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25 de Enero del 2019
Historias
Lectura: 18 minutos
25 de Enero del 2019
Juan Carlos Calderón Vivanco
"La obligación de lo público es garantizar los derechos de los ciudadanos"
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Fotos: Luis Argüello

El académico Fernando López, quien se desempeña como nuevo rector del Instituto de Altos Estudios Nacionales, IAEN, en sus oficinas al norte de Quito. 

 

El rector del Instituto de Altos Estudios Nacionales, IAEN, Fernando López, analiza las perspectivas del país en los próximos 20 años. En el Instituto, se analizan aspectos como el futuro de las Fuerzas Armadas, los sistemas de salud, educación y política.

Fernando López

Con formación y posgraduación en administración pública, ha realizado actividades docentes, consultoría y gestión académica, con énfasis en administración y políticas públicas.

Creo que el gran desafío de una sociedad es desarrollar las capacidades humanas, ¿cómo mira a la universidad estatal ecuatoriana en eso?

Las capacidades humanas siempre han sido un desafío, especialmente para la sociedad moderna, donde el acceso al conocimiento es estratégico para el desarrollo de la sociedad, del Estado y el ser humano. En el caso de América Latina, esto tiene sus particularidades. Deja de ser un espacio receptivo de conocimientos para ser un espacio de reflexión con ciertas autonomías acerca de las necesidades del Estado; el Estado pasa a tener un papel trascendente en los procesos de formación de sus servidores. Mucho se habla de una colonización del conocimiento eurocéntrico en la formación de América Latina, y creo que las universidades latinoamericanas, entre ellas, la ecuatoriana, está haciendo un proceso reflexivo acerca de lo que necesita como universidad. Recuerdo que con colegas rectores de las universidades públicas del Ecuador tuvimos una reunión, a propósito del tema del presupuesto universitario, y se planteaba la necesidad de pensar en mayores recursos. Y se planteo también la pregunta: ¿qué entrega la universidad a la sociedad? Y creo que ahí está un espacio interesante de reflexión.

Menciona un tema fundamental que es la necesidad vital actualmente del acceso al conocimiento y la administración del conocimiento, ¿cómo conciliar esto en sociedades empobrecidas como la nuestra, que tiene mucho por andar en cuanto al desarrollo, y lo que entregan las universidades del Estado a la sociedad?

La universidad no es un centro que no tenga una respuesta de compromiso con la sociedad. La sociedad delegó ese compromiso a la universidad, como constructora de habilidades y de capacidades, con autonomía: Esto es interesante, porque desde Bolonia, y eso se refrenda en Córdova, la universidad adquiere un porte diferente: la universidad pasa a ser una especie de "joya de la sociedad", la cual tiene que responder en la construcción y el fortalecimiento de las libertades de la sociedad; una libertad en la construcción del pensamiento y del conocimiento. El IAEN es la primera universidad de posgrado en el Ecuador, aquí se dio por primera vez clases de posgrado y se entregó en el primer título de posgrado en el país, en 1974. Esta universidad tiene una trayectoria en la construcción de conocimiento, para fortalecer la institucionalidad. Y lo menciono porque ese también es un desafío para la universidad ecuatoriana: la búsqueda de la reinstitucionalización.

"Esta universidad tiene una trayectoria en la construcción de conocimiento, para fortalecer la institucionalidad. Y lo menciono porque ese también es un desafío para la universidad ecuatoriana: la búsqueda de la reinstitucionalización".

¿Qué es lo que pasa en las organizaciones del Estado?

Lo que acontece ahí es que en toda la institucionalidad pública se garantizan los derechos de la ciudadanía; y para eso se necesita gente con respuestas adecuadas; es decir, gestores expertos en justicia, en defensa, en planificación, en sistemas de evaluación, en sistemas de gestión... porque eso garantiza los derechos ciudadanos. Para eso existe, no hay otra vía. Para existe la gestión de lo público: para que la política pública, a través de las instituciones del Estado, garanticen los derechos de los ciudadanos; es decir, la maquinaria que hace efectivas y válidas las decisiones de los gobernantes. 

¿Cuál es el enfoque y la experiencia de esta universidad, especialmente el IAEN, en este tema?

Soy especialista en administración pública y todos mis estudios han estado en esa área, desde el pregrado, PhD y posgrados e investigaciones en ese tema. He trabajado en organismos internacionales y he estado en universidades y europeas, y creo que esta experiencia se resume en una pregunta: ¿cómo construir pensamiento propio? Un pensamiento que nos permita tener la posibilidad de la libertad y de plano construir la vida misma y el futuro. En el caso del IAEN, hay un rol fundamental, y que a partir de la Segunda Guerra Mundial lo asumieron varios países. Charles De Gaulle, en Francia, fundó la Escuela Nacional de Administración Pública. Todo funcionario público y candidato a una dignidad pública tiene que pasar por conocimientos de lo que va a hacer. Un neófito no puede ir a gestionar leyes, a trabajar presupuestos, a hacer sistemas de planificación, a trabajar con personas... Me parece que el IAEN, como universidad de posgrado tiene que asumir esa responsabilidad, de forma adecuada, decidida y transparente. 

¿Y cómo, con qué instrumentos, con cuál estrategia, qué destacaría usted?

Lo que destaco es que universidad de posgrado se deben delinear las líneas de investigación. Toda universidad de posgrado tiene que hacerlo. La investigación del IAEN está en el fortalecimiento institucional del Estado. Antes de eso estaba disperso. No había claridad de dónde se tiene que investigar, y dónde se dan los procesos de investigación. Otro tema es la racionalización de los recursos; de los cuales hay que responder de forma transparente. ¿Qué significa ser transparente? Siendo eficientes; es decir, con el mínimo de recursos hacer lo mismo y mejor que si se hiciera con más recursos. Así hemos hecho procesos de reducción de personal, una racionalización del cuerpo docente; tenemos una planta de profesores con PhD en un 90 por ciento; tenemos expertos en derecho internacional, especialistas en desarrollo local. Este es un patrimonio importante de la institución porque es uno de los grandes déficits de nuestro país: el desigual desarrollo interregional. Municipios con mucha fuerza y municipios muy débiles y que no logran equilibrarse para resolver sus problemas. Y por eso la población llega las ciudades grandes cuando no tienen la capacidad de asimilar todas esas necesidades. 

¿Uno de los desafíos es precisamente conocer nuestro país, diagnosticarlo, tener información pertinentes y hacer una prospectiva del país?

Es una mirada de futuro: ¿qué va a ser del Ecuador en los próximos veinte años, por ejemplo? ¿Qué va a ser del país en relación con sus fuerzas armadas, en sus sistemas de salud, de la Educación? Tenemos una maestría en ese sentido. Lo interesante es que la prospectiva tiene la capacidad de juntar varias áreas y de pensar el futuro, más allá de lo que las instituciones piensan en los periodos de gobierno. Es uno de los elementos clave para la gobernabilidad. Pensar el futuro siempre ha sido el desafío de la humanidad. Si vemos en términos académicos, gran parte de los campos del conocimiento están dirigidos a la construcción de ese futuro: la Economía, la Estadística, la Matemática, la Física; la prospectiva nos da la posibilidad de juntar los conocimientos y los sectores, y lo proyecta con variables cuantitativos y cualitativos. La prospectiva nos da la capacidad de pensar en lo impensable. 

"¿Qué significa ser transparente? Siendo eficientes; es decir, con el mínimo de recursos hacer lo mismo y mejor que si se hiciera con más recursos. Así hemos hecho procesos de reducción de personal, una racionalización del cuerpo docente; tenemos una planta de profesores con PhD en un 90 por ciento".

Edgar Morin habla de tomar en cuenta la incertidumbre en medio de la complejidad de la sociedad.

Es necesario. Recuerdo a través de una experiencia personal, estábamos con especialista en planificación en Panamá. Tenía a un coreano como compañero de viaje y conversamos. Me decía que era especialista en prospectiva y me preguntaba: en Ecuador y en América Latina a cuántos años piensan; le respondí que se pensaba en periodos de gobierno y ese ya es un ejercicio desafiante. Y le pregunté, y en Corea en cuántos años piensan: en ochenta años. Ellos pensaban en escenarios de ochenta años para el desarrollo del país. 

¿Cómo compaginar las necesidades de una nación, que además es diversa, pluricultural, con la política? En general la política tiende al cortoplacismo, al objetivo inmediato, a ganar la próxima elección y a garantizar su reelección, no tiene necesidad de pensar a futuro, como sí la tiene la nación ecuatoriana.

Hay dos mecanismos: el primero, los compromisos internacionales. Hablo de las metas del milenio de las Naciones Unidas. Es un elemento que racionaliza la acción, particularmente de las políticas sociales y nos permite racionalizar procesos. El otro son las políticas de Estado, que trasciendan los periodos de gobierno. Creo que hay una necesidad por parte de los gobernantes y políticos de pensar el futuro del país. 

¿Y qué papel juega la educación en todo esto?

Los sistemas educación se están modificando. Nuestra oferta académica ya no es para un espacio de alumnos tradicionales; son para un grupo que piensa en tecnología y otros mecanismos para la interacción en el sistema educativo y la construcción del conocimiento. La misma universidad tiene que repensarse. La tradición del profesor en una clase se está rompiendo; esa relación se vuelve cada vez más laxa, más directa entre el alumno y el profesor. Por ejemplo, doy un dato. La mayor cantidad de estudiantes ecuatorianos de doctorado estudian en universidades extranjeras y no presenciales. Es un dato sobre el que tiene que reflexionar la universidad ecuatoriana y que tiene que sacudir la forma de llevar adelante sus ejercicios pedagógicos. Otro compromiso de la Universidad ecuatoriana es la posibilidad de reconocer la construcción del pensamiento propio en América Latina. Por ejemplo, no se pueden plantear estrategias de gestión públicas, basadas en realidades que no son las nuestras.

¿A qué se refiere, en concreto?

Por ejemplo, la organización del trabajo, sobre la base de la puntualidad y el orden. Ese no es un ejercicio propio para latinoamericanos. Nosotros trabajamos en otro espacio, no con el desorden, pero con otra estructura organizacional. La puntualidad no es propia de América Latina; el uso de los rituales, de la fiesta, es un componente nuestro, que no está en la estrategia de gerencia anglosajona. Estas variables da matices distintos en la gestión. El componentes de autoridad vertical no necesariamente son las más adecuadas. En América Latina hay reacción frente a autoridades radicalmente autoritarias; se prefiere otro tipo de autoridad. Estos elementos trascienden en la forma de entender la tecnología de gestión, en lo público y en lo privado. Estas interpretaciones que tenemos acerca de los imaginarios de lo que debe ser el trabajo, que para el latinoamericano tiene espacios de compartir, de la conversación...

"La puntualidad no es propia de América Latina; el uso de los rituales, de la fiesta, es un componente nuestro, que no está en la estrategia de gerencia anglosajona. Estas variables da matices distintos en la gestión".

Pero esto cómo se aplica, si lo que se busca frente al trabajo es sobre todo la efectividad. Sí, tenemos formas distintas de entender la realidad  un etnos diferente a Estados Unidos o Europa, pero eso no quiere decir que no seamos eficientes. 

Sí, de acuerdo, hay que ser eficientes; pero hay que construir una eficiencia propia, que no es exclusivamente vinculada a la optimización racional de recursos, pero sí el uso transparente de los recursos. El uso adecuado de los recursos. Tenemos un etnos barroco, como decía Bolívar Echeverría, donde se da prioridad a las relaciones humanas. Por el lado de la afectividad y de lo lúdico. A nosotros nos gusta relacionarnos de forma horizontal. como capacidad de comunicarnos. Somos horizontales en nuestra forma de entender las relaciones de trabajo. Esta universidad está comprometido en el fortalecimiento del servicio público, sabiendo que es el espacio más importante de la oferta de empleo. Tenemos las empresas públicas de los gobiernos locales, los gobiernos locales, los aparatos vinculados con educación, salud, con las fuerzas armadas... Hay una espacio importante en donde los profesionales ecuatorianos pueden contribuir en beneficio de la sociedad. 

Somos un país pluricultural con visiones distintas; hemos tenido señoríos, que se siguen expresando; tenemos mundos distintos, como el andino, lo amazónico; y una visión hegemónica que es la occidental ¿cómo potenciar aquello?

Hubo un error en el gobierno pasado: se marginó a las ciencias sociales, al conocimiento de la cívica y la historia y estas son las únicas formas de identificar nuestras diferencias. La Historia es la madre de varios tipos de conocimiento y con ella se entiende la diversidad. Y esto significa el respeto a lo identitario. El mismo Bolívar Echeverría coloca el concepto de cultura en su ensayo Definición de la Cultura y él mismo dice que la cultura es mantener ese espíritu identitario. Después de 1992, el desarrollo sobre los derechos pluriculturales y plurinacionales ha sido excepcional. Pero lo importante para promover esto es reconocer que somos diferentes. El mundo andino es diferente al del Cono Sur y a su vez del Caribe y del Brasil; tenemos otra forma de entender la vida. 

"Esta mirada de la circularidad del pensamiento. Entender el sistema de planificación desde una perspectiva circular es más rico que entender desde lo lineal. La vida nace y retorna al mismo espacio. Y el sistema de planificación tiene que ser entendido de esa forma: es circular, no lineal". 

¿Pero nos consideramos andinos a nosotros mismos?

Creo que sí. Lo que pasa es que las cargas son culturales, son cargas estigmatizadas por el lado negativo. Pero el mundo andino es uno de los seis ejes o columnas vertebrales para el desarrollo de la humanidad y estuvo acá, en el mundo andino. Esta mirada de la circularidad del pensamiento. Entender el sistema de planificación desde una perspectiva circular es más rico que entender desde lo lineal. La vida nace y retorna al mismo espacio. Y el sistema de planificación tiene que ser entendido de esa forma: es circular, no lineal. Y los ritos en la planificación son interesantes. Por ejemplo, ahora estamos en un momento de poner en orden las cuentas para ver cuánto nos llega a través del Presupuesto; hasta junio no se puede mover, hasta octubre vemos que no hemos gastado todo y noviembre y diciembre gastamos todo lo que tenemos porque nos están presionando; y este es un rito y todos en el servicio público lo sabemos, y es un rito circular. Es propio de nuestra cultura. 

Desde esa perspectiva, ¿como enfocar ese conocimiento en el proceso enseñanza-aprendizaje?

La perspectiva del IAEN es que sea la universidad del futuro del Ecuador, a través de una reinterpretación de los sistemas de aprendizaje y de la propuesta académica que necesita el Estado nacional con base en estas identidades. El IAEN tiene que asumir ese desafío como universidad pública; esta es la única universidad de posgrado del Ecuador, porque la Andina y la Flacso son regionales. Tenemos la responsabilidad de saber cómo el proceso de enseñanza - aprendizaje tiene que llevarse a cabo. Esta universidad se creó para el análisis de la política pública, y acá tenemos los especialistas para ese tipo de conocimiento.

Usted menciona al Estado nacional, ¿existe aún?

El Estado nacional tiene una fuerza conceptual, es para trazar linderos, la línea es muy sutil, aunque las circunstancias cambian y puede recobrar vigencia. Los conceptos cambian. 

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