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29 de Febrero del 2024
Historias
Lectura: 28 minutos
29 de Febrero del 2024
Juan Carlos Calderón

Director de Plan V, periodista de investigación, coautor del libro El Gran Hermano. 

María Brown: en Ecuador, siete de cada diez estudiantes no aprenden (Parte I)
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La Dra. María Brown fue ministra de Educación entre mayo del 2021 a noviembre del 2023. Dirige la Fundación Crisfe. Fotos: Juan Carlos Calderón

 

Un examen a fondo sobre la calidad educativa en el Ecuador con la ex ministra de Educación y experta internacional, María Brown, pone el dedo en llaga de la catástrofe educativa que padecemos y que explica muchos —sino todos— los graves problemas y defectos de una sociedad descompuesta.


Ecuador está en los últimos escalones en calidad educativa a escala regional, y no se diga mundial. Es una catástrofe estructural que explica mucho de lo que se vive ahora en el país. El fracaso educativo en el Ecuador pasa factura a toda la sociedad, desde la economía a la seguridad, desde la política a la convivencia ciudadana. La ex ministra de Educación en el gobierno de Guillermo Lasso es María Brown. Su experiencia es amplia y su recorrido profesional ha tenido que ver siempre con la educación en Ecuador y América Latina. Fue de las pocas que permanecieron en el cargo en todo el gobierno de un poco más de dos años, todo un récord tomando en cuenta que el promedio de permanencia de un ministro de Educación en el Ecuador es de ocho meses, pues es lo primero que se "negocia" para los apoyos políticos o la aprobación de leyes. Y esa es la forma en cómo el poder político y económico del país mira a la educación de la población: como algo desechable, negociable y hasta innecesario. Crítica de la que no se escapan tampoco los medios comunicación, que no tratan a la educación como algo noticioso y menos para profundizar. 

Los últimos resultados de las pruebas nacionales en lenguaje y matemáticas espantan. En las pruebas internacionales Ecuador no supera el nivel de las pruebas PISA para el desarrollo, que se aplica a países de segundo orden en materia educativa. La última prueba en que el Ecuador participó fue en el 2018, con pésimos resultados. Aún no se evalua el impacto pospandemia ni el contexto de violencia que viven nuestras niñas, niños y jóvenes. Por lo cual el presente y el futuro traerán sólo malas noticias, a menos que se dé un dramático cambio de timón, que puede contener nuestro camino al despeñadero.

El "consuelo de bobos" para el Ecuador es que, salvo Chile y Uruguay, la educación en la región pasa por similares problemas. Pero a escala mundial, estos dos países tampoco sacan buenas notas. La experiencia de las sociedades desarrolladas dan cuenda desde hace cientos de años que la educación es la llave para abrir las puertas a una vida mejor. Ecuador las cierra cada vez más. 

En una entrevista de profundidad, María Brown analiza la realidad de la educación tras su paso por el servicio público y da algunas pistas del pantano educativo en el que estamos y cómo salir de esto. 

Los resultados de las pruebas PISA en los países que participaron fueron muy deprimentes, pero Ecuador no participó ¿se sabe dónde estamos en educación?

Ecuador nunca ha participado en las pruebas PISA como tal, sino en una versión que hace la OCDE ajustada a países en vías de desarrollo, que es el PISA para el desarrollo y fue en una sola ocasión en la que Ecuador participó. Las pruebas PISA es un mecanismo de evaluación internacional que se realiza de manera muestral, que puede realizar a escala país, ciudades o Estados. Algunas ciudades de México, por ejemplo, postulan. Mide una muestra de estudiantes de 15 años de edad. La particularidad de las pruebas PISA, como pueden ser las del Laboratorio Latinoamericano de la Calidad Educativa, de la UNESCO-IECE, es que están hechas desde un enfoque de competencia. Quiere decir que no es tanto una evaluación de si el estudiante ha adquirido un aprendizaje o destreza puntual evaluada con una pregunta cerrada, sino que se elabora sobre preguntas que son problemas. Se busca aplicar el conocimiento en matemáticas, lengua y literatura y ciencias para resolver un problema cercano a la vida real, usando conocimientos que deberían haberse adquirido en esa edad. La prueba mide: comprensión lectora, si puede aplicar  una operación matemática para resolver un problema. Eso hace que esta prueba sea interesante, porque va un poco más a fondo en el nivel de aprendizaje, que otras pruebas.

En su última versión, la prueba se implementó en 81 países, de los cuales la gran mayoría es miembro de la OCDE y algunos adhieren a la prueba de manera voluntaria. En distintos momentos ha habido posturas para que Ecuador se incluya en la prueba, con el conocimiento de que los resultados no serán favorables, pero con la convicción de que compararse y tener claridad de saber en dónde estamos, en esta comparación evaluativa con otros países, nos puede ayudar a mejorar nuestro desempeño del sistema educativo, no en la prueba, e identificar en qué tenemos debilidades. Esto no es automático, no es que uno puede postular a la prueba un año antes y ya te incluyes, es un proceso extenso de preparación y Ecuador está en un proceso de preparación para la PISA 2025. Si es que el gobierno actual continúa con el proceso de inclusión, tendremos el primer resultado de pruebas PISA para Ecuador sin que sea PISA para el desarrollo. Vale la pena, más allá de que se puede esperar a que los resultados no sean tan favorables.

¿Qué es lo que vemos en la prueba PISA última versión?

Vemos un decrecimiento en la evaluación previa, posiblemente por efectos de la pandemia. Hay suficiente información para saber que hay un decrecimiento tanto en matemáticas, lengua y literatura y en ciencias a escala mundial. Vemos también que todos los países de nuestra región que han participado en esta prueba, no solo en esta evaluación sino históricamente, están por debajo del promedio de los países que participan. Hay una especie de ranking de los mejores puntuados. En esta última evaluación en matemáticas fue Singapur, lo mismo que en lengua y literatura y en ciencias. Este año Singapur se ha consagrado como el primero en estas pruebas. En su momento el país con mejor desempeño fue Finlandia, ahora está en el puesto 9 y 14 dependiendo de la disciplina. Y los países latinoamericanos están así: el que mejor puntaje tiene en matemáticas es Chile, pero está en el puesto 52. El que mejor puntúa en lengua y literatura es Uruguay, en el puesto 43, y el mejor en ciencias es Chile. Siempre estos dos países han tenido el mejor desempeño en la región. Están cercanos a países como Catar, Moldavia, Bulgaria, Malasia, Eslovaca, Grecia…

Lo que podemos evidenciar es que los países de la región siguen obteniendo promedios que son inferiores al promedio. Que el desempeño de nuestros mejores estudiantes equivale a la cola de los países mejor puntuados. Si vemos la distribución de las notas que tienen los estudiantes en esta última evaluación, vemos que nuestros mejores estudiantes obtienen evaluaciones similares a los estudiantes de peor desempeño de los países mejor puntuados.

¿Y esto es una constante?

Ha sido una constante. En algunos países como Ecuador, si vemos las evaluaciones del IECE o del Ser Estudiante veíamos un incremento bastante acotado pero sostenido en matemáticas y lengua, hasta la pandemia. Y ahí vemos una caída sustancial. En el Ser Estudiante, en el elemental, en matemáticas, pasamos de 700 a 676 puntos. Algo similar sucede en lengua y literatura, que pasamos elemental de 699 a 659 y algo similar en todos los niveles educativos que se evalúan. Esto da cuenta que el impacto de la pandemia en el Ecuador fue similar al de otros países, con el agravante que Ecuador fue el país con el encierro más prolongado. Quiere decir que las escuelas se mantuvieron en educación virtual por casi dos años consecutivos, eso es fue lo más largo en el mundo.

¿Y cuál fue el impacto?

Eso genera un impacto enorme en aprendizaje. Equivalente a un retroceso de diez años en la calidad de la educación. Retrocediste una década en lo que habías mejorado. Y generó mayores brechas en las comunidades más vulnerables. Quienes menos aprendieron en la pandemia fueron los más pobres, las comunidades rurales, los lugares donde no hay conectividad. Además de ser un retroceso general en el avance de la educación, tuvo un efecto de ampliar las brechas de adquisición de aprendizaje en las comunidades menos favorecidas.

¿Esa brecha está medida?

La evaluación Ser Estudiante del 2022 reflejó el impacto pospandémico. Y se pueden contrastar los resultados antes y después de la pandemia. Donde más hay un incremento en la brecha es en las comunidades rurales, en las provincias más pobres, que como Esmeraldas ha tenido siempre un desempeño inferior al promedio nacional, las Amazónicas también. Por lo tante se reproduce y se sostiene una brecha. Por eso la necesidad de que exista un mayor financiamiento para fortalecer los programas educativos en estas comunidades. Con pandemia vemos también que entran otros factores a jugar un rol esencial en el desempeño de los estudiantes, que tiene que ver con el componente socio-emocional. Acompañando al desempeño en matemática, ciencia y lengua, tenemos estudios de un incremento sustancial en los índices de depresión, ansiedad, estrés, producto de la pandemia y que en Ecuador se ven agravados por el miedo que ha producido una situación de guerra.  Un especialista de Guayaquil nos decía que dentro de las cifras que manejaban de atención a pacientes con problemas de salud mental, el incremento de ansiedad, estrés y depresión es del 400%.

¿Qué efecto tiene esto en la población?

Muchísimos efectos. En los niños, por ejemplo, cuando un niño no se siente seguro, no se siente querido y no tiene un entorno estimulante, no existe aprendizaje. Por más que le pongas la mejor profesora del planeta, la mejor infraestructura no es posible. A eso se suma la posible desnutrición crónica. Entonces, si una persona absolutamente saludable y  con la mejor nutrición está en un contexto de inseguridad, la parte neurológica que se activa en su cerebro es la de defensa. El tallo cerebral se activa y el instinto es o defenderte o pelear, esconderte, protegerte o huir. Es la naturaleza humana. Cuando está activada en el cerebro esa parte de protegerte, huir o defenderte, no se es capaz de adquirir ningún aprendizaje.

Hay un mito que dice que el sistema educativo no puede cambiar en corto tiempo, que estos malos resultados no pueden mejorar sustancialmente en unos diez años más. Esto es falso. Hay un salto cualitativo Y rápido en los países que aumentaron recursos a la educación.

De su experiencia como ministra de Educación, ¿cuáles son las lecciones de ese periodo?

Tengo muchos años trabajando y estudiando en temas de educación pública también. No hubo algo que no me haya llamado la atención antes de ser ministra. Tal vez el nivel de profundidad con la que se llegan a conocer las realidades es un elemento, pero creo que hay varios mitos que se deben romper.

¿Cuáles?

Hay mito que dice que el sistema educativo no puede cambiar en corto tiempo, que estos (malos) resultados no pueden mejorar sustancialmente en unos diez años o más. Esto es falso, porque la evidencia científica nos lo dice. ¿Qué pasa, por ejemplo, si volvemos a la prueba PISA? En esta haya una tabla que hace una evaluación sobre la inversión en educación y el puntaje en matemáticas. ¿Por qué es interesante cruzar inversión con puntaje? Porque ves el salto cualitativo que existe en los resultados en el aprendizaje en los países que año tras año multiplican la inversión en educación de manera sostenida. De una evaluación a otra pueden mejorar los resultados de manera significativa. Un ejemplo es Vietnam, un país que decide hacer un incremento sostenido e importante en la educación, y vemos que pese a seguir siendo un país con una baja inversión, tiene muchos mejores resultados. Ahora está a la altura de Turquí y Estados Unidos con una menor inversión. Quiere decir que Vietnam es muy eficiente. Esto da esperanza. Porque ahora sabemos que si tenemos una inversión mayor en educación, no enorme, el cambio puede darse en cuestión de tres años. Los resultados son casi inmediatos. Me ha llamado la atención estos países que han decidido, como una decisión de Estado, invertir más en educación y de modo eficiente, pueden tener una mejora cualitativa en poco tiempo.

¿Qué es invertir más y de forma eficiente?

Por ejemplo, se trata del proceso de reclutamiento y formación de docentes, que hayan adquirido habilidades, pero también son reformas curriculares profundas en donde no te enfocas solo en el aprendizaje sino cómo lo usas, que es un enfoque competencial. Por eso impulsamos la reforma de un currículo por competencias, que es algo que están haciendo muchos países en el mundo. E invertir eficientemente significa que la mejor inversión en educación es en la primera infancia, los resultados son más rentables social y económicamente. A los pocos años se empieza a ver una mejora económica en un país. Esto va acompañado por una serie de programas sociales, por eso la importancia de seguir trabajando en desnutrición. Puedes invertir mucho en docentes e infraestructura pero si los estudiantes llegan sin comer, tampoco hay condiciones para aprender. Lo mismo con la salud mental: si tenemos altísimos niveles de ansiedad, estrés e inseguridad. Hay que trabajar en hacer del espacio educativo un espacio seguro.  Esas inversiones son eficientes e inteligentes. También hay que modificar la forma en que se evalúa, para contar con información real que permita tomar decisiones de política pública que sean más eficiencias y transparencia en la inversión.

De mayor a menor, ¿cuáles son los principales problemas que tiene la educación en el Ecuador, y cuáles deberían ser prioridad para soluciones con impacto inmediato?

Ecuador ha alcanzado un nivel muy alto de cobertura educativa. Ahora se ha visto afectado por la inseguridad, emigración y por tanto deserción escolar. No es tan grande como uno supondría, pero es significativo. Sin embargo de las altas tasas de matrícula no estas no son altas en el aprendizaje. Hay bajísimos niveles en compresión lectora. Y no solo los estudiantes, la comprensión lectora de un adulto es equivalente a un niño de ocho años. Tenemos niveles bajos de aprendizaje en matemáticas, comparados con otros países. Todo hace pensar que asistir a clases no es el problema, sino si aprenden. Enfocar la educación en el aprendizaje es esencial, es decir no medir participación sino también aprendizaje.

la gente no deja de estudiar porque le parezca bonito. Es algo que pasa en su contexto lo que le expulsa del sistema. Por eso prefiero hablar de exclusión. Los excluidos son niños que no están en el sistema educativo, o nunca estuvieron o se fueron.

¿Y para solucionar esto de una manera rápida y eficaz?

La educación del país es esencialmente fiscal, los establecimientos públicos son más de 12 mil, de cerca de 16 mil. El sistema educativo fiscal tiene un déficit de docentes y de profesionales de la educación.  Existen aulas sin profesor, estudiantes que no tienen maestro. Esto provoca que tengas aulas abarrotadas de estudiantes y por ello estos van a aprender poco o nada. Y el tema de salud mental va de la mano con ese déficit de profesionales de la educación.

¿En cuánto se sitúa el déficit de docentes?

Tenemos una norma técnica, que dependiendo del nivel educativo va de 25 estudiantes hasta 40 por aula. Pero no es cuestión de dividir el número de estudiantes para el número de docentes. Hay comunidades rurales donde tienes menos de 25 estudiantes por aula. Considerando las variaciones, tenemos un déficit aproximado de 4000 docentes. Se redujo hace dos años, cuando teníamos un déficit de 8000 docentes. Se redujo, pero sigue siendo un gran problema. A esto se suma un déficit de 4000 profesionales psicólogos, con una norma técnica que ya es demandante, de 500 estudiantes por psicólogo. Hay un incremento de casi 400% en casos de salud mental, pero no tenemos la capacidad para sostener esas necesidades o prevenir que se conviertan en algo más grave y hablo de abandono escolar, suicidio y otras complejidades. Con presupuesto, la solución más rápida y fácil para mejorar la calidad educativa es contratar esos profesionales. En quince días se puede contratar ese personal, porque el ministerio cuenta con bases de datos de profesionales calificados, preevaluados, para ser contratados. Por las condiciones del país es algo difícil de lograr, pero no es imposible. Estamos hablando de decenas de millones, que no es poca plata pero proporcionalmente el retorno es muy grande. Es más importante que la infraestructura, que el equipamiento.

Ecuador tiene un gran rezago educativo. El ministro Fánder Falconí, en el 2017 decía que era de cinco millones de ecuatorianos, en diversos niveles.

Depende cómo se mide el rezago. La cifra que en ese momento dio el ministro Falconí tenía que ver con el censo del 2010, en donde se identificaron cerca de cinco millones de personas que no habían terminado su colegio. Esto incluye a adultos que no tenían título de bachiller, lo cual no es un problema menor. Pero el rezago es más porque hay desfases en la escolaridad, niños y jóvenes que están en un nivel educativo inferior a su edad cronológica. Eso también es rezago, que se tipifica como leve o severo dependiendo al nivel de retraso que tienes con el grupo de tu edad. El rezago tiene un rango de entre tres y cinco años de atraso. Más allá de eso significa escolaridad inconclusa. Luego tienes el abandono escolar, que en realidad es expulsión del sistema educativo. Porque la gente no deja de estudiar porque le parezca bonito. Es algo que pasa en su contexto lo que le expulsa del sistema. Por eso prefiero hablar de exclusión. Los excluidos son niños que no están en el sistema educativo, o nunca estuvieron o se fueron. Eso sí se mide. Son las tasas de abandono, personas en edad escolar que entraron al sistema educativo y que lo dejan por algún motivo. En el año lectivo del 2018 al 2019 pasamos de una tasa de 2,7% de abandono a una de 1,73. Subió luego en pandemia, en su primer año, fue de 2,11%. Y fue en plena educación virtual, que es donde más dejaron de estudiar. El último dato del ministerio de Educación, que es del año lectivo 22-23 estamos en una cifra de 1,88%, y se redujo el abandono por la presencialidad. Creo que en el año actual la cifra crecerá por la inseguridad y las interrupciones de la presencialidad. Pero este no es el mayor problema que tiene el Ecuador. El mayor problema es que la mayoría de niños y jóvenes estudian y no aprenden. De los 4.3 millones de estudiantes que tiene el sistema educativo, 7 de cada 10 no aprenden.

Hay un incremento de casi 400% en casos de salud mental, pero no tenemos la capacidad para sostener esas necesidades o prevenir que se conviertan en algo más grave y hablo de abandono escolar, suicidio y otras complejidades.

¿Por qué no aprenden?

Por varios factores. Uno de ellos son las condiciones en las que un estudiante llega al sistema educativo. Un mismo estudiante, un quintil uno, con un gran profesor y una gran infraestructura, tiene pésimos resultados. Versus un niño que en esa misma clase, con todas las mejores condiciones, que tiene una buena alimentación, una familia con ingresos medios tiene mejores resultados. El contexto es determinante. Otro factor es el currículo, que sin duda es un elemento si es que enseñamos a un estudiante algo que no le es útil ni está actualizado, no hay estímulo para aprender. Es un análisis casi de costo-oportunidad, si lo que aprendo no me está sirviendo, mejor me voy a trabajar y hay un incremento de trabajo infantil entre otras consecuencias.

¿Por qué una familia llega a tomar esa decisión?

Si desagregas las tasas de abandono escolar por año lectivo, grado o curso, los años en que mayor abandono se da es cuando hay un cambio en el ciclo educativo. El primero es cuando pasas de básica media a básica superior, esto es de la antigua primaria a la secundaria. De séptimo a octavo grado. Las razones son varias: primero que los chicos ya están grandes y hay familias que optan por hacerles trabajar. Segundo, hay escuelas que su oferta educativa solo va hasta séptimo grado. Y cuando a ese niño le asignan automáticamente otra entidad educativa le puede quedar muy lejos de su casa, tiene que tomar un transporte lo cual son barreras de acceso. Hay familias que no pueden pagar los dos o tres dólares diarios por una camioneta que lleve a los niños a clase. Y esto vuelve a ocurrir cuando pasas de básica superior a bachillerato. Ahí hay una nueva ola de abandono y se da por otros factores: un alto índice de embarazo en niñas y adolescentes, consumo de substancias, actividades laborales… Y se acentúa el hecho de que en bachillerato aprendes cosas que sientes que no te sirven, por ejemplo que la familia tenga un negocio y necesitan que ayudes a atenderlo, dejas de estudiar. Si no aprendes cosas que son esenciales para tu vida, no sirve. Los chicos necesitan también aprender cosas prácticas, por eso la reforma a la educación financiera, porque una de las principales razones por las cuales los emprendimientos en el Ecuador fracasan es que las personas no saben hacer un balance, tributar  o un sencillo informe de resultados, o porque no existe cultura de ahorro, se sobre endeudan, entonces los negocios quiebran. Ecuador tiene unos altísimos niveles de actitud emprendedora, pero el fracaso también es altísimo y la principal razón del fracaso es la falta de educación, en este caso financiera. Sin poner un juicio de valor sobre si es más o menos importante que otras áreas, la evidencia es que la falta de educación financiera es la razón principal por la que fracasan los negocios.

Pero además, se requiere educación en matemáticas…

Si no puedes hacer una operación básica, un ejercicio matemático sencillo tampoco vas a poder tener educación financiera. Sobre la situación en matemáticas tenemos los datos de nuestros niños y jóvenes cuando se gradúan, en Ser Bachiller y Ser Estudiante. Y vemos que una escala del 0 a 1000, Ecuador típicamente obtiene puntajes alrededor de los 600, en problemas básicos. Por eso es que cuando hicimos la reforma curricular dijimos: a ver, si es que ya vamos al tema de aprendizaje primero tenemos que cerrar la llave del problema inicial, que es resolver los problemas fundacionales. Y estos son: lengua, habilidades comunicacionales y esto es saber no solo leer y escribir sino comprender lo que lees, saber comunicar una idea, poder expresarte, entender lo que te dicen oralmente, no solo por escrito;  saber dar una instrucción, por ejemplo una dirección. Hay gente que no sabe dar una dirección claramente. Son habilidades fundacionales, como los cimientos de una construcción, si no tienes esto no hay como. Lo mismo con matemáticas, como saber resolver problemas básicos. Y no digo memorizarse las tablas de multiplicar sino saber la lógica que hay detrás, así te aprendas de memoria las tablas, da igual. Es como memorizar un poema, ejercitas la memoria pero no lo entiendes. Y la tercera fundacional son las habilidades socio-emocionales. Porque puedes tener las dos anteriores, pero si tienes problemas en salud mental, si tienes una necesidad específica que no ha sido tratada, no hay un entorno familiar estable, todo eso va afectar.

* Lea en la SEGUNDA PARTE: la importacia de la educación en habilidades socio-emocional. Una educación para aprender a convivir. El nuevo currículo y su cambio en el enfoque hacia las competencias. 

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María Brown: en Ecuador, siete de cada diez estudiantes no aprenden (Parte I)
 


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