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30 de Enero del 2017
Historias
Lectura: 12 minutos
30 de Enero del 2017
Redacción Plan V
"La justicia actual no puede aplicar la pena de muerte": Iván Espinel

Fotos: Luis Argüello

El joven candidato manabita se entusiasma cuando habla de religión, de salud y de problemas sociales, que aspira a solucionar al llegar al poder. 

 

El abanderado de Compromiso Social es un médico de profesión, de 33 años, quien ha despertado polémica al proponer la pena de muerte, afirmar que "cortaría las manos" de los corruptos y aceptar la adopción por parte de parejas del mismo sexo. Su plan de Gobierno incluye una "ley bisturí" para sancionar la corrupción hasta con 40 años de cárcel.

Iván Espinel tiene 33 años y dos hijos. Nació en Chone, Manabí, pero vive en Guayaquil. Desde hace por lo menos seis años que ha organizado su movimiento político, con el que aspira a llegar a la Presidencia de la República. El joven postulante recorre el país en dos vehículos de campaña, en donde aparece retratado con la camisa arremangada. Actualmente es el candidato más joven para la presidencia de la República, y evita en su estilo usar traje y corbata. 

¿Cuéntemos, cómo surge su candidatura? ¿Por qué decidió postularse a la Presidencia de la República?

En el año 2009, cuando me graduaba como médico, teníamos que hacer la directiva a nivel nacional de la Asociación de Médicos Rurales. Yo no quería ir a la reunión, no me interesaba en ese momento practicar la política. En esa reunión hablaron varios políticos universitarios, pedí la palabra y la gente me aplaudió. Les gustaron los conceptos, me propusieron ser vicepresidente de la Asociación de Médicos del Guayas y luego me lancé a presidente de los médicos rurales, y ganamos esa elección tres a uno. Para 2010 nos juntamos con un grupo de profesionales en un proyecto de asesoramiento a las comunidades. Compromiso Social surgió de esa base, y luego de una profunda reflexión pensamos que la política es una opción y empezamos a constituir un movimiento político. Empezamos a recoger firmas y el proceso tomó cinco años, y en agosto del año pasado nos aprobaron como movimiento nacional. El 70% de un iceberg está bajo el agua, ahora que ven un candidato no se fijan que hay antecedentes, existimos con mucha fuerza. Luego se propuso una candidatura a la Presidencia de la República, hablamos con muchos actores políticos, y la militancia propuso mi nombre para esa candidatura. 

"Para 2010 nos juntamos con un grupo de profesionales en un proyecto de asesoramiento a las comunidades. Compromiso Social surgió de esa base, y luego de una profunda reflexión pensamos que la política es una opción y empezamos a constituir un movimiento político".

Usted ha hecho declaraciones polémicas, como poner en el debate la pena de muerte, sostener que se debe cortar las manos a los corruptos y poner penas retroactivas de 40 años al peculado. ¿Es una estrategia o cree en la pena de muerte?

La gente indignada por los delitos, por violaciones a nuestros menores, nos hizo esa propuesta. Creemos en el caso de la pena de muerte, que en una consulta popular se establezca, pero es polémica porque hay dogmas implementados. Cuando matan a alguien por un celular, como pasó con un periodista en Guayaquil, o cuando hay asesinatos múltiples, se debe tomar una medida disuasiva. Cuando alguien con antecedentes penales sale en libertad, no se puede estar a favor del victimario y no de la víctima. Estamos defendiendo los derechos humanos por sobre todas las cosas. Buscamos disuadir, quien ya ha matado o violado, en el 75% de los casos, lo volverá a hacer. Estamos cambiando la concepción del sistema judicial, para hacerlo como en Estados Unidos. Soy un demócrata y respeto todos los conceptos y la ciudadanía debe decidir. He propuesto la ley bisturí contra el cáncer de la corrupción, que haya una pena de 40 años, con juzgados contra la corrupción. No puede ser que mientras los jóvenes no pueden escoger una carrera, se encuentre personas con dinero en los techos. Todos los otros candidatos están impedidos de proponer cosas como éstas, porque se van a ver afectados, en especial, por la retroactividad. 

Una de las objeciones a su propuesta es que los jueces no son imparciales, no son independientes, que responden a presiones políticas y económicas y darles la potestad de dictar sentencias de muerte sería desmesurado, ¿qué le responde a eso?

Pienso que un sistema judicial como el actual no puede implementar la pena de muerte. Hay que cambiar el sistema, el código penal, se debe presumir la inocencia y el principio de favorecer al reo. No se trata de una medida aislada, y con el actual sistema judicial actual no se puede aplicar.

La retroactividad de las leyes tampoco es una práctica común. ¿Desde qué periodo se puede aplicar y cómo se implementaría?

La doctrina jurídica dice que la ley es para lo venidero, pero en casos en los que el Estado ha sido afectado, se debe recordar que existe el poder constitucional derivado. Preguntaremos al pueblo ecuatoriano sobre la retroactividad, será en casos de corrupción anteriores que no hayan tenido una sentencia, en casos que no fueron sancionados. Con esa propuesta vamos a solucionar esos casos. 

"Preguntaremos al pueblo ecuatoriano sobre la retroactividad, será en casos de corrupción anteriores que no hayan tenido una sentencia, en casos que no fueron sancionados. Con esa propuesta vamos a solucionar esos casos".

En lo económico, ¿qué opina sobre los ofrecimientos de quitar o poner tributos?

Decir que hay demasiados impuestos o muy pocos es relativo, depende del sistema económico, nada está escrito en piedra. Ecuador ha sufrido 23 reformas tributarias, ha sufrido cambios en su sistema jurídico, hay dudas en la inversión extranjera. Pensamos, sin embargo, que hay que disminuir el impuesto a la renta, que la empresa privada contrate personas, que no haya anticipos al impuesto a la renta, eliminar el impuesto de salida de divisas, un IVA al 11%, y tributos distintos según cada provincia. Eso pasa en Estados Unidos, va a haber un crecimiento equitativo de la inversión, se debe contratar mano de obra de cada provincia, son ajustes que debemos hacer. No puede haber una política tributaria plana, ni el Estado concentrar todas las cosas. Hay bajo precio del petróleo, una economía en recesión, un gasto ineficiente. 

Esa propuesta tributaria es aplicable en un modelo federal, ¿se puede aplicar en un país unitario como éste que, por ejemplo, el IVA sea distinto en Carchi que en Imbabura?

Sí, los estados federales lo aplican, pero hay una situación: el Cotad ya da ciertas herramientas para hacer autonomía dentro de los gobiernos provinciales. Mediante una consulta popular se podrían modificar las normas tributarias para los gobiernos autónomos tomen esa medida, no hay una camisa de fuerza, se puede enmendar la Constitución. En mi Gobierno habrá dos tiempos, pienso que para bajar tributos no se necesita cambiar la Constitución, al igual que en cosas como permitir a los jóvenes estudiar lo que quieran, o elegir por voto popular al fiscal general del Estado. Luego iremos a los cambios constitucionales, en la reforma judicial, en un Estado que se autosustente por los ciudadanos. 

¿Cuál es su postura frente al Gobierno? ¿Piensa que han hecho todo bien como dicen unos o que hay que ponerlo en el tacho de la basura como sostienen otros?

¿Qué gobierno ha sido absolutista (SIC) perfecto? Ninguno. Ambos están en posturas de demagogia pura frente al país. Hay que retomar las cosas buenas y cambiar las malas, no podemos ser irresponsables, hay que ver que Ecuador cambió su estructuración, hay estabilidad política, hubo las bases para un crecimiento social, para mayor inversión. Hay tres situaciones: el retorno del pasado, de la casta política, como Lasso, Viteri, Bucaram, Moncayo, que son la vieja clase política. El actual modelo al que el país se le escapó de las manos y la tercera es mi candidatura, que es totalmente nueva, la de este "peladito" que ha propuesto cosas nuevas. Es muy fácil mentir y hablar, de empleos y tarifas, pero nosotros proponemos medidas radicales en cierto sentido, pero sustentadas, no ejercemos demagogia no populismo. Esto es como criar un hijo, se debe ser duro para forjar su carácter. 

"Es muy fácil mentir y hablar, de empleos y tarifas, pero nosotros proponemos medidas radicales en cierto sentido, pero sustentadas, no ejercemos demagogia no populismo. Esto es como criar un hijo, se debe ser duro para forjar su carácter".

En lo social, ¿cómo ve la situación de la salud en el país?

Hay un avance importante en infraestructura pero hay cuellos de botella. El 80% de problemas de salud ocurren a nivel primario, en los dispensarios y centros médicos, que deben abrir 24 horas al día todo el año. Es solo una decisión administrativa y política, la salud no tiene horario de oficina. Si está cerrado el centro médico se va al hospital, pero su vida no corre peligro, pero hay congestión, no se da un tratamiento adecuado. Cuando estuve en el IESS ya lo hicimos, en Guayaquil, y los centros médicos deberán visitar a por lo menos mil familias para hacer prevención. Vamos a implementar la telemedicina, con robots, para que los pacientes no se tengan que trasladar. Se podrá dar consultas desde Quito y Guayaquil. Lo que han hecho es solo una obligación constitucional. 

¿Es usted un hombre religioso?

Soy creyente, me parece que la religiosidad puede separar. Ser católico, agnóstico, mormón, nos aleja de la práctica del amor de Dios y de Jesucristo. Soy cristiano. Voy a una iglesia cristiana evangélica, creo que la Biblia no establece dogmas solo el amor hacia todos los ciudadanos. 

¿Qué le pareció el acuerdo que hizo Dalo Bucaram con pastores evangélicos para poner a Dios en el centro de todo?

No veo por qué hacerlo solo con pastores evangélicos. Hay que hacerlo con toda la comunidad en general, con todos los creyentes y no creyentes. Hay que evitar conminar hacia alguna religiosidad, si el pueblo ecuatoriano es católico, y si el día de mañana vuelve nuestro señor Jesucristo, no va a hacer excepción de personas según credos. Pregonamos el amor totalitario (SIC) hacia todos los seres humanos, debe haber un acuerdo con todos los ecuatorianos. Dios debe pregonarse en la Constitución de la República, se debe dar como ética y moral en las escuelas. No debe un solo sector decidir por la mayoría.

¿Es partidario de clases de religión?

No, pero sí de ética y de moral. Si usted ha leído las escrituras, verá que la Biblia es un texto de vida, no un libro religioso, es un libro de motivación absoluta. 

¿Estará en segunda vuelta?

Al cien por ciento, no tengo conceptos derrotistas. Hay un alto índice de indecisión en el Ecuador. A Iván Espinel lo conoce el 35% a nivel nacional, gracias a los medios, nos conocen mucho más, y no tenemos rechazo. El 90% de la gente nos acepta. Si llegamos al 50% seré presidente de la República y no hay más vueltas que darle. Estamos representando a los millenials, y el destino nos dará la victoria en 2017. 

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