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12 de Septiembre del 2016
Historias
Lectura: 19 minutos
12 de Septiembre del 2016
César Ricaurte y Verónica Larrea, Fundamedios
Miguel Ángel Bastenier: “Discutir con el lector es una de las tonterías más grandes que se pueden hacer”
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Fotografías: Luis Argüello

El conocido periodista español visita varias ciudades del Ecuador para hablar de periodismo, redes sociales y nuevas tecnologías.

 

Para el periodista español, pretender que porque una persona opina en redes sociales se convierte en periodista, es absurdo. Cree que las herramientas que brinda la internet a los periodistas permiten un mayor acercamiento a los lectores y a los temas que les importan.

Miguel Ángel Bastenier

Nació en Barcelona en 1940. Es licenciado en Derecho (1962) e Historia (1975) por la Universidad Central de Barcelona, licenciado en Lengua y Literatura inglesa por la Universidad de Cambridge y graduado en Periodismo por la Escuela Oficial de Periodismo de Madrid, (1961). Trabaja en El País desde 1982, año en que participó en la fundación de la edición para Cataluña de este diario.

Se trata de uno de los referentes del periodismo en español. Ex subdirector y articulista de El País y maestro de la Fundación del Nuevo Periodismo Iberoamericano Gabriel García Márquez, FNPI, Miguel Ángel Bastenier (Barcelona, 1940) regresa al Ecuador después de varios años.

Él no recuerda cuántos, aunque lo que está claro es que llega a un país distinto, polarizado y dentro de una corriente de “transición” o de “fabricación” como Bastenier caracteriza el momento histórico actual de América Latina.

¿Cuál es la magnitud del cambio? ¿Qué es lo que Miguel Ángel trae de nuevo? Es lo que veremos en la serie de actividades abiertas y cerradas que se realizarán en Quito, Bahía de Caráquez y Guayaquil. Allí tendrá reuniones con periodistas, editores y directores de medios impresos, radiales, televisivos y digitales. Participará de la presentación del libro “6:58 PM, Relatos Periodísticos del Terremoto” que se presentará tanto en la capital del país como en la ciudad manabita e impartirá “Charlas Magistrales”, en las cuales compartirá sus vastos conocimientos sobre las bases mismas del periodismo.

Antes de que llegue al país, Fundamedios pudo conversar con él y ahora compartimos esta conversación con los lectores de Plan V y los oyentes de Rayuelaradio.com.

En esta visita a Ecuador vas a encontrar un país polarizado, en ebullición. Me imagino que estás siguiendo la actualidad: el continente mismo está complicado. ¿Cómo es tu lectura de este momento histórico de América Latina?

Hacer una lectura completa es un poco difícil. Hace años que América Latina está en transición. ¿Qué quiere decir transición? Quiere decir fabricación. Las naciones latinoamericanas, y no es asunto mío ponerles adjetivos, están en fabricación porque aún no han terminado su auto construcción. La construcción de Europa llevó siglos y el remate se hizo con las leyes educativas del siglo XIX y continúan en el siglo XX y en la actualidad.  Prefiero el término de colectividades para decirles a las naciones, ya que el término nación es discutible en sentido científico, entonces prefiero decir colectividades. Y esas colectividades han llevado muchísimo tiempo y aún no están terminadas. España no está terminada es obvio y le tomará tiempo, pero en América Latina hay un proceso que será mucho más largo y bueno ahora ha aparecido el resentimiento, que se trata de la época bolivariana.

No hago ningún vaticinio a dónde conduce eso. Ecuador más o menos se adscribe a esa revolución bolivariana. Yo digo que menos, pero en todo caso no voy a llevar la contraria a los dirigentes ecuatorianos y bueno eso forma parte de esa transición. Vamos a ver en qué sentido o quién lo vea lo verá porque repito hay mucho tiempo por delante para llegar a un punto de reposo.

Las naciones latinoamericanas, y no es asunto mío ponerles adjetivos, están en fabricación porque aún no han terminado su auto construcción. La construcción de Europa llevó siglos y el remate se hizo con las leyes educativas del siglo XIX y continúan en el siglo XX y en la actualidad.

Justamente, en relación a la revolución bolivariana y en el caso del Ecuador, la revolución ciudadana: mucho se critica la deriva autoritaria de los gobiernos, las limitaciones de libertades y derechos democráticos y entre ellas la libertad de expresión y la libertad de prensa ¿Cómo visualizar esta situación?

La libertad de expresión va junto a la democracia, eso está claro. Lo que ocurre es que la libertad de expresión no puede ser al 100% porque nunca ha sido al 100% en ninguna parte, pero puede ser en un porcentaje muy alto, puede ser perfectamente utilizable desde cualquier punto de vista y puede ser de baja calidad, así como la objetividad que en el periodismo no existe porque el periodismo es perfección y la perfección es subjetiva. Lo que sí la libertad de expresión puede ser censurable. Puede haber un poco o puede haber mucha, o en lo mínimo, etc. Entonces les digo que soy partidario del grado máximo de libertad de expresión posible, pero no opinaré sobre la libertad de expresión en Ecuador hasta que esté allí, hasta que esté con vosotros, hable con gente y muchas otras cosas.

Ahora bien, se habla de retrocesos en muchas partes del mundo. ¿La situación de la libertad de expresión en España y la situación de los medios también se ha deteriorado no?

Esto hay que verlo en dos planos. El plano del poder ser y el plano del ser. En el plano del ser puede que haya habido algún deterioro porque las cosas van mal y la prensa debe reportarlo y ahí empiezan los problemas con la libertad de expresión de los periódicos. En el plano del poder ser no ha habido ningún deterioro, ya que cualquiera pude sacar un periódico en España, en la orientación democrática en la que se trabaja, desde la extrema izquierda democrática que sea, hasta la extrema derecha democrática que sea. En todo caso hay que ver toda situación en qué consiste, pero es muy cómodo decir "es que se deteriora la libertad de expresión", si a efectos prácticos resulta que hay menos establecimientos periodísticos que hace 20 o 15 años, ya que no hay nada que impida un ejercicio legal de la libertad de expresión en España y por supuesto en Francia, Italia, Alemania, Inglaterra, etc.

Estuve leyendo algunas entrevistas tuyas y me llamó mucho la atención de cómo has cuestionado la forma del periodismo latinoamericano y que es muy diferente del anglosajón y lo has calificado alguna vez de hiperpolitizado. ¿A qué te referías con esto y cómo ves la evolución del periodismo latinoamericano en estos últimos años?

El periodismo latinoamericano ya es una generalización porque Buenos Aires tiene muy poco ver con otras áreas culturales de América Latina, así que sí habría que especificar. Pero sí es cierto que yo sostengo, en algún libro en un capítulo dedicado a ello, que el periodismo latinoamericano ha adquirido experiencias, aunque el periodismo anglosajón es el mejor que ha existido y existirá en el mundo occidental.       

¿Es decir que no crees en el periodismo militante?

El periodismo militante si es militante a favor de la democracia, claro que sí. Si es militante a favor de la libertad de expresión, claro que sí. Lo que no creo es en tomar partido. Entendámonos, hay partes en el periódico en los que se toman partido, por supuesto que sí, editoriales, artículos de fondo, artículos de opinión en los que las personas firman los artículos. Son responsables de lo que dicen y al lector le gustará más o menos. De lo que hablo cuando rechazo el periodismo militante, es cuando me refiero al periodismo informativo. El mejor periodismo informativo es aquel que da al lector todos los elementos mejores, que representan mejor la subjetividad, evidentemente del periodista. El que lo escribe, el que hace el video el audio multimedia y lo que haga falta y repito lo que represente un determinado tipo de realidad y son los hechos los que hablan y no el periodista. Es que no es yo prefiero, yo quiero, es que yo creo que. No, a mí me da igual lo que tú prefieras, lo que creas, lo que tú quieras, lo que me interesa es lo que investigas, lo que sepas y lo que nos cuentas, lo que sepas de esa realidad. Estás respetando la libertad del lector de preferir o no preferir o de acompañarnos en ese viaje un poco más o un poco menos. No se trata de impedir, esto muchas veces se entiende mal o yo no me explico bien, o lo que sea, o todo al mismo tiempo.

"No, a mi me da igual lo que tu prefieras, lo que creas, lo que tú quieras, lo que me interesa es lo que investigas, lo que sepas y lo que nos cuentas, lo que sepas de esa realidad. Estas respetando la libertad del lector de preferir o no preferir o de acompañarnos en ese viaje un poco más o un poco menos".

No se trata de un periodismo neutro, para nada, de nada. Hablan los hechos, no el periodista. El periodista no prefiere nada, el periodista no prefiere ni a esos norteamericanos ni al revés. El periodista no prefiere palestinos o israelíes o al revés. Pero los hechos que descubre sobre ese tipo de realidad, sí que prefieren, sí que se decantan, sí que dan más razón a uno que a otros. Lo que el periodista tiene que actuar es sin el prejuicio o luchando contra el prejuicio de "yo prefiero esto o prefiero lo otro", "Yo voy a favor de los buenos"  o "Yo voy a favor de los buenos  porque no sé quiénes son los buenos". Sé quiénes son los malos, pero  los buenos no lo tengo tan claro. 

Evidentemente, tú eres un hombre de letras, de prensa, pero también tuiteas muchísimo. También usas las redes sociales…

Yo estoy haciendo las cosas que hago paro un rato. A Dios gracias, se me ocurren mejores o peores, media docena de tuits de golpe, en relación a lo que estoy escribiendo ese momento. Probablemente hago esos tuits y la reacción, pues, es una información que recibo sobre qué eco puede tener. Qué interesa más, qué interesa menos.

Estoy escribiendo un libro sobre el periodismo y muchísimos de los tuits de periodismo que hago de política general son simplemente informativos o lo que está sucediendo en el mundo, siempre con base en grandes periódicos. No a cualquier cosa que uno vea por ahí en Internet y repito los tuits que tienen que ver con periodismo o con el libro que estoy, más o menos, escribiendo. Digo más o menos porque lo interrumpo durante dos meses porque tengo otras cosas que hacer, etc. 

Muchos piensan que este fenómeno de las redes sociales de alguna forma hace que los ciudadanos se conviertan en periodistas y que la figura del editor, incluso, desaparezca. 

Esa es una estupidez mayúscula. Nadie se convierte en periodista porque meta el dedito en las redes sociales y tiene todo el derecho de hacerlo, que lo haga todas las veces que quiera y que se comunique con quien quiera en las redes sociales, porque es igual de legítimo que el mejor periodismo existente, posiblemente existente en el mundo. Pero uno no se convierte en periodista porque mande su punto de vista u opiniones a las redes. Por supuesto que no. 

El periodismo es una profesión que se adquiere con los años, no solamente con el estudio sino mucho más, incluso, con los años. Está muy de moda atacar a los periodistas últimamente, pues muy bien el lector tiene todo el derecho del mundo. El lector tiene siempre la razón. Discutir con el lector es una de las tonterías más grandes que se pueden hacer. 

"Nadie se convierte en periodista porque meta el dedito en las redes sociales y tiene todo el derecho de hacerlo, que lo haga todas las veces que quiera y que se comunique con quien quiera en las redes sociales, porque es igual de legítimo que el mejor periodismo existente, posiblemente existente en el mundo. Pero uno no se convierte en periodista porque mande su punto de vista u opiniones a las redes. Por supuesto que no".

Si el lector te dice que no le gusta tu periódico, no le gusta tu periódico. La culpa no es del lector, la culpa es tuya, la culpa es de la profesionalidad, de la profesión de los periodistas. Reconozco la legitimidad absoluta de la participación y presencia  en las redes sociales, pero que me cuenten que alguien por meter el dedito ahí se convierte en periodista, me da risa. 

¿Cómo ves este fenómeno de las filtraciones masivas, los WikiLeaks, esta forma de procesar millones de documentos por equipos periodísticos que cooperan en todo el planeta?

Vale la pena, se tiene que hacer. El periódico tiene una dirección, tiene un equipo  directivo y juzga si el material que aflora a través de esas filtraciones, por otra parte siempre interesadas, sí merece un procesamiento mayor, menor, etc, eso es algo que decidirá cada periódico, el periódico tiene la obligación de permanecer atento a ello. Una de las cosas que, "el nuevo periodismo"  hace es la de estar pendiente de las redes sociales permanentemente. Eso es de las cosas nuevas de las redacciones contemporáneas. Hay que estar pendiente permanentemente, las 24 horas del día de lo que se encuentra en las redes sociales. Pero no para vincularlo de una forma indiscriminada sino para ver qué se hace con ello, si se investiga, si se filtra, si se completa, si se procesa. Cada caso será cada caso y exigirá la intervención intelectual por parte del periodismo. 

¿Cómo ha cambiado las dinámicas, la forma de hacer periodismo, en la época actual con las redes sociales y demás? ¿ Y también qué peligros enfrenta el periodista con este tipo de información que es tan vasta?

Algo ya he contestado en la respuesta anterior. Yo quiero decir dos cosas sobre eso, con la mayor claridad posible. Una si el Internet no sirve para tocar al ser humano, estamos perdidos. Internet es para saber a qué seres humanos hemos de tocar y de qué manera. Qué cosas se vuelve a preguntar, qué cosas hemos de saber para hacer buena información, qué datos incorporaremos a la historia, por supuesto que sí. Repito lo que he dicho, el lector siempre tiene razón. Por lo tanto, si se conforma con la comunicación, pues es defecto nuestro, es defecto de la profesión. Pero sí que hay una pugna de facto entre comunicación e información. Hay muchísima más comunicación que información. Se amplía más el volumen de la comunicación que es la información. Y los periodistas y el periodismo que sigue siendo de todas maneras el mismo, la técnica cambia claro que cambia, se amplían los resortes, los instrumentos, la mecánica de cómo conseguimos las cosas, pero el objetivo sigue siendo el mismo. 

Cuando a mí me han pedido que intentara definir qué es eso del periodismo, es verdad que son respuestas que corresponden a la parte antigua, a la parte tradicional, pero que son perfectamente utilizables ahora. Digo que el periodismo es una técnica que antes utilizaba exclusivamente la palabra, una técnica cultural, que ahora  emplea el video, el multimedia, las redes sociales, muchísimas cosas. Pero que es una técnica para explicar al mayor número posible de lectores  por qué pasan las cosas que pasan. Y eso es igual con digital que sin  digital. Por qué pasan las cosas que pasan. No qué cosas pasan, un poco más que eso. Por qué pasan las cosas que pasan, lo que incluye, evidentemente, qué cosas pasan. Ese sigue siendo el objetivo del periodismo hoy, exactamente igual que hace cien años. Evidentemente, los medios, los instrumentos con los que aspiramos llevar  a cabo, esa terrible y dificilísima labor han cambiado para bien y se han ampliado considerablemente. 

 ¿Te imaginas un mundo sin periódicos o sin libros? 

 Hay quien dice que eso va a ocurrir, yo no me atrevo a tomar posición. A fines del siglo pasado ya había en Estados Unidos quienes afirmaban que el 2015 o 2020 no habría diarios en el mundo. Diarios de papel, diarios impresos por supuesto. Bueno eso no ha ocurrido, no ha ocurrido. El hecho de que no haya ocurrido no es porque las cosas vayan bien, las cosas no van bien desde ningún punto de vista. Luchamos para sobrevivir y sí, eso se nota un poco menos en América Latina que en Europa y Estados Unidos.

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