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22 de Marzo del 2022
Historias
Lectura: 24 minutos
22 de Marzo del 2022
Redacción Plan V
Guadalupe Llori: no voy a liderar el asalto a la independencia de los otros poderes del Estado
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Fotos: Luis Argüello. PlanV

 

Las personas que hace alharaca con la muerte cruzada son irresponsables que juegan con la democracia del Ecuador. No estamos pasando por los mejores momentos como para pedir la muerte cruzada. Son políticos o politiqueros que a más de no saber lo que piden para el Ecuador, son racistas y oportunistas, que no se conduelen de la realidad de nuestro país y de nuestro pueblo: Guadalupe Llori.


La entrevista se da al inicio de una semana que promete ser movida para la presidenta de la Asamblea Nacional. Ha dejado atrás días duros, como los del intento de las bancadas opositoras al Gobierno de sacarla de la Presidencia y reorganizar las comisiones; como recibir las críticas de muchos sectores por la amnistía a 268 "luchadores sociales"; como levantarse y acostarse todos los días con la espada de Damocles de la muerte cruzada sobre su cabeza.Y ahora, al iniciar esta semana, el debate sobre la Ley de Inversiones enviada como proyecto urgente por el presidente Lasso. Pero ella, para empezar la conversación con Plan V, ese lunes 21 de marzo, Año Nuevo Andino, prefiere hablar de su lucha en contra del gobierno de Rafael Correa, cuando en diciembre del 2008 fue apresada cuando era prefecta de Orellana, por el paro de Dayuma, acusada de terrorismo y luego de peculado y pasó 11 meses en la cárcel.  "Soy una luchadora", repite a lo largo de la entrevista y son esos momentos, a no dudarlo, las partes más altas de su expresividad, por lo general retraída frente a las cámaras y a los periodistas. 

"Jamás se les cumplió el sueño —dice de las supuestas intenciones de Correa— ellos querían tenerme al menos diez años presa. Pero Dios ha sido bueno conmigo, me sacó. Llegué a cumplir casi once meses de prisión. Yo me volví demasiado cristiana. No tenía a qué aferrarme, él tenía todos los poderes del Estado y me decía cómo, cómo peleo contra eso. Me aferré a la fe en Dios y él me sacó por la puerta grande, demostrando al país mi inocencia. Porque no solo me acusaron de terrorismo y sabotaje, sino de cuatro casos de peculado. Por el caso de terrorismo me dieron la amnistía en la Constituyente, pero no quedé libre: salieron mis 27 compañeros (de Dayuma), pero yo quedé encarcelada porque al director de la cárcel lo secuestraron por ocho días y ahí me forjaron cuatro casos de peculado". 

A Guadalupe Llori el gobierno de Correa la detuvo el diciembre del 2007, tras el paro de Dayuma, y salió de la cárcel en septiembre del 2008.


Guadalupe Llori hojeando el libro Sobrevivientes de PlanV en donde aparece el caso de Dayuma

"Creo que todo es un propósito. En la cárcel se murió una compañera, que me daba los desayunos por la mañana. Yo trabajaba duro en la cárcel, cosiendo cosas para vender. Por eso perdí la vista, porque trabajaba con agujas. Esta señora que me daba el desayuno no había llegado. Pregunté por ella y me dijeron que había muerto. En la cárcel hay mucha solidaridad de cuerpo; somos distintas, están por distintas causas, pero siempre hay solidaridad. Yo me enloquecí, la verdad. Hasta ese día había sido muy prudente, habia guardado la compostura; eso porque a las internas les habían dicho que yo no podía dar declaraciones a la prensa porque si es así harían requisas, y eso en la cárcel es el peor castigo, porque nos quitan hasta las cucharas. Y me dijeron que si por mi culpa hacían una requisa iban a darme una paliza. Algunas internas me decían: Lupita, calladita te vez más bonita. Pero cuando murió la compañera me enloquecí y casi levanto la cárcel. Dije que somos seres humanos, que entramos caminando por nuestros pies y no es justo que salgamos en un ataúd. Comencé a gritar y la gente se solidarizó. Cuando la cárcel se levanta, todo comienza a volar por el aire. El director me dijo que bajara el tono y que llamara a la tranquilidad, porque, dijo, había conseguido que fuera el ministro de Justicia, Gustavo Jalkh en ese entonces, y el director de los centros de rehabilitación. Me fui a bañar y como a las once de la mañana llegó la comitiva del Gobierno. Yo tenía temor, porque me había bloqueado, desde que pasé de prefecta a rea preferí bloquearme, no quería acordarme de mi despacho de prefecta, el lugar donde dormía, de nada. Había decidido dejar de ser prefecta y ser una interna más, y tenía miedo porque tenía que responder por el escándalo, y la presidenta de las internas me llamó a exponer las razones de haber levantado la cárcel. Entonces me encomendé a Dios y me desbloqueé, porque iba a decir lo que sentía. Saludé a las autoridades y les dije que la cárcel es la puerta de entrada al infierno, donde hay mucha angustia, dolor y miseria. Y que muchas mujeres, esperando a que se cumpla una promesa del presidente Correa, con su maleta en la puerta, estaban perdiendo su vida. Porque la promesa de indulto no llegaba y la pelota se la pasaban entre la Asamblea Constituyente y el presidente de la República. Sentían que las habían engañado con la promesa del indulto a las presas del narcotráfico. Ellas estaban en la cárcel por cien, doscientos gramos, pagando penas de ocho años, mientras que los grandes capos del narcotráfico estaban afuera. Había mujeres que perdieron los amigos a los tres meses, a los seis meses al esposo y al año al resto de la familia, y aún esperaban que esa promesa se hiciera realidad. Y esperando esa promesa fue que una compañera, una hermana, había perdido la vida. 

"Sentían que las habían engañado con la promesa del indulto a las presas del narcotráfico. Ellas estaban en la cárcel por cien, doscientos gramos, pagando penas de ocho años, mientras que los grandes capos del narcotráfico estaban afuera".

"Yo le hacía las preguntas al ministro Jalkh sobre porqué no había cumplido sus promesas. Y las internas gritaban ¡contéstale! Y llevaron a Quito ese mensaje mío, que era humano, profundo, y ese mensaje nunca se va a saber. Bueno, ahora porque lo cuento. El resultado es que llegó el indulto para todas las internas, especialmente del narcotráfico. Después de que salieron esa cárcel quedó solita. Habríamos quedado unas ciento veinte de más de quinientas internas."

Y luego contar esta historia, casi sin respirar, es cuando Guadalupe Llori, se relaja.

Presidenta, va a estar un año al frente de sus funciones ¿cuál es su balance?

Vengo del Coca a la capital. Mi intención nunca fue ser la presidenta de la Asamblea. Mi verdadera intención era trabajar por el pueblo de Orellana y por el Ecuador. Pero bastaron cinco minutos para que me eligieran como presidenta de la Asamblea. Fue un tiempo tan corto que no pudimos ni siquiera hacer acuerdos. Tampoco hubo chanchullos y fui nominada como presidenta gracias a la voluntad de Dios y de los asambleístas. Cuando fui posesionada prometí al Ecuador dos cosas: la primera que respetaría y haría respetar la Constitución y los precedimientos legislativos, y la segunda, que iba a trabajar por la reconciliación, la unidad nacional, la gobernabilidad y la institucionalidad de la Asamblea Nacional. Y lo he cumplido a cabalidad. Pero ha sido difícil, porque cada día aparecen problemas en la Asamblea, porque no hay tregua pero poco a poco vamos superando cada problema.

"Lo primero que hicimos fue estructurar a la Asamblea, elegimos a todas las autoridades solo con 71 votos, con los que gané. Igualmente se construyó una agenda parlamentaria, a la que pusimos Minga por el Ecuador 2021-2022, y lo realizamos con todas y cada una de las bancadas. La palabra minga significa mucho para mi: el inicio de la unidad en la diversidad. Pude ser muy respetuosa con todas las representaciones políticas del país, con las bancadas, con cada uno de los asambleístas. He dado mucha apertura, he facilitado los procesos, he tratado de no confrontar con nadie y he tenido un silencio prudente con la finalidad de buscar la armonía y la gobernabilidad dentro de la Asamblea. Pero veo que en política no hay reciprocidad. Por eso me causó sorpresa e indignación la inestabilidad que han tratado de provocar algunas fuerzas políticas en la Asamblea.

El segundo objetivo que usted se planteó fue buscar la reconciliación, pero al final de su año encontramos una Asamblea cuestionada, con fines conspirativos. Parece que la reconciliación nacional aún está lejos.

Como Guadalupe Llori y como cualquier ecuatoriano quiero que le vaya bien al país. Que haya recuperación económica, seguridad, menos pobreza, más equidad y dignidad. Pero no lo podemos lograr atacándonos los unos a los otros. Tenemos que buscar más acuerdos, más consensos, especialmente, un acuerdo nacional. Que no todo sea rechazado, aunque le haga bien al Ecuador,  porque viene del Gobierno nacional o de otra fuerza política. El Ecuador no quiere más peleas entre políticos, el país quiere paz, empleo y seguridad. Esa ha sido mi visión y voy a seguir trabajando, porque soy una mujer luchadora. He luchado por los derechos de la naturaleza, por los derechos humanos, por el pueblo de mi provincia, de la Amazonía, y no he luchado sola, sino junto a los pueblos y las nacionalidades, me he enfrentado a los más poderosos, y por eso  he sido encarcelada y nunca he dejado de luchar. Por eso, dentro de la Asamblea voy a luchar  por la estabilidad de la Asamblea y por la democracia de mi país. 

"He vivido en carne propia la experiencia de ser perseguida, encarcelada, de tener una familia sufriendo detrás. No sé si usted ha sido perseguido: el sufrimiento es constante, doloroso, porque no sabes cuándo vas a perder la libertad o la vida". 

¿Qué le tocó aprender acá? Usted viene de una provincia amazónica y llega a ser presidenta de la Asamblea.

Ya he cumplido diez meses como presidenta. Es la primera vez que una mujer amazónica dirige la Asamblea, una mujer que viene de muy abajo, de la lucha social, de los pueblos y nacionalidades.  Creo que más que hablar, escucho, que más que prometer, cumplo, y más que pelear trabajo; como voy diciendo voy haciendo. Sé que lo que los políticos proponen es importante, pero más importante es lo que propone el pueblo ecuatoriano. Y por eso me ha tocado aprender mucho. Creo que debemos seguir construyendo leyes junto a nuestro pueblo, leyes que vengan desde la iniciativa popular, que sirvan para el desarrollo de nuestro país y las provincias. Estamos en una Asanblea de puertas abiertas, que legisla para la vida, con un rostro humano y cercano. Ahora todo el mundo puede entrar con facilidad a mi despacho. En una pequeña sala del CAL hemos tenido muchísimas reuniones, hemos recibido a muchas organizaciones para que se sientan en su verdadera casa. 

Usted dice que su objetivo es luchar por la democracia y la institucionalidad ¿cómo hacer eso si hay grupos que no quieren escuchar? Hay serios intentos de acabar con su periodo presidencial y del CAL, de reestructurar las comisiones, que una mayoría haga ilegalmente cambios en la Asamblea.  

Hasta ahora tengo la autoridad legal y moral para ejercer mi cargo como presidenta de la Asamblea Nacional. Pero lo que sí no voy a liderar es el reparto de la Asamblea ni el asalto a la independencia de los poderes del Estado. Siempre voy a trabajar con los que de verdad desean la reconciliación y la unidad nacional y la gobernabilidad que necesita el país. Mi visión es trabajar en coordinación con los demás poderes del Estado. Llegar a acuerdos, a consensos y trabajar por el Ecuador, que no pasa por los mejores momentos. Debo hacer un llamado a las fuerzas políticas del país, a las bancadas, a todos los asambleístas, a los que apuestan por la solución de los grandes problemas y pedirles a los otros que dejen sus conflictos de interés político y trabajen por las necesidades del país.

¿Cómo le ve al Gobierno en su relación con la Asamblea? Muchos llaman al presidente a decretar la muerte cruzada. 

Bueno, a mí me han acusado de gobiernista, y creo que juegan con la amnesia. Hace varios meses el Gobierno hizo una campaña en contra de la Asamblea y de su presidenta, porque se nos acusaba de haberles devuelto la ley económica urgente. Como no estaban actualizados con la nueva Ley Orgánica de la Función Legislativa, nos acusaron de que habíamos analizado el proyecto de manera inconstitucional y que nos habíamos arrogado funciones. Y que habíamos bloqueado esta ley. Pero, respetando la independencia que tiene la Asamblea, nosotros devolvimos el proyecto porque tenía muchas materias y no cumplía con los requisitos que exige la Ley Orgánica de la Función Legislativa. Nos hicieron una campaña muy dura, y también en esa ocasión estuve a punto de tener un pie afuera de la Presidencia. Pero luego el Gobierno entendió que se había equivocado y aceptó retirar la ley, subsanar sus errores y volverla a presentar. Superado ese problema vino el que ahora tenemos. Yo no he venido a la Asamblea Nacional para ser su presidenta. He venido a trabajar por mi provincia y por mi país. Dios ha querido que esté en este cargo tan alto y será él quien decida hasta cuándo tenerme en este cargo. Solo Dios sabe. Al contrario de los que quieren mi cargo, mi actuación no ha sido codiciosa ni vanidosa. Y tampoco respondo a ningún patrón, soy libre, solo trabajo por mi provincia y por el Ecuador. 

¿Y la muerte cruzada?

Las personas que hace alharaca con la muerte cruzada son irresponsables que juegan con la democracia del Ecuador. No estamos pasando por los mejores momentos como para pedir la muerte cruzada. Son políticos o politiqueros que, a más de no saber lo que piden para el Ecuador, son racistas y oportunistas, que no se conduelen de la realidad de nuestro país y de nuestro pueblo. No me voy a prestar para ese juego. 

¿Cree que la democracia está en riesgo?

Sí está en riesgo, porque en la Asamblea muchas bancadas están unidas por el reparto, y eso sí pone en grave riesgo la estabilidad de la Asamblea y la estabilidad de la democracia. Yo no he incumplido con norma alguna de la Función Legislativa. He cumplido a cabalidad con mis atribuciones y competencias, pero no estoy de acuerdo con el reparto de la Asamblea ni la desesperación que existe por controlar el Consejo de Participación Ciudadana, porque estamos próximos a elegir al Contralor, Procurador, Defensor del Pueblo, y lo que es más, los vocales del Consejo Nacional Electoral. Estamos cerca de un proceso electoral, y las fuerzas políticas están desesperadas; espero que baje el tono de esta desesperación y los intereses que hay en torno a las demás funciones del Estado.

Usted llegó de la mano de Pachakutik a ocupar la presidencia, ¿qué siente cuando una parte de su partido pide que salga del cargo?

Fue duro para mí cuando me enteré que habían estas intenciones de desestabilización y más que venieran de compañeros de mi propia bancada. Tendrán sus razones, tienen derecho a opinar, pero también tienen que ser responsables de sus actos. Y por eso fuimos convocados a un Consejo Político de la Coordinación Nacional de Pachakutik. A este asistieron todas las coordinaciones nacionales, las organizaciones que pertenecen a la Conaie; también participó el presidente de la Conaie, Leo Iza. Al final del día, en la resolución las bases decidieron la unidad férrea de los compañeros asambleístas y el cumplimiento de la agenda parlamentaria de Pachakutik, Minga por la Vida. Vamos a ver qué va a pasar con la resolución de unidad, cuando se vayan convocando a las reuniones del Pleno y de las comisiones. La decisión es que quienes no cumplan con las resoluciones seamos sancionados. Esto depende de cada uno de los asambleístas, de cumplir o no con sus bases.

He cumplido a cabalidad con mis atribuciones y competencias, pero no estoy de acuerdo con el reparto de la Asamblea ni la desesperación que existe por controlar el Consejo de Participación Ciudadana.

¿Cuáles son sus reflexiones sobre lo que está pasando en la Asamblea que usted preside y cuál cree que debe ser la actitud de sus miembros?

Quiero hacer un llamado a todos y cada uno de los asambleístas para unirnos por un trabajo colectivo en favor del pueblo ecuatoriano; y a los ecuatorianos a estar pendientes de lo que suceda en nuestra gestión como Asamblea. Estamos pasando momentos críticos en los cuales el Ejecutivo nos ha enviado leyes importantes para el país y debemos ser responsables en su debate. Veamos al final qué sucede, aspiramos a seguir luchando por la estabilidad de la Asamblea y la defensa férrea de la democracia en el Ecuador. 

Uno de los más grandes cuestionamientos a su gestión y de la Asamblea ha sido la aprobación de 268 amnistías, por su fondo y su forma, ¿cómo fue ese proceso y por qué usted lo defiende?

Conforme a la Ley Orgánica de la Función Legislativa, y al informe de la Comisión de Derechos Humanos, hemos analizado cada una de las más de 300 peticiones de amnistía, previo al informe que se ingresó a la Asamblea para su aprobación. La Asamblea otorgó estas amnistías con la decisión de la mayoría de los asambleístas. En uso de sus facultades, los asambleístas quisieron dar ese rostro humano, esa voz a los luchadores populares, a los defensores de los derechos humanos, del agua y de la naturaleza, y a sus familias. Luchadores que han sido perseguidos, criminalizados, y muchos encarcelados por ejercer el derecho constitucional a la resistencia y a la protesta social. Aspiro a que este paso importante, que son las amnistías, sean el camino para la reconciliación y la unidad nacional. Para nosotros hubo una alerta, y que lo recuerde el país. En la crisis carcelaria murió un compañero, defensor de la naturaleza, Víctor Guaillas, y eso aceleró este proceso, porque muchos compañeros más podían perecer en la cárcel por la falta de una justicia oportuna. Muchos de ellos están perseguidos por un año, dos... hasta por doce años.  Muchos de ellos no están sentenciados. Entonces, como una mujer que viene de la lucha social, que ha sido perseguida, criminalizada, que ha sido encarcelada, que perdió su libertad, que ha sufrido con dolor por una familia, y esta también ha sufrido, estoy convencida de que la justicia y la libertad se debían dar por la amnistía. Ellos y ellas se merecen la amnistía. Viniendo de donde vengo, confirmo que es justa esa amnistía.

Se ha dicho que, efectivamente, hay gente que se merecía esa amnistía, pero gente que secuestró, destruyó Quito no la merecían. 

La Asamblea Nacional recibió todos los pedidos de amnistía. El tratamiendo se hizo de manera equitativa, sin discriminación alguna. No puede haber discriminación en estos temas. De 268 amnistías, 60 son por persecución por ejercer el derecho a la resistencia y a la protesta social en las manifestaciones de octubre del 2019; 153 son por haber defendido sus territorios comunales; hay 12 por administración de justicia indígena y 43 por haber defendido el agua y los derechos de la naturaleza. He vivido en carne propia esta experiencia, la de ser perseguida, encarcelada, de tener una familia sufriendo detrás. No sé si usted ha sido perseguido: el sufrimiento es constante, doloroso, porque no sabes cuándo vas a perder la libertad o la vida. Con esta experiencia, he creído que es necesario esta justicia y esta libertad por medio de las amnistías. 

¿Habrá más amnistías? Muchas voces dicen que faltan los policías y militares...

No hemos recibido más solicitudes de amnistías. Se preguntan por qué no se han dado amnistías a los militares y a los policías por octubre del 2019; es porque se da amnistías a quienes las solicitan, caso contrario no las podemos procesar. Cuando estuve encarcelada junto a los 27 presos de Dayuma, humildes campesinos, pedimos amnistía a la Asamblea Constituyente en el 2008, y se nos la concedió en bloque, tanto a los 27 como a mi como prefecta de Orellana. Esto no es nada nuevo, es un derecho constitucional de todos los ciudadanas y ciudadanos del Ecuador. 


Fotos: Luis Argüello. PlanV

 

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