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5 de Mayo del 2020
Historias
Lectura: 16 minutos
5 de Mayo del 2020
Redacción Plan V
Gustavo Larrea: es la hora de arrimar el hombro todos, no caben los sectarismos en esta crisis
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Fotos: Luis Argüello / Archivo PlanV

 

El dirigente político, presidente de Democracia Sí, reflexiona sobre las fallas que ha tenido el sistema de salud, las terribles consecuencias para Guayaquil y que la salida económica empieza por proteger y sostener a los cientos de miles de pequeños productores.

La epidemia afecta a miles de familias y cientos de personas o miles han muerto ya en el país. Gustavo Larrea, dirigentes político y presidente de Democracia Sí, considera esta una tragedia de dimensiones gigantescas. Cree que todos debemos tomar conciencia de esa dimensión, para entender las medidas que se tienen que adoptar y que si no se las adopta la crisis va a afectar sobre todo a los sectores populares. Su llamado es a la unidad, a la solidaridad, a todas las fuerzas políticas y sociales del país. Es el momento de arrimar el hombro, cree el exministro de Gobierno. No caben políticas sectarias y dogmáticas, dice, sino contribuir a que el país salga adelante.

¿Cómo mira la gestión de la crisis sanitaria por parte de las autoridades y los nuevos escenarios que se abren luego de esta cuarentena?

La gestión de la crisis de la pandemia, de parte de las autoridades nacionales, locales y de la ciudadanía, tiene distintas variantes. El sistema de la salud pública se debilitó a partir del 2011 y el sistema anterior, que se basaba en un sistema de subcentros y centros de salud, que atendían directamente a las familias en los barrios, con vacunas, vigilancia epidemiológica, salud preventiva y curativa básica se debilitó en un 80%. Por tanto, no tuvimos una estructura de salud para responder adecuadamente. Creo que nos pasa factura haber debilitado ese sistema y recuperar capacidades que ya teníamos antes y que las perdimos. Ese es un punto clave. El otro tema tiene que ver con el pedido de quedarse en casa, que fue acatado por gran parte de las personas, pero no por todos, y eso ha generado consecuencias de más personas infectadas. Es importante que mantengamos una disciplina social para salvar la vida, que es el objetivo fundamental. 

¿Y Guayaquil?

Creo que hubo errores. Guayaquil sufrió por problemas estructurales de la ciudad, pero también por el débil sistema de salud pública. No tomar las medidas (de aislamiento) a tiempo fue un tremendo error, permitir que se hagan partidos de fútbol, la actividad social no se detuvo y eso pasó una factura terrible. El otro problema es la red hospitalaria: no teníamos los equipos necesarios, los kits para hacer las pruebas, la capacidad de procesarlas fue reducida y la atención a los contagiados en los hospitales no contó con los respiradores que se requerían. Se han importado, pero ha tomado tiempo. 

¿La cuarentena también ha pasado factura?

Las consecuencias de tener parado al país son muchas. Especialmente los sectores populares no tienen facilidad de comprar sus alimentos, porque viven del día a día. Y si bien se han dado campañas solidarias desde los ciudadanos y del Estados, estas han sido insuficientes. Es muy importante mantener la campaña de canasta solidaria para atender a cientos de miles de familias que carecen de alimentos. Hay un bono que el Gobierno lo ha planteado e incrementado y eso está bien. 

Para paliar en algo la repercusión económica el gobierno envió dos proyectos de ley a la Asamblea, ¿cómo evalúa esas propuestas? El Estado no tiene plata, pero la gente tampoco,

Creo que hay que evaluar el problema en su dimensión profunda. Tenemos primero un país que no tiene ahorros, y ese es un problema grave. Los ahorros que tuvimos se despilfarraron y gastaron porque se decía que esos "ahorritos" no servían, y ahora vemos que sí hubieran servido. Tenemos un país sobre endeudado, con graves problemas de endeudamiento externo, con crisis económica que se arrastra desde antes de la pandemia. Un país que tiene que enfrentar la crisis más grave de su historia sin recursos. Recurrir a los organismos internacionales, a la cooperación, es lo que se debe hacer, pero tenemos que asumir que tenemos que arrimar el hombro todos. Al sector empresarial, que tiene utilidades de más de un millón de dólares, el gobierno ha planteado un impuesto de más del cinco por ciento. Nosotros creemos que quienes han obtenido utilidades de más de 200 mil dólares por año, deben contribuir con el tres por ciento. Para que los que más tengan contribuyan más ante la crisis, porque los que no tienen no pueden hacerlo. Y está el sector laboral. Creemos que por la crisis los trabajadores debemos contribuir con una parte de nuestros ingresos. Creemos que a partir de los 1500 dólares, no de los 500 dólares. Esto porque los que ganan 500 dólares o más tienen restricciones económicas y eso va a incidir en el consumo, y hay que lograr que esos sectores se mantengan en pie. Quienes ganen más de 1500 dólares bien pueden contribuir con el 10% de su salario, por los meses que dure la crisis. Conceptualmente, lo más importante en esto es que el que más tiene contribuya más para enfrentar la crisis de la pandemia.  Ese fondo que debe alimentarse de esos recursos y de la cooperación internacional, debe invertir el dinero básicamente en salud, alimentación, reactivación productiva con apoyo a las Pymes, y la educación. Vamos a tener una educación a distancia hasta fin de año y eso significa producir material didáctico distinto, tanto con folletos, libros, televisión, radio, internet... No se puede parar el sistema educativo.

Quienes ganen más de 1500 dólares bien pueden contribuir con el 10% de su salario, por los meses que dure la crisis. Conceptualmente, lo más importante en esto es que el que más tiene contribuya más para enfrentar la crisis de la pandemia.

De acuerdo con la idea de que el tejido social participe, pero en los momentos actuales aún no es posible, lo será cuando salgamos de la parte crítica de la pandemia.

¿Cómo mira el escenario político? Si la Asamblea cambia mucho las leyes va a dejar al gobierno en la estacada.

Creo que hay que hacer un llamado a las distintas fuerzas políticas, al parlamento, en el sentido de que este es un momento en que requerimos unidad y solidaridad. No es tema de voluntariado, es un tema de supervivencia, de necesidades de la vida de las personas y de supervivencia de la nación. Más allá de que se pueda enriquecer los proyectos del Ejecutivo, debe ser aprobado un proyecto que permita enfrentar la pandemia. Si nosotros acudimos a la historia de las crisis en el Ecuador, como el terremoto en Manabí y Esmeraldas del 2016, o la ruptura del oleoducto en 1986 o el feriado bancario o los fenómenos de El Niño, que tantos problemas causaron, vemos que esto que ahora pasa es de mucho mayor gravedad. Y debemos arrimar el hombro todos. Y es necesario que la Asamblea haga y reciba aportes para mejorar esos proyectos y aprobarlos. Confío en que sea ese el escenario y que el país tenga un proyecto consensuado y que permita reactivar el tejido económico, social, cultural y que enfrente además los problemas de salud y educación. 

El tema urgente es la salud pública y va a ser el tema nacional para muchos meses más. ¿Cómo queda el sistema luego de esta crisis?

El debilitamiento se dio por no comprender la importancia de la salud preventiva y curativa básica. Creer que el tema de salud eran los hospitales, lo son, pero no lo único. La salud preventiva requiere educación, recursos, que haya un tejido de salud pública en todo el país que funcione adecuadamente. Es evidente que la crisis nos permite ver ahora las falencias y cómo debemos enfrentar los años venideros para construir un sistema de salud pública poderoso. Queda claro que la salud es un derecho humano y no una mercancía. Quienes creyeron que era una mercancía se equivocaron.  Debemos garantizar el derecho a la salud de todos los seres humanos, desde su nacimiento hasta su muerte.

Hace un par de semanas se debatió en los círculos políticos y periodísticos la posibilidad de que el gobierno pudiera llamar a una muerte cruzada, si no tenía el respaldo político para enfrentar la crisis. ¿Está de acuerdo con eso?

No creo que se va a llegar a eso. Creo que la Asamblea va a debatir y aprobar una ley. No creo que el escenario de la muerte cruzada le haga bien al país. Este es un momento de unidad, donde debemos hacer todos los esfuerzos por procurar la unidad y no la confrontación política. Es más, creo que hablar ahora de las próximas elecciones me parece una perdedera de tiempo. No es el momento para hablar de eso sino para enfrentar la más grave crisis en la historia del país. Creo que el escenario de la muerte cruzada no debe ocurrir, porque eso nos divide y nos distancia. Pienso que los asambleístas actuarán con la debida madurez política. Quienes no lo hagan van a tener consecuencias políticas y sociales. Sería un terrible error que algunos bloques se cierren y no contribuyan a que un proyecto de ley salga lo mejor posible para el futuro del país.

el problema está en cerrarse a una salida por un dogma doctrinario. Decir, por ejemplo, no más impuestos o esa es mi línea, de ahí no me muevo, sálvese quien pueda. Esa es una política equivocada.

Los pronunciamientos de partidos como el Social Cristiano que ha planteado ya una hoja de ruta, la cual difiere completamente con la propuesta del Ejecutivo y otros dirigentes como Guillermo Lasso han acusado al gobierno de falta de liderazgo en esta crisis. 

Creo que las críticas que todos los sectores políticos hagan con todo derecho, están bien. El problema no está ahí, el problema está en cerrarse a una salida por un dogma doctrinario. Decir, por ejemplo, no más impuestos o esa es mi línea, de ahí no me muevo, sálvese quien pueda. Esa es una política equivocada, aquí hay que arrimar el hombro, y si no lo arrimamos todos los ecuatorianos nuestro país va a entrar en una profunda crisis. La dolarización misma está en riesgo evidente, no porque haya una política económica para eso sino porque si no se toman medidas la dolarización se cae. Se requieren medidas económicas urgentes, y estas medidas implican, desde luego, suspensión del pago de la deuda, renegociación de la deuda, nuevos créditos y va a implicar decisiones de solidaridad.

¿Qué hoja de ruta plantearía una vez que el país empieza a sentir los impactos de esta crisis? Se habla mucho de la crisis en la economía, pero poco en la crisis en la educación.

Por eso es importante que el sistema educativo vaya hacia una educación a distancia. Nosotros tenemos esa experiencia, como el sistema de educación bilingüe de la corporacion Macac, que era una educación a distancia con textos escolares. Los estudiantes no iban a clases, estudiaban los textos en sus casas; o como la experiencia de la Universidad Salesiana o la UTPL de Loja. Eso se aplica en el mundo entero. Es una opción, no la única. Tenemos educación radiofónica o la teleeducación. Los canales públicos podrían muy bien impartir clases. Las escuelas radiofónicas alfabetizaron y educaron a decenas de miles de ecuatorianos en las décadas del 70 y 80. Por lo tanto, hay mecanismos y herramientas que han sido usados y que pueden ser usados.  Hay que repensar al sistema educativo los próximos meses y años. Desde luego, no todos los jóvenes tienen acceso a internet, entendemos que entre un 35% al 40% tiene acceso y en un estrato de clase media para arriba. Por eso la importancia de educación a distancia, con materiales didácticos de calidad, que permitan mantener y ampliar el sistema educativo.  

El otro elemento es el de la política económica.

Vamos a tener que tomar ciertas acciones como país. No tiene sentido mantener los subsidios a los estratos altos de la sociedad. Tienen que ser para los estratos populares. El subsidio debe ser claramente focalizado. Es importante una reforma que nos permita entender que debemos en el futuro multiplicar nuestras exportaciones con valor agregado, para mejorar nuestra condición económica. Es indispensable mantener la seguridad alimentaria del país. Históricamente, el Ecuador es agropecuario, pero si no damos prioridad e invertimos, si no hay líneas de crédito dirigidas a los agricultores y campesinos de todas las regiones tendremos problemas. Fortalecer una concepción de volver a la tierra, con solidaridad. La red productiva de nuestro país supera los dos millones de unidades de producción urbanas y agrícolas. Este es un país de propietarios. Esas pequeñas, micro y medianas unidades de producción requieren ser fortalecidas, porque generan empleo y superviviencia. Es el medio de vida de nuestra sociedad. Requerimos cuidar esas unidades. 

El tema es que esta enorme cantidad de unidades de producción no está representada por gremios. Se impone siempre la agenda de grandes conglomerados aún en medio de esta pandemia.

Podemos verlo con claridad. La mayoría de líderes de este país ha manifestado la importancia de la producción agropecuaria. Tenemos la claridad de que quienes abastecen la canasta alimentaria son cientos de miles de productores del campo. Hay un tejido productivo que debe ser apoyado. Tenemos que alzar la voz y nosotros expresamos esa voz. La salida a esta crisis no debe afectar a estos sectores. Por eso la importancia de un fondo de apoyo a las pequeñas y medianas empresas en el país.

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