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18 de Diciembre del 2023
Historias
Lectura: 14 minutos
18 de Diciembre del 2023
Richard Salazar Medina

Antropólogo y politólogo. Docente universitario

Expo Universal 2030: de cómo Ecuador cambió el voto comprometido a Corea del Sur
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Festejos en la capital de Arabia Saudita, que acogerá la Expo Mundial 2030. Reuters /Ahmed Yosri

 

Ecuador cambió repentinamente su voto para la sede de la Exposición Universal 2030, en favor de Arabia Saudita. Fue un cambio inesperado, pues ya había comprometido por escrito su apoyo para Corea del Sur, país con el cual negocia un acuerdo comercial desde hace diez años. Un dato: el 77% de las exportaciones a Arabia es de banano.


El pasado 28 de noviembre, en París, se llevó a cabo el sufragio de 179 países para decidir la sede de la Exposición Universal 2030. La elegida fue Riad, la capital saudita. Logró una votación indiscutible: 119 votos, frente a 29 de Busan (Corea del Sur) y 17 de Roma.

En el transcurso del evento surgieron numerosas incógnitas. Destaca el considerable respaldo a la capital de un país gobernado por un régimen totalitario donde el Corán es la Constitución. Allí, la existencia de partidos políticos y sindicatos está prohibida. De hecho, carece de un parlamento genuino. A este oasis petrolero y monárquico lo que sobra de riqueza le falta de derechos humanos. En ese país las mujeres deben entrar a los lugares públicos por puertas separadas, so pena de, si se equivocan, terminar presas en “centros de acogida” de donde solo les permitirán salir cuando lleguen sus “guardianes”. Ya que el gobierno saudí impone la obediencia a la ley islámica a musulmanes y no musulmanes, cuesta pensar cómo resolverán esto en 2030.

En nuestro contexto, resalta el repentino cambio de voto de Ecuador. Había sido comprometido por escrito a Corea del Sur (en adelante, Corea), como parte del cierre del pre-acuerdo de intercambio comercial, conocido como SECA, por sus siglas en inglés (Strategic Economic Cooperation Agreement). Llama la atención que el hecho haya sido soslayado por la opinión pública. Quizá por el momento de transición y la coyuntura, siempre complicada. Sin embargo, el acuerdo no es coyuntural. Se trata de una negociación de alto interés para el Ecuador, que empezó hace ocho años.

No son pocas las ventajas de este acuerdo, pues las economías de ambos países son absolutamente complementarias. Mientras Ecuador exporta a Corea petróleo crudo, mariscos y productos de agroexportación, Corea envía a Ecuador automóviles, tecnología en general (smartphones, electrodomésticos) y petróleo refinado.  En efecto, pese a que no produce petróleo, el país asiático es el tercer exportador mundial de derivados de oro negro, y no es casualidad.  Corea es un referente en innovación. Este país produce diez veces más patentes por año que todos los países latinoamericanos juntos. Sus productos tecnológicos compiten con los más sofisticados del mundo. Precisamente por ello, en Ecuador los modelos de KIA son los más vendidos del mercado, tanto en carros tipo SUV como en automóviles. Huelga decir que Samsung y LG son también marcas profundamente apreciadas en Ecuador y en el mundo. De esta manera, las importaciones desde el país asiático superan los mil millones de dólares. Con las ventajas arancelarias que aplicaría Ecuador los precios de estos productos se reducirían de manera significativa. Y se abrirían otras líneas de importación de otros productos de industrias en las que Corea tiene una fortaleza indiscutible, como las medicinas, insumos químicos, cosmética, equipo de transporte, aparatos de diagnóstico ultrasónico, entre tantas otras que requiere el Ecuador.

Ecuador busca un acercamiento con Corea del Sur y sus empresas 

Varias firmas automotrices de Corea se venden en el país  Foto: KIA

Ecuador, por su parte, exporta poco más de 200 millones de dólares al año. Pero esta cifra puede crecer de manera importante. No solo los grandes exportadores sino las pequeñas y medianos empresas (pymes) de productos como el cacao (y su derivado, el chocolate), café, pitahaya, así como la gran diversidad de frutas tropicales, lograrían entrar con ventajas arancelarias a un mercado de 52 millones de personas, con capacidad de consumo.

Por estas razones, la firma del pre-acuerdo en Seúl el 10 de octubre pasado fue una buena noticia. Los mayores beneficiados serían tanto los consumidores y como los productores ecuatorianos. Adicionalmente, llegaría al país mayor inversión extranjera y cooperación técnica.

Para Corea, al igual que para Arabia Saudí y para Italia, era un objetivo importante lograr la sede para 2030. La Expo Universal —cuyo origen se remonta a Londres en 1851 y en cuya historia destaca la construcción de la Torre Eiffel para la Exposición Universal de París en 1889— es un escaparate que atrae a millones de visitantes de todo el mundo, que acuden a ver las propuestas de soluciones innovadoras de los países participantes, de cara a los desafíos de la época.

Roma no logró apoyo para su candidatura para la exposición universal de 2030. Prensa Latina

Por ello, el inesperado giro en el voto de Ecuador fue una mala sorpresa. Una actitud que genera, una vez más, desconfianza en el país. El gobierno anterior, luego de las tres rondas finales de negociación entre el 2021 y el 2023 (las otras cinco se hicieron hasta el 2017), hizo explícito, en una carta oficial, el compromiso del voto de Ecuador por Busan, como gesto para lograr la firma del pre-acuerdo.  Ello, además, tenía mucho sentido. Aparte de la complementariedad comercial, Corea, por medio de su agencia gubernamental (Koica), desarrolla una importante cooperación en el país, tanto a nivel de gobierno central como de gobiernos seccionales. Enemistarse o generar desconfianza con un país con el que teníamos una buena relación y cooperación, no es la mejor idea; mucho menos en las condiciones actuales.    

En la búsqueda por comprender el sentido del cambio, al analizar el intercambio comercial con Arabia nos damos cuenta de que tiene una dimensión considerablemente menor que con Corea.  Arabia exporta al Ecuador 176 millones al año, básicamente petróleo refinado y polímeros. Ecuador, por su parte, exportó el año pasado a Arabia 129 millones de dólares, esencialmente en frutas. Entre estas, hay una que destaca: el banano, que representa nada menos que el 77% del total de exportaciones a ese país. Queda claro, en el Ecuador los más interesados en hacerle un gesto favorable a los árabes son los bananeros. ¿Será posible que los intereses del resto de 17 millones de habitantes valgan menos que los de un minúsculo grupo al cual no le importa comprar carros más baratos, o teléfonos y electrodomésticos a menor costo, porque tienen altos ingresos (además que muchos de esos productos los adquieren en viajes al extranjero), echándose abajo la confianza de un país estratégico, por ser una poderosa economía, y cuya cooperación es muy apreciable? ¿Será este el motivo?  De ser así, proviniendo el nuevo presidente de la empresa más eminente de banano, esto sería un evidente conflicto de intereses. ¿O habrá detrás, más bien, motivos de alineación geopolítica, haciéndole un guiño a Rusia, que ha sido rescatada por la monarquía saudí a partir de la invasión a Ucrania? 

Como fuere, tampoco deja de llamar la atención que Arabia Saudita, un país con régimen de monarquía absoluta, teocrática, donde se aplican de manera extrema principios religiosos que norman toda la vida pública, tenga una votación tan abultada.

Y fue así pese a que al menos quince organizaciones de derechos humanos se pusieron en contacto con cada uno de los países votantes para solicitar que no voten por la capital del reino saudí, ya que se trata de un régimen que “tiene la costumbre de violar los derechos humanos fundamentales”.  El estado de las libertades políticas, la falta de derechos civiles y la tortura y desaparición de opositores, disidentes y prisioneros son algunos de los aspectos que redundan en el pésimo rendimiento de Arabia Saudita en los índices internacionales de democracia. En 2020, según el BTI (índice de Transformación de la Bertelsmann Stiftung) Arabia Saudita ocupó el sexto lugar de peor estado de la democracia y muestra un puntaje más bajo que Corea del Norte. De hecho, hubo y hay casos extremos de tortura y asesinato, como aquel de Jamal Kashoggi, en 2018. Este periodista disidente, que publicaba en el Washington Post, logró escapar de Arabia Saudí y se radicó en Turquía. Allí se acercó al consulado de su país, para conseguir los documentos necesarios para casarse. Fue un gran error. Entró y no salió más. En 2022 vio la luz un documental (The Dissident) que revela audios de la tortura y muerte que sucedieron en el consulado árabe de Ankara.  En el mismo año, el tribunal de Turquía que investigaba el asesinato y desaparición del periodista crítico del jerarca del reino, el príncipe Mohammed bin Salman, resolvió dar por cerrado el expediente y enviarlo a la Justicia saudita…

La pregunta de fondo es, ¿qué ganó el Ecuador con el voto por Riad?  ¿Qué ofreció Arabia para que el gobierno de Noboa tome una decisión que pone en riesgo tanto? ¿Qué cooperación recibimos de Arabia? No hay pistas. Hubo rumores de que habría ofrecido un préstamo a Ecuador. Pero, de ser así, sería público. Sin existir anuncios oficiales, más aún ahora con la urgencia de recursos para pago de nómina en un mes tan sensible (diciembre), es bastante improbable que haya préstamo. Menos cuando el voto de Ecuador era uno de tantos. Si Ecuador votaba por Corea, Arabia aun ganaba por una diferencia de casi 90 votos.

¿Qué sacaba el actual gobierno de favorecer a Arabia Saudita con su voto? Foto Imagen © artisticArtbycreative, via Shutterstock

Lo que sí se sabe es lo que puede perder el país (al menos por algunos años) con este gesto: acceder a automóviles, electrodomésticos, tecnología en general, a precios mucho más económicos, en un país donde la gente gana poco y necesita mucho. Pierde también la oportunidad de exportar productos primarios (nuestra especialidad), sin arancel, a una economía importante, plenamente complementaria y de un tamaño manejable para los productores nacionales. Puede perder además la posibilidad de recibir asistencia técnica para I+D de un país que está a la vanguardia de la innovación, cuando en el Ecuador la innovación no es una opción, sino una necesidad urgente (el petróleo se acabará pronto).

La confianza es fundamental en las relaciones internacionales. Tan fundamental, que de allí surge el indicador del riesgo país, que orienta a la inversión extranjera.  No obstante, el Ecuador se caracteriza por no respetar los acuerdos.

 Ello no solo pone en riesgo el SECA, sino que representa un indicador (uno más) de que el Ecuador no es confiable. Con todo ello, el riesgo país del Ecuador este momento ha llegado a 2055 puntos. Es decir, los mercados internacionales califican a Ecuador peor que a Argentina (1958 puntos), pese a la calamitosa situación económica del país austral. 

Por este gesto, este acuerdo que tanto interesa al país, y que ha costado años negociar, puede quedar congelado. Para Corea el acuerdo con Ecuador no es una prioridad. Se trata de un mercado más bien pequeño. Para el país asiático son prioridad los acuerdos comerciales con EE.UU. y Canadá (que ya fueron firmados, pero aún no entran en vigor), mercados mucho más grandes, con una población con alta capacidad de consumo. En la región latinoamericana, además, ya tiene acuerdos con Chile (en vigencia desde 2004), Colombia (2016), Perú (2011), y un acuerdo con un bloque de países de Centroamérica (2019), que negociaron conjuntamente: Panamá, Honduras, Nicaragua, El Salvador y Costa Rica. Como corolario, el costo de vehículos y tecnología de origen coreano en estos países es mucho menor que en Ecuador, y el intercambio comercial y de inversiones, así como la cooperación en diversas áreas, aumentó significativamente. 

Si bien le tocó al gobierno de Noboa sufragar el voto, estas no son decisiones personales sino de Estado. Más aun tratándose de un acuerdo de alto interés del país, que viene negociándose desde hace casi una década. Las políticas de Estado trascienden los gobiernos. Es algo que los gobernantes de estas latitudes lastimosamente no comprenden. Pretenden refundar el país cada cuatro años. En este caso, para un gobierno de año y medio, en un Ecuador que, en metástasis, necesita resurgir.

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Expo Universal 2030: de cómo Ecuador cambió el voto comprometido a Corea del Sur
 


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