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18 de Febrero del 2022
Historias
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18 de Febrero del 2022
Fermín Vaca Santacruz
El recorte presupuestario que preocupa en la Biblioteca Aurelio Espinosa
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Un recorde presupuestario del Ministerio de Cultura pone en peligro el funcionamiento de la Biblioteca Aurelio Espinosa. Fotos: Luis Argüello. Archivo PlanV

 

Tras recibir desde 2006 el equivalente de 1500 salarios básicos, según una ley de 1995, la Biblioteca Aurelio Espinosa de Cotocollao tuvo un recorte del 68% en su asignación presupuestaria. El padre Iván Lucero, director del centro, destaca poco apertura del Ministerio de Cultura para analizar el tema. Por lo menos 258 personas del ámbito cultural han firmado una carta de respaldo.


En Cotocollao, barrio del norte de Quito, se levanta un edificio de sobria fachada de piedra, que parece de tiempos coloniales. Se trata de un antiguo colegio de los jesuitas, terminado en 1949, que sorprende por sus grandes dimensiones.  Ahí funciona el Centro Cultural y Biblioteca Aurelio Espinosa Pólit desde los años 70, fundado por el religioso jesuita del mismo nombre. Hoy el centro pasa por una situación crítica, debida al recorde presupuestario ejecutado en el actual Gobierno, según dicen los religiosos, sin dar mayores explicaciones. 

La obra de Espinosa Pólit, muerto en los años 60, fue continuada por el padre Julián Bravo, quien murió en 2012. Ahora, la dirección del centro está a cargo del padre Iván Lucero, un jesuita de Manabí, quien ha pedido a la comunidad cultural apoyo para enfrentar un recorte del 68% en las asignaciones del Presupuesto General del Estado que recibía la Biblioteca. 

Lucero es de Jipijapa, se formó en el extranjero y que, durante 12 años, fue párroco de La Dolorosa, la parroquia que los jesuitas tienen en el Colegio San Gabriel. Profesor de ese colegio durante algunos años -ser docente es parte de la formación de los jesuitas- Lucero no se desprende su laptop, se comunica por Whatsapp y es aficionado la fotografía, para lo cual tiene una cámara de último modelo.

El sacerdote ha llevado nuevos aires al antiguo edificio y su propuesta es convertir la biblioteca y museo en el principal centro cultural del norte de Quito. Actualmente, 18 personas trabajan en el lugar, como expertos en las nuevas tecnologías y en la restauración de papel. La biblioteca puso en línea su página web en donde tiene previsto subir parte del material digitalizado para que tenga acceso público.

En los salones del museo, se perciben los aires del siglo XIX ecuatoriano. Un gran óleo de Gabriel García Moreno, vestido a la moda francesa de la época y ataviado con banda presidencial -una larga tira de seda de color celeste bordada con letras de oro- preside una sala.


En esta sala se guardan los libros del ex canciller Julio Tobar Donoso.

En los salones del museo, se perciben los aires del siglo XIX ecuatoriano. Un gran óleo de Gabriel García Moreno, vestido a la moda francesa de la época y ataviado con banda presidencial -una larga tira de seda de color celeste bordada con letras de oro- preside la sala, en donde también hay un par de armas que pertenecieron a Antonio José de Sucre,  así como los restos de la primera vajilla del Palacio de Gobierno, de los primeros años de la República, en donde aparece el escudo nacional de la época: sobre dos montañas se ve el sol equinoccial.

Y, junto con su retrato, la pila de bautismo de piedra antigua, traída directamente desde Montecristi, Manabí, en donde fue bautizado el presidente Eloy Alfaro. Los retratos de ambos hombres -García Moreno y Alfaro- se encuentran en la misma sala, como si se miraran en un eterno duelo que ha dado origen al Ecuador de hoy.


Las salas del museo exponen obras de arte, piezas arqueológicas y coloniales, entre otros. 

Además del museo, la casona guarda el Fondo Antiguo Ecuatoriano, que está compuesto por 7.295 ejemplares impresos desde 1759 hasta 1900. Se trata de obras que fueron impresas en el Ecuador, algunos de ellos, en la tipografía jesuita que los religiosos trajeron en 1755. Destacan obras como la  Oración fúnebre predicada en las solemnes exequias del Ilmo. Señor Doctor Don Juan Nieto Polo del Águila de Pedro José Milanesio (1759), Divino religionis propugnáculo de José María Linati (1759), Catalogus personarum et officiorum Provinciae Quitensis (1761), entre otros.

Mientras que el Fondo Antiguo Extranjero contiene libros que los jesuitas trajeron de Europa, hasta 1767, cuando el rey Carlos III dispuso su expulsión del Imperio español, convencido el monarca de que los jesuitas conspiraban contra la Corona. Muchos de ellos, al pasar al Estado, se conservaron en la primera biblioteca pública, que dirigió Eugenio Espejo. Actualmente, hay 3.291 ejemplares.

Una colección de fotos antiguas que reposaban en el archivo también han sido escaneadas, y ahora es posible realizar consultas sin moverse del computador. Actualmente hay cerca de 13 mil libros digitales, la biblioteca ha logrado cerca de 85 mil visitas y el museo aproximadamente 100 mil.


Buena parte del archivo fotográfico ha sido digitalizado para su consulta. 

En uno de los salones, se recrea el que pudo haber sido el ambiente de la biblioteca de Julio Tobar Donoso, el canciller ecuatoriano que firmó en 1942 el Protocolo de Río de Janeiro, tras la invasión peruana y la derrota militar de 1941. Ahí se puede ver su mesa de trabajo, sus plumas y las condecoraciones que le dieron algunos países mientras fue canciller.

Intacta, como recién salida de la caja, está una cruz de malta, en esmalte blanco, decorada con cuatro águilas con esvásticas del Tercer Reich. Es la Gran Cruz de la Órden del Águila alemana, la condecoración que el Adolfo Hitler de la preguerra entregaba a varias personalidades extranjeras, entre ellas Henry Ford y Charles Lindbergh y que también se le confirió a Tobar Donoso. Como para recordar que la historia no puede estar libre de polémicas, luces y sombras.

En uno de los salones, se recrea el que pudo haber sido el ambiente de la biblioteca de Julio Tobar Donoso, el canciller ecuatoriano que firmó en 1942 el Protocolo de Río de Janeiro, tras la invasión peruana y la derrota militar de 1941. Ahí se puede ver su mesa de trabajo, sus plumas y las condecoraciones que le dieron algunos países mientras fue canciller.

Recorte inesperado

El pasado 25 de enero de 2022, la Orden Jesuita y el director del Centro Cultural emitieron un comunicado, explicando los detalles de un recorte significativo del presupuesto que la entidad recibe del Estado, según una Ley de 1995

"En 1995, como un reconocimiento a la fecunda labor desplegada por la BEAEP desde su fundación en 1929, el entonces Congreso Nacional promulgó una ley especial con la cual se reconocía a la Biblioteca Ecuatoriana Aurelio Espinosa Pólit como una obra de interés nacional por “ser la biblioteca archivo más completa de autores y temas ecuatorianos”.  Esta ley le otorgaba además una partida presupuestaria en el Presupuesto General del Estado para su sostenimiento", relata el comunicado.

"Los recursos que recibimos del Estado ecuatoriano nos han permitido durante estos años garantizar el acceso de la ciudadanía a la enorme riqueza patrimonial que custodiamos y que hoy en día comprende más de 500.000 libros de autores y temas ecuatorianos, la más completa hemeroteca del país con periódicos y revistas desde finales del siglo XVIII, un vasto Archivo Histórico, 10 millones de páginas digitalizadas y más de 28 colecciones de arte ecuatoriano, todo lo cual nos constituye como el mayor repositorio de memoria social del Ecuador", explicaron.

Sin embargo, la Biblioteca relató que "el 7 de diciembre de 2021, el Estado ecuatoriano a través del Ministerio de Cultura y Patrimonio entregó a la BEAEP la cantidad de USD$ 194.458,88 que, comparada al monto que nos corresponde por ley, supone un recorte del 68%, lo cual supone un gravísimo impacto para la sostenibilidad de una institución que, de acuerdo a la ley que la ampara, es considerada de interés nacional". Según la biblioteca, el Ministerio de Cultura no explicó cómo calculó el monto desembolsado. 

Para 2021, el Ministerio de Cultura entregó USD$ 194.458,88 un recorte del 68%, "lo cual supone un gravísimo impacto para la sostenibilidad de una institución que, de acuerdo a la ley que la ampara, es considerada de interés nacional", dijo la Biblioteca. 

Según la Biblioteca, "este recorte pone en riesgo el derecho que tenemos todos los ecuatorianos a conocer nuestra identidad y memoria histórica, derechos que son consagrados por la Constitución en sus artículos 21, 22 y 23".

Una ley que asegura 1500 salarios básicos

En diálogo con este portal, el padre Lucero explicó que en 1995 se aprobó una Ley que estableció una asignación de 1500 salarios mínimos vitales, en sucres. Lucero explicó que tras la dolarización la asignación se convirtió en USD 6000 al año, tomando en cuenta un salario básico de cuatro dólares. Para 2006, la Biblioteca pidió a la Procuraduría General del Estado una consulta sobre el monto que se debía entregar. En julio de 2006, el procurador dijo que la asignación debía tener un poder adquisitivo similar a cuando se aprobó la ley, 11 años antes. 


El padre Iván Lucero sostiene que no hay apertura del ministerio de Cultura. Fotos: Luis Argüello. PlanV

Con esa consulta, la asignación se ajustó al salario básico de la época, lo que significó una transferencia, en 2007, de 240 mil dólares. Hasta el año 2020, los recursos públicos fueron USD 600 mil, tomando en cuenta un salario básico de USD 400. Sin embargo, en 2021, el Ministerio de Cultura decidió que lo actuado desde 2006 no tiene valor y pretende desconocer el criterio del procurador, afirma el sacerdote. Así, el año pasado, en el actual Gobierno, la Biblioteca recibió 195 mil dólares, 405 mil menos de lo que había estado siendo entregado por el Estado.

Tras una consulta al procurador en 2006, el monto se ajustó al salario básico de la época, lo que significó una asignación, en 2007, de 240 mil dólares. Hasta el año 2020, los recursos fieron de USD 600 mil, tomando en cuenta un salario básico de USD 400.

Para Lucero, la situación es "extremadamente delicada" pues  la cantidad no alcanza para el pago de los sueldos. El sacerdote dice que el Ministerio está interpretando de manera anacrónica la norma.

La Biblioteca tiene un plan operativo anual, que toma en cuenta la asignación estatal y los ingresos de autogestión. Lucero precisa que la Biblioteca necesita unos USD 650 mil. 

Entre los gastos, destaca la compra de libros, el mantenimiento de la casona, la promoción cultural, exposiciones, acomodar entre cinco y diez mil libros nuevos al año (muchas familias donan sus bibliotecas). El presupuesto, sostiene Lucero, se consumía por completo. En 2020, la asignación fue pagada recién en octubre (se debería entregar en enero) y en 2021, llegó recortada y en diciembre. 

Por lo menos 258 ciudadanos se han manifestado para apoyar a la Biblioteca. Ver PDF

Hasta el momento, destaca el religioso, no hay apertura del Ministerio de Cultura para dialogar sobre este tema, sin tomar en cuenta que desde 2006 que la Ley y la consulta del procurador habían sido aplicadas de esa manera.

Por lo menos 258 personas del sector cultural han apoyado a la Biblioteca en una carta, en donde se destaca la necesidad de mantener esta iniciativa cultural. "Estamos muy agradecidos por el apoyo recibido hasta el momento", explica Lucero, quien no descarta apelar al presidente Guillermo Lasso para recuperar la asignación presupuestaria, cuya implementación se ha mantenido durante 14 años.

 

 

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El recorte presupuestario que preocupa en la Biblioteca Aurelio Espinosa
 


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