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13 de Abril del 2020
Historias
Lectura: 16 minutos
13 de Abril del 2020
Augusto De la Torre
"Esta es la crisis más virulenta en los últimos 100 años": visión económica de Augusto De la Torre
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Augusto de la Torre, economista ecuatoriano, ex jefe del Banco Mundial para América Latina. Foto: Bloomberg

 

Este es un resumen de la intervención del economista Augusto De la Torre, en una rueda de prensa virtual organizada por el Gobierno, en la que describe su postura y su lectura frente a la crisis económica provocada por la pandemia. De la Torre hace algunas recomendaciones y describe el que considera será el escenario futuro del Ecuador.

Hay que tener clara la gravedad de esta crisis. Porque creo que entre los ecuatorianos, a nivel de gobierno o empresarios o en sindicatos no se está internalizando la gravedad del problema. ¿Qué es lo que hace que el Ecuador sea distinto? ¿Qué es único en el Ecuador? Podemos ver lo que otros países hacen, pero hay que ver en qué somos distintos.

Creo que la política pública tiene que desplegarse en tres momentos, que no son necesariamente secuenciales y que son de distinta naturaleza. Cada uno de los momentos es de distinta naturaleza, pero como decía Santo Tomás: hay que distinguir para unir. Porque si uno no distingue, confunde. Y estos tres momentos, como tienen naturaleza distinta, necesitan distintos instrumentos de política pública.

Los tres momentos

Primero es la gravedad. Aún estamos dudando si el mundo va a atravesar una gran depresión. Y cada vez que veo y pienso sobre lo que está pasando en el mundo, más temo que no podemos evitarla, como la gran depresión de los años 30. Ya está en el horno una gran recesión, y los estimados que he visto es que la economía global puede contraerse en un 6%. ¿Cómo no esperar que el Ecuador se contraiga más? Si fuésemos el país más fuerte del mundo tal vez pudiéramos tener una contracción menor que la del mundo; pero somos el eslabón débil en la cadena global. La gravedad de esta crisis es brutal. Se nos han caído los ingresos externos, cualquier exportación tiene una colapso vertical. Se nos han caído los ingresos fiscales: los petroleros, los ingresos del IVA y el Impuesto a la Renta. El sector fiscal se empobreció dramáticamente y no puede conseguir ciertos desembolsos que pensaba que los conseguiría antes del COVID. Entonces, la caída de esos recursos, que el gobierno pensaba que iba a tener, es del orden de los 7000 millones de dólares. Es decir, 7 puntos del PIB.

El sector fiscal se empobreció dramáticamente y no puede conseguir ciertos desembolsos que pensaba que los conseguiría antes del COVID. la caída de esos recursos, que el gobierno pensaba que iba a tener, es del orden de los 7000 millones de dólares. Es decir, 7 puntos del PIB.

Entonces, la caída del sector externo es brutal, como lo es la de los ingresos fiscales, y a nivel empresarial una caída brutal de ventas. En la mejor estimación, las ventas de las empresas al interior del país, están cayendo entre el 50% y 60%. El flujo de caja de las empresas está secándose a una velocidad impresionante.

A diferencia del mundo, en el Ecuador aparece esto como un choque de demanda, porque nadie quiere nuestro petróleo ni nuestras exportaciones. Pero luego se convierte en un choque de oferta, porque por razones de salud pública, las empresas y los trabajadores tienen que pasar a la cuarentena. No podemos producir, y empiezan a interactuar el choque de demanda con el de oferta y generan una espiral. Y esa espiral la estamos experimentado ahora, una espiral de colapso del tejido económico. Y con ello colapsan las empresas, los empleos, los hogares, y el país se está volviendo súbitamente insolvente, en todos los niveles: Estado, hogares y empresas.

La peor crisis en cien años

Esta es la crisis más virulenta que hayamos experimentado como planeta y como país, por lo menos en los últimos 100 años. Y tenemos que tomar esto con una seriedad solemne. Y dejarnos de engañarnos.
Dada la gravedad, ¿en qué somos distintos? En muchísimas cosas. Veamos lo que hace Europa: los Estados están absorbiendo las obligaciones de las empresas. Está pagando los sueldos. Alemania está dando créditos ilimitados a todas las empresas. Las obligaciones de las empresas están pasando al sector público, porque este tiene bolsillos para absorber a la economía privada. En Estados Unidos: se genera 2 a 3 billones de gasto público. A mi hija que gana menos de 75 mil al año y le acaba de llegar un cheque por 1200 dólares. Estados Unidos está transfiriendo recursos a la gente; le está dando un salvataje impresionante a la industria de las aerolíneas. Al momento el Estado está pagando el arriendo de los aeropuertos de todos los aviones parados. El Banco Central de Estados Unidos ha anunciado la expansión ilimitada monetaria y crediticia. Está comprando bonos corporativos, y con una garantía del Gobierno va a armar un fondo crediticio para empresas. En Estados Unidos la flexibilidad laboral es enorme y las empresas están despidiendo a la gente diariamente y tenemos 7 millones de estadounidenses acogiéndose al seguro de desempleo. Ellos tienen el bolsillo, el poder del dólar, para pagar ese seguro a millones de desempleados. Estamos a años luz de hacer algo parecido. No tenemos un Estado que tenga la capacidad de expansión que tienen estos Estados.

Veamos a nuestros vecinos. Perú acaba de anunciar un paquete de gasto fiscal del 15% del PIB. Eso en Ecuador serían 15 mil millones de dólares. ¿De dónde saca? Tiene ahorros fiscales que acumuló durante la gran bonanza. Tiene un Estado muy solvente que puede emitir deuda al 1% anual, a 30 años plazo. Tiene muchas reservas internacionales. Y tiene acceso a las facilidades más excepcionales que tiene el FMI, y acaba de pedirlas. Son países con recursos fiscales y tiene la capacidad de sostener una expansión del sector público y sostener a la economía privada.

El país de los cinco no

Nosotros no estamos en esas condiciones. Somos el país de los cinco NO. No tenemos espacio fiscal, no tenemos ahorros, no tenemos reservas internacionales, no tenemos acceso a los mercados internacionales y no podemos expandir créditos si no nos vienen dólares. Porque la dolarización necesita de dólares y nosotros no podemos imprimirlos. Tenemos que darnos cuenta de la naturaleza única de nuestra fragilidad. Eso es el Ecuador en medio de la más grande crisis mundial de los últimos cien años, con la más extrema debilidad que puedan imaginar. Tenemos que entender la seriedad de dónde estamos, y no contarnos cuentos.

Eso es el Ecuador en medio de la más grande crisis mundial de los últimos cien años, con la más extrema debilidad que puedan imaginar. Tenemos que entender la seriedad de dónde estamos, y no contarnos cuentos.

Las tres fases 

Cuando pensamos en las respuestas de política pública, tenemos que entender que somos únicos. Las respuestas tienen que desplegarse en tres fases. La primera, la fase de emergencia. El gobierno la llama la fase de resistencia. Más ecuatoriana tal vez sea la palabra: aguante. Es la fase que tenemos que estar en la cuarentena, para salvar vidas, para manejar esta pandemia que no sabemos cómo hacerlo ni nadie lo sabe en el mundo. Cuando estamos en emergencia me gusta usar el símil de la hibernación. Es lo que le pasa al oso en la cueva, a donde tiene que irse durante el invierno y cuando está en la cueva tiene que asegurarse que su pulso lata muy lentamente. A una fracción de lo que late cuando camina por el bosque. Usando el mínimo posible de energía, pero vivo. Esta es una fase en la cual tenemos que mantenernos vivos, con bajo uso de energía. Lo importante es que nos mantengamos vivos.

Entonces, la prioridad, la única, es salvar vidas, mantener a las empresas  y a los trabajadores hibernando. Y tenemos que ser creativos para eso. Como no tenemos las capacidades que tienen otros países y somos un país con recursos muy limitados, no nos toca más que hibernar ayudándonos entre nosotros. Porque el Estado, aunque quiera, no puede sostenernos a todos. Eso le da racionalidad al anuncio del Presidente. Hay que empezar por el lado humanitario y todos estamos contra la lona, pero unos estamos mejor que otros. Entonces tiene que haber un elemento inevitable de solidaridad. El que más tiene debe tender la mano al que menos tiene. Y podemos discutir toda la vida si el fideicomiso está bien o mal diseñado o la contribución es alta o baja. El punto es que necesitamos solidaridad. Y usando la frase de Marx: a cada uno de acuerdo a su capacidad y a cada uno según su necesidad. Y se debe sustentar la vida de la gente. Eso tiene que girar en torno a un fondo humanitario.

La segunda fase es ¿qué pasa después de la cuarentena? Los países experimentan cómo salir de la cuarentena. Si gradualmente, si por ciudad, si dividimos la fuerza laboral... No sabemos cómo ni cuándo, pero vamos a salir, porque todo pasa.

La segunda fase es ¿qué pasa después de la cuarentena? Los países experimentan cómo salir de la cuarentena. Si gradualmente, si por ciudades, si dividimos la fuerza laboral... No sabemos cómo ni cuándo, pero vamos a salir, porque todo pasa. Pero debemos salir con vida, pero si salimos a la locura de régimen jurídico en que vive la economía ecuatoriana, nos morimos. Si salimos vivos y queremos que se cumplan todas la leyes que ahora existen, con todas las obligaciones y derechos adquiridos, el oso sale de la hibernación y se muere, porque no puede resucitar. Porque vamos a salir con problemas muy serios a nivel de Estado, de hogares, de empresas. Vamos a salir con muy limitadas capacidades.

Los otros países van a socializar todas las obligaciones. Lo va a hacer Estados Unidos y lo  va a poner en el presupuesto fiscal. Porque tiene el dólar y puede emitir  deuda a 100 años plazo y 0 tasa de interés. Puede absorber todo ese costo privado y diluirlo en el tiempo emitiendo bonos a 100 años plazo. Y tal vez Colombia y Perú pueden hacer parte de esto, porque pueden diluir esas deudas con su moneda, pueden devaluar o emitir bonos a 35 años y 3% de interés. En Ecuador no podemos hacer esto. Entonces hay que ser muy creativos para saber cómo hacemos para poner a la economía sobre sus pies.

El "reseteo" de la economía

El Presidente dijo algo fundamental: que la única manera de hacer un rebote a la economía ecuatoriana, de resetearla, es olvidarse del marco jurídico vigente. Vamos a tener que suspenderlo por seis meses. Vamos a tener que reconocer que la realidad superó a la legalidad y vamos a tener que pasar a un periodo en el cual la ley sea el acuerdo entre las partes. Que las partes, para salvar sus medios cedan, cooperen, lleguen a acuerdos. Y el rol de la política pública debe ser fomentar los acuerdos, el asegurarse que sean cooperativos, que sean transparentes, que no haya abuso de la parte más fuerte, que haya equidad... Pero tiene que abrir el espacio para acuerdos entre las partes y este tiene que ser un principio general, que guíe el reseteo de la economía luego de la cuarentena. Cada empresa tiene que llegar a acuerdos con sus empleados, con sus acreedores financieros, con sus proveedores, con la gente que le arrienda bienes, y todo el mundo tendrá que ceder: los bancos tendrán que ceder, los empleadores, los ejecutivos, los accionistas, los proveedores y si no ceden, se va a liquidar la empresa.

Y el tercer momento, que es de naturaleza distinta, es ¿qué pasa después del reseteo? Esto no puede durar toda la vida, porque es temporal. Y este nuevo mundo al que tenemos que salir es que las reglas del juego que dominan la economía sean mucho más sensatas, para poder crecer.

Esta fase del reinicio, de la reapertura, en el caso del Ecuador necesita una política pública sin precedentes. Ir a una política pública de acuerdos entre las partes, equitativo, para evitar que naufrague la economía, porque todos estamos en el mismo bote. ¿Con qué van a pagar las empresas todas las obligaciones si no están vendiendo? Y los políticos dicen que todo tienen que pagar los bancos, y vamos a echar abajo los bancos y nos vamos a ir todos con ellos. Nos van a tocar abandonar estas taras ideológicas del pasado.  Esto es lo más desafiante, si vamos a tener la valentía, el coraje político y social para esto. Es la única manera de salvarnos. Y si fuera gobierno diría: si ustedes como empresa no llega a acuerdos entre las partes, yo no la ayudo. El rol del Gobierno tiene que ser dar ciertos incentivos para los acuerdos, y dar ciertos premios a los que llegan a acuerdos.

Y el tercer momento, que es de naturaleza distinta, es ¿qué pasa después del reseteo? Esto no puede durar toda la vida, porque es temporal. Y este nuevo mundo al que tenemos que salir es que las reglas del juego que dominan la economía sean mucho más sensatas, para poder crecer. Porque su incluso llegamos a buenos acuerdos entre las partes, salimos del régimen temporal y salimos a las mismas reglas que tenemos ahora nos vamos a dar contra la pared de nuevo. Esa tercera fase son las grandes reformas estructurales que están pendientes desde hace décadas y no hemos tenido la capacidad política de hacerlas. Tenemos que pensar en una profunda reforma en lo laboral, en lo tributario, una reforma al mercado de combustibles. Que haya reglas de juego permanentes. Y ese es el mundo que es posible.

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