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3 de Junio del 2024
Historias
Lectura: 10 minutos
3 de Junio del 2024
Redacción Plan V
Miguel Varea, o una actitud frente a la vida
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Frente a la obra Lea, señora lea, de Miguel Varea, el espectador encontrará una actitud ante la vida.  La muestra se inaugura el 6 de junio, en el Museo Nacional, MUNA.

 

El pintor Miguel Varea, fallecido en Quito en abril del 2020, vuelve con su obra al Museo Nacional, MUNA, con una muestra de más de 300 obras, curadas por Ana Rosa Valdez, directora del Museo, y Susan Rocha. Esta exposición, llamada Lectura estética para todos, arranca el 6 de junio, en la Casa de la Cultura Ecuatoriana.


La obra de Miguel Varea Maldonado (Quito 1948-2020), artista plástico, vuelve a Quito a los cuatro años de su muerte, ocurrida en 2020, un día antes de que se decretara el confinamiento general por la pandemia de Covid, el 16 de abril. Más de 300 obras de distinto formato serán expuestas en un piso completo del Museo Nacional, MUNA, ubicado en el edificio de los espejos de la Casa de la Cultura Ecuatoriana. La última exposición de parte de su obra, que comprende unos 7000 trabajos aproximadamente, fue en el Museo del Cacao, en Guayaquil, con la Fundación Eacheve.

Ana Rosa Valdez, directora del MUNA, junto a Susan Rocha hicieron la curaduría de la obra. Pasaron semanas enteras examinando miles de cuadros, pintura, dibujos y escritos del pintor, en el lugar donde sus herederos guardan el tesoro artístico. La exposición se llama Lectura visual para todos, "porque mi papá tiene esta onda de que en los cuadros trabaja mucho con las palabras. Es una manera de entender la pintura junto con sus escritos y la obra cumbre de mi papá, lo que trabajó toda su vida, se llama estética del disimulo. Cada quien tuvo su interpretación, pero el Miguel no tenía un objetivo con su pintura, no quería llegar a algún lugar con su pintura. Yo trabajo, decía, y trabajo, trabajo y mi trabajo me va poniendo en el lugar donde estoy", dice Jerónimo Varea, su hijo. 

Ana Rosa Valdez, directora del Museo Nacional, MUNA. 

Estamos considerando como obras de Miguel Varea no solo las de gran formato, sino también aquella producción  que quizás, dentro de la perspectiva del arte moderno, podría ser considerada como menor: los papeles escritos, los fragmentos de papeles, dice Ana Rosa Valdez. "Toda esta producción que está al borde, nosotros la presentamos como obra, todo aquello que están en los lindes es lo que hace a Miguel Varea un precursor del arte contemporáneo".

Miguel Varea. Selección de dibujos de la Estétika del Disimulo

Varea es un precursor porque de alguna manera interpela algunos indicadores de esteticidad que teníamos en el paradigma estético moderno. Ana Rosa Valdéz dice que "en este paradigma uno de los indicadores que definía qué era una obra de arte es que toda pieza artística es la expresión de una subjetividad excepcional.  En el caso de Varea, él no está buscando presentar al público señas o el reflejo de una subjetividad excepcional, sino de unos estados de ánimo, sensaciones, confusiones, estados alterados de la conciencia en donde no necesariamente está diciendo «mírenme, soy un artista y tengo algo importante que decir» sino todo lo contrario: no tengo algo relevante que decir, y por eso justamente produce empatía".

Miguel Varea en su taller. Junio del 2015. Fotos: Luis Argüello. Archivo PlanV

Otro de los indicadores de esteticidad es que la obra de arte debe ser única, tener como un aura, el aquí y ahora de una obra de arte al cual nos enfrentamos profundamente y no sentimos como absorbidos por ella. Varea rompe con esa tradición de considerar una única obra como ese punto en el que se concentra toda una apuesta estética. En Varea es necesario mirar tanto su obra considerada contundente, como Virus, Lea, señora lea o El retorno de la  Perra Kolorada, obras grandes en el sentido moderno del arte, como y sobre todo aquello que está por fuera de ese paradigma: las escrituras, los diarios, las miles de páginas de sus diarios". 

Miguel Varea. El retorno de la Perra Kolorada. Acrílico sobre lienzo. 9,30 x 1,32 m. 1997

Miguel Varea. El retorno de la Perra Kolorada. Acrílico sobre lienzo. 9,30 x 1,32 m. 1997. Detalles

Jerónimo Varea Guayasamín recuerda que después de la muerte de Miguel fueron a ver qué es lo que había dejado el pintor se encontraron con más de 7000 obras. Una brutalidad por donde se vea, "no es común diría yo. Me crié desde niño toda la vida con artistas y la producción de Miguel es incomparable. Ese fue el primer reto, entender lo que había hecho mi papá y eso fue un shock y luego vino el compromiso de saber qué se hace con todo eso. Era espeluznante". 

Jerónimo Varea en el Museo Nacional examina una parte de las obras que serán colgadas.

Desde la gestión de Romina Muñoz al frente del MUNA (ahora ministra de Cultura) se tuvo la intención de llevar al Museo Nacional la exposición Miguel Varea, la línea desgarrada de la existencia, que se realizó en el Museo del Cacao, de Guayaquil. Pero, al considerar que esta era la primera abría el programa de exposiciones en el 2024, "tomé la decisión de no solamente traer la muestra, es decir acoger la exposición curada por Susan Rocha —recuerda Ana Rosa Valdez— sino trabajar con Susan para desarrollar una propuesta más ambiciosa, considerando también el espacio del MUNA y la importancia nacional del Museo. El trabajo realizado ha sido en diálogo permanente con la investigación realizada por Susan Rocha para el libro Miguel Varea, publicado por Eacheve, y es lo que ha permitido tener un antecedente para esta muestra. Sin embargo, aquí lo más importante aquí ha sido mostrar una idea central, que es justamente la idea de Miguel Varea como precursor del arte contemporáneo en el Ecuador, como una figura que transita en el arte moderno del siglo veinte y esas nuevas apuestas artísticas que hunden sus raíces en lo contemporáneo". Curaduría que tuvo el asesoramiento de Dayuma Guayasamín, Martín y Jerónimo Varea Guayasamín.

Las obras de Miguel Varea tienen una fuerte presencia tipográfica. Esta tipografía (Varea Type) fue digitalizada para ser usada como font libre para descargarla.

Una idea central que están manejado para esta exposición tiene que ver con su noción de arte anti conceptual. "Un anticonceptualismo que discurre en la vereda de al frente del arte conceptual  de Estados Unidos de Europa o latinoamericano. En el caso de Varea, esta actitud lo hace alejarse de cualquier programa, movimiento cultural o filiación intelectual, para explorar su mundo interior, desde una actitud irónica, sarcástica, siempre crítica con las instituciones, pero sobre todo introspectiva", dice Ana Rosa Valdez.

Miguel Varea. Mariguanero de grita a mamá, Hijueputismo. 249 x 127 cm, tinta sobre papel, 1975

Se necesitaría vaciar el MUNA para reconocer la obra completa de Miguel Varía, les decían Dayuma Guayasamín, pintora y compañera de Miguel, cuando las curadoras seleccionaban las obras que irían a esta exposición. El diálogo fue permanente con Dayuma, para encontrar esas obras que mejor reflejaran las ideas curatoriales que Susan y Ana Rosa tenían. También el encontrar esas obras que, curiosamente, no han estado en colecciones todavía, aunque debieran estar.

Selección de autorretratos de Miguel Varea.

Miguel era un antisistema, recuerda Jerónimo, "inclusive desde una perspectiva comercial. Nunca le interesó vender un cuadro. Parar la olla mi casa fue complicado. Lo que le interesaba era trabajar. Era contestatario hasta  con los coleccionistas, les mandaba a la mierda. Nunca participó en un concurso, no le interesaban los museos ni exponer sus obras afuera. Y a pesar de ser tan crítico en el tema del mercado del arte, vendía muchísimo. Eso no lo podía entender pero esa actitud ahora me habla de la sinceridad de su discurso, porque a pesar de que era molesto para el establecimiento, este se apropiaba de su obra. Hay muchísimos coleccionistas provadas y públicos que tienen la obra de mi padre".

1.- Miguel Varea, Trama blanco y negro, 147 x 111 cm, 1996
2.- Miguel Varea, Crepusculo de la desaparición 1, 147 x 111 cm, 1996
3.- Miguel Varea, Crepúsculo de la desaparición, 147 x 111 cm, 1996
4.- Miguel Varea, Rosadaso, 147 x 111 cm, 1996

Detalle de Rosadaso.

Miguel Varea es una bisagra, es un artista que está dentro de las poéticas del borde, dice Ana Rosa Valdez, citando a Lupe Álvarez, de ese borde que hace sentido porque en la exposición se trata de mostrar cómo una obra de arte no es solamente un objeto que podemos apreciar, sino que es una actitud: "En la exposición, lo que el público va a encontrar es una actitud frente a la vida, una forma particular de ver la vida desde un mundo interior muy complejo, en donde el texto y el dibujo juegan un papel muy importante".

GALERÍA
Miguel Varea, o una actitud frente a la vida
 


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