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3 de Febrero del 2022
Historias
Lectura: 15 minutos
3 de Febrero del 2022
Manuel Novik
Santa Clara de San Millán: la comuna ancestral se levanta ante la tragedia del aluvión
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En la casa comunal de Santa Clara de San Millán se instaló un velatorio para lamentar a los fallecidos en la tragedia. La sala contaba con varias filas de bancas para iglesia. Además, se instalaron otras filas de sillas de plástico para acoger a los vecinos. Fotos: Manuel Novik. PlanV

 

En la comuna Santa Clara de San Millán los moradores se han organizado para ayudar a los más damnificados. La casa comunal ha servido como un punto de refugio y sostén autónomo. En una de las zonas más afectadas por el aluvión se coordinaron donaciones de elementos de primera necesidad. Además, se instaló un velatorio a donde llegaron vecinos para honrar a sus fallecidos.


En la casa comunal de Santa Clara de San Millán, a pocas cuadras de la zona cero del desastre en La Comuna y La Gasca, se coordinaron donaciones para ayudar a los más necesitados. El asentamiento de esta comuna tendría su origen previo a los incas, lo que le ha otorgado la categoría de ancestral. El Cabildo comunero inició, el miércoles 2 de febrero de 2022, con las primeras entregas de donaciones en las casas más afectadas por el desastre. Paralelamente, en la sala comunal, se improvisó un velatorio, donde llegaron vecinos a reportar y lamentar a sus fallecidos.

La casa comunal se encuentra a pocas cuadras de la zona más damnificada. El acceso al lugar era restringido para custodiar las donaciones y mantener un ambiente tranquilo en el velatorio. Foto: Luis Argüello. PlanV

Durante todo el día se empezaron a recibir donaciones de particulares e instituciones. Al lugar llegaron directivos de la Universidad Central, la Empresa Pública Mercado Mayorista de Quito o gente del pueblo de Cayambe. Desde las 09:00 se acoplaron kits para entregar en la zona y abastecer de productos de primera necesidad a la población damnificada por la correntada que bajó de las cumbres del Pichincha.  

En el portón que daba a la calle un vecino estaba a cargo de autorizar el paso de la gente. Las donaciones llegaban en camionetas: alimentos no perecibles, galones de agua, colchones o paquetes de vestimentas variadas. La dinámica funcionaba “en cadena”, los donantes bajaban los objetos y los iban pasando uno a uno a los voluntarios del lugar. Así se iban apilando por categorías los objetos en una de las salas de reuniones de la comuna. Mientras tanto un grupo de voluntarios jóvenes cocinaban en la parte posterior del lugar. En el patio se hacían sopas en tarrinas listas para alimentar a la gente.


Miembros del cabildo y vecinos voluntarios reciben cobijas. Durante el día llegaban camionetas cargadas con diversos productos de primera necesidad. Abajo se observa el interior, donde se organizaban los kits para hacer las primeras entregas. Fuerzas del Ejército custiodaban los interiores de esta zona de acopio.

La comuna Santa Clara de San Millán tiene su origen en un asentamiento indígena descendiente del pueblo kitu kara, y fue reconocida jurídicamente como organización social en 1911. Los comuneros cuentan con autonomía territorial, lo que significa que el Municipio debe consultar ante cualquier proceso que vayan a implementar en la zona. Desde el cabildo, conformado por más de 3000 vecinos, se forjó un punto de resistencia a la tragedia. En los graderios del lugar conversaban donantes y vecinos. También llegaban los funcionarios que trabajaban en despejar la zona, en esta casa les ofrecieron las tres comidas del día. 

Desde el cabildo se forjó un punto de resistencia a la tragedia. En los graderios del lugar conversaban donantes y vecinos. También llegaban los funcionarios que trabajaban en despejar la zona, en esta casa les ofrecieron las tres comidas del día.

Aquí se coordinaron las primeras entregas de la zona y se recibieron donaciones de toda la ciudad. Llegaban también vecinos a pie a pedir ayuda de todo tipo. Algunos en busca de comida, otros buscaban botas para poder caminar en los restos del aluvión. La sala de acopio se mantuvo cerrada al público. Una mujer encargada de custodiar la sala contó que vino gente que no era de la zona y no estaban seguros de que estuvieran en la situación más precaria.

En la sede había descoordinación. Se produjeron discusiones sobre el procedimiento para hacer la entrega de las donaciones. En el sitio, ubicado a pocos metros de la fatídica cancha de ecuavóley, se percibía la falta de una autoridad que designe la forma en que se debía armar los kits y las personas a las cuales debían ser entregados. Una moradora llegó a reclamar que habían entregado botas a personas “que no las necesitaban”. Otra persona llegó para pedir alimentos para su hogar, pero ya se había dispuesto que se saldría a hacer las entregas en las casas.

Uno de los voluntarios reservistas del Ejército dijo que notaba la falta de organización “En otros puntos de abasto hay autoridades estatales, eso hace falta aquí”. Los reservistas acudieron al lugar como voluntarios así que no quisieron influir en la toma de decisiones. Su labor era ayudar en las actividades que se les pidiera. Esta agrupación realiza labores de ayuda por iniciativa propia, lo hacen fuera de sus actividades laborales. Había ocho de ellos en la comuna, la mayoría en servicio pasivo.

Al medio día los primeros kits salieron en una camioneta provista por el Municipio para hacer las primeras entregas. Reservistas, miembros del Cabildo, y civiles salieron hacia las casas más afectadas. En el lugar fueron casa por casa, conversando con los afectados y preguntado por sus necesidades. En este viaje se entregaron sobre todo alimentos, pero la gente pedía bloques para reconstruir los muros que se había llevado el aluvión.


El rector de la Universidad Central, Fernando Sempértegui, llegó a la casa comunal con donaciones recopiladas en sus propios centros de acopio. Sempértegui estuvo en el lugar varias horas, aseguró que han desplegado 200 estudiantes y docentes en distintas brigadas de emergencia en la zona.

Los altercados en la zona afectada también llegaron. Los voluntarios debían hacer una encuesta para determinar que productos entregar. La gente, descontenta, pedía donaciones a como de lugar. En una de las casas afectadas solo quedaba el segundo piso, del primero solo las columnas. Por dentro todo lucía como una zona de guerra. Las paredes y el piso estaban llenas de polvo y lodo, lo que quedó de una cocina apenas se reconocía ante los destrozos y los restos.

De vuelta en la casa comunal, en el velorio, un hombre relató cómo perdió a su madre, su hermana y su sobrino en el aluvión. Con los ojos llorosos prefirió no salir en cámaras. Su relato con una voz suave reflejaba el dolor por el que este hombre estaba pasando. Su hermana había salido con su sobrino a una tienda cercana. Por miedo a la delincuencia habían dejado sus celulares en casa. Al momento del aluvión el morador se encontraba a pocas cuadras, intentó contactar a sus familiares, pero la respuesta nunca llegó.

Al siguiente día fueron llamados al reconocimiento de los cuerpos de quienes serían su hermana y su sobrino. Su madre sigue desaparecida. Su jornada transcurrió en el velorio de la casa comunal. En esta sala había dos ataúdes, pero la cantidad de gente se debía a un mayor número de fallecidos que no reposaban ahí. Entre los vecinos lamentaban a sus seres queridos. El ruido de afuera contrastaba con el silencio fúnebre del lugar. Hasta pocos días estos núcleos familiares estaban unidos, ahora una tragedia unificaba los llantos de esta comunidad. 


Vista aerea de la cancha de ecuavóley en La Comuna. Esta fue la zona más afectada por el desastre. Maquinaria pesada remueve los restos sobre la cancha, cuya infraestructura se vino abajo. Los muros frontales de varias casas en este sector fueron derribados. Foto: Luis Argüello. PlanV

Por dentro todo lucía como una zona de guerra. Las paredes y el piso estaban llenas de polvo y lodo, lo que quedó de una cocina apenas se reconocía ante los destrozos y los restos.


Vista aérea de la quebrada donde se originaron las fuertes corrientes de agua. Trabajadores de distintas instituciones estatales realizaban trabajos de remoción. Foto: Luis Argüello

Los rezagos del aluvión se siguieron viendo con fuerza. En la mañana del miércoles, personal de la Agencia Metropolitana de Tránsito (AMT) encontró el cuerpo de una mujer entre sus propias oficinas inundadas, cercanas a la zona cero. Según un funcionario de la AMT, otro fallecido que fue encontrado en las inmediaciones de un supermercado, habría sido arrastrado casi un kilómetro por el aluvión.

En esta zona el aluvión inundó los primeros pisos de las casas. Los vecinos trasladan los restos por las veredas, ya que en las calles la maquinaria pesada removió la mayoría de los escombros. Entre la comunidad se repartían palas, escobas y mangueras para limpiar sus hogares. Abajo, detalle de cómo quedó una casa que recibió el impacto frontal de la tromba de lodo.


Foto: Luis Argüello. PlanV

Las casas cercanas al túnel que cruza por debajo de la avenida Occidental fueron las más damnificadas. Los primeros pisos de varios inmuebles fueron destruidos por completo, quedando al descubierto solamente las columnas. Muros enteros fueron removidos por la fuerza de la inundación. Tras dos días del desastre, las acciones de limpieza y reconstrucción están lejos de terminar en una comuna donde viven unas 15 mil personas.

Tras dos noches desde la tragedia varios vecinos tuvieron que pedir posada en otras casas. Las calles se han ido despejando en algunos tramos gracias a la maquinaria pesada. Pero en las veredas y casas no alcanzaban las palas que intentaban incansablemente remover los residuos, que a esta altura de la jornada ya se habían solidificado.

El director de Vialidad de la Prefectura de Pichincha confirmó que se están realizando labores para destapar la boca de la alcantarilla que desagua el cauce que viene de las cascadas. “Aspiramos que hasta mañana tengamos la boca del pozo destapada, pero son ocho metros de profundidad, estamos trabajando con lodo que es muy difícil”, confirmó el funcionario. Fabian Arcos, de la coordinación zonal del Municipio, indicó que los comerciantes de Quito se organizaron para hacer donaciones en los distintos mercados capitalinos. Arcos confirmó que hay un equipo de trabajo que está estudiando los lugares más golpeados por el aluvión.

Esta zona se ubica del lado superior de la avenida Occidental. El sitio de los trabajos proyectaba el camino hacia la cascada donde se originó el aluvión. La gente se agolpaba en el puente y en un parque cercano a observar las obras. Los vecinos que habían sido afectados seguían limpiando con escobas y palas los residuos.


Maquinaria pesada intenta remover una capa de residuos de ocho metros de profundidad. En esta zona se encuentra un desagüe que canaliza las aguas que vienen de la cascada. 

Verónica Morales, abogada y docente de derecho de la UIDE, ha estudiado la historia de las comunas durante años. Recalcó que en 1937 aparecieron las comunas como figuras jurídicas. “La Comuna de Santa Clara es una de las primeras comunas vigentes en el Ecuador. En 1937 aparecieron como una forma de propiedad” dijo. Según la abogada, las comunas son predios que no son ni privados ni del Estado.

Morales dijo que algunos gobiernos han intentado disolver las comunas, pero se mantienen vigentes. “El sentido de pertenencia ha permitido una ayuda humana directa. La ayuda más cercana a esta tragedia es la que los comuneros han podido brindar”, concluyó. Según la explicación de la docente, la autoridad máxima de la comuna no es el cabildo, sino la Asamblea comunitaria, conformada por todos los comuneros. “Eso te brinda una forma de democracia más directa” dijo y explicó que la organización de los comuneros les ha permitido dar un apoyo más efectivo.


Por este túnel, que cruza por debajo de la avenida Occidental, descendió el aluvión en dirección a la avenida América. La Empresa Eléctrica esperaba que se limpie el área para poder restablecer la luz.

La presidenta del Cabildo, Margarita Ortega, informó que se les ha dificultado acceder a los puntos afectados, pero que a través de una coordinación con las entidades a cargo han conocido cuáles son las principales necesidades de los moradores. Desde el Cabildo se mostraron agradecidos con las muestras de solidaridad que llegaron desde la mañana. “Vamos a tratar de designar a las familias que perdieron a sus seres queridos, a quienes están con sus familiares y quienes lo perdieron todo. Necesitamos botas y herramientas para la limpieza del lugar” agregó Margarita.

Todas las donaciones y actividades pasaban por la autorización de la presidenta. En la casa comunal se percibió un día intenso. Las donaciones debían ser receptadas de forma estratégica para poder ser entregadas de forma oportuna. Al mismo tiempo se requería una organización comunitaria para asegurar que los recursos lleguen a los más necesitados. Margarita dirigía la jornada, pero en su rostro se veía el dolor y la incredulidad de la situación. Nadie estaba preparado para esta tragedia, pero en esta comuna no esperaron para tomar acciones concretas y sumar manos para ayudar. 

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