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6 de Septiembre del 2021
Historias
Lectura: 8 minutos
6 de Septiembre del 2021
Manuel Novik
El primer siglo de la Banda de Albañiles se celebró en el Teatro Sucre
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El director de la Banda, Estuardo Rivadeneira, en el escenario del Sucre. Fotos: Luis Argüello / PlanV

 

Fundada en 1921, la Banda del Gremio de Albañiles recoge las tradiciones musicales de los barrios de Quito. Y aunque ya no son albañiles sus integrantes, la Banda agrupa a varias generaciones de familias dedicadas a la música y a los sones andinos.
Luis Argüello


En este año, la Banda de Músicos del gremio de albañiles cumple 100 años: la agrupación se fundó en 1921 en el Centro Histórico capitalino, conformada por albañiles vinculados con el Centro Obrero Católico. Según el investigador y director musical de la  Banda, Estuardo Rivadeneira,  es incluso más antigua que la Banda Municipal.

En un hecho sin precedentes, este viernes 3 de septiembre de 2021 la banda del gremio de albañiles fue la primera banda popular en presentarse en un teatro, construido como una casa de ópera europea, como es el Teatro Nacional Sucre. La conmemoración de los 100 años de la banda del gremio fue una celebración para rescatar su patrimonio sonoro.

Al escenario del Sucre, un lugar que durante los siglos XIX y XX fue el teatro de las élites (inclusive se realizaba ahí el cambio de mando presidencial) iban llegando los 25 músicos entre percusión, vientos y cuerdas. Uno de ellos es Fabián Chinchero Pillajo, director musical y clarinetista de la Banda. Su bisabuelo fue el precursor de la Banda en 1921  y fue quien inició la tradición de los Pillajo en esta banda popular. Fabián es hijo de Graciela Pillajo, que a pesar de no desempeñarse como música mantuvo la tradición de la Banda.

Atrás, en los últimos escalones del escenario están los percusionistas de la Banda. Dos de ellos son los hermanos Pillajo, que iniciaron desde niños y llevan décadas en la Banda. Recuerdan cómo han recorrido mercados y plazas a lo largo de los años, hoy a dónde van ya los conocen. Uno a uno recibían su pago al final de cada fiesta. Se ponían en fila y cobraban lo que les tocaba a cada uno por contrato.

El Teatro Sucre recibió al público de manera gratuita pero con aforo limitado por la situación sanitaria. El evento fue una integración de varios géneros músicales, bailes y narraciones.

Otro de los músicos que lleva años en la banda es Luis Antonio Guaillaguamán. Desde 1969 tocó con los Pillajo en lugares de toda la ciudad. Para él, hoy es un homenaje a su compañero de vida, que falleció en marzo. Luis Antonio también se emociona al recordar los momentos que han pasado juntos. Una culminación de su carrera musical con broche de oro.

Los Pillajo ya van por la cuarta generación de músicos que siguen creyendo en la música popular. Por toda esa tradición, Rivadeneira se juntó con algunos músicos y rescataron algunas partituras de los orígenes de la banda en los años 20, 30 y hasta la era moderna.

Los Pillajo ya van por la cuarta generación de músicos que siguen creyendo en la música popular. Por toda esa tradición, Rivadeneira se juntó con algunos músicos y rescataron algunas partituras de los orígenes de la banda en los años 20, 30 y hasta la era moderna.

Luis Antonio Guillaguamán es parte de la banda desde 1969. El trompetista también ha desarrollado sus propias orquestas y grupos de mariachi. 

En 1921 la idea de don Santos Pillajo era que sus compañeros obreros puedan tener un segundo oficio. Su bisnieto Fabián se emocionó en los ensayos al escuchar las piezas musicales que le recordaban de su infancia al punto de soltar algunas lágrimas.

Se tocaron algunas partituras rescatadas de su fundación, un recorrido por San Juanitos, Paso Doble, Píllaro Viejo, Cumbias Ecuatorianas y Pasillos Clásicos era la oferta de presentación en el Teatro Sucre.

Un espectáculo que combinó música popular, bailes folclóricos, voces invitadas de la mano de Andrea Cóndor y Carlos Grijalva, y la narración de historias en paralelo de Javier Cevallos Perugachi. El emblemático teatro recibió a la gente de manera gratuita hasta agotar un aforo limitado por la pandemia.

Las bandas populares en Quito

La banda popular es un elemento impregnado en la cultura nacional. Presente en eventos sociales de toda índole. Matrimonios, fallecimientos, actos religiosos u oficiales han sido acompañados históricamente de una banda popular.

En los tiempos de la fundación de la banda no cualquiera ejercía como albañil. Rivadeneira cuenta que se necesitaba de un carnet. En esa época los obreros se juntaban en la iglesia del Robo a ensayar. Usualmente en las bandas se reúnen una vez por semana a integrar los conocimientos de los distintos músicos.

La influencia cultural llegó de la mano de Antonio Neumane, un músico francés y director de orquesta que compuso el Himno Nacional del Ecuador en 1865. Las bandas militares fueron asimilando un concepto musical que a su vez dio paso a las bandas populares. En el pasado era muy costoso importar instrumentos así lo que quedaba de los usos militares pasaba a uso popular.

El gremio de albañiles ha ido cambiando a lo largo del tiempo. Hoy el nombre de “albañiles” es meramente simbólico, los que integran la banda no son solo obreros de la construcción sino gente de distintas profesiones, jóvenes estudiantes y músicos dedicados ya al oficio a tiempo completo. En 1975 se movilizaron a La Magdalena y se asentaron en la casa Don Santos Pillajo, en honor al hombre que trabajó por el desarrollo de la banda.

Hoy el nombre de “albañiles” es meramente simbólico, los que integran la banda no son solo obreros de la construcción sino gente de distintas profesiones, jóvenes estudiantes y músicos dedicados ya al oficio a tiempo completo.

Los músicos de la banda popular se inician en los instrumentos de percusión. Llegada la adolescencia se los impulsa a probar en los vientos o las cuerdas. Algunos buscan otras instituciones para poder aprender el oficio musical más a fondo. Y es que la banda popular es la puerta de entrada a la música. Es el caso de César Oña, primer atril de la Orquesta Sinfónica Nacional que dio sus primeros pasos en la banda de pueblo de Amaguaña.

Las bandas de músicos populares ganan por contrato. Por eso el director de la Banda Estuardo Rivadeneira dedica su tiempo, por fuera de sus labores profesionales, a reivindicar el trabajo de estas organizaciones. Existen bandas de pueblo acústicas, de tipo orquesta y de tipo show. Varían de acuerdo a los instrumentos que usan y la música que tocan. Otra es la situación de las bandas municipales que, al pertenecer a los ayuntamientos tienen un sueldo fijo.

Los músicos ya no son solo albañiles como en el inicio del gremio. Diversos profesionales integran hoy una banda que convoca a vecinos de La Magdalena a que se unan desde temprana edad.
Fotos: Luis Argüello / PlanV

Un estudio realizado por Rivadeneira de 2003 a 2008 encontró 247 bandas populares en Quito. Se cree que ese número ha crecido al incluir a todo el Distrito y al actualizar la fecha. Algunas de las bandas más reconocidas son las de Conocoto, Alangasí, 23 de Mayo, La Magdalena, Zámbiza, Nayón o Cotocollao.

La narración de Javier Cevallos Perugachi acompañó las piezas musicales con leyendas e historias de los orígenes de la banda y el contexto quiteño en los años 20.

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