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21 de Diciembre del 2015
Historias
Lectura: 12 minutos
21 de Diciembre del 2015
Redacción Plan V
Los desafíos políticos para Gobierno y oposiciones en 2016

Foto: Luis Argüello

Para el politólogo Gabriel Hidalgo, mucho del voto del centro serrano se decantará por una candidatura como la de Guillermo Lasso, antes que por Dalo Bucaram. 

 

¿Qué propuesta electoral podría atraer a los votantes desencantados del correísmo, a las nuevas clases medias creadas por el modelo estatista y, en general, al centro político? El catedrático de Flacso Gabriel Hidalgo analiza los posibles escenarios políticos en un año electoral, en donde la crisis económica y las grandes expectativas de los votantes parecen ser dos grandes desafíos.

Gabriel Hidalgo

Catedrático de la Flacso, PhD en Ciencias Políticas y columnista.

¿El voto del centro político, podrá inclinar la balanza en las próximas elecciones? ¿Cómo ve el escenario de los votantes de tendencias centristas que pueden haberse desencantado del correísmo y de las oposiciones? 

Creo que el hecho de que el voto del centro político puede inclinar la balanza electoral no es un secreto para nadie. Las preferencias están polarizadas, y en el centro está el 35% o 37% del electorado que siempre tiene indecisión y que forma parte de una nueva clase media emergente, que en los últimos diez años, que como consecuencia, no necesariamente de las políticas del Gobierno, sino por la estabilidad del país, se ha incrementado, según cifras del Inec, del 22 al 44% de la población. Esta nueva clase media ha modificado sus hábitos de consumo, su postura frente a la política, porque tiene más tiempo para informarse sobre política, y ha dejado de ser de clase baja para pasar a ser de clase media. 

¿Se puede decir que es a ese segmento de la población a la que llega la centroizquierda actualmente?

No necesariamente. Tal vez la centroizquierda no tiene las mismas opciones que la centroderecha. Con el cambio de los hábitos electorales también se ha cambiado la idea binaria de izquierda versus derecha. La gente asocia en términos más sencillos la izquierda con el socialismo y la derecha con la libre empresa. Me parece que, a priori, se puede afirmar que en Ecuador como en muchos otros países de la región y como producto de la radicalidad populista, el socialismo ya no es tan buena palabra. En ese sentido, pienso que las organizaciones políticas que quieran tener éxito en las próximas elecciones deberán renunciar a sus postulados que suenen a socialismo o sean muy "rojos", por asi decirlo, para empezar a hablar de libre empresa, de libertades individuales, de libre mercado, de separar los poderes del Estado y cosas así. Me parece que, por la alternabilidad que se está produciendo, es posible que se de un cambio de de propuestas políticas, similar al que ha ocurrido en Argentina con el caso Scioli-Macri. A pesar de que ambos políticos argentinos hicieron su carrera política en la derecha neoliberal de Menem, Macri logró ganar, aunque sea con poco, porque se ha subido a un vehículo movilizador de ilusiones. Lo mismo puede ocurrir en el caso ecuatoriano. 

¿Cómo ve la reciente postulación de Dalo Bucaram? ¿Podría apuntarle a ese electorado indeciso?

Pienso que es un candidato que le ayuda a Guillermo Lasso en su campaña. Lasso está estancado, sus preferencias electorales son de 22% al 24% y de ahí no se mueve. Entonces, si no logra crecer, no será presidente, pero necesita alguien que divida el voto correísta en la Costa, en donde se mantiene fuerte, mientras está debilitado en la Sierra. Las marchas de junio, julio y agosto tuvieron varios efectos, que debilitaron la credibilidad del Gobierno. Me parece que el Gobierno quiere recuperar el espacio perdido, pero se ha consolado con mantener su bastión en la Costa. En esa medida, quien sí podría quitarle votos en la Costa es el hijo del ex presidente Bucaram, no olvidemos que en ausencia de Abdalá Bucaram y de Álvaro Noboa, quien ocupó esa parte del electorado es Correa. Por eso, Dalo Bucaram puede ayudar a Lasso más que competir con él. 

¿Podrá Dalo Bucaram conseguir llegar a ese electorado?

Bueno, todos dudamos de las capacidades de Dalo, pero supongamos que logra conseguir apelar a la nostalgia del "gran populista", al menos en la Costa. No creo que logre entrar en la Sierra. No olvidemos que el voto que tiene Lasso en la Sierra es un voto socialdemócrata y democrátapopular, es el mismo segmento de la población que votaba por Durán Ballén, por Borja o por Mahuad. Esa misma gente en la Sierra podrá votar por Lasso. Pienso que en esa franja de la población el candidato será más Lasso que Bucaram. 

"El voto que tiene Lasso en la Sierra es un voto socialdemócrata y democrátapopular, es el mismo segmento de la población que votaba por Durán Ballén, por Borja o por Mahuad. Esa misma gente en la Sierra podrá votar por Lasso".

¿Entonces, cuál es el escenario en la Sierra? No hay un candidato serrano a la vista... ¿Qué podría pasar con figuras como César Montúfar, Andrés Páez, Alberto Acosta o Cléver Jiménez?

Sobre Alberto Acosta, pienso que recibió una paliza de Lasso en la Sierra en las últimas elecciones. Si Acosta se volviera a lanzar no podría crecer más. Es posible que de las filas de Compromiso Ecuador pueda salir otra propuesta, es más posible que Montúfar o Páez sean binomios de Lasso o encabecen las listas de asambleístas. Si el voto correísta se parte en la Costa, y Lasso llega a segunda vuelta, contra cualquier candidato del correísmo, las preferencias se pueden virar... El correísmo está evolucionando de manera similar al chavismo venezolano, primero ganaban con márgenes amplísimos y ahora empiezan a caer, en gran medida por el desgaste en el poder. Los números demuestran que las elecciones seccionales pasadas fueron una derrota para el correísmo, y hay más posibilidades de que gane un candidato no correísta.

En el caso venezolano, Maduro le ganó a Capriles con un margen mínimo. ¿Le apuesta el correísmo a quedarse en el poder aunque sea con un mínimo porcentaje?

En Venezuela, Hugo Chávez ganó con el 20% de ventaja durante varias elecciones. Sus mejores resultados fueron del 26% y empieza a caer a partir de 2013. Maduro ganó solo con 1.5%, que según la teoría está dentro del margen de error electoral. Es posible que el correísmo intente quedarse en el poder con un margen mínimo, pero eso sería quedarse con una enorme ilegitimidad. Esto ya pasó en las elecciones para la Asamblea, cuando realmente obtuvieron en términos absolutos el 52% de los votos frente a 48% de otras opciones. Si la distribución de escaños hubiera sido matemáticamente justa, el correísmo no debió obtener más de 71 escaños en la actual Asamblea. En términos matemáticos, no tenían legitimidad en electores para, por ejemplo, la reforma de la Constitución que iban a hacer. Si pretenden quedarse con un margen mínimo tendrían un Gobierno sin legitimidad.

¿Pero, con ese análisis, lo mismo se podría decir de un Macri que ha ganado con menos del 3% en Argentina?

Bueno, en el caso de Macri asume un gobierno de minoría, que deberá lograr coaliciones y estar sometido a fiscalizaciones y presiones de coaliciones de partidos. 

¿Se puede cuantificar el desencanto con el correísmo, sobre todo en la Sierra?

Hay algunos encuestas. Del Correa que llegó a tener un 65% de aceptación quedaría hoy un 30% y con tendencia a la baja. Estas cifras no se deben a una conspiración, sino que la gente busca alguna alternativa. 

"Es posible que el correísmo intente quedarse en el poder con un margen mínimo, pero eso sería quedarse con una enorme ilegitimidad".

Entonces, ¿el correísmo le apuesta a un 30% de voto duro y aspira a tener más votos de dónde?

El encuestador Santiago Pérez ha admitido esa cifra. En efecto, le apuestan a mantener su 30% y lograr más votantes de la clase media. Ahí es dónde está la pelea electoral. Aunque es difícil predecir las preferencias electorales. La gente tiende a votar más en función de su estilo de vida. Si la gente ha modificado sus hábitos, es posible que esas clases medias emergentes que votaron por Correa quieran estabilizarse patrimonial y salarialmente. Tiene sentido que quienes salieron a las marchas de este año hayan votado por Correa en el pasado, pero en su afán de consolidarse, difícilmente votarían por una opción que maneje la consignas tradicionales de la izquierda. Quieren que los impuestos se reduzcan, que se defienda la dolarización, y otros temas que son más cercanos al liberalismo económico. 

Los dos precandidatos, Lasso y Bucaram, han anunciado sus críticas a la Ley de Comunicación. Pero, ¿este del control sobre la prensa, es realmente un tema que le interesa al votante del centro?

Pienso que ambos candidatos verán encuestas y mencionarán esos temas o los de las acciones de los servicios de inteligencia. Pero no creo que sean candidatos integrales hasta que no tengan un programa que sea una alternativa al correísmo, que reconozca las avances sociales del correísmo pero que también hable de transparencia y control del gasto público. Una propuesta con soluciones será más discutida entre las clases medias, pero no creo que tengan éxito si solo se centrar en criticar a Correa. Hay que tomar en cuenta que muchos de los que podrían votar por otro candidato antes tal vez votaron por el correísmo y es posible que hayan obtenido con el correísmo los resultados que buscaban. En el tema de la obra pública, es posible que se busque más fiscalización en los gastos en obra pública, por ejemplo. Se debe plantear un discurso del cambio, pero que mantenga los avances sociales del correísmo.

¿Cómo impactará la crisis económica en el diseño de estas propuestas políticas? ¿Cómo mantener el bienestar de la clase media con un Estado que no va a tener la cantidad de dinero que tuvo el correísmo en sus mejores momentos?

La economía es el gran enemigo de Correa. Es una debilidad que no se puede ocultar. Antes eran los partidos políticos, los medios de comunicación, pero ahora la economía los complica. Pero este es uno de los misterios de la campaña electoral: la gente va a querer más con menos. Las oposiciones, en caso de ganar, deberán inclinarse más hacia la derecha, deberán reconocer lo que se ha hecho bien en términos sociales, pero habrá un problema super grave, cuyas salidas podrán ser similares a las del ajuste de los 80. Deberán mantener y concluir la obra pública y lograr una mayor fiscalización de los recursos gastados. Un gobierno no correísta en las próximas presidenciales va a tener muchas dificultades.

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