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26 de Octubre del 2014
Historias
Lectura: 16 minutos
26 de Octubre del 2014
Redacción Plan V
La baja del precio del petróleo: ¿una cortina de humo?

Para financiar el 2015, es muy posible que el Gobierno recurra a los organismos multilaterales de crédito, como el Fondo Monetario Internacional.

 

La economista Mariana Naranjo analiza algunos tópicos de la economía actual en el Ecuador. Desde la baja del precio del petróleo hasta las falencias macroeconómicas del modelo económico correísta, pasando por el futuro de la dolarización, la eventual reducción del gasto social y los limitantes financieros del "milagro ecuatoriano".

Mariana Naranjo

Economista por la Universidad Central del Ecuador y máster en Economía, con estudios en Argentina, Chile y Estados Unidos. Es investigadora en el Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad Católica de Quito. 

¿Cuál es el impacto que usted estima en la economía nacional como consecuencia de la baja del precio del petróleo?

Hay una sobredimensionamiento sobre el impacto de la caída del precio del petróleo en la economía. Me explico: el Presidente ha dicho que este año la merma en los ingresos del Estado, por efecto de la reducción del precio del petróleo, va a ser de USD 700 millones. Pero los gastos en el presupuesto, debido a que somos importadores de derivados de petróleo, van a bajar también. Vamos a dejar de recibir USD 700, pero también vamos a dejar de gastar USD 500 millones debido a que los combustibles y lubricantes que importamos nos van a costar menos. Entonces, lo que hay es un impacto neto en las cuentas públicas de USD 200 millones. En un presupuesto general del Estado de USD 35 mil millones, eso significa el 2%. Debemos analizar este tema en términos netos sin hacer tanto alarde: esto no va a ser el acabose de la economía. Con lo que deja de ejecutar el sector público por ineficiencia, ya se compensa lo que deja de recibir. Los unos quieren hacer el drama de que ya se acabó la economía por el precio del petróleo. Los otros necesitan un pretexto para justificar, en la proforma del 2015, la reducción de las inversiones del gasto social, porque ya no pueden mantener el ritmo. Como no manejaron una programación macroecómica razonable de mediano y largo plazo, ahora están en apuros, por la falta de esa programación. La salida fácil es decir que es culpa del precio del petróleo. En el ámbito de la economía total, el producto interno bruto (PIB) es de USD 100 mil millones, de los que la economía pública representa el 35%. Los ingresos petroleros representan el 12% del PIB, de los que la baja va a ser de USD 700 millones en 2014. Es decir, el 2% del presupuesto. Se está sobredimensionando el problema: esto es solo un distractor. 

¿Por qué es un distractor? ¿No afecta la baja del precio del petróleo a los ingresos del Estado?

El presupuesto del Estado se nutre, en un 60%, de ingresos tributarios, es decir, de impuestos. Un 25% vienen del petróleo, el 15% restante del endeudamiento y financiamiento. No es tan grave el impacto de la reducción. Lo grave es que se ha generado un nivel de economía que demanda recursos cada vez más grandes y que ya no tiene de dónde sacar más dinero. No hubo una programación financiera para un manejo racional y sostenible de finanzas públicas. Hay encadenamientos de la economía pública con la privada, pero aún así el impacto será grave. 

¿Por qué no hubo un manejo racional y sostenible de la economía nacional según usted?

"Este modelo funciona mientras consigue recursos que no son permanentes ni generados por la propia economía. Este Gobierno ha implementado un modelo de crecimiento rápido gastando los fondos de ahorro que había".

El Estado tiene garantizar para sus ciudadanos las mejores condiciones, pero de manera sana y responsable. No se debe generar una burbuja sin sostenibilidad ni racionalidad. Este modelo funciona mientras consigue recursos que no son permanentes ni generados por la propia economía. Este Gobierno ha implementado un modelo de crecimiento rápido gastando los fondos de ahorro que había. Había varios fondos que estaban previstos para cuando bajara el precio del petróleo, como el Fondo de Estabilización Petrolera, entre otros. Pero si uno se gasta todos los ahorros de la familia... eso coincide con una nueva bonanza petrolera, que empieza en el 2003, pues nunca el país ha recibido tanto dinero por petróleo. El precio se disparó durante diez años, de manera espectacular y aumentó la producción, hubo un factor de riqueza evidente. El boom petrolero, el consumo de los ahorros, el uso de la reserva internacional, de los ingresos futuros al emitir deuda interna de bonos de la Seguridad Social, así como con la venta anticipada de petróleo, han sido los mecanismos. Pero todo eso tiene un límite, y por eso debieron volver al mercado convencional financiero. Un proceso sostenible hubiera sido con una visión de largo plazo. Lo que se ha hecho es usar mecanismos que se agotan, que no son infinitos. Una economía sana, cuando gasta lo que genera su aparato productivo y con encadenamientos positivos, tiene futuro. Pero ahora hay muchas inversiones, como grandes proyectos, sobre los que no hay retornos.

A estos argumentos el Presidente ya ha respondido que no es que se ha gastado, sino que ha invertido en obras de infraestructura, ¿usted qué opina?

Por supuesto que la inversión es un tema fundamental en una economía. Pero debemos distinguir entre inversión y gasto. Hay quienes consideramos que los gastos que se han hecho no pueden llamarse inversiones que han generado retornos. 

¿Las carreteras, los aeropuertos, las hidroeléctricas no son inversión?

En el caso de las hidroeléctricas, por ejemplo, hasta el 2018 que no habrá retorno, de momento son solo gasto. En los últimos ocho años han gastado como 250 mil millones de dólares, hay que ver cuánto han gastado y en cuánto nos hemos endeudado también. Las carreteras, no discuto, si son una inversión, pero todo lo demás es solo gasto corriente. 

¿Y lo que afirman haber invertido en salud y educación por ejemplo?

Hasta ahora no se pueden ver resultados palpables en la población. La mejora en la salud no se mide por contratar 50 médicos más o hacer más propagandas o construir unos cuantos hospitales. Los beneficios en salud se miden con el cambio de la atención a la gente y eso es discutible. No hay información seria que evidencie los impactos en la población. En educación los niveles siguen siendo muy bajos. Eso es gasto, no inversión.

¿Qué escenario económico anticipa usted para el próximo año? 

Uno similar al del 2014, sin tanto drama. El petróleo no va a bajar tanto como están diciendo, creo que vamos a tener una inestabilidad a la baja, pero con niveles manejables. Habrá restricciones por parte del Estado, falta de liquidez. El Gobierno es muy recursivo: algún mecanismo encontrarán para seguir su esquema de apagar incendios. Bajarán un poco la inversión y sus expectativas de obras. Dudo, por ejemplo, que dejen de pagar sueldos. 

¿Cuánto deberán bajar la inversión?

En la proforma se puede ver: el gasto social no va tener un crecimiento significativo, más bien se estabiliza, lo que se destina al sector productivo no es significativo, no habrá una gran variación con relación a este año. Por ello se ha bajado el precio del petróleo en la proforma de 2015.

Usted ha calificado al Gobierno como "recursivo", ¿es posible que alguno de esas ocurrencias sea algún tipo de aumento de impuestos?

No, pienso que van a obtener los recursos que falten del endeudamiento externo más bien. Ya los impuestos en el país son muy altos y están generando un efecto perverso en el crecimiento de la economía privada. Cuando el efecto de poner más impuesto es recesivo en la economía, las autoridades se detienen. Cualquier impuesto pequeño que pongan no tendrá gran peso. Para que un nuevo impuesto pese debería ser muy grande y la economía ya no da más para eso. Solo generarían más ruido que ingresos. Buscarán recursos por medio de más deuda. 

¿Con quién se van a endeudar, entonces, para obtener más recursos?

Van a seguir colocando deuda interna, usando los recursos del IESS. Se van a intentar fondear con el uso de los fondos privados, para ver como los canalizan hacia el Gobierno y tener liquidez. Y van a buscar dinero con gobiernos con los que han estado haciendo alianzas. También van a volver a organismos multilaterales como el Banco Mundial, como ya lo han hecho. Los financistas internacionales hacen un buen negocio con la colocación de papeles que pagan buenos intereses, lo que es bueno para ellos y malo para el país.

¿Cómo ha manejado el correísmo el tema de la deuda externa? Se ha dicho que el gran problema del país era el pago de la deuda externa, ¿cómo lo ha afrontado este Gobierno?

En la época anterior habían fondos, provenientes del aumento del precio del petróleo, que iban a pagar la deuda. Esto fue terrible para el país: no era correcto que se manejaran así esos fondos. Ahora, sin embargo, se están endeudando en condiciones aún más costosas que antes. Hay un doble discurso: ahora se endeudan a tasas altísimas, sin un fondo para pagar, sin horizonte de sostenibilidad clara. Con un modelo sostenido artificialmente. Se empezaron a endeudar desde 2009, en casi 20 mil millones de dólares en cinco años. Eso es una barbaridad. 

¿Con relación al PIB, cuál ha sido el margen de endeudamiento del actual Gobierno?

Hay relaciones que no son muy significativas. Antes la relación entre la deuda y el PIB era muy alta, pero hubo un proceso de agrandamiento del Estado, y un proceso de recompra de deuda. Como ahora la economía es más grande, la deuda representa el 22% del PIB, pero pienso que ese es un indicador burdo. Lo medular en el tema de deuda es para qué nos endeudamos y en qué condiciones y cuál es el retorno de esa deuda y su impacto en una vida digna para los ecuatorianos.

¿Qué pasa con la dolarización? ¿Podría volver a tener el Ecuador una moneda nacional?

Pienso que el problema central del Ecuador no es si tengo una economía dolarizada o si tenemos moneda propia. Tenemos problemas estructurales que la dolarización no ha resuelto. Pero la dolarización fue solo un cambio de régimen monetario, un solo instrumento que no puede resolver problemas estructurales. De la misma manera, los problemas estructurales no van a ser solucionados al dejar la dolarización. Entramos a la dolarización por la emisión inorgánica, por la irresponsabilidad de los políticos. La solución a los problemas económicos no pasa por medidas monetarias, sino por preocuparse por la producción y de la gente. 

Ahora que usted menciona la producción, estas medidas de restricción de importaciones, ¿qué impacto real han tenido sobre la producción nacional?

Es muy temprano para ver resultados de medidas como esas. Sin embargo, la reducción de las importaciones de algunos productos no ha solucionado el problema de la balanza de pagos, que tiene un déficit de mil millones de dólares. No se han desarrollado previamente las condiciones para que la industria nacional absorba esa demanda. Solo se ha producido un incremento de precios que ha sido trasladado al consumidor. Ecuador es una economía oligopólica, si se prohíbe el ingreso de un bien que acá solo producen pocas empresas, simplemente se ponen de acuerdo y suben los precios. El consumidor tiene precios más caros. No hay competencia verdadera ni condiciones para la producción. No hubo un contexto para desarrollar la economía nacional. En último término no se ha beneficiado a la gente con estas políticas. 

"La reducción de las importaciones de algunos productos no ha solucionado el problema de la balanza de pagos, que tiene un déficit de mil millones de dólares. No se han desarrollado previamente las condiciones para que la industria nacional absorba esa demanda".

¿Al hablar de un cambio de matriz productiva, no se está pensando en el mediano y largo plazo? ¿Cómo ve usted la orientación que se le está dando a ese proceso?

Un cambio del patrón de especialización de la economía toma décadas. Pero debemos preguntarnos primero si hay o no que hacer ese cambio. Debemos cuestionarnos eso primero. Lo segundo es que el sesgo es industrialista: piensan desarrollar cuatro o cinco industrias básicas. Me pregunto si esa es la dirección del cambio que requiere nuestra economía. Estas industrias necesitan de grandes cantidades de dos recursos que no tenemos en el país: capital e insumos. Pretendemos corregir un problema de balanza de pagos con el desarrollo de industrias que dependen de importaciones y ocupan muy poca mano de obra. No se generaría empleo de calidad. Se debe estudiar esto con más detenimiento. El sesgo industrialista no parece ser el camino para el país: nuestra balanza comercial en petróleo y agricultura es positiva, pero el déficit está en los productos industrializados que importamos. El margen real que nuestra economía tiene para sustituir importaciones es muy pequeño. Ese es el problema estructural y por ello no me parece pertinente ese sesgo. La vocación agropecuaria del país es espectacular, debemos apostar a ese sector, en el escenario de que se acabe el petróleo. El 97% de los alimentos los producimos en el país. Pienso que debemos preparar nuestra economía según nuestra vocación productiva. No le han dado importancia al sector agropecuario. 

El Presidente habla de "prensa mercantilista", dando a entender que el mercantilismo es una cosa muy mala, pero ¿estas medidas proteccionistas del Gobierno no son típicas del mercantilismo clásico?

En general estas medidas son una mala reproducción del proceso de sustitución de importaciones de los años 60 y 70 con una serie de falencias. Están repitendo ese esquema con más errores. No digo que no se apueste por la industria, pero deberían apostar primero por la seguridad alimentaria de la gente. 

 

 

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