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22 de Marzo del 2020
Historias
Lectura: 8 minutos
22 de Marzo del 2020
Redacción Plan V
¿Cuánto tiempo podrán el Ecuador y el mundo sostener la cuarentena?
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La revista The Economist, en un reciente análisis, pone sobre el tapete los escenarios económicos de la pandemia. ¿Cuánto tiempo podremos sostener los cierres indefinidos y qué salidas hay a una medida que puede provocar el colapso económico mundial?

Calles, plazas, avenidas, parques, fábricas y oficinas. Todo cerrado y vacío como en una escena de una película post apocalíptica, estilo Soy Leyenda. Lo mismo en Quito que en Nueva York, Londres o París. Para algunos, las ciudades vacías, asoladas por una catástrofe global, parecen bucólicas. Para otros, los cierres por semanas van a ocasionar un colapso de la civilización y la economía mundial de la que será difícil reponerse. 

¿Cuánto tiempo podrá la economía mundial resistir las medidas de cierre impuestas para combatir el coronavirus? Esa parece ser la principal preocupación de economistas, inversionistas y gobiernos en todo el mundo. De ahí que se busque, a pasos acelerados, un tratamiento eficaz, algo en lo que se ha empeñado el Gobierno de Donald Trump, o una vacuna, que permitan combatir la enfermedad antes de que la situación pueda llevar al colapso económico de la civilización. 

En un reciente análisis, la prestigiosa revista The Economist estima que los gobiernos en todo el mundo están empezando a entregar millonarias ayudas, en salvatajes a empresas y personas. Pero nadie está seguro, anota la revista, si eso va a funcionar efectivamente. 

¿Daño irreparable?

Las estrategias de contención adoptadas, con cierres permanentes frente a los brotes, podrían provocar un daño a la economía mundial que The Economist teme pueda ser irreparable. 

En un reciente análisis, la prestigiosa revista The Economist estima que los gobiernos en todo el mundo están empezando a entregar millonarias ayudas, en salvatajes a empresas y personas. Pero nadie está seguro, anota la revista, si eso va a funcionar efectivamente.

La revista señala algunas de las medidas tomadas en América Latina y el mundo, como el cierre de fronteras, la suspensión del transporte aéreo, el abandono de los grandes estadios de fútbol, mientras la nueva enfermedad infecciosa se extiende por todo el mundo sin control, alcanzando la mayoría de países. 

La producción industrial en China, que se pensaba iba a caer en un 3%, cayó realmente en un 13,5%, mientras la ventas minoristas se redujeron en un 20,5%. La inversión en activos fijos también cayó en un 24%, siendo todos estos impactos varias veces mayores a los que se había estimado en un principio. Hay gobiernos en el mundo, destaca la revista, que están planificando salvatajes mayores a los realizados en la más reciente crisis económica, que tuvo lugar en 2007. 

La inquietud económica se basa en estudios que usan modelos matemáticos, como el publicado la semana anterior por el Colegio Imperial de Londres, que estimó millones de muertes en Estados Unidos y Europa a pesar de que se adopten, durante por lo menos tres meses, las medidas de mitigación (cierre parcial) y supresión (cierre total, como el que se ha aplicado al momento en el Ecuador). En todos los escenarios, los sistemas de salud simplemente no pueden atender a todos los enfermos y evitar una elevada cantidad de muertes. 

China: 1400 millones de habitantes y 80 mil casos

A favor de las medidas de supresión está el hecho de que, al parecer, funcionó en China, cuyos habitantes fueron puestos en una cuarentena masiva durante más de un mes. Aunque la población de China es de 1400 millones de personas, se han producido 80 mil casos, destaca The Economist, gracias a las medidas de control, mientras que si estas no se toman en Occidente, la infección podría llegar al 80% de la población. Pero el problema radica, como admite el informe del Colegio Imperial de Londres, en que una vez que las medidas se levanten, lo más problable es que el brote vuelva nuevamente. La única forma de evitar entonces este ciclo de cierres y aperturas de acuerdo con los brotes es, recuerda la revista, encontrar en el corto plazo una vacuna que funcione. 

Pero el modelo matemático del Colegio Imperial de Londres, y  muchos otros, inclusive los que circulan en el Ecuador también, deben ser confrontados con la realidad. The Economist se pregunta qué pasará cuando China intente retomar sus actividades normales.

Pero el modelo matemático del Colegio Imperial de Londres, y  muchos otros, inclusive los que circulan en el Ecuador también, deben ser confrontados con la realidad. The Economist se pregunta qué pasará cuando China intente retomar sus actividades normales. Dos estrategias entran ahí en el escenario: que se realicen pruebas masivas y tempranas que permitan un mejor manejo de los brotes y el uso de medicamentos, como un antiviral japonés anunciado también la semana pasada, o el uso de medicamentos como los mencionados en Estados Unidos. Las pruebas masivas, como las que se han implementado en China, Corea del Sur e Italia, serían una forma de controlar los brotes de manera focalizada en lugar de realizar cierres indiscriminados. También habrá que hacer pruebas de anticuerpos, para que se pueda establecer quiénes ya tienen una inmunidad que les permita continuar su vida con normalidad. 

Otra estrategia es un estricto control de las infecciones con medidas que violan la privacidad, usando big data, aplicaciones y redes sociales, que es lo que están haciendo países asiáticos como China y Corea del Sur pero que podrían provocar rechazo en Occidente. 

"Pero esto es solo una esperanza y la esperanza no es una política. La amarga verdad es que la mitigación cuesta demasiadas vidas y la supresión puede ser económicamente insostenible", dice la publicación de manera enfática.

Finalmente, la revista señala el eje de la salud: seguir buscando tratamientos, mejorar la atención hospitalitaria y el combate médico de la infección, lo que puede tomar todavía algún tiempo. 

"Pero esto es solo una esperanza y la esperanza no es una política. La amarga verdad es que la mitigación cuesta demasiadas vidas y la supresión puede ser económicamente insostenible", dice la publicación de manera enfática.  "Los gobiernos podrían no tener la capacidad de sacar adelante empresas y consumidores", dice, mientras que sostiene que el aislamiento repetido puede tener un serio impacto en la salud mental de la población.

La conclusión de The Economist es que, aunque haya gobiernos que se comprometan con la supresión, como ha ocurrido en el Ecuador, pronto su costo económico los obligará a pasar a una mitigación focalizada, aunque esto ocasione más víctimas. 

"Es comprensible que ahora ese no sea un costo que cualquier gobierno esté dispuesto a contemplar. Pero es posible que pronto no tengan otra opción", finaliza The Economist

 

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