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18 de Marzo del 2019
Historias
Lectura: 19 minutos
18 de Marzo del 2019
Redacción Plan V
Juan Fernando Velasco: "el presidente de la Cámara de Comercio de Quito habla desde la ignorancia"
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Fotos: Luis Argüello

El director de la Sayce, Juan Fernando Velasco, defiende los cobros de derechos autorales en locales públicos. 

 

El presidente de la Cámara de Comercio de Quito, Patricio Alarcón, arremetió contra las Sociedades de Gestión de derechos de autor, como Sayce. Las acusó de ser una mafia institucionalizada que se organiza para sacar recursos de las empresas y restarles competitividad al cobrarles derechos autorales. Juan Fernando Velasco, director de Sayce y cantautor ecuatoriano, le responde al dirigente empresarial.

El presidente de la Cámara de Comercio de Quito, Patricio Alarcón, dedicó duros comentarios en su cuenta de Twitter a la labor de la Sociedad de Autores y Compositores del Ecuador, Sayce, en cuanto a lo que él llamó "impuestos" que la Sociedad impondría a los comerciantes por el uso público de canciones. Fue más allá y denunció presuntos malos manejos de la Sociedad.

El cantautor Juan Fernando Velasco, presidente de Sayce, respondió en la misma plataforma al presidente de la Cámara de Comercio.

A ello siguió un comunicado de la organización que agrupa a 2400 autores y compositores del Ecuador.

El presidente de la Cámara ha denunciado presuntos malos manejos en la gestión de la propiedad intelectual. Ha hablado de mafias, lo cual ha generado una polémica en redes sociales.

Siento que no es una polémica, pues no estamos enfrentados a ideas distintas a partir de una realidad. Siento que hay una desinformación alarmante. Cuando se confunden derechos con impuestos, cuando se dice que somos una mafia institucionalizada porque pretendemos cobrar impuestos privados a privados, cuando se dice que no llevamos cuentas, que no tenemos balances, que nadie nos audita, que el Senadi  (Servicio Nacional de Derechos Intelectuales, ex IEPI) no lo hace porque no tiene presupuesto... Es un conjunto de imprecisiones, por no decir mentiras, que hace imposible el debate. Si estuviéramos debatiendo acerca de cómo las sociedades de gestión hacemos valer nuestros derechos y licenciamos, sobre cómo se regulan las tarifas, sobre el trato de los recaudadores de todas las sociedades de gestión... Eso sería un debate. Es sorprendente, porque el presidente de la Cámara de Comercio está representándonos en varios encuentros con la Unión Europea y Estados Unidos, para hablar de tratados de comercio y cuando llegue con un discurso como este... Y es preocupante porque es un tema básico de derechos autorales.

¿Por qué les preocupan tanto estas declaraciones?

El derecho autoral, que puede parecer algo exótico, está presente en todos los ámbitos del comercio hoy por hoy. Estábamos reunidos con el embajador de Estados Unidos, hablando sobre la importancia del derecho autorial, y cómo para países como Estados Unidos es tan importante y nos daba un ejemplo: mi país vive del derecho autoral en términos generales. Un Iphone está hecho en China y probablemente hacerlo cueste cien dólares, pero se vende en mil dólares. La diferencia está en las patentes, el software, los contenidos... Todo es materia de derecho autoral. Por eso es alarmante. Yo le respondí a Patricio Alarcón y pensé que iba a corregir, pero no ha parado de hablar desde el desconocimiento de cómo funciona la gestión colectiva y qué es cobrar por derechos autorales.

Yo le respondí a Patricio Alarcón y pensé que iba a corregir, pero no ha parado de hablar desde el desconocimiento de cómo funciona la gestión colectiva y qué es cobrar por derechos autorales.

¿Y cómo funciona eso de la gestión colectiva y del cobro de los derechos autorales?

La gestión colectiva soluciona una problemática: los creadores, autores y compositores, nos encargamos de producir intangibles. Cómo se protegen esos intangibles es una función de las sociedades de gestión colectiva. Hay que diferenciarlos del artista. La gente cree que cuando suena una canción esta es del artista. Que El Aguacate es de Julio Jaramillo y que lo cantado por Julio Iglesias es suyo. No es así. Hay un conjunto de autores y compositores que se dedican a eso y a veces coincide en que son intérpretes, pero muchas de las veces no lo son. La única posibilidad que tienen los autores de tener una remuneración es a través de la gestión colectiva. Un autor no podría estar pendiente todo el día de si en un restaurante ponen una canción suya y ponerse a cobrar por la ajecución pública de esa canción, que es cuando se genera el derecho. Si uno pone una canción en una radio, esto genera un derecho. Y tiene que pagar por el uso de esa canción, porque es de ahí donde sale el giro de su negocio, cobra a los auspiciantes, o el restaurante lo propio pues usa la música. 

¿Cómo debiera ser esto entendido?

Hagamos una analogía con la luz eléctrica. Te pones un restaurante o un bar y quieres tener luz. Pides el servicio y el medidor y pones luz y la empiezas a pagar. En el restaurante vendes comida, no electricidad, pero la necesitas para atender el negocio. Talvez podrías no usar luz eléctrica por no te iría tan bien. Lo mismo ocurre con la música. En el restaurante quieres poner música. Perfecto, tienes la posibilidad, gracias a la gestión colectiva, que es una red inmensa de todos los países para que por el pago de una licencia adquieras el derecho de poner todas las obras musicales que quieras. Esa licencia tiene que ver con dos factores: en lo local con la categoría del restaurante y la injerencia de la música en el desarrollo del negocio. No es lo mismo el uso de la música en un restaurante que en una discoteca. 

¿Cómo se tarifa esa licencia?

Tenemos tarifas, que son aprobadas por el Senadi. La gestión colectiva requiere del apoyo de los Estados, por eso hay tratados internacionales sobre esto. Por eso, el presidente de la Cámara los confunde con impuestos, pero no lo son. El Estado garantiza el licenciamiento de esos derechos y pone normas. Por eso en el Ecuador hemos tenido una Ley de Propiedad Intelectual, que normaba esto y fue suplantada por el Código Orgánico de la Economía Social de los Conocimientos, COESC.  Y todos los países del mundo hacen lo mismo. Hay que sacar esta percepción de que Sayce es gremial, que es un conjunto de músicos y que cobran por la música que se produce en Ecuador. Nada que ver. Más del 50% de lo que recaudamos es para las sociedades de gestión colectiva de Europa y Estados Unidos. Eso no entiende el presidente de la Cámara, cree que nos lo repartimos. Permanentemente el Senadi nos vigila, pide informes, nos audita dos veces al año. Tenemos seis auditorías al año, obviamente presentamos balances. Además tenemos la certificación ISO 9001, que fue una decisión nuestra, en todos nuestros procesos.  Eso en los locales comerciales.

¿Y en cuanto a las radios?

Nosotros también monitoreamos todas las radios. Tenemos el sistema de monitoreo más completo del país. Nadie monitorea tantas radios, estaciones de televisión y de cable, como Sayce. Todas las canciones tienen un código, que va a una base de datos y eso se hace un macht con los autores y compositores, y se determina qué obra sonó en cuál radio y esos derechos le corresponden a este compositor y recibe un pago por eso; o este compositor pertenece a la sociedad de gestión colectiva BMI en Estados Unidos y se envía esos derechos a esta entidad. El presidente de la Cámara dice que esos recursos se reparten entre pocos. ¿De dónde saca esa información? Se reparte tal cual es. Y lo más sencillo en cuanto a derechos es en el tema de los conciertos, porque vas a uno, y se anota lo que se ha usado en las presentaciones y se cobra de acuerdo a eso.

¿Y se puede monitorear todos los locales de usuarios generales?

Es imposible monitorear a todos los locales, la gestión colectiva es imperfecta en el mundo. Se hace una proyección: se dice, en las radios esto es lo que más está sonando, en las plataformas digitales igual y vamos a asumir que en la discoteca más o menos tiene que sonar lo mismo; es una proyección, es como pensar que una encuesta no sirve porque no se preguntó a todo el electorado. Habrá un compositor que diga que un restaurante sonó su canción y no le pagaron esa parte, pero es imposible responder. Es una solución imperfecta pero es lo que funciona mejor a escala mundial. Por eso se paga una licencia anual, soy muy baratas. Entre 80 y 300 dólares al año dependiendo de la categoría y giro del negocio. Hay gente que dice que ya paga por Spotify y porqué debe pagar cuando pone música en su local. No es así, se paga por el servicio para escucharlo de manera privada, el rato que haces ejecución pública se genera un valor. Puedes decir: ya pagué por el disco, pero el valor se genera cuando ese disco se pone para un local comercial o público. 

¿Y cómo se cobra esta licencia?

A regañadientes. Tenemos que tener recaudadores, y debo dar la razón a algunos usuarios. Se quejan de que llegan con mala actitud, sin buena onda. Estamos acostumbrados a que nos digan estas cosas, si el presidente de la Cámara confunde impuestos con un derecho, menos podemos esperar del dueño de un restaurante; no nos reciben en buena onda ni con preguntas de por qué se debe pagar esa licencia. Tenemos que mejorar en eso, y lo reconozco en nombre de Sayce. Durante mucho tiempo esta fue una Sociedad abandonada. Hace nueve o diez años sí era, como dice el presidente de la Cámara, un lugar sin informes ni balances. Pero se ha levantado.

Hay gente que dice que ya paga por Spotify y porqué debe pagar cuando pone música en su local. No es así, se paga por el servicio para escucharlo de manera privada, el rato que haces ejecución pública se genera un valor.

¿Cuando llegaste a Sayce qué fue lo que encontraste?

Encontré una Sayce que había recuperado a los autores y compositores. Los más relevantes autores y compositores de este país somos socios. Yo mismo me había ido en esa época oscura. Es una sociedad que hoy presenta balances. Somos 2400 socios que enfrentamos este tipo de problemas, de percepciones erradas. Ojalá hubiera un poco más de información. Yo entendería que una persona que nada tiene que ver con el comercio o con los derechos de autor y la propiedad intelectual, salga y hable desde el estómago. El problema es cuando son personas supuestamente calificadas en el tema. Él es empresario, el presidente de la Cámara de Comercio de Quito y yo soy un músico. Y hay gente que piensa que por esa condición, y "sabe de lo que habla" cuando asegura que los derechos de autor son impuestos. Y nos hace un daño terrible y he pedido en reiteradas ocasiones que tenga la decencia de rectificar. Uno se puede equivocar, pese a que nos acusó de ser mafias institucionalizadas, lo cual no es una ligereza.

¿A qué crees que se deba este ataque, qué hay de fondo? Porque no se podría suponer que es una supina ignorancia.

Es supina ignorancia. Yo le respondí y dije que otra opción para que sean más competitivas las empresas sería no pagar a los trabajadores el IESS. O contratar niños y pagarles menos del básico. Es la incomprensión de que esto no es un tributo. Hay otra percepción errada: quiere saber a dónde va ese dinero. Todo está estipulado en las normas y está registrado. Pero el reclamo está mal fundado. Es como que yo llegue a un supermercado y compre un jugo. Y antes de pagar diga a la cajera: quiero saber a dónde va mi dinero, y saber cuánto le pagan al productor de las naranjas, si está bien repartido el dinero entre los accionistas. O cuando llega la planilla de la luz eléctrica diga que, antes de pagar, quiero saber a dónde va ese dinero, quiero saber cuánto gana el gerente de la empresa, cuánto ganan los trabajadores.

Pero es pertinente hacerse esas preguntas...

Es una pregunta que nuestros socios hacen permanentemente. El socio se pregunta a veces por qué no le llega un mejor cheque. Colega, lo que pasa es que la suerte del compositor está determinada por la suerte de sus canciones. Si hay un autor o compositor relevante que reclama es que algo funciona mal en el sistema, puede ser también un autor pequeño, el sistema puede tener falencias, pero es parte de la complejidad de determinar qué es lo que suena en todo el país. Y se reparte tal cual dictan los códigos. Hay un porcentaje que se destina a administración, para recolectar, los sistemas de monitoreo, los servidores, la administración, que se destina a lo social. Nosotros recaudamos a los autores americanos y europeos pero les cobramos un porcentaje por hacer eso, lo cual nos permite pagar los seguros de salud privados y seguros de vida a todos los socios por igual y sin distinción. Creamos un programa de incentivos a la música en el cual hemos entregado 150.000 dólares no reembolsables a nuestros socios para que logren producir y sonar más. Hemos crecido mucho pese al embate y pese a que tenemos grandes usuarios que no nos pagan.

¿Como cuáles?

Como algunas operadoras privadas y CNT, que es la cablera del Estado y algunas otras empresas importantes.

¿Por qué no paga CNT? Estaría incumpliendo la ley y cuál es el argumento.

No tienen argumento. El Senadi ya le informó en reiteradas ocasiones a CNT que debe pagar derecho autoral. CNT ha hecho consultas posteriores y la respuesta es la misma. No se paga el licenciamiento por las obras. En una cablera han centenares de canciones sonando y se debe pagar ese derecho. Los canales de televisión deben pagar por la ejecución pública de las canciones por todos los canales por donde trasmitan, sea señal abierta o cable o satelital. El rato que CNT trasmite contenido de un canal está generando un nuevo derecho porque está difundiendo a otro público. Se paga siempre que se comunique publicamente. Un canal puede comprar un programa enlatado y el rato que emite se genera un derecho. Es la misma lógica que con un CD: ah, yo ya compré el disco. Sí, pero cuando se hace ejecución pública de esa canción en ese disco, se genera  un derecho. 

¿Cuanto les deben las privadas y CNT?

Por darte un dato, una sola cablera privada nos debe 10 millones de dólares y CNT nos debe más de 4 millones de dólares. Hay la convicción de pagarlos, desde hace seis meses. De ahí no hemos pasado. Este gobierno nos ha prometido cumplir con los derechos autorales. Pero si el propio Estado no te paga, los operadores privados no se sienten obligados. Y los que sí pagan creen ahora que no tienen porqué pagar cuando otros no pagan. Y el presidente de la Cámara de Comercio instando a los socios a no pagar hasta no ver a dónde van las transferencias (y nosotros somos socios de la Cámara). Estamos hablando de la remuneración al trabajo. El autor y compositor no es que recibe un tributo, una compensación, una colaboración; es su derecho al trabajo. Yo hice una canción, ¿quieres usarla? Tienes que licenciármela. Tienes que pagarme por esa canción que yo compuse. La única forma en que un autor y compositor reciba un ingreso es a través de esto, de la gestión colectiva. ¿Cómo vamos a incentivar a  los nuevos creadores ecuatorianos si desde el sector empresarial y comercial nos tildan de abusivos, mafiosos..? La otra opción es la ilegalidad. Con ese razonamiento, ¿para que van a pagar licencia a Microsoft? ¿También van a calificar de mafia a esta empresa? Y tal vez decidan que no pagan a Bill Gates por sus derechos de autor hasta que no demuestre que hace con la plata. Ese es el nivel.

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