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16 de Julio del 2018
Historias
Lectura: 21 minutos
16 de Julio del 2018
Juan Carlos Calderón

Director de Plan V, periodista de investigación, coautor del libro El Gran Hermano. 

Canciller José Valencia: "en el caso Assange, el Ecuador no puede garantizar nada a nadie"

Fotos: Cancilleria del Ecuador

El nuevo titular del Palacio de Najas aborda algunos temas coyunturales de política exterior en este diálogo. 

 

En esta entrevista, el jefe de la diplomacia ecuatoriana, José Valencia pasa revista a varios puntos de la herencia que recibió de María Fernanda Espinosa. El punto más caliente es del caso Assange. El presidente del Ecuador irá a Londres el 22 de julio a dejar clara su postura: Ecuador no puede garantizar nada a Assange ni a Inglaterra. Cumple con respetar su asilo, y el tema es un asunto judicial entre los abogados de Assange y el Reino Unido.

A penas pocos días en el cargo y el canciller José Valencia ya debió afrontar una crisis diplomática con el tema de Venezuela y Bolivia…

Bueno nosotros hemos hecho una puntualización muy clara y necesaria a hechos que son públicamente conocidos. El Ecuador no va jamás aceptar de Venezuela, Bolivia o de cualquier país una sugerencia de que la administración de justicia, el poder judicial ecuatoriano se encuentra bajo interferencia de terceros, bajo interferencias que serían evidentemente ilegales, serían la comisión de una irregularidad en el marco legal ecuatoriano. Así que esas sugerencias, esas insinuaciones —que no son ni siquiera insinuaciones porque son declaraciones muy concretas de jefes de Estado peor todavía aquellas que aluden a la posible intromisión de una potencia extranjera— están fuera de lugar, el Ecuador de plano las va a rechazar ahora y permanentemente.

¿Cuál es la situación diplomática con estos países? 

Fue una nota de protesta y además se llamó a nuestro embajador en La Paz que venga porque está pues en este momento por allá. Al embajador Solano, que estaba yendo a Venezuela se le pidió que permanezca en el Ecuador. Es una señal en términos diplomáticos de extrema molestia por parte del Ecuador respecto a las declaraciones de los señores presidentes Maduro y Morales. Es una expresión de rechazo y una indicación que el país no puede tolerar este tipo de expresiones de sus presidentes. No es una ruptura de relaciones, mantenemos con los dos países nuestras embajadas, los canales de diálogo están abiertos y permanecerán siempre así. No se ve a futuro evento alguno que pueda determinar lo contrario, lo que sí  puedo indicar es que por supuesto la relación se mantiene, se mantendrá y se podrá mantener sobre la base de respeto mutuo, del respeto a los principios del derecho internacional y tomando en consideración que la acción internacional del Ecuador no se encuentra supeditada absolutamente a nada que no sean los principios que guían la política exterior del país, eso es un asunto que nosotros no vamos a declinar bajo ningún punto de vista. 

"Con Venezuela y Bolivia no hay una ruptura de relaciones, mantenemos con los dos países nuestras embajadas, los canales de diálogo están abiertos y permanecerán siempre".

Otro tema que ha recibido el Canciller es la situación de Unasur. Unasur es un sueño frustrado. ¿Cómo recuperar los procesos de integración en América Latina? ¿En qué papel está el Ecuador este momento sobre este punto, que es fundamental en un mundo tan globalizado y competitivo?

El Ecuador ha tenido y tiene mucha esperanza en Unasur, fue uno de los principales promotores para que Unasur se convirtiera en realidad, ofrecimos la sede, de hecho el edificio es una donación del Estado ecuatoriano a la organización. Ahora, es algo que se repite pero que no deja de tener vigencia: una organización internacional, en este caso una organización regional como Unasur, es solamente aquello que los Estados que la conforman quieren que sea. En otras palabras, el éxito o el fracaso de una organización corresponde a todos los Estados que la integran. Unasur atraviesa una crisis y el Ecuador ha hecho múltiples esfuerzos por canales diplomáticos, delegaciones que han ido a capitales sudamericanas, todo lo que ha estado al alcance para facilitar que se forje un entendimiento y esto no ha sido posible hasta ahora. Obviamente de nuestro lado, de lado del Ecuador, hay frustración al respecto, yo diría que también pesar porque Unasur era una alternativa muy interesante, una complementación de la integración y más focalizada en Sudamérica. Los planes, los proyectos que se tenían y que se siguen teniendo —todavía no se aniquilado el asunto— estaban sobre la mesa. Si Unasur no llega a superar esta crisis, tenemos que ir pensando más adelante y eso es lo que el Presidente había hecho cuando hizo una alusión a la pregunta de alguien sobre el futuro del edificio.

Claro que no tiene que ver con el edificio…

El edificio es una instalación. Ya sabemos que las instituciones no las hacen las estructuras arquitectónicas o de ingeniería sino la personas; en este caso los países que integran esa organización 

¿Entonces habrá un intento concreto de retomar el camino de Unasur, de tratar de rescatar la organización? 

Han venido desarrollándose esos intentos desde distintos ángulos. Recordemos que en abril pasado, seis países que integran la Unasur declararon que ya no continuarían participando y no han participado desde entonces en ninguna de sus reuniones y tampoco continúan consignado sus cuotas para el sostenimiento de la Secretaría. Incluso después de esa decisión, el Ecuador ha mantenido gestiones diplomáticas, de bajo perfil, en el sentido que es mejor tratar de llegar a entendimientos directos. Se han dado viajes de delegaciones a todas las capitales de Sudamérica y al momento estamos en expectativa y veamos. Ojalá haya una solución positiva a esto, pero estamos en espera.

Iván Duque, el presidente el electo de Colombia, dijo que la decisión de su país es salir de la Unasur. Él ha sido muy enfático en esto...

Sí ha habido unas declaraciones del presidente electo Duque en ese sentido; prefería no anticipar criterio. Él será quien después de asumir el poder decida lo que lo que tenga que decidir a la luz de las circunstancias que en ese entonces se presenten.

El tema tiene que ver con un ex presidente, Rafael Correa en campaña internacional contra el Gobierno del Ecuador. Un ex presidente afectando la imagen del presidente Moreno, su administración, la imagen del Ecuador y de la justicia del país ¿Hay alguna acción diplomática que de alguna manera sea un antídoto frente a esta situación, hay alguna acción desde las embajadas y los consulados, una réplica este tipo de declaraciones?

Bueno sí, han habido varias declaraciones en el exterior pero si usted mira el panorama internacional en su conjunto aparte de estas dos situaciones, de esos dos países, en realidad otros Estados no han hecho ningún pronunciamiento con respecto a la situación del señor Correa. Me parece que la gran mayoría de la comunidad internacional entiende que lo que ocurre en el caso del señor Correa es que hay una acción judicial en curso, una acción judicial que responde al ordenamiento legal ecuatoriano, donde claramente se marca que hubo una convocatoria a una audiencia, que el ex presidente no se presentó y por eso la jueza actuó como actuó. Es un asunto absolutamente de la órbita judicial y el Estado no tiene nada que hacer al respecto. Nosotros hemos cumplido con mantener a la comunidad internacional al tanto de este particular, no quisiéramos que haya malentendidos de ninguna especie y no los ha habido.

¿Hay un cambio estratégico en las relaciones con Estados Unidos?

Con Estados Unidos hubo en la época del ex presidente Correa, momentos de tensión que llegaron al retiro de nuestro Embajador en Washington y también al retiro de la Embajadora de los Estados Unidos aquí.

La expulsión de la embajadora...

Sí, la declararon persona non grata, que equivale a una expulsión en términos prácticos. Me parece que la situación ha cambiado. En eso no quiero dejar de decir las cosas como son: en algún momento del mismo gobierno se volvió a destinar Embajador, es decir se normalizó la situación. Lo que ha habido luego, y especialmente a partir de que el presidente Lenin Moreno asumió el poder, es un relanzamiento de la relación con los Estados Unidos, un relanzamiento sobre la base de la importancia que tiene el Ecuador y el interés que tiene el Ecuador en desarrollar una agenda positiva con los Estados Unidos. Es nuestro principal socio comercial, es el país a donde van la mayor cantidad de nuestras exportaciones; donde viven, según cálculos, más de dos millones de ecuatorianos, hijos y nietos de ecuatorianos. Es un país con el cual tenemos una gran conexión y que esa conexión queremos que se desarrolle a favor y en beneficio de los intereses de nuestro país, entonces yo creo que ha sido muy exitoso este trabajo y culminó con un hecho que es histórico en sentido que hace 30 años que no venía un vicepresidente, una alta autoridad americana.

"A partir de que el presidente Lenin Moreno asumió el poder, es un relanzamiento de la relación con los Estados Unidos, un relanzamiento sobre la base de la importancia que tiene el Ecuador y el interés que tiene el Ecuador en desarrollar una agenda positiva con los Estados Unidos.

¿En qué términos sería un balance positivo, cuáles son las ventajas que se pudo haber obtenido o tener de la visita del vicepresidente Mike Pence?

Había insinuaciones de que era una visita que se centraría en tratar el tema de Venezuela; nada más lejos de la verdad. Tratamos asuntos del ámbito económico, comercial, de inversiones, asuntos sobre cuestiones de migración, reactivación de consejos de consultas bilaterales, que se habían mantenido congelados o no se habían reactivado en años. Estoy refiriéndome a la mesa de diálogo bilateral ampliado, donde se tratan todos los temas de la agenda de los países, la posibilidad de que el consejo para inversiones y comercio —que no se había reunido también en años— se pueda reinstalar, lo cual es básico para el tema de inversiones, pero también para asuntos comerciales. También en la concreción de la convocatoria a la mesa sobre asuntos migratorios, de movilidad humana, que también es un compromiso y que los dos países quedaron de acuerdo en que esta convocatoria tendrá lugar muy rápidamente. También asuntos de cooperación para la seguridad, pues nos interesa mucho el aporte de los Estados Unidos en temas de seguridad y cooperación para la seguridad en la frontera norte, asuntos de movilidad humana… Hicimos también patente una serie de preocupaciones que tiene el país a ese respecto. Es decir, una muy amplia agenda de trabajo que se cumplió y que rindió estos frutos, los cuales requieren seguimiento, porque uno puede llegar a magníficos acuerdos, pero el reto importante es llevarlos a la práctica. La ciudadanía debería sentirse segura que no faltará de nuestra parte para que esos entendimientos iniciales con Estados Unidos prosperen.

Aunque no se centraron en Venezuela, el presidente Moreno lanzó la propuesta de una consulta ratificatoria en ese país. Algunos la consideran políticamente inviable ¿Cómo dar viabilidad diplomática a esta propuesta? 

Mire, cuando hay un problema tan complejo como el que este momento encara Venezuela, propuestas como las que hizo el presidente del Ecuador tienen una gran virtud y la gran virtud es que pone una carta —en este caso una abierta, porque no hay nada oculto sobre la mesa— que puede ser tomada o no por los actores políticos venezolanos. No estoy hablando solamente del Gobierno sino de la oposición. Propuesta que puede ser implementada de diversas maneras, como el inicio de un proceso, o como el final de otro proceso con un punto intermedio que articule otros entendimientos. Ese fue justamente el afán del gobierno nacional cuando hizo pública en la OEA la propuesta de la consulta popular. Por supuesto que el Ecuador esta consciente que la legislación venezolana probablemente no contemple esta posibilidad. Sin embargo, no debemos perder de vista que cuando hay voluntad política, cuando hay acuerdos entre las partes en torno a una controversia, las medidas legales para solventar casos como éste se pueden adoptar. En esto el Ecuador también ha sido muy sincero, muy directo y también con todas las partes. El Ecuador no impone nada, obviamente cómo podemos nosotros imponer algo a un país hermano, a un país que es independiente y autónomo; nosotros no podemos “dictar nada”. Es simplemente una expresión, una sugerencia que puede o no ser considerada y que esperemos que eventualmente, si no es considerada como tal, abra el debate o permita hallar las vías para que exclusivamente entre los venezolanos —y en eso nosotros siempre insistimos y subrayamos— puedan llegar a entendimientos y acuerdos para la pacificación, para resolver los problemas que existen en su país.

Hay otro tema que está pendiente y es el tema de Julian Assange en la embajada ecuatoriana en Londres y usted en declaraciones anteriores había mencionado que se buscará una salida sin traumas. ¿Qué tipo de salidas, qué tipo de soluciones se contemplan?

 

"Ecuador ofrece al señor Assange asilo en consonancia con un compromiso del Estado ecuatoriano, que no podemos si no reconocer que existe, y también sobre la ley internacional que se aplica en la materia".

Cuando en algún momento manifestaba que no queríamos una salida traumática, nos preocupa el bienestar del señor Assange. El Ecuador lo está hospedando en la sede de la Embajada y tiene, por tanto, ciertas responsabilidades para precautelar su bienestar y el Estado ecuatoriano cumplirá lo que tiene que cumplir de acuerdo a la ley internacional y por supuesto también a las leyes ecuatorianas aplicables. Una decisión —y eso viene el tema del papel de Estados Unidos sobre esta cuestión— solo incumbe al Ecuador, al Reino Unido y por supuesto al señor Assange y sus procuradores legales. No creemos ni aceptamos que haya ningún otro tipo de interferencia en ese tema. Luego en lo que se refiere ya a la salida no traumática lo que quiere decir esto es que evidentemente no creemos en las salidas unilaterales, no creemos que nosotros podamos inventar nada que pueda facilitar el caso sin tomar en cuenta a las otras partes: al señor Assange y al Gobierno británico. Ya se ha referido el presidente al fallido intento unilateral de designar al señor Assange como un funcionario diplomático; y que eso no se concretó básicamente porque el Gobierno británico no aceptó ese tema y el asunto se deshizo. Hubo un acuerdo sobre el tema —que nosotros esperamos que se produzca mediante consultas como debe ser entre las partes— y este debería tomar en cuenta los intereses del Ecuador, los puntos de vista del señor Assange y evidentemente lo que el gobierno británico aspira en este caso. No podemos ir de otra manera, por tanto esperamos y confiamos que tanto los procuradores legales del señor Assange como el gobierno británico puedan un poco dar paso a una salida, a una solución que sea satisfactoria para todas las partes. Vi con preocupación, apenas llegué a la Cancillería que, con respecto a este asunto, el Ecuador se había puesto en un punto medio en la cuestión y la parte del señor Assange demandaba al Ecuador que hiciera cosas con Inglaterra e Inglaterra nos demandaba que haga otras cosas. Esto no es así: Ecuador ofrece al señor Assange asilo en consonancia con un compromiso del Estado ecuatoriano, que no podemos si no reconocer que existe, y también sobre la ley internacional que se aplica en la materia. Esa es la responsabilidad del Estado ecuatoriano, entonces me parece un poco injusto y más allá de lo objetivo que se pida al Estado ecuatoriano algo que el Estado ecuatoriano no puede proveer. Nosotros aspiramos a facilitar y estamos dispuestos a hacer nuestra parte para que se llegue a un entendimiento, pero no podemos tampoco garantizar nada a nadie.

¿Entonces cuál es la postura en concreto del Estado ecuatoriano o de su administración en el caso Assange?

La postura concreta es buscar y propiciar un entendimiento y que si tienen que hablar los abogados del señor Assange con el Gobierno británico, magnífico; hacer cuanto esté de nuestra parte para que ese entendimiento y esa conversación se produzca. Lo que no podemos aceptar es que se demande del Ecuador algo que no le corresponde decidir; es un asunto entre los abogados con respecto a una demanda específica del Gobierno inglés, la cual nosotros no queremos comentar. Es un asunto judicial de ellos.

Estamos claros en que es un tema que se negociará prontamente ¿eso no puede alargarse mucho tiempo?

Esperamos que no. Esperamos que haya una solución, pero tampoco podemos garantizar nada. Además, en esto no es Ecuador el que toma la última palabra; es una cuestión que se resuelve porque hay varios actores involucrados, hay un ciudadano con su equipo legal de apoyo, y hay otro Estado. Entonces nosotros no vemos, ni nos parece objetivo esperar que el Ecuador sea quien diga unilateralmente: esto se hace. Porque no viene a cuento.

La decisión de otorgar la nacionalidad ecuatoriana a Assange y de intentar pasar “gato por liebre“ a la diplomacia británica con Assange como parte de la misión ecuatoriana en Londres, ¿afectó necesariamente la relación con Gran Bretaña?

Sería poco real decir que el tema Assange no afectado la relación con el Reino Unido. Sí la afectado, la afectado, y el Ecuador quiere mantener con todos los Estados del mundo un alto nivel de desarrollo en beneficio mutuo, esto ha ocurrido. No obstante, las relaciones tampoco han llegado a un punto cero, y tenemos contactos de diversa índole. Incluso Gran Bretaña nos ha prestado también asistencia en materia de cooperación policial; ellos tienen una gran experiencia en ese ámbito. Se han dado contactos en orden económico. Gran Bretaña es el país donde hay un mayor número de becarios del Senescyt están estudiando en todo el mundo, además de otros estudiantes aparte. En fin, hay una relación. Esperamos que cuando en un futuro el tema del señor Assange se pueda solucionar felizmente para todas las partes, la relación con Gran Bretaña va a fortalecerse más y va a poder desarrollarse en la medida en que los dos países busquen que ese desarrollo se produzca.

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