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17 de Enero del 2023
Historias
Lectura: 15 minutos
17 de Enero del 2023
Redacción Plan V
Byron Villacís cuestiona las falencias que tendría el censo nacional
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Los censistas del INEC recorrieron varias zonas del país pero aún faltan espacios.  Foto INEC

 

El ex director del INEC durante el correato ha enviado dos cartas al presidente Guillermo Lasso haciendo señalamientos sobre las falencias que ha detectado en el actual censo nacional, que aún no se termina y cuyo plazo se ha extendido. De su lado, el INEC admite algunas demoras y extendió el plazo del proceso.


En un recorrido realizado por este medio digital, se pudo constatar que en zonas residenciales de Quito, el alcance del censo nacional que lleva adelante el INEC ha sido dispar.

Mientras en una urbanización de Conocoto los censistas cumplieron tanto con la lectura del cuestionario cuanto con la entrega del sticker, hay varias manzanas en las vías centrales de Carapungo, en el extremo norte de la capital, que aún no han sido censadas hasta el 17 de enero de 2023.

En La Floresta, al centro norte de Quito, las visitas fueron irregulares y pudimos identificar varias manzanas entre las calles Toledo y Ladrón de Guevara que no habían sido visitas. En un edificio del sector, una censista dejó al principio del proceso una hoja en el ascensor con su nombre y teléfono, pero nunca regresó, así que los stickers no han sido entregados en ninguno de los departamentos.

A cien metros de ahí, en otro edificio de departamentos, los vecinos confirmaron que un censista estuvo visitando los departamentos durante dos días. Portaba una tableta y tomó nota de los códigos de las personas que habían hecho censo en línea. Lo mismo ocurrió en un conjunto ubicado en el norte, cerca de la entrada al Comité del Pueblo, donde los censistas estuvieron debidamente identificados y con sus tabletas. 

En el sector de Monteserrín, un censista le dijo a un morador que le entregaba el sticker, tras realizar el cuestionario, pero que era "opcional" ponerlo o no.

Aunque el censo debía terminar en diciembre del año pasado, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) anunció que lo extenderá y admitió que aún faltan más de 500 mil viviendas que censar en el país. El censo en línea, que para los funcionarios públicos fue obligatorio, empezó en octubre y de manera presencial el 7 de noviembre, pero hasta la fecha no concluye. 

Estos son los stickers que se han pegado en las viviendas en este censo. Foto: INEC

En recientes declaraciones Roberto Castillo, director ejecutivo del INEC, admitió que aún quedan más de medio millón de viviendas por censar, siendo su objetivo alcanzar a  6.7 millones de viviendas. Por lo menos 400 mil nuevas viviendas han aumentado en el país desde 2019. Castillo mencionó algunas de las dificultades que enfrentó el censo, sobre todo en la Costa, como la falta de censistas. Se estimó que se requerían 18 mil censistas en todo el país pero por lo menos dos mil no participaron finalmente. A esa falta de censistas atribuyó los cientos de miles de viviendas que aún faltan, sobre todo en Guayaquil, Quito, Machala, Quevedo, Portoviejo y Cuenca.  El censo, anticipó el funcionario, continuaráa durante el mes de enero. Castillo también se refirió a la declaratoria de estado de excepción en algunas provincias de la Costa, lo que también complicó el proceso. Atribuyó las demoras al alto grado de violencia que se vive en el Ecuador. Castillo admitió que se dieron casos de censistas que no hicieron bien el trabajo y se limitaron a consignar que no había nadie en casa, pero que nuevas brigadas fueron enviadas a verificar y solventar la información errónea. Además, reconoció demoras en los pagos a los censistas pero enfatizó que fueron de pocos días. Castillo participó en el gobierno correísta y en 2016 cambió el método de medición del subempleo. Se mantuvo en la entidad durante el gobierno de Lenin Moreno y fue designada director por el presidente Guillermo Lasso. 

Para el director del INEC, a finales de mayo se podrían presentar los primeros resultados del censo, que también incluyó preguntas sobre la diversidad sexual, la orientación sexual y la autoidenficación étnica, cuyos reportes podrían procesarse a lo largo de 2023.

Pero el ex director del INEC, Byron Villacís, ha cuestionado desde California, en donde se encuentra estudiando, la forma en la que se realizó el censo. Villacís, quien fue funcionario del gobierno de Rafael Correa (entre 2007 y 2012), asegura que ha enviado dos cartas al presidente Guillermo Lasso denunciando lo que considera son una serie de falencias que podrían afectar de manera drástica los resultados, así como cuestiona la forma en la que se planteó la investigación sobre diversidad sexual y autoidentificación étnica, lo que podría arrojar resultados erróneos. 

Byron Villacís, ex director del INEC Foto: Cortesía

El INEC ha admitido que faltan por lo menos 500 mil viviendas de censar, pero usted tiene otras cifras, ¿cuáles son?

Hay una estrategia comunicacional del INEC con mala intención, pues están hablando de viviendas pero este es un censos de población y vivienda. Se está ocultando intencionalmente el resultado del censo en población. Se ha evitado hablar de población para referirse a las viviendas, pero aún cuando les faltaran 500 mil viviendas, ahí no pueden estar los ocho millones de personas que sabemos que les falta por censar. Lo que están haciendo es ocultar la información sobre la población.

¿De dónde sale esa cifra de ocho millones por censar?

Hemos hecho una triangulación de tres fuentes. En 2022 se planteó la metodología y yo les dije que no lo hagan en pleno periodo político, pues la gente está en campaña, y en las elecciones seccionales se gente se mueve entre cantones. No se hacen censos cuando la gente se está movimiento. Yo recomendé que se haga en marzo. En septiembre le mandé la primera carta al presidente pidiendo que tengan cuidado con la subcobertura y nunca llegaron a tener suficiente capacitación ni la cantidad necesaria de personas. Hicimos un veeduría para sacar una muestra de dónde estaba censando. La primera fuente de mi afirmación son los datos de esta veeduría, que indica que el INEC ha censado entre 9,5 y 10,5 millones de personas hasta el 31 de diciembre de 2022. Aunque terminaron el 18 de diciembre igual siguieron censando sin mayores resultados. La segunda fuente fue un modelo matemático con base en las proyecciones de población. Con eso estimamos que se llegó a nueve millones. La tercera fuente es que he recibido información interna del INEC que en un principio estimó haber llegado a doce millones de personas, pero esa cifra tenía duplicados, por lo que la cifra qur están manejando internamente es de 10 millones de personas. Hay elementos para confirmar que no han llegado a los 18 millones y empezaron a hablar de la inseguridad. Pero hay algo peor: están modificando las proyecciones de población y van a anunciar que ya no somos 18 millones de personas sino menos.

¿Será posible tener cifras preliminares del censo en mayo?

Solo si cometen el error de fusionar los datos del censo con otras bases de datos, lo que sería una herejía estadística. Para poder volver a censar necesitan movilizar de nuevo unas seis mil personas. Los censos no se deben hacer con cortes en la mitad, porque la gente se puede mover y van a tener una base de datos dispar en términos de temporalidad. Para sacar algo en mayo cometerían el error de buscar información de otras bases de datos, como el Registro Social o encuestas adicionales, lo que terminaría siendo una colcha de abuela. Sería una situación gravísima. Están manipulando las proyecciones poblacionales para decir que somos menos de 18 millones.

Hay elementos para confirmar que no han llegado a los 18 millones y empezaron a hablar de la inseguridad. Pero hay algo peor: están modificando las proyecciones de población y van a anunciar que ya no somos 18 millones de personas sino menos.

En su carta al presidente Lasso habla de malas condiciones de trabajo para los censistas, pero el INEC ha dicho que no se ha demorado en pagar

Me han llegado mensajes de personas que dicen que aún no les pagan de noviembre y diciembre. Hubo hasta protestas en Machala, en Cuenca, en Guayaquil y en Quito. Creo que trataron mal a los trabajadores y eso afectará la calidad del censo, estaban pegando los stickers como sea y llenando igual los formularios.

Se han manifestado dudas sobre el sistema informático. ¿Hubo indicios de un acceso no autorizado?

Creo que eso no lo van a revelar nunca. Debieron publicar quiénes son los responsables de la administración de la base de datos, ni qué mecanismos se han aplicado desde que se inició. Se vulneró el sistema de las tabletas y pensamos que ahí se pudo dar una intrusión. Pero para determinar eso hay que realizar una auditoría externa. El INEC no quiere transparentar ese proceso.

¿Cuáles son sus reparos sobre la encuesta en lo referente a diversidad sexual, identidad de género y autoidentificación étnica? En México se hizo el año anterior un encuesta muy amplia sobre las diversidades sexo genéricas con éxito.

Ese es un tema muy importante. Esas estadísticas son necesarias, pero no en un censo. En México se hizo por medio de encuestas, no de censo. El censo lo suele responder un jefe de hogar y está escrito en muchos manuales internacionales que es absurdo preguntarles a los padre de familia sobre la identidad sexual de sus hijos por la idiosincracia latinoamericana y porque en muchos casos o  no quieren revelar o no conocen al respecto. En estos casos se debe hacer una encuesta con informante directo, y eso requiere una muestra más trabajada y una mayor capacitación a los censistas. La veeduría constató en la Costa que hubo gente que se burló de esa pregunta y hubo censistas que no se hicieron problemas y no hicieron la pregunta. La estadística podrá no ser real y orientar mal las políticas públicas.

En el caso de la autoidentificación étnica, hay un problema de metodología. Me escribieron organizaciones afro, montubias e indígenas destacando que no se hizo una campaña de autoidentificación de esos grupos sociales. Este es otro problema: los resultados a nivel de etnias van a ser impugnados por las organizaciones indígenas. 

Foto: Cortesía

Así, las cosas, ¿van a aparecer en el censo menos indígenas de los que hay realmente, por ejemplo?

Sí, porque primero hay que hacer una campaña para que las personas estén pendientes y tengan claras sus autoafirmaciones. Al no haber campaña un porcentaje de grupos étnicos van a dejar de autoidentificarse, y también hubo censistas que no hicieron esa pregunta. Una reducción del registro de las etnias va a provocar conflictos con grupos que se van a reducir.

Ha mencionado también que las tabletas no funcionaron bien y que hubo censistas que solamente colocaron el sticker sin hacer el cuestionario. ¿Cuál es la base de esa afirmación?

Tomamos una muestra sobre zonas urbanas en donde a los censistas les pagaban por cuota, lo que es otra barbaridad, pues debían cumplir 15 viviendas diarias. No les dieron transporte, ni credenciales y se dieron cuenta que no iban a alcanzar a las 15 casas por lo que hubo casos que solo pagaron el sticker. Debieron pagar por periodos de tiempo supervisados y por eso hay casas que tienen sticker pero no censo.

El director del INEC dice que hay una agenda política tras estos cuestionamientos, ¿qué opina al respecto?

Les prometo que yo no me voy a candidatizar a nada y se les anunció con tiempo que estos errores iban a venir. Si hubieran escuchado la mitad de las sugerencias esto se habría evitado. Este es un cuestionamiento técnico, pero creo que politizar el censo es minimizar la autoidentificación étnica. El director del INEC ha pedido al Banco Mundial 80 millones de dólares para esto a pesar de que había dinero del Estado para eso. Y cuando le preguntan si piensa trabajar en el Banco Mundial dice que ya se verá, lo que es una puerta giratoria.

El director del INEC ha admitido una omisión censal que podría alcanzar al 7% ¿Será ese el margen?

Categóricamente no. Tal vez haya que volver a hacer el censo como ocurrió en Colombia. Pero la respuesta dependerá de cómo termina el censo y cuánto sale de la proyección. 

¿La inseguridad pudo complicar el censo, así como el estado de excepción?

Una semana y media exactamente duró y solo afectó a tres provincias y siete cantones. Y hay mecanismos para proteger a los censistas coordinando con la Policía y las Fuerzas Armadas. No hubo acompañamiento y no se hizo una planificación seria para combatir la inseguridad. En el pasado se han hecho encuestas en Guayaquil y Esmeraldas pero con planificación seria y ordenada. 

Hemos visto en Quito parches en los barrios en donde hay manzanas censadas y la de enfrente no. ¿Cómo es posible eso?

Los chicos no tenían los elementos de capacitación y equipamiento. No les dieron ni para el bus, no contrataron transporte, debían poner de su plata. A muchos les dijeron que iban a censar en sus barrios pero luego los mandaron a otros barrios de la ciudad lo que afectó la motivación. Esto se veía venir. 

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