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9 de Noviembre del 2014
Historias
Lectura: 17 minutos
9 de Noviembre del 2014
Redacción Plan V
"Correa se reunió con los sicarios del sindicalismo"

Fotos: Luis Argüello

Según el dirigente sindical, Rafael Correa usó la retórica revolucionaria en beneficio de una práctica política derechista y autoritaria, que dividió e infiltró a todos los movimientos sociales del país. 

 

El veterano líder sindical Pepe Chávez, quien afirma haber sido encarcelado doce veces a lo largo de su trayectoria, hace un análisis del rol que han cumplido los movimientos sociales y en especial el sindicalismo en el periodo de inestabilidad previo al autoritarismo correísta. De los cheques en blanco a las "traiciones" pasando por Abdalá Bucaram, Lucio Gutiérrez y Rafael Correa. La agenda de la movilización del 19 de noviembre.

Pepe Chávez

Es actualmente asesor de Confederación Ecuatoriana de Organizaciones Sindicales Libres (CEOSL). Fue asesor de los presidentes Jaime Roldós y Lucio Gutiérrez. Ex vocal del directorio del IESS y ex presidente del Frente Unitario de los Trabajadores (FUT). Es licenciado en Derecho, milita en el sindicalismo desde los años 70 del siglo pasado. 

Pepe Chávez despacha en un antiguo edificio del centro de Quito, que alberga a varias organizaciones sindicales. Es una de esas casas de los años 50, cuya puerta de madera muestra tallados de reminiscencia prehispánica.

La estrecha calle en donde se encuentra desemboca en el parque de El Ejido y en las viejas casas vecinas es posible ver las ropas tendidas en alambres. El sindicalista toma asiento junto a la ventana que da a la calle, y su rostro muestra profundas arrugas. Habla, sin embargo, apasionadamente, como un testigo de las acciones de los movimientos sociales durante por lo menos cuarenta años. Pepe Chávez no tiene miedo de hacer un mea culpa sobre las consecuencias -una de ellas, el autoritarismo correísta- de los cheques en blanco y entusiastas apoyos que el sindicalismo y los movimientos sociales han dado a gobiernos como el de Abdalá Bucaram, Lucio Gutiérrez y la actual "revolución" ciudadana. 

¿Qué análisis hace usted de la coyuntura actual de los movimientos sociales frente a la emergencia del correísmo?

Es indispensable mencionar algunos puntos previos. El uno tiene que ver con el surgimiento del actual régimen en el 2007. Como es conocido, toda la izquierda ecuatoriana y los movimientos sociales apoyaron de manera firme e irrestricta el proyecto de la denominada "Revolución ciudadana". Entre estos estuvieron el MPD, Pachakutik, el Partido Socialista, el Partido Comunista, las centrales sindicales, la Conaie, las organizaciones campesinas...

Así fue, en efecto, pero ¿a qué se debió ese apoyo tan estusiasta?

A que estuvimos convencidos de que después de que habíamos pasado tantos años en una lucha contra los grupos más poderosos de la burguesía que habían mantenido el poder del Estado para favorecer a los intereses de los grupos oligárquicos, se presentaba una oportunidad de cambios importantes en la sociedad ecuatoriana. Pero nos volvió a pasar lo mismo que pasó con Gutiérrez, al que los mismos movimientos apoyaron, yo fui asesor de Gutiérrez, pero a los pocos días de asumir el poder nos traicionó. La única diferencia con lo que ha pasado con Correa es que ocurrió un poco más tarde que con los anteriores, pero ocurrió. Desde que el Gobierno decidió asumir una posición autoritaria, dictatorial, encubrir la corrupción y afectar la libertad, la participación ciudadana, y cuando empezó una campaña de criminización de la protesta social, y de dividirnos. De la CEOSL, por ejemplo, salieron tres centrales sindicales por obra y gracia del Gobierno, por ejemplo la del señor Jaime Arciniegas, al que el presidente Correa calificaba de "sinvergüenza, falso y mafioso" y ahora como le apoya dice que es "el dirigente más inteligente que tiene el Ecuador". Esas son las típicas actitudes del Gobierno. De la división de la CEOSL salió también la organización de Rosa Argudo en el Seguro Social, a pesar de que la Comisión Anticorrupción le describió a ella una serie de irregularidades con cursos de enfermería. De los otros se puede averiguar quiénes son. Solo para el presidente de la República son la mejor gente. En el caso de la CEOSL, en un conflicto interno intervenido el intendente de Policía con 30 policías armados y desplazaron a los dirigentes. Esto no se ha conocido porque el Gobierno lo ocultó. Es por eso que Arciniegas se ha apoderado de dinero y todos los bienes de la CEOSL. No lo hemos denunciado en la Fiscalía porque pensamos que no ofrece garantías de un proceso imparcial. Los demás movimientos sociales, a los que han golpeado y dividido, como la Conaie por ejemplo, estamos en un proceso de reoganización para recuperarnos de los golpes que nos ha dado el Gobierno. Creo que hay un movimiento sindical ciudadano, comprometido con el país, no solo referido a lo laboral. En el manifiesto del 1 de mayo, hubo un avance unitario entre todas las centrales sindicales honestas y autonómas en donde colocamos puntos de coincidencia. Hay una presencia del FUT y los movimientos sociales en los temas del país. Se está construyendo una plataforma de lucha: el 17 de septiembre la ciudadanía se sumó a la marcha, porque está cansado de este Gobierno autoritario y corrupto, que ha afectado derechos de todos aquellos que quieren un país con dignidad y donde todos podamos ejercer nuestras profesiones con respeto desde el Estado. Pero también se agudizó una represión repugnante y el Gobierno llegó a decir que diez estudiantes con mochilas totalmente desarmados agredieron cobardemente a 200 policías con caballos y perros. Esa es la lectura que han querido vender de lo que pasó esa noche en la Plaza de San Francisco. 

Entonces, ¿hay un resurgir del movimiento sindical?

Me parece que si bien el movimiento sindical ha dado una clarinada en las protestas, este no es solamente un movimiento sindical. Es un movimiento de los ecuatorianos. En el caso de Quito, es un movimiento de la gente que ya está cansada de este Gobierno de caretucos: sin terriblemente mentirosos, cínicos, creen que todos los ecuatorianos somos una caterva de imbéciles y que nos pueden engañar usando los medios de comunicación inmoralmente incautados por ellos, porque esos medios que están al servicio del Gobierno debieron haber sido vendidos a la ciudadanía. De manera corrupta se quedaron con ellos para convertirlos en instrumentos de propaganda, para engañar y mentir. El pueblo está harto. 

¿Cuál es la agenda de la movilización que ustedes convocan para este 19, tomando en cuenta que el Gobierno ha anunciado una concentración en Guayaquil el 15?

"Se agudizó una represión repugnante y el Gobierno llegó a decir que diez estudiantes con mochilas totalmente desarmados agredieron cobardemente a 200 policías con caballos y perros".

Hay varias acciones además de la marcha, por ejemplo, la conformación de la CUT para el 14 de este mes, creemos que será un acto histórico, y la marcha aspiramos a que sea más combativa, a que levante una plataforma de lucha sin confrontaciones ni con la Policía ni con los gobiernistas. Este movimiento ya es un movimiento ciudadano. Las decisiones que ha tomado la Corte Constitucional han enervado el rechazo a este régimen. Es una vergüenza nacional. Ya sabíamos que ellos acatarían lo que les diga el Gobierno, porque en el Ecuador es época de éxito de los esbirros y los pillos. El triunfo de los cínicos: hablan de restauración conservadora cuando la derecha está en el Gobierno, con gente que fueron ministros y funcionarios de la Democracia Popular y el Partido Socialcristiano. Ahí es que está la derecha. 

¿Cree usted que las organizaciones sociales deben haber un mea culpa por su conducta? ¨Primero apoyaron a Bucaram y luego dijeron que les traicionó. Después apoyaron a Gutiérrez y a Correa y han terminado diciendo lo mismo. ¿Qué es lo que ustedes han hecho mal?

Yo puedo mencionar algunos hechos, para que los lectores saquen una conclusión. Cuando se tumbó a Bucaram, las centrales sindicales y los indígenas salimos a protestar y logramos la destitución. En el Congreso se discutía la sucesión. Les faltaba un voto, de una persona de Guayaquil. Yo como dirigente del FUT conocí el tema, como esa persona no quería apoyar, empezaron a ofrecerle las Cortes. Nosotros protestamos porque nos pareció que era un acto de corrupción. Nos contestaron que esa era la única manera. Les plateamos a Pachakutik y el MPD que exijan que el presidente interino sea uno de los sectores populares. Nos contestaron que ya había un acuerdo con Fabián Alarcón y que no había nada que hacer. No tuvimos la suficiente firmeza para entender que no se puede delegar a los enemigos de clase los procesos de lucha. Cuando botaron a Mahuad, hubo una alianza con los coroneles progresistas, uno de ellos era Gutiérrez. Hasta una oficina le dimos a Patricio Ortiz, mientras Gutiérrez estuvo detenido. Luchamos por la amnistía de Gutiérrez porque pensamos que podría ser una figura antiimperialista, de izquierda. Su programa era muy parecido al de Alianza PAIS. Pero él no cumplió nada de nada. También nos apartamos de Gutiérrez...

¿Entonces, hace un mea culpa?

La ciudadanía podría decir, pero qué tontos son ustedes, como se han dejado engañar así. Pero hemos cometido el error de creer que gente como Bucaram, como Gutiérrez, como Correa, pertenecían a los sectores populares. 

¿Después de estos antecedentes que usted nos señala, por qué pensaron que con Correa iba a ser diferente? ¿Por qué se demoraron los correístas un poco más en no cumplir como usted afirma que pasó?

En el caso de Correa fue mucho más grave. Mire, en estas mismas oficinas nos reunimos los movimientos políticos de izquierda para buscar la unidad en el 2007. Yo hablé con Pachakutik, con el MPD, con el Socialismo, con toda la izquierda. Se buscaba un candidato, se aprobó un programa. Rafael Correa me llamó y me pidió venir a la reunión. Esos grupos me dijeron que no querían saber nada de él, porque pensamos que era un demócratacristiano, un hombre de derecha, y no querían dejarse sorprender una vez más. Yo no le respondí eso a Correa: le dije que aún no había una decisión. Cuando él me volvió a llamar, yo volvió a plantear que me había llamado y que estaba dispuesto a venir a conversar. Me dijeron que el que quería poner de candidato a Correa era yo. Me pidieron que no se plantee más el asunto. Se discutieron 14 candidaturas, como Luis Villacís, Enrique Ayala, Diego Delgado, había un montón de precandidatos. Las reuniones se trasladaron luego al local de Pachakutik, pero de pronto se produjeron alianzas de todas las izquierdas, cada uno por su lado, con Rafael Correa. 

¿Quiénes fueron los operadores de estas alianzas? Siempre se ha hablado de Alberto Acosta, de Gustavo Larrea, usted dice que Correa lo llamaba personalmente...

Alberto Acosta, por supuesto. Fue uno de los artífices y él no lo ha negado. Tampoco lo ha negado Larrea. Otro era Ricardo Patiño, que está en el Gobierno. En el caso del movimiento sindical, lo apoyamos por sus propuestas revolucionarias entre comillas. Para quienes estamos desde el 70 luchando por transformar el país, como hemos sido detenidos, yo mismo he estado preso doce veces... Esa propuesta de usar las consignas de la izquierda revolucionaria como "compañeros", como "venceremos", esas cosas convencieron no solo a la dirigencia sino a las bases del movimiento sindical...

¿Pero ese discurso era sincero o no?

Me parece que siempre fue una manipulación. Creo que (Vinicio) Alvarado es una especie de Goebbles (Joseph, ministro de Propaganda de la Alemania Nazi Ndrl), que sabe hacer una propaganda para confundir a la gente. Hablaron de revolución, ¿pero revolución de qué? Eso no lo cree ni Correa mismo. Creo que es un progresista, un demócrata cristiano, un hombre inteligente que ha hecho buenas carreteras, que pinta bonito algunos edificios públicos, que ha tenido algunos aciertos que nadie niega, pero de ahí a que sea un hombre de izquierda, eso no se cree ni él. 

¿Y cuándo dijo Rafael Correa que no era un hombre conservador? Siempre dijo que era un católico progresista, hasta ahí llegaba, ¿cuándo dijo que era de izquierda?

Él siempre ha dicho que quiere hacer una revolución en el Ecuador... dice que su proceso es revolucionario. Un conservador no hace revolución. Él siempre ha hablado de construir el socialismo, ha utilizado muchas banderas del socialismo, como el "Venceremos", como "hasta la victoria siempre" que son consignas de la izquierda revolucionaria de América Latina. ¿Usted le ha oído decir que va a construir el socialismo a Jaime Nebot o a Guillermo Lasso por ejemplo? No, ellos son de derecha abiertamente. Correa es un hombre de derecha con consignas de la izquierda. Es un hombre inteligente, pero de un cinismo más grande que el Panecillo: en las sabatinas habla de decir la verdad, pone el ejemplo del ladrón que roba y sale corriendo diciendo "cojan al ladrón" para confundir. Pero eso es exactamente lo que pasa con él. Es como cuando el 17 de septiembre desfilaron en la Plaza de San Francisco 40 mil personas. Cuando la marcha llegó la Plaza ya estaba casi llena, la gente estaba llegando y se iba. Correa tuvo miedo y por eso mandó a desalojar la Plaza. A pesar de esto, llegó a decir que éramos 600. ¿Cómo puede mentir así de manera tan burda?  Dice que va a traer a los Isaías, pero eso es una farsa: el proyecto de Código del Trabajo que archivaron lo hizo un asesor de los Isaías. Hay una gran cantidad de mentiras todos los días... Los caretucos son ellos. Esto se parece a las manipulaciones de Rafael Leónidas Trujillo en la República Dominicana, aunque sin los asesinatos. 

"Nos han declarado la guerra y vamos a confrontar. Estamos los dirigentes recorriendo el país para organizar la marcha del 19 de noviembre".

En resumen, ¿qué esperan ustedes de la concentración del 19 de noviembre?

En principio se pensaba que no iba a haber un impacto muy grande por falta de las condiciones. El archivo de las reformas laborales es una victoria. Habíamos tenido una reunión con el Vicepresidente y el Canciller y ellos dijeron que estaban dispuestos a una reunión con el Presidente para tratar nuestras demandas. Nos ofrecieron la reunión con el Presidente luego de la gira a Qatar, a la que estábamos dispuestos a ir. No tiene sentido hacer una declaración y luego no ir a una reunión a sostenerla. Pero luego, a la vuelta de Qatar, se reunieron con un grupo de sicarios del sindicalismo, los declararon los mejores sindicalistas del mundo, hicieron un documento para crear un movimiento sindical gobiernista, patronal, vendido. Por supuesto, ya no hubo reunión. Nos han declarado la guerra y vamos a confrontar. Estamos los dirigentes recorriendo el país para organizar la marcha. No teníamos duda de qué decisión iba a tomar la Corte Constitucional, pero lo que han hecho es enervar la inconformidad de la gente en general. Ya no es un problema solo de los movimientos sociales: el pueblo está indignado. Estamos invitando a todo el pueblo ecuatoriano a las marchas. Estamos advirtiendo a los compañeros para evitar el boicot del Gobierno. En la pasada marcha del 17 de septiembre los compañeros de Cayambe eran detenidos por la Policía. Les dije que traten de pasar con banderas de Alianza PAIS y así pudieron pasar seis buses desde Cayambe. Estas son las cosas que hacen para boicotear. Les pagan USD 20 por asistir, les dan de comer, les ofrecen empleos, llevan con amenazas a los empleados públicos, eso es lo que va a pasar el 15 de noviembre. Son concentraciones de miedo, de gente comprada. 

 

 

 

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