Back to top
21 de Enero del 2022
Historias
Lectura: 11 minutos
21 de Enero del 2022
Redacción Plan V
"Yo sé que ellos son ley; en cambio yo, no soy nadie": habla el testigo clave del asesinato de Freddy Taish
0

La familia de Freddy Taish sigue acudieron a las diligencias del caso para exigir que su muerte no quede en la impunidad. Foto: Inredh

 

Después de más de ocho años de la muerte del comunero shuar, Freddy Taish, la Fiscalía formuló cargos por terrorismo con resultado muerte contra Johnny Quiñónez, quien vio cómo militares persiguieron a Taish y luego le dispararon. Asegura que ha sido perseguido por un crimen que no cometió. Su defensa ha solicitado que las investigaciones se enfoquen en los militares, que el día de los hechos hicieron un operativo antiminero.


Han pasado más de ocho años desde que Freddy Taish, miembro de una comunidad shuar y considerado como un defensor de la Naturaleza, fuera asesinado el 7 de noviembre de 2013 en San José de Piunts, parroquia Bomboiza, cantón de Gualaquiza, provincia de Zamora Chinchipe. Sucedió durante una incursión de militares junto con la Agencia de Regulación y Control de Minas (Arcom) para cumplir con un operativo a orillas del río Zamora para el “control de dragas” que consiste en confiscar la maquinaria de los pequeños mineros informales.

Este caso tomó un nuevo giro el pasado 23 de agosto de 2021. En esa fecha, la Fiscalía pidió que se convoque a la audiencia de formulación de cargos contra Johnny Quiñónez, testigo clave de la muerte de Taish, a quien la Fiscalía lo señala como autor del delito de terrorismo con resultado muerte. La audiencia se fijó para el 12 de octubre pasado, pero no se instaló. Esta se realizó el pasado martes, 18 de enero.

Tarquino Cajamarca, uno de sus abogados, asegura que Quiñónez ha sido criminalizado por las autoridades en lugar de buscar a los autores del crimen. Cajamarca contó que entre 2013 y 2016 se realizaron investigaciones que, en su opinión, permitían avanzar a un proceso judicial contra los militares. “Se dieron las vueltas para dar la información del personal que estuvo en el control de minería”, dijo.

El caso se reactivó en el 2017. “Ahora ellos (militares) quieren aparecer como víctimas y a Johnny Quiñónez y a Freddy Taish como victimarios”. Luisa Villacís, otra abogada de Quiñónez, califica como ‘inútiles’ las diligencias que se han realizado desde ese año o han tenido trabas. La diligencia para la reconstrucción de los hechos se debió realizar el 7 de diciembre de 2018. Pero un día antes, las FFAA enviaron un escrito donde afirmaban que el personal militar de ese operativo ya no laboraba en la institución. El fiscal no volvió a solicitar esta diligencia, dijo Villacís.

En 2019, el fiscal solicitó nuevas diligencias como valoraciones psicológicas a los militares y peritajes sobre el uso progresivo de la fuerza. Pero la respuesta de la institución militar fue que eso violaba el principio de inocencia y solicitaron el archivo de la causa. Villacís explica que ha existido hermetismo. El 7 de diciembre de 2020, también se solicitó el informe del operativo, pero el Ministerio de Defensa afirmó que no había un reporte.

El fiscal Franklin Guardazaca aseguró que existen nuevos elementos para avanzar en ese proceso. En la audiencia de formulación de cargos, del pasado martes 18 de enero, el fiscal leyó todas las diligencias, sin mencionar los nuevos elementos que supuestamente había recabado, dijo la defensa de Quiñónez que insiste en que la investigación se enfoque en los militares.

La abogada asegura que este es un caso de ejecución extrajudicial durante un control minero. El 19 de agosto de 2021, ocho años después de la muerte de Taish, la Fiscalía abrió una investigación previa contra los militares por el presunto delito de homicidio.

Este es el testimonio de Johnny Quiñónez, quien después de ocho años ha decidido contar su experiencia:


Foto: Dennis De la Cruz, Inredh

Tengo 28 años, manejo una canoa para turistas y vivo en Santiago de Méndez, un pequeño pueblito de Macas. Nací en Tobar Donoso (Carchi), pero mi papá nos llevó a vivir a Yantzaza (Zamora Chinchipe). Ahí terminé mis estudios en la escuela. Por lo menos aprendí a leer y escribir. Llegué hasta el primer curso del colegio. Mis papás se separaron. Fui a trabajar con mi papá en Gualaquiza (Morona Santiago). Él toda su vida ha sido minero. Nosotros nos criamos con esa costumbre y era mi sustento de vida.

Yo andaba necesitado. Me pedían cuadernos para mis hijos. Necesitaba mandarles el alimento. Estaba endeudado. Yo me había comprado una draga, la pagaba poquito a poquito. Tenía un motor (de una canoa) dañado y me faltaba herramientas. 

Ese día (7 de noviembre de 2013) fui a trabajar para un pueblo que se llama Narváez. Un amigo que tenía allí me prestó unas herramientas. Me dirigí al otro lado del río. Había pedido permiso al dueño de la finca, pero parece que eso ya estaba concesionado. Nosotros queríamos sacar permiso y llegar a algún arreglo con el dueño de la concesión. Entonces estábamos reparando la draguita. Me habían prestado para la gasolina por ahí porque había empeñado mi televisor y algunas cositas para poder trabajar.

En este momento, me dice mi compañero: ‘vienen dos lanchas’. Eran militares. Pero como estaban a una distancia, me quedé reparando mi draguita. Entonces se acercaron. Me quedé quietito. Preguntaron por el propietario de la draga. Les dije yo. Priscila Orellana, funcionaria del Arcom, me pidió los documentos. Ella me dio un papel y me dijo que tenía que ir a Macas. Ellos cogieron los motores que estaban en una loma y los botaron. Hasta las lágrimas me salieron. (Según su defensa, Quiñónez estuvo este día acompañado de más personas, pero el proceso judicial se ha enfocado solo en él).

Agarré la canoa pequeña y me fui a hablar con alguien (para que lo ayude). No había nadie. De la desesperación no sabía qué hacer porque se llevaban mis máquinas. Hice sonar una escopeta, disparé al aire. (Quiñónez vivía en una comunidad shuar, de donde era su pareja. Es común en estos lugares utilizar la escopeta, no solo para la cacería, sino también para hacer llamados a las comunidades con disparos al aire, dice su defensa. En sus versiones, Quiñónez recuerda que los militares se rieron de él por esa acción). Justo iba bajando una canoa y me dirigí a otra comunidad en busca de algún dirigente. Pero me dijeron que ellos no querían meterse en problemas.

"Nunca me he metido con nadie. Me fui de esa casa. Ese mismo día habían llegado unos señores bien acuerpados preguntando por mí y con una foto".  

Los militares se fueron río abajo. Ya no había canoas, así que me fui caminando hasta una isla. (En un punto de su recorrido, los militares tienen un enfrentamiento con personas desconocidas. Después llegaron a la isla Tutus. Allí dispararon y lanzaron bombas lacrimógenas contra las personas que realizaban labores de pesca en esa zona. Entre ellos estaba Taish, niños y personas de la tercera edad).

Vi a un señor que estaba con un poco de niños. Empezó a sacarlos. Pero él no se dio cuenta que había otra lancha arriba. Yo estaba en una loma, a unos 400 metros. Desde ahí se veí todo. Los niños salieron corriendo y el señor se metió a la isla. Se bajaron 3 o 4 millares que lo siguieron por el filo de la orilla. Miré que un militar alzó la mano y avanzó. Escuché una detonación. Ese mismo rato, buscaron algo en el piso y lo recogieron y se fueron. (En el momento que Taish intenta escapar, los testimonios cuentan que los militares avanzaron entre los matorrales hasta que uno de ellos se pone frente a Taish y le dispara directamente en el rostro. En la autopsia se determinó que se usó una munición calibre 9 mm, de armas exclusivas de uso militar. La defensa de Quiñónez asegura que hay varias versiones que coinciden con este relato).

Corrí a una casita a avisar que habían disparado a un señor. Había sido Freddy (Taish). Las dragas las había soltado y mi socio se fue llevando las máquinas. Me quedé con el difunto hasta tarde. En eso, llegaron militares como hormigas, se llenó toda la playa. Me fui a mi comunidad. Estuve allí tres días.

Nunca pensé que esto iba a llegar tan lejos. Yo llegué a mi casa con tranquilidad. Yo madrugo a ver dibujos. Cuando me vi en el noticiero. Me acusaban de terrorismo, que era colombiano. Me quedé admirado. Nunca me he metido con nadie. Me fui de esa casa. Ese mismo día habían llegado unos señores bien acuerpados preguntando por mí y con una foto. A otro amigo lo habían golpeado pensando que era yo.

Sentí mucho miedo. Donde vivía, la señora sacó mis cosas afuera, se dañaron, se robaron. Perdí mis dragas, lo perdí todo. Pasé escondido donde mi mamá. Cuando venía un policía o un militar, era una desesperación. Hasta quería quitarme la vida porque yo decía: ‘sin haber hecho algo yo terminar con tantos años en la cárcel’. Me tenían como el más buscado. Mi mamá me iba a mandar a una finca donde mi abuelo, a dos días de camino, para criar gallinas.

Pero cuando los abogados (de Inredh) me dieron su ayuda, me quitaron eso de la recompensa (de la lista de los más buscados). Yo colaboré y fui hasta la Fiscalía de Gualaquiza. Me dieron un papel para poner andar. Con mi familia empecé de cero. Me vine a trabajar a Méndez con un tío mío. Empecé a comprar nuestras cositas poquito a poquito.

Pido que se investigue a fondo porque yo quiero que esto termine ya para que pueda respirar profundo. Que se investigue a los militares. Yo sé que, de todas maneras, ellos son ley. En cambio yo, no soy nadie.

 

GALERÍA
"Yo sé que ellos son ley; en cambio yo, no soy nadie": habla el testigo clave del asesinato de Freddy Taish
 


[CO MEN TA RIOS]

[LEA TAM BIÉN]

El primer año de Guillermo Lasso reporta pocos avances con respecto a la comunidad LGBTI
Fermín Vaca Santacruz
La transacción tributaria: mucho ruido, pocas nueces
Carlos Pontón
USD 254 millones costó a los ciudadanos la falta de medicinas en la salud pública
Redacción Plan V
Guayaquil abre la puerta a la videovigilancia masiva con millonario contrato
Susana Morán

[MÁS LEÍ DAS]

La larga pelea de Luis Felipe Varas por sus derechos de autor, y no es un cacho
Redacción Plan V
Este fue el minuto a minuto de la matanza en la cárcel de Santo Domingo de los Tsáchilas
Redacción Plan V
15 familiares de Carlos Pólit firmaron su fianza
Susana Morán
Cronología: estos son los hechos que han marcado el proceso de Carlos Pólit en Miami antes de su lectura de cargos
Susana Morán