tiene un tejado sobre las habitaciones y una pequeña terraza donde se halló una funda con botellas de cerveza y licores. El cuerpo de la abogada fue encontrado el 21 de septiembre en el cerro Casitagua, que desde este edificio o “castillo de Grayskull”, como se lo conoce,  se ve de fondo.

El comandante general de la Policía arribó a la escuela y realizó un saludo protocolar con los uniformados. El presidente Lasso llegó en compañía de la primera dama, María de Lourdes Alcívar. 

Hermetismo en torno al “Castillo de Grayskull”

Un cordón policial impidió el acceso al interior del “castillo”, el pasado 26 de septiembre, cuando el presidente Guillermo Lasso visitó la Escuela. Fue la primera vez que la prensa pudo acercarse al lugar de los hechos. Oficiales y cadetes formaron ese cordón de seguridad. Ninguno contó por qué a ese edificio se lo conoce con ese sobrenombre.

Cadetes y oficiales de la Policía custodiaron el edificio mientras el presidente Lasso anunció su demolición. Estuvieron junto al presidente el ministro del Interior, Juan Zapata, la directora de la Escuela, Irany Ramírez, y el comandante general de la Policía, Fausto Salinas.

Pero al mencionar este tema, los uniformados se mostraron incómodos. Al preguntar a cadetes, subtenientes y encargados de comunicación de la Policía todos respondieron lo mismo: “no sabría decirle” o “eso lo deben saber los altos mandos”. El “Castillo de Grayskull” (o calavera gris) aparece en la serie animada He-man. Es la fortaleza del superhéroe y de donde obtiene sus poderes.

Esa denominación apareció en los informes y versiones del caso. Solo Elizabeth, en la Asamblea, intentó darle una explicación a ese nombre: “El acto de horror que vivió (María Belén) en el denominado Castillo de Grayskull porque ellos tienen el poder”. La madre contó que se sorprendió cuando conoció que en ese edificio no había cámaras, pero sí botellas de alcohol. El día de la visita de Lasso, un policía vigilaba desde esa terraza.

La madre contó que se sorprendió cuando conoció que en ese edificio no había cámaras, pero sí botellas de alcohol. El día de la visita de Lasso, un policía vigilaba desde esa terraza.

Al preguntar sobre el rango de los policías que dormían allí o sus actividades, la respuesta fue “desconozco”. De acuerdo a un informe policial, en el lugar había al menos tres oficiales: un subteniente y dos tenientes. Entre los tres se cruzaron mensajes la madrugada del 11 de septiembre sobre la discusión y los ruidos que hubo en la habitación de Cáceres. Realpe asegura que, por lo menos, hubo 10 oficiales en el lugar.

Luego de recorrer unos minutos desde la entrada principal se llega hasta el edificio, que se encuentra junto a una pared que marca el límite de la Escuela con una calle de Pusuquí. Desde esa calle al exterior de la escuela se logra ver los últimos tres pisos del edificio. El “castillo” está ubicado a varios bloques de la entrada, en el costado derecho de un inmenso predio dividido en cuatro partes principales. Las dos primeras son predominantemente áreas verdes. La tercera tiene grandes edificios donde se imparten las clases y canchas de cemento con letras estampadas con las iniciales ESP.

La cuarta zona, donde está el edificio de los oficiales, tiene parqueaderos, edificios y áreas verdes. El vehículo de María Belén estuvo estacionado a 10 metros de la entrada del edificio de los oficiales. En la madrugada del martes 13 de septiembre, además de negar el ingreso a su habitación, Cáceres también impidió que los investigadores revisen el vehículo. La prueba de Luminol se hizo a las 20:40, de ese día, y dio positivo en el asiento posterior del auto. A esa hora, Cáceres aún se encontraba retenido en la Fiscalía.

Los exteriores de la escuela que colindan con el “castillo” pertenecen a Pusuquí, un sector en el extremo norte del capital entre Carcelén y Pomasqui. Entre semana, la calle que está junto al edificio es muy transitada. Por ahí pasan cientos de niños y adolescentes que acuden a una escuela fiscal que queda a pocos metros. Muy cercana está otra entrada para el Grupo de Intervención y Rescate (GIR). En el sector hay tiendas y locales de almuerzos. Se ven niños, adolescentes y trabajadores. Las cuadras conexas son urbanas y hay conjuntos residenciales.


El edificio de oficiales, de blanco con tejado marrón, está ubicado en un costado del predio privado. Del otro lado de la calle hay casas, locales comerciales y una escuela fiscal.

La cuarta zona, donde está el edificio de los oficiales, tiene parqueaderos, edificios y áreas verdes. El vehículo de María Belén estuvo estacionado a 10 metros de la entrada del edificio.

Para llegar al edificio se tiene que cruzar una garita de seguridad que da a la avenida Manuel Córdova Galarza. Hasta allí llegó Lasso para anunciar el “cierre simbólico” del edificio y su demolición luego de que termine el proceso por el femicidio de María Belén. Su plan, afirmó, es dar “un nuevo inicio” a los cambios que proponen para la institución. El Presidente recorrió los alrededores del edificio junto a la primera dama, María de Lourdes Alcívar, un grupo de oficiales y al general Fausto Salinas, comandante de la Policía. Se los observó señalar partes de la instalación y hacer referencias en torno a la escena.

Luego del anuncio de demolición, la fiscal Diana Salazar declaró en la Asamblea Nacional que solicitó un pedido de inmovilización del edificio de oficiales. La Fiscalía confirmó que el edificio se debe mantner en pie y estar a disposición de las investigaciones. Por su parte, la unidad fiscal a cargo del caso también comunicó a la Policía y a la Presidencia que deben abstenerse de cualquier intento de demolición o modificación del edificio de oficiales.

Elizabeth Otavalo, madre de Bernal, también se refirió al cierre simbólico del edificio en el Palacio Legislativo. "¿Pasaba siempre que las cadetes debían ir ahí a dormir y hacer fiestas? ¿Que saco yo con eso (la demolición), cuándo a mi hija la asesinaron vilmente?", dijo Otavalo.

El Mandatario estuvo durante toda la jornada en compañía de la primera dama. Lasso habló de un nuevo concepto para la escuela inspirado en el respeto a la mujer, en un ambiente “sin muros, sin tanta oscuridad, lo más abierto posible”. El mandatario enfatizó en un concepto de género en la construcción de los edificios en la Escuela. Aunque la directora de este recinto policial ahora es una mujer, la coronel Irany Ramírez, ella no intervino.

Pero Lasso dio dos discursos, uno en el edificio de los oficiales y otro frente a los cadetes en el tribunal principal de la Escuela. Dijo que llegó para “dar una palmada” de apoyo a los uniformados e insistió en que un mal elemento no representa a la institución. En el lugar estuvieron también el ministro de Gobierno, Francisco Jiménez, la ministra de Educación, María Brown y el secretario de Seguridad, Diego Ordóñez.


El comandante general de la Policía, Fausto Salinas, dio declaraciones de bienvenida a la institución al nuevo ministro del Interior, Juan Zapata.

Después habló Juan Zapata, quien fue posesionado ese día como nuevo ministro del Interior en reemplazo de Patricio Carrillo. “Este mal ciudadano que no lo quiero ni nombrar tiene que pagar, el objetivo es la captura de quien cometió este delito”, dijo Zapata. Luego recordó que existen procesos administrativos independientes de los procesos judiciales. “Estamos para fortalecer la integridad de la institución, estamos para garantizar que no exista impunidad”, añadió. El Ministro repitió lo que afirmó Lasso sobre apoyar la visión de género y el cambio de modelo educativo en la formación policial. Pero ninguna mujer participó en ese evento. 

Una escuela cercana al centenario

La Escuela Superior de la Policía es una especie de ciudadela privada. Tiene una infraestructura parecida a las universidades. Hay edificaciones de tres y cuatro pisos de paredes blancas y azules, y techos naranjas. Ahí se imparten clases. Hay varios galpones con techos azules, hay canchas de fútbol, una tribuna con un césped muy bien cuidado y pequeños parterres con árboles entre calles asfaltadas que guían al personal por todo el predio. La Escuela también tiene comedores y dormitorios para los cadetes.

La escuela de formación de oficiales es un recinto para graduarse de subteniente después de cuatro años. En este internado intensivo los ejercicios físicos constantes se combinan con los estudios. A veces duermen dos o tres horas. Según contó un cadete, que viste una gorra con las iniciales ESP en la parte frontal, el cuerpo se acostumbra a dormir poco. El joven policía cuenta que muchos desisten por la intensidad del programa.

La escuela opera en Pusuquí desde 1989, aunque como institución ya había funcionado en otras sedes desde 1938. Para graduarse de subteniente hay cuatro promociones, actualmente un total cercano a los mil aspirantes cursan los distintos niveles de la escuela. Reciben materias que van desde la psicología, la ética y los derechos humanos hasta procedimientos policiales, metodología de investigación, control del orden público y manejo de armas.


Así lucen las cadetes que aspiran al rango de subtenientes en la Escuela Superior de la Policía.

La escuela opera en Pusuquí desde 1989, aunque como institución ya había funcionado en otras sedes desde 1938. Para graduarse de subteniente hay cuatro promociones.

La carrera para subteniente es muy parecida a la malla curricular de cualquier estudio universitario. Tiene ocho semestres. Al final los cadetes toman materias optativas, hacen pasantías y tienen vinculaciones con la sociedad.

Algunos aspectos de rutinarios de los cadetes en la escuela son trotes desde las 4:00 de la mañana, salidas del internado solo con permisos y en las noches estudios con lo que les queda de fuerza. Prueba de ello fueron los desfiles de varias promociones que pasaron al trote y al ritmo de “dos, tres”. Con pasos coordinados, el bloque de cadetes se movió en conjunto en trotes a lo largo y ancho del predio. 

Una subteniente contó que históricamente ha habido mayor presencia masculina en la Escuela. Pero independiente del género, el régimen disciplinario le ha dejado un “reloj interno”, está acostumbrada a madrugar y realizar ejercicios físicos, en especial a trotar.

En los edificios de la Escuela no se vio gente. Parecían más bien lugares vacíos. Las inmensas infraestructuras con aulas y salas mantenían las luces apagadas. Los inmensos muros contrastaron con las pequeñas ventanas por las que poco se puede apreciar desde los exteriores. Más aún el edificio de los oficiales que está muy replegado a un costado de la Escuela.

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