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22 de Febrero del 2024
Historias
Lectura: 14 minutos
22 de Febrero del 2024
Pocho Álvarez

Cineasta.

Casa de la Cultura Ecuatoriana: de la sinergia a la entropía
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La Cinemateca Nacional guarda la memoria del cine ecuatoriano. Foto: cortesía

¿No se da cuenta que podemos ser confiados pero no ingenuos y que sabemos que todo este recambio de autoridad está diseñado para usar la Cinemateca como pantalla móvil de eventos y funciones en “territorio”, llámese provincia, de forma tal, que levanten la imagen de trabajo del actual Presidente y su administración e impulsar así su reelección y votos?

Cuando dos o más personas, instituciones, objetos, mecanismos o sistemas actúan coordinadamente, para conseguir un objetivo común, es decir una acción concertada cuyo efecto es superior a la suma de los efectos individuales se llama sinergia. 

Este concepto, que potencia el significado del trabajo en conjunto, a partir de la comprensión de lo superior,  enarboló el actual Presidente de la CCE, en su propuesta, “Sinergia por las culturas”, como compromiso para impulsar una transformación integral en las instituciones de cultura”. Transformación que no llega y que está muy lejos de ser, porque la sinergia que invocó como candidato, su propia práctica como autoridad, la transformó en lo contrario, una entropía 

Sinergia significa unión de energía, entropía destrucción y disipación de energía, desorden

Una vez instalada en la casa matriz la “sinergia por las culturas”, buscando seguramente la novedad como impronta de su quehacer, decidió cambiar –al más puro estilo del estado de propaganda de la revolución ciudadana– como hecho factual de lo cotidiano, sin mediar proceso de consulta, discusión o consenso alguno, la denominación pública de la CCE. La Casa pasó a llamarse por disposición de la nueva autoridad, ya no de la cultura como concepto, sino de “las culturas”. Un plural nacido sin argumentos que por imposición se fue difundiendo como un nuevo nombre que no concuerda siquiera con su marco jurídico, tabla de la ley que dicen respetar, la LOC, Ley Orgánica de Cultura. 

Para guardar coherencia con la sintaxis del idioma, me pregunto ¿Será de añadir ecuatorianas? ¿Casa de las Culturas Ecuatorianas o Ecuatoriana? ¿Cómo entender esta “sinergia” desde la sede nacional de la Casa de las Culturas? ¿Alguien nos podría explicar esta “sinergia” entropía?


Una propiesta de sinergia por la Casa de la Cultura moviliza a gestores culturales, concentrados en un colectivo de cineastas en defensa de la Cinemateca Nacional.

Son muchos los ejemplos de “sinergia” entropía que se pueden citar en la gestión 21-25 de la CCE,  pero ese no es el objetivo de este escrito. A pocos meses de cumplir los tres años de gestión, quiero reflexionar sobre la remoción del Director de la Cinemateca Nacional, la ninguna respuesta a la carta pública que un grupo representativo de cineastas, intelectuales y artistas, envió a la Presidencia de la CCE a través de las redes sociales, pidiendo una explicación seria respecto de ésta incomprensible decisión y junto a ello, lo que evidencia este episodio, el papel que la Presidencia de la “Casa de las Culturas” considera debe ser para la Cinemateca Nacional.

Del despido al silencio

Estos dos hechos, el despido intempestivo  y el silencio como respuesta, dejan en claro la particular comprensión del significado sinergia para la autoridad mayor de la “Casa de las Culturas”. Sinergia solo con los afines y devotos, y silencio sordo y excluyente de autoridad para el otro, el distinto y crítico, porque la diferencia que alimenta y hace crecer, molesta y encona a la vanidad del poder.

Junto a ello, y más grave aún, está la constatación del desconocimiento y el interés mezquino, como argumento de autoridad, respecto de la Cinemateca Nacional, su naturaleza,  esencia y quehacer, su papel como archivo que sostiene, guarda y cuida  la memoria de imágenes en movimiento de un país.

En ese sentido, cabe recordarle a quien con su silencio irrespeta la preocupación legítima y sentida de todos quienes con la donación permanente de nuestras obras y archivos audiovisuales, hemos contribuido directamente a la creación y formación de la Cinemateca Nacional, que esta institución es ante todo y sobre todo un archivo especializado, responsable de la investigación, conservación, preservación, restauración, catalogación, organización y difusión de la memoria fílmica del país. Esa es su  naturaleza, esencia y fin.  No es pantalla de promoción de la Casa, ni vitrina para la programación y marketing de la gestión de turno, como usualmente consideraron  la anteriores administraciones y la actual no está exenta de esta realidad que la cruza desde el  ayer y la vuelve melliza del pasado. 

Junto a ello, y más grave aun, está la constatación del desconocimiento y el interés mezquino, como argumento de autoridad, respecto de la Cinemateca Nacional, su naturaleza,  esencia y quehacer, su papel como archivo que sostiene, guarda y cuida  la memoria de imágenes en movimiento de un país.

Mas allá de la remoción, la reelección

Decir que la nueva autoridad de la Cinemateca inaugura una nueva etapa, necesaria para la gestión de la “Casa de la Culturas”,  porque va a romper el centralismo y dialogar  con los otros territorios, con los núcleos de provincias, a los diez y ocho meses de la elección de las nuevas autoridades de la CCE, es una narrativa hueca que evidencia el interés electoral sobre el quehacer técnico de un archivo que desde el apetito del poder debe solamente contribuir  a su reelección. No importó en este cambio la continuidad de los procesos que se venían ejecutando, su línea de trabajo y el tiempo recorrido como reconstitución de archivo.

En ese sentido me pregunto ¿cuál de las áreas del trabajo técnico de la Cinemateca pensará descentralizar en provincias? ¿La investigación, catalogación o restauración…?   ¿Sabrá de lo que se está hablando? ¿No se da cuenta que podemos ser confiados pero no ingenuos y que sabemos que todo este recambio de autoridad está diseñado para usar la Cinemateca como pantalla móvil de eventos y funciones en “territorio”, llámese provincia, de forma tal, que levanten la imagen de trabajo del actual Presidente y su administración e impulsar así su reelección y votos?  

¿Será algo así como el “diciendo haciendo” de comienzos de gestión para que lo conozcan, o como prestar la sala de Cinemateca, Alfredo Pareja, para que una respetable organización haga de ella y sus instalaciones, salón de prensa para convocar al paro nacional de junio del 2022? ¿A esa descentralización que suma devotos, nos referimos?

La precariedad que se oculta

Junto a ello me pregunto, ¿con qué fondos o partidas querrá operar? Los 15 mil dólares que la Cinemateca dispone como presupuesto operativo anual, no logra cubrir las más elementales necesidades de los procesos técnicos que demanda  preservación, restauración y catalogación. 

¿Alguna vez la Presidencia de la “sinergia” entropía bajó las gradas del altillo a los espacios de las bóvedas climatizadas, donde está el film scanner operando en riesgo por la imposibilidad de contratar un seguro de funcionamiento? Una urgencia que se la viene arrastrando por más de cinco años, desde la administración anterior. Junto a ello, ¿sabrá cómo se hacen las digitalizaciones de archivos análogos a digitales? ¿Conocerá las máquinas remiendos con las que se opera para preservar los archivos magnéticos de cinemateca? ¿Se habrá enterado que somos los cineastas los que hemos donado muchas veces algunas de las máquinas que sirven como respaldo de operación, porque se necesitan dos para que funcione una y que esto, su funcionamiento,  lo resuelve el personal de archivo con mucho ingenio y sin presupuesto? 

Lo impostergable que se busca postergar

Cinemateca no puede seguir siendo una dirección más de la CCE, no puede ser el comodín vitrina que resuelve los intereses de imagen del Presidente en función, ni tampoco el productor o proveedor de servicios culturales que levante la imagen de gestión y satisfaga los intereses electoreros de la administración de turno. No puede ni debe ser tratada como la cachiporrera del retorno al mismo ayer de la gerontocracia autoritaria que vestida de color de  juventud maneja hoy la CCE.

La naturaleza de la cinemateca es ser archivo y su trabajo debe ser respetado y cuidado porque allí se guarda y cultiva la memoria audiovisual de un pueblo. 

“Será tarea impostergable de la Presidencia de la CCE consolidar la autonomía e institucionalización de la Cinemateca Nacional como el archivo nacional de la memoria audiovisual del Ecuador, un patrimonio cultural que debe tener un marco legal, sede e infraestructura propia, independencia administrativa y financiera y planes de trabajo y proyección propios”. Suscribe el Presidente de “La Casa de la culturas” en su propuesta “Sinergia por las culturas”hace más de 31 meses, cuando era candidato. 

El tiempo y los hechos develan la esencia de las personas y sobretodo el de los llamado actores políticos. 

Cinemateca no puede seguir siendo una dirección más de la CCE, no puede ser el comodín vitrina que resuelve los intereses de imagen del Presidente en función, ni tampoco el productor o proveedor de servicios culturales que levante la imagen de gestión y satisfaga los intereses electoreros de la administración de turno.

La EOD como paliativo

La tarea impostergable se volvió un compromiso demorable, un enunciado huérfano de calendario sin plazos, porque ya no hay urgencias. Estamos enancados al confort del poder y el tiempo del quehacer está sujeto al interés. Por ello ahora, época de calentar la reelección, la Cinemateca interesa. Conseguir devotos y operadores sumisos y despedir a los obstáculos nada funcionales a este fin que necesita el voto de los núcleos y el apoyo de los cómodos se vuelve un imperativo. Para eso hay que ensayar, sin consultar con el sector interesado, una alternativa a la autonomía como compromiso. Algo así como los opioides para adormecer el dolor. La EOD (Entidad Operativa Desconcentrada) que significa un actuar con independencia de manejo financiero, jurídico y operativo pero dentro de la misma matriz, con el mismo cordón umbilical. Una propuesta inaceptable.

La autonomía, una urgencia 

En esa relación de dependencia, podrán pasar otros 42 años que el crecimiento de Cinemateca será mínimo y las mismas conductas atropellos y agresiones de las autoridades electas de la CCE, respecto de este archivo de la memoria audiovisual se repetirán como lo ha hecho la administración actual en modo copy-paste, siguiendo huellas y procedimientos, de sus antecesores a los cuales denostó.

Por ello, el único camino posible para superar este estado de indefensión del quehacer de la Cinemateca y su mañana es la autonomía jurídica y de gestión, de infraestructura y de financiamiento, de planificación y ejecución, libre de los cálculos politiqueros de administradores que hacen del trabajo en el campo de la cultura y el arte su catapulta para figurar y ascender al escenario de la política. No hay política buena ni mala, hay intereses que necesitan expandirse y ser dominio y la cultura es un campo propicio porque es un escenario que proyecta. 

Por ello, todas las instituciones que trabajan preservan y sostienen la memoria de un pueblo, museos y bibliotecas complejos arqueológicos, reservas y parques nacionales, todos los espacios prístinos del  amanecer y de la memoria que lleva a vivir, necesitan ser protegidos de esos especímenes que han permeado y contaminado el espacio del quehacer en la cultura y el arte.

Este empeño significa un largo trabajo que empieza por cambiar esa arquitectura mal hecha, deforme y deformante que es la Ley de Cultura, la LOC, el Ministerio y la Casa de la Cultura. Eso demanda, un esfuerzo sincero por superar el fraccionamiento que nos habita, la intolerancia como cédula, la imposición como diálogo. Nos exige un repensar sobre lo posible en tiempos bélicos y de violencia, un acuerdo mínimo que permita construir el largo plazo del arte y la cultura para que la paz sea el camino. Debemos concertar esfuerzos para crear un espacio común, un comité de apoyo y soporte al quehacer del archivo audiovisual que sume cineastas, intelectuales, la academia y el sector privado interesado en auspiciar con recursos el trabajo de sostener el archivo de la memoria audiovisual del Ecuador.

Tenemos que depurar de nuestro cotidiano  imaginario el convencimiento de que la actual administración de la “Casa de las Culturas” es cambio, mañana, juventud y sinergia, porque en sí mismo, es un oxímoron.

Debemos aprender de la equivocación…

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