Back to top
16 de Septiembre del 2023
Historias
Lectura: 18 minutos
16 de Septiembre del 2023
Fermín Vaca Santacruz
Chile: Juan de Dios Parra recuerda los 50 años del golpe militar
0

El pasado 10 de septiembre, el presidente chileno Gabriel Boric fue parte de una manifestación con familiares de detenidos y desaparecidos durante la dictadura del general Augusto Pinochet. Ese día se conmemoró el aniversario N. 50 del golpe militar. Foto: AP

 

El 11 de septiembre se conmemoraron 50 años del derrocamiento del presidente Salvador Allende en Chile, que dio paso a una dictadura militar de 17 años de duración. Se estima que 40 mil personas sufrieron abusos del gobierno militar, y por lo menos tres mil murieron a manos del Ejército, la Armada y la Aviación chilenas que se declararon en un cruzada contra el marxismo. El secretario de la Asociación Latinoamericana de Derechos de Derechos Humanos, Juan de Dios Parra, recuerda aquellos sucesos.

Las imágenes del bombardeo que la propia Fuerza Aérea de Chile realizó contra el Palacio presidencial de Santiago volvieron a dar la vuelta al mundo en estos días. Los jets Hawker Hunter, de fabricación británica, habían partido antes del mediodía del 11 de septiembre de 1973 desde Concepción para bombardear con cohetes el Palacio de la Moneda, la Residencia presidencial y varias estaciones de radio, en el marco de un alzamiento del Ejército, la Armada y la Aviación de Chile para tomar el poder.

El presidente Salvador Allende se atrincheró en el Palacio, de origen colonial, acompañado de sus escoltas privados, pues solamente un sector de la Policía se mantuvo leal al Gobierno. El impacto de 20 cohetes de los jets de combate produjo un incendio de proporciones, en donde se perdieron algunos documentos históricos, como el Acta de la Independencia de Chile y la Piocha de O´Higgins, uno de los símbolos del poder presidencial.

Allende, según se cree, se suicidó con un arma de asalto en uno de los salones del Palacio, y los bomberos debieron sacar su cadáver envuelto en un poncho, puesto que cuando fueron a buscar una bandera para envolverlo no encontraron ninguna que se hubiera salvado del fuego.

Salvador Allende, según se cree, se suicidó con un arma de asalto en uno de los salones del Palacio, durante el golpe militar. Archivo EFE

La dictadura sería encabezada por el comandante del Ejército, Augusto Pinochet, quien dejaría el poder recién en 1990, luego de que un referéndum le diera la victoria a quienes pedían el retorno al orden democrático. Se estima que la asonada, que incluyó asesinatos, torturas, desapariciones y detenciones arbitrarias, afectó a por lo menos 40 mil personas, de las que tres mil murieron, mientras otras mil se encuentran desaparecidas. La justicia chilena ha sentenciado a 297 individuos por los crímenes, y aún se siguen 1.300 procesos.

En un acto en la Plaza de la Constitución, frente al Palacio de La Moneda, al que asistieron los presidentes de México, Colombia, Uruguay y Bolivia, así como delegados de todos los países de la región, en el presidente Gabriel Boric evocó la figura de Allende el 11 de septiembre de 2023: "Hoy recordamos a quienes defendieron la Constitución y la leyes cuando, hace cincuenta años, el Estado de derecho estaba siendo derrocado a nuestras espaldas por la fuerza de aviones, tanques y armas de fuego. Llevamos en el corazón a quienes, desde el primer día, fueron perseguidos por sus ideas, murieron, fueron hechos desaparecer, fueron encarcelados, torturados, relegados y forzados al exilio. Por eso es  no es separable el golpe de Estado de lo que vino después", dijo el mandatario.

Poco más de un año antes, en el Ecuador, el Ejército también tomó el control del país. Durante el feriado de Carnaval de 1972, uno de los edecanes del entonces jefe del Estado, José María Velasco Ibarra, fue comisionado por sus superiores para informar al anciano presidente (quien había disuelto el Congreso en 1970) que debía dejar el Palacio de Gobierno. Sin prácticamente ningún apoyo y acompañado de su esposa y algunos de sus ministros, Velasco Ibarra continuó sus actividades, llegando a las fiestas en Ambato y luego viajando al Oriente. Pero el 15 de febrero, mientras estaba en Guayaquil, los militares lo embarcaron en un avión a Panamá. Su esposa dejó Carondelet al día siguiente, llevándose unas pocas maletas, unas cajas de libros y unos canarios, que eran sus mascotas.

El nuevo Gobierno, encabezado por el general Guillermo Rodríguez Lara, que se proclamó "nacionalista y revolucionario" recibió a cerca de 25 mil chilenos que fueron llegando a Ecuador huyendo de la dictadura de Pinochet.

Uno de los últimos en llegar, en 1984, fue Juan de Dios Parra, quien se estableció en nuestro país como defensor de derechos humanos. Parra presenció en Chile los primeros años de la dictadura y varios de sus atropellos, y aunque ha vuelto a vivir en su país, recuerda su paso por Ecuador y su papel al acoger a miles de sus compatriotas.

Juan de Dios Parra. Foto: Facebook

¿Cómo se conmemoró en Chile el 50 aniversario del golpe militar?

Se recordó el medio siglo del derrocamiento del Gobierno de la Unidad Popular y de Salvador Allende, y el inicio de una dictadura feroz, que significó una herida muy dolorosa en el país, que aún no sana. Hubo actos en varios lugares, el más importante fue ante el Palacio de La Moneda, el palacio que fue destruido y luego reconstruido, acto en el que participaron presidentes como Andrés Manuel López Obrador de México, el presidente Lacalle de Uruguay, el presidente Petro de Colombia y los ex presidente Ricardo Lagos y Michelle Bachelet de Chile, en el que se dió a conocer una importante declaración por la democracia.

La fecha estuvo marcada por recuerdos dolorosos, pues la hija de Salvador Allende hizo un discurso que hizo llorar a miles y, en la noche, en el Estadio Nacional, que fue el principal recinto de detención y tortura, se congregaron cientos de personas a expresar su dolor por este recuerdo. Esta no es una fecha cualquiera, si bien hubo algunos incidentes de grupos radicales, pero fueron menores que en otros años. Creo que el país entendió que este es un episodio que marca un antes y un después, pero debe estar ligado a la verdad y a la justicia.

¿Dónde estabas tú en 1973 y cuáles fueron los antecedentes en el Gobierno de Allende que gatillaron ese conflicto?

Había un clima muy confrontacional, entre las fuerzas populares que apoyaban a Allende. Se había dado una elección en la que saltó del 33% al 44% el caudal electoral del Gobierno, que se aprestaba a llamar a un plebiscito para resolver la crisis institucional, y el golpe de Estado impidió eso. Yo tenía en ese momento 19 años, estaba estudiando para un examen de derecho constitucional en la Universidad, y en la madrugada la música de la radio tornó inesperadamente a marchas militares, algo muy extraño, y enseguida se escuchó un discurso de Allende en el que informaba que los barcos de la Marina habían salido de Valparaíso lo que podría significar el inicio de una sublevación.

Yo vivía en Concepción y los estudiantes nos reunimos en la Universidad para ver qué hacíamos y si había armas para defender la democracia, pero no había armas. Enseguida llegaron los militares y nos pusieron contra una pared, a los cerca de mil estudiantes que estábamos ahí.

Fue gracias a una maniobra muy inteligente de las chicas de la Facultad de Comunicación que se interpusieron entre las ametralladoras y nosotros que pudimos huir al cerro que está en el Parque Ecuador en Concepción y ahí pasamos la primera noche. Luego empezó la dura tarea de atender a las víctimas, vimos cadáveres en las calles, el asesinato de dos chicos ecuatorianos que estudiaban en mi universidad y las acciones tremendas de los militares, con toques de queda todo el día, detenciones, fusilamientos, y la muerte del presidente que nos destrozó el espíritu. En esa época yo me dediqué, junto con curas y monjas, a organizar la atención a las víctimas, y yo estuve en la resistencia durante diez años, hasta que fui tomado preso en 1984 y alcancé a salir hacia mi amado Ecuador.

Entonces, ¿pudiste presenciar durante 10 años los abusos ocurridos? Los militares dijeron que el marxismo estaba destruyendo a Chile, ¿cuán cierto es esto?

Lo primero que debo decir es que cualquiera que sea el estado de tensión, la democracia tiene los mecanismos para resolverlo. Romper la democracia a pretexto de resolver sus conflictos es un crimen, de hecho, el presidente Allende se aprestaba a llamar a un plebiscito, en donde se iba a preguntar si debía continuar o no el proceso de cambio. Pero la verdad es otra: ya antes de que asumiera el gobierno Salvador Allende, Nixon y Kissinger convocaron a los principales líderes de la derecha chilena, entre ellos, el dueño del diario El Mercurio, para planificar cómo impedir que Allende asumiera la presidencia y si lograba hacerlo, cómo derrocarlo. Siempre hubo un plan que fueron ejecutando paso a paso y que tuvo dos elementos.

En primer lugar, la nacionalización del cobre, pues se les quitó las concesiones a dos empresas norteamericanas sin darles ninguna indemnización, lo que fue muy importante para Chile que fue aprobado por una ley en el Congreso, pero fue también algo que Estados Unidos nunca perdonó. El segundo elemento fue que usaron Chile como un laboratorio de estrategias para destruir la democracia, pues si podían en Chile podían hacerlo en cualquier parte. Aquí había una clase trabajadora fuerte y organizada, y también Fuerzas Armadas que respaldaban la democracia. Inclusive los comandantes  de las Fuerzas Armadas y los Carabineros fueron ministros del gobierno de Allende. Eso inclusive provocó asesinatos de militares como los generales Carlos Prats y Alberto Bachelet por oponerse al golpe de Estado y colaborar con el gobierno de Allende.

Orlando Letelier, quien también fue asesinado durante el exilio en Washington, explicó que toda la crueldad usada era necesaria para imponer un nuevo orden, no solamente quería detener la experiencia de cambio de Allende sino instaurar un nuevo modelo que significó entregar las empresas del Estado a todo la élite económica chilena, destruir el andamiaje social de derechos, e imponer el modelo neoliberal.

Hay 1465 compatriotas desaparecidos que no sabemos dónde están, pero se presume que están muertos. Los testimonios de los sobrevivientes y las declaraciones de los condenados indican que luego de salvajes torturas les abrían el vientre, les amarraban un riel de ferrocarril, y los tiraban al mar. Entre ellos 170 fueron niños, medio centenar de mujeres embarazadas de cuyos hijos no se sabe nada, esos fueron crímenes contra la humanidad y nosotros seguimos luchando por toda la verdad y toda la justicia. Es increíble que luego de medio siglo no nos quieran decir qué hicieron con nuestros compatriotas.

En declaraciones para BBC en diciembre de 1973, los jefes militares dicen que la economía estaba destruida, que había inflación y desabastecimiento,  y que había células marxistas y terroristas amenazando la estabilidad del país. ¿Cuán cierto es esto?

Si hubiera habido el ejército marxista armado que ellos decían se hubiera notado, pero no hubo esa resistencia. La capacidad militar armada del pueblo era inexistente, dijeron una mentira sobre un plan para invadir el país. La democracia tiene mecanismos para resolver sus conflictos, en este momento en Ecuador hay elecciones anticipadas para resolver un conflicto y a nadie se le ha ocurrido que esa es una justificación para asesinar a su pueblo y someter a la patria a una tiranía de 17 años. La conclusión de Letelier se demostró correcta: todo fue para crear una sociedad excluyente, con una minoría poderosa, concentrando la riqueza y aumentando la pobreza.

Fidel Castro fue a visitar el Chile de Allende y se quedó 25 días, ¿molestó esto a las clases dominantes y el Ejército?

Sí, Fidel hizo una larga visita a Chile e inclusive tuvo algunas discusiones con Allende, pues Fidel no creía posible llevar adelante un proceso como el chileno en paz y en democracia. Lamentablemente tuvo razón en eso, pero sí, la derecha utilizó la visita de Fidel, tal vez sí se prolongó más, pero en realidad él no tenía ninguna influencia en el régimen de Allende porque el camino lo trazó y siguió él hasta el final. Allende no creía en la violencia sino que su perspectiva para enfrentar la crisis era el referéndum. Allende, cuando se dió cuenta de la magnitud de la operación militar, llamó al pueblo a no sacrificarse, a no salir. Él siempre tuvo confianza en la democracia chilena y el funcionamiento de sus instituciones, y cualquier pretexto para justificar el crimen no es más que eso.

¿Hay en la actualidad una corriente negacionista en Chile sobre los crímenes cometidos?

Siempre ha existido pero ahora está alzando la voz. Aquí hay un tercio de la población de derechas que se está expresando electoralmente con mucha fuerza por medio del Partido Republicano, que es el partido que reivindica la dictadura militar y todos sus horrores. Ellos siempre han estado ahí y su discurso crece ahora por la inseguridad, que al igual que en Ecuador, está en aumento por la presencia del crimen organizado que se está manifestando con secuestros extorsivos y sicariatos, algo para lo cual la sociedad no ha estado preparada, y por ello la ultraderecha ha encarnado propuestas de mano dura contra el crimen. Han recibido apoyo para la redacción de la nueva Constitución, pero creo que ese apoyo electoral es coyuntural y no tiene nada que ver con modelos u opciones de país.

Nuestros países han demorado en reaccionar contra el crimen organizado, porque si las instituciones tiemblan, los pueblos buscan respuestas drásticas y eficaces. Debemos entender esto o los pueblos van a elegir otro tipo de opción.

¿Hay posibilidades de reconciliación 50 años después?

Se han hecho muchos esfuerzos. La reconciliación viene luego del arrepentimiento, la penitencia, el perdón. Y eso no ha ocurrido en Chile. Con mucho esfuerzo se ha logrado procesar y condenar a ex oficiales de la Fuerzas Armadas por los crímenes, a algunos de ellos hasta a 700 años de cárcel, como autores materiales.

Todavía faltan los encubridores, los autores intelectuales, lo que se prestaron para el montaje de no administrar justicia cuando debieron hacerlo y los que se beneficiaron con el crimen. Lo que algunos llaman cómplices pasivos, faltan todavía muchos de esos en el camino de la justicia para llegar a la reconciliación.

Miles de ciudadanos chilenos huyeron de la dictadura y se establecieron en Ecuador: ¿cómo es tu experiencia en nuestro país?

Ecuador fue un país muy generoso con nuestros exiliados. Decenas de miles de nuestros exiliados fueron acogidos en nuestro país, yo fui de los que llegaron al último. Pero déjame decirte una cosa: en Ecuador hubo dictablanda, no dictadura. Hay diferencias: el Ejército ecuatoriano es hijo de la Revolución de Alfaro y sus altos oficiales son gente común que vive y convive con la población. Ellos se han comprometido en temas como fomento de la producción, de la superación de la pobreza, y también con los derechos humanos. En Chile las Fuerzas Armadas han estado para defender los privilegios de la oligarquía y reaccionaron cuando esos privilegios estaban siendo vulnerados.
Ecuador es mi segunda patria, mis hijos son ecuatorianos y es probable que terminé mis días allá.

GALERÍA
Chile: Juan de Dios Parra recuerda los 50 años del golpe militar
 


[CO MEN TA RIOS]

[LEA TAM BIÉN]

Correísmo y oficialismo toman distancia de la tesis de crimen político en el asesinato de Villavicencio
Redacción Plan V
¿Se desinfla una opción política para Guayaquil?
Redacción Plan V
Última hora: se cancela la risa y la lectura en Quito
Redacción Plan V
"Falta que el gobierno de Daniel Noboa se atreva a golpear a gente poderosa"
Susana Morán

[MÁS LEÍ DAS]

Entre el Hotel Quito y Oloncito
Consuelo Albornoz Tinajero
La fiscal Diana Salazar alega su embarazo de alto riesgo como argumento contra el juicio político
Redacción Plan V
Movimiento Nacional Surgente: ¿la nueva cara del correísmo?
Redacción Plan V
!Ay, Pame! o de la impudicia
Fernando López Milán