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5 de Octubre del 2021
Historias
Lectura: 33 minutos
5 de Octubre del 2021
Redacción Plan V
Ministra de Salud: si hacemos bien las cosas, en diciembre podemos llegar a la inmunidad colectiva
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El ministerio ha estado literalmente destrozado, con unas finanzas muy mal llevadas, desfinanciado, sin planes, sin objetivos. Estamos ordenando el ministerio casa adentro, dice la ministra de Salud, Ximena Garzón. Foto: Cortesía Ministerio de Salud

 

Ximena Garzón es optimista sobre lo que ha hecho el MSP y lo que debe hacer en la lucha contra la pandemia. Anuncia que para diciembre podemos llegar a la inmunidad de rebaño. Hay vacunas suficientes, unas 33 millones de dosis y se prepara una nueva campaña de refuerzo para el 2022. La ministra denuncia también que el gobierno anterior dejó desfinanciados los planes de vacunación general para niños de 0 a 5 años y que el ministerio no fumigó contra el dengue en los últimos cinco años.


Cuando usted llegó al ministerio ¿cuál fue la situación que encontró y cuáles fueron las decisiones que cambiaron de que en mayo de este año el país era una cosa, y en septiembre es otra radicalmente mejor?

Lo primero que nosotros sabíamos es que no había un plan de vacunación, no había tampoco vacunas disponibles. El presidente de la República, conociendo la realidad del país solicitó al vicepresidente que organice un equipo, el cual fue el liderado por mí, para desarrollar un plan de vacunación estratégico, que al principio fue realizado por varias personas de diferentes especialidades. Cuando ya fuimos parte del gobierno integramos especialistas en vacunología y epidemiología. Al mismo tiempo el presidente empezó a hacer lo que ustedes conocen como la “diplomacia de las vacunas”. Él mismo levantó el teléfono, llamaba a presidentes y a embajadores para conseguir lo más importante, que eran las vacunas. Nosotros simultáneamente desarrollábamos el plan de vacunación, en el cual tuvimos aportes, por ejemplo, de las Fuerzas Armadas; integramos a varios actores como las empresas privadas y las universidades, porque sabíamos que solos no lo íbamos a lograr. Estábamos desarrollando el plan de vacunación más grande que había visto la historia del país, el movimiento social más grande que ha visto el país, con una meta enorme de poder vacunar a nueve millones de personas en cien días. Sabíamos de la potencialidad que teníamos en el ministerio de Salud Pública, pero igual, cuando entramos tuvimos que determinar lo que nos hacía falta, como: cadena de frío, personal, equipo de tecnología y demás y plataformas informáticas. Todo eso nosotros lo desarrollamos en un corto periodo, además con lo que veníamos trabajando antes de entrar al ministerio y que nos permitió tener este este logro magnífico.

La última información que dejó el gobierno anterior fue que habían comprado 18 millones de vacunas y resulta muy extraño que después se diga que estas vacunas no habían o no estaban concretadas.

Se habían dado acercamientos con el mecanismo Covax por parte del gobierno anterior. También acercamientos con Pfizer y AstraZeneca, ya habían contratos pero el problema es que esas vacunas iban a llegar poquito a poquito hasta finales de año. Entonces no habían suficientes vacunas disponibles. Las vacunas que fueron negociadas llegaban a cuentagotas e incluso se había hecho un acercamiento con Sinovac, pero la cantidad de vacunas no era suficiente. Lo que nosotros hicimos apenas llegamos al gobierno, y justamente con los acercamientos que hizo el presidente con el gobierno de China, fue concretar la compra de las vacunas y se negoció un número mucho mayor de vacunas de Sinovac. Nosotros al principio hicimos un acercamiento con el gobierno chino para comprar 9 millones y al final terminamos comprando 13 millones de vacunas.

La última actualización del vacunómetro es de 9 millones 918 mil 613 vacunados totales ¿cuál es la meta del gobierno sobre la vacunación total en el país?, porque la población casi alcanza los 18 millones de personas. ¿Cuánto ha costado este proceso de vacunación?

Nuestra meta es llegar a vacunar al 85% de la población total. Ese es el porcentaje que tenemos que llegar a cubrir para alcanzar la inmunidad comunitaria. Ustedes han visto que existen brotes en otros países. Incluso las noticias que nos han llegado de EE.UU. en estos últimos días son bastante preocupantes y nosotros no queremos que nos pase esto. Tenemos que aprovechar que tenemos la cantidad de vacunas suficientes hasta el fin de año, y aunque ya estamos vacunando a la población menor de 12 años, a partir de mediados de octubre vamos a empezar con la población de 11 años hacia abajo hasta los 5 años y tenemos suficiente cantidad de vacunas para hacerlo. Lo que pasó en los EE.UU. es que la población que no está vacunada, entre ellos los niños, está empezando a contagiarse de estas variantes importantes como la Delta, y esto va a producir un retroceso en la reactivación económica y social de muchos países. Nosotros no queremos que pase eso con el Ecuador; tenemos la cantidad de vacuna suficiente y lo que necesitamos es que la población también se comprometa, que sea responsable, que las personas que aún no han recibido su primera dosis vayan y se la pongan, aquellos que por alguna razón no cumplieron con el esquema de la segunda dosis no importa, vayan y reciban su segunda dosis y que los padres de familia que puedan llevar a sus niños a los centros de salud que los lleven, niños que todavía no están en clases presencialmente.


En Ecuador se cumple el proceso de vacunación en adolescentes y desde el 15 de octubre arranca la campaña para menores de 11 años.

enemos la cantidad de vacuna suficiente y lo que necesitamos es que la población también se comprometa, que sea responsable, que las personas que aún no han recibido su primera dosis vayan y se la pongan.

Nosotros hemos coordinado con el ministerio de Educación, mandamos brigadas de los centros educativos para que vacunen en los niños, pero hay niños que no están yendo todavía a clases, entonces los padres pueden ir a cualquier centro de salud del ministerio de Salud Pública para que sus niños reciban sus dosis de vacunas; entonces también necesitamos esta corresponsabilidad ciudadana.

Solamente en vacunas hemos gastado 320 millones de dólares. Eso nos ha permitido tener aproximadamente 33 millones de vacunas disponibles para cubrir a más del 85% de la población. Pero a eso hay que sumar los costos de los insumos, de las jeringuillas y de todos los equipos para descartar los desechos contaminados y equipos de protección personal; también los equipos de información, las tablets, las laptos que se utilizaron, el internet; todo lo que implica la logística del traslado del personal a las zonas más remotas del Ecuador. También podríamos tomar en cuenta a las Fuerzas Armadas, habría que preguntarse cuánto gastó la Cruz Roja Ecuatoriana…

Usted recibió ministerio de salud que estaba absolutamente desprestigiado, que había sido objeto de varias denuncias. Es, evidentemente, un sistema de salud pública complicado, con escasez, sin dinero inclusive para las vacunas de niños de 0 a 5 años. ¿Cómo cambio esto? ¿Cómo reaccionó un ministerio en esas condiciones frente a este proceso?

Lo que nosotros decidimos fue entrar con personal nuevo el ministerio de Salud Pública. Prácticamente todos los directores hacia arriba han sido cambiados. Entramos con el deseo de poner en orden las finanzas del ministerio. Nos hemos encontrado con varias situaciones irregulares ahí adentro y, por supuesto, ordenando las finanzas con nuestro magnífico equipo de administrativos y financieros hemos podido comprar las vacunas del cuadro regular y empezar a vacunar a la población. Es realmente inconcebible que durante tanto tiempo la salud haya estado tan descuidada: cinco años sin fumigar, sin controlar los vectores para evitar las enfermedades que se transmiten por mosquitos como el dengue la malaria

Pero esto estaba presupuestado, se supone que había el dinero.

Eso tenemos que poner en manos de la Fiscalía. De hecho, estamos solicitando que la Contraloría ingrese a investigar de todos estos procesos, que han sido por tanto años descuidados. No había plata para las vacunas del cuadro regular, desarmaron el sistema de vacunación regular. Por eso es que recibimos donaciones e hicimos adquisiciones apenas llegamos. Nos tardamos un poco para poder alcanzar a la población pero desde el lunes 4 de octubre empezamos a vacunar con todas las vacunas del cuadro regular, en todas las coordinaciones zonales, para volver al plan de vacunación.

Usted firmó un convenio el Comité Empresarial Ecuatoriano ¿qué en concreto hizo la empresa privada en el plan 9/100?

Nosotros nos reunimos varias veces con el Comité Empresarial. Felipe Ribadeneira se portó extraordinariamente bien, Veronica Sevilla también. Muy abiertos, siempre muy deseosos de ayudar en lo que podían. Hemos recibido varias donaciones de parte de ellos, por ejemplo jeringuillas. También se organizaron los puntos de vacunación por parte de, por ejemplo, las floricultoras. Recibimos un retroalimentación de cómo estaban funcionando sus puntos de vacunación, que cubrían no solamente a los trabajadores dentro de las empresas sino también a sus familias y a las zonas aledañas. Tuvimos muchas conversaciones ellos, nos daban sugerencias y nosotros siempre estábamos abiertos a lo que la empresa privada quería brindar. Nos ayudaron también con cadena de frío para poder guardar las vacunas; nos prestaron ultra congeladores y un empresario importante del país mandó a modificar un cuarto frío gigante de como 30 metros cúbicos para poder guardar las vacunas que nos iban a dornar. Nos donaron termos, pusieron personal … por eso llegaron a vacunar a un millón y medio de personas. Lo mismo pasó con las universidades. Este fue un esfuerzo realmente de todos.

¿Cuáles son las lecciones que dejó esta colaboración con empresas privadas, universidades, iglesias..?

Nosotros ahora sabemos la importancia que tiene el estar abierto a las sugerencias, ayudas y apoyos de la empresa privada. No tenemos ningún tipo de egoísmo ni económico ni tampoco ganas de figurar. Solos queremos que todos trabajemos por un objetivo claro, eso es lo importante. Pensamos que hay muchos muchos objetivos que tenemos como ministerio de Salud Pública, como gobierno, y en eso el presidente de la República ha sido extremadamente claro que, para nosotros, siempre es posible tener objetivos conjuntos, por ejemplo en el reabastecimiento a los hospitales. Queremos que la empresa privada se sume por el bien del país, por el bien de la ciudadanía, que nos reflejemos en lo que pasó con el plan de vacunación en el que se demostró que cuando todos luchamos por un mismo objetivo, sin egoísmos, por el bienestar de todos de todos los ecuatorianos, podemos lograr las cosas. De eso se trata: la salud pública es fundamental, una comunidad sana es una comunidad productiva. Todos vivimos en nuestro país y con esta pandemia se ha demostrado que lo más importante es la salud pública. Entonces confiamos en que en todos estos grandes objetivos que tenemos como gobierno y ministerio podamos unirnos.

Foto: Luis Argüello. PlanV

solamente en vacunas hemos gastado 320 millones de dólares. eso nos ha permitido tener aproximadamente 33 millones de vacunas disponibles para cubrir a más del 85% de la población.

¿Qué perspectiva tiene el ministerio sobre la tercera dosis? ¿Más o menos de cuánto dinero estamos hablando y cómo van los diálogos para establecer en Ecuador una planta o varias de producción o de envasado de vacunas?

Primero que nada ustedes tienen que estar seguros que nosotros tenemos suficientes vacunas como para cubrir, incluso en los grupos vulnerables si es que lo requieren. Hemos ya planificado la vacunación del personal de salud que recibió sus primeras dosis en enero. Ellos recibirán el refuerzo tal vez en diciembre y también las personas a partir de los 65 años, sobre todo aquellos que tienen enfermedades agravantes. Hemos también analizado la posibilidad de dar una dosis de refuerzo a aquellas personas que tienen un sistema inmunológico afectado. Eso se está planificando. Tenemos suficientes dosis como para cubrir, y entre diciembre y enero empezaríamos con esa esa parte de la vacunación. Hasta entonces ya esperamos cumplir con el 85% de la población vacunada. Seguimos en la planificación no solamente para adquirir las vacunas que se necesiten el próximo año, habrá que ver con las farmacéuticas si estas nuevas vacunas tienen las especificaciones contra las nuevas variantes. Pero seguimos trabajando también para desarrollar nuestra propia planta de vacunas. Hemos hecho acercamientos con las farmacéuticas internacionales para la implementación de una planta de vacunas en el Ecuador y obviamente con el Instituto Nacional de Salud Pública, INSP. Al mismo tiempo nuestro presidente ha hecho contacto con China y Rusia, para ver la posibilidad de que una de estas vacunas se elaboren en el país. Estamos desarrollando el plan para presentar al presidente sobre cuál es la mejor opción. No es una cosa fácil. Esperemos que a finales del próximo año ya tengamos nuestra planta de vacunas.

Ministra ¿cuáles son los argumentos científicos para determinar qué tipo de vacunas se pone en qué edad y cuántas dosis cuando se trata de niños menores de 12 años?

Como ministerio nosotros recogemos evidencia científica a escala internacional. Es una ventaja que haya países que empezaron con la pandemia antes que el Ecuador. En estos países se hacen estudios epidemiológicos a nivel comunitario y se va determinando cuál es la eficacia en poblaciones de diferentes de edades. Esta es una enfermedad emergente, así la llamamos. Apareció de golpe, nadie la conocía; es algo nuevo y las vacunas también son nuevas; se van aplicando a las poblaciones y se ve cómo van reaccionando inmunológicamente. Con pruebas de inmunidad se determina cómo van desarrollando las inmunoglobulinas en los ciudadanos de diferentes países. Eso se va recolectando en evidencia científica que se publica. No sólo en el Ecuador recolectamos esa información. Estamos todo el tiempo recibiendo evidencia tanto de las farmacéuticas como de otros países y hacemos un análisis de esa evidencia para determinar tanto la eficacia como la seguridad de las vacunas en diferentes rangos de edad. Por eso es que nosotros al principio habíamos determinado que la vacuna segura para la población de menos de 12 años era sinovac, porque tuvimos suficiente evidencia científica tanto de China como de Chile de que en niños a partir de los 6 años de edad les estaba viendo bien con esta vacuna; es segura y produce suficientes anticuerpos. Luego recibimos la información de parte de Pfizer de que la población a partir de los 5 años también puede recibir su vacuna, pero con una dosis que es la tercera parte de la que se aplica en un adulto. Toda esta información la evaluamos. Tenemos un muy buen equipo en el ministerio de Salud, formado por vacunólogos, por epidemiólogos e investigadores que están recolectando todo el tiempo información. Yo también recolecto información y la analizamos y la ponemos en consideración de nuestro Comité de Asesoría Epidemiológica para la Vacunación que es el CAPI y para que ellos determinen cuál es la seguridad y cómo debieran ponerse estas vacunas, en qué dosis, en cuáles rangos de edad. Antes de tomar una decisión tenemos bastante cuidado y minuciosidad, analizando la información, para inocular a nuestra población.

cuando ya tengamos toda la información científica, la analizaremos y podremos determinar si es que es necesaria una tercera dosis o aún no o cuándo tiene que ser aplicada

¿En el Ecuador también se investiga sobre este tema?

Sí, estamos realizando un estudio de cero prevalencia poblacional para determinar, después de un porcentaje grande de la población se ha vacunado, cómo se está desarrollando la inmunidad colectiva en la población. Para esto tomamos muestras aleatorias de diferentes estratos de edad poblacional, para determinar cómo están sus niveles de inmunoglobulinas. Hemos integrado al ministerio de Salud a un excelente estadístico que nos ayuda a hacer estos análisis y también un geoestadístico, que junto con nuestro equipo de georreferenciación nos ayuda a alimentar los datos. Podemos determinar, por ejemplo, cómo está la inmunidad en un cantón específico, en una parroquia o en una provincia país; a saber cómo están los contagios, el porcentaje de ocupación hospitalaria, de unidades de cuidados intensivos, si es que hay brotes y la positividad para para las variantes de interés. Esto nos permite tomar decisiones para movilizar nuestro equipo de epidemiología para controlar brotes. Por supuesto, cuando ya tengamos toda la información, la analizaremos y podremos determinar si es que es necesaria una tercera dosis o aún no o cuándo tiene que ser aplicada, para no desperdiciar tampoco recursos poniendo una tercera vacuna en personas que todavía tienen inmunoglobulinas suficientes para evitar la enfermedad. Nos está yendo bastante bien en eso; a ustedes les sorprenderá que en nuestro país, pese a haber tenido desde tiempo la variante Delta nos ha ido muy bien; hemos tenido brotes pequeños en el país y sin embargo no se nos ha ido de las manos.

De lo que se nos dice ¿no va a ser para toda la población, sino únicamente para las personas que tienen enfermedades catastróficas o que tienen situaciones de riesgo, por ejemplo cáncer o el VIH?

Hay que ser muy claros: todos nosotros vamos a tener que recibir un refuerzo anual, eso ya es innegable, ya se ha predicho por parte de los científicos a escala mundial. Esta va a ser una vacuna estacionaria, como se hace con la influenza. Todas las personas van a tener que vacunarse anualmente contra el coronavirus. Eso vendrá, más o menos para la mayoría de nosotros —que nos vacunamos entre marzo y agosto de este año— en el mismo periodo del próximo año cuando tengamos que ponernos la siguiente dosis.

¿Qué pasa con quienes ya se contagiaron con el coronavirus?

Tendremos que tomar en cuenta que mucha de nuestra población ya sufrió de covid. Sobre todo la Costa tiene un nivel inmunitario natural que ha sido ganado por el contagio que ellos tuvieron. Sin embargo, no sabemos cuánto tiempo va a durar esa inmunidad natural adquirida. Las personas que tuvieron covid ahora se sienten protegidas, porque pueden estar en contacto con otras personas y no se han contagiado. Pero deben tener en cuenta que no sabemos cuánto tiempo les dure esa inmunidad. A escala mundial se ha determinado que cuando una persona se contagia, la inmunidad dura aproximadamente entre 6 y 8 meses. Por eso es que nosotros solicitamos a las personas que han tenido covid que a los seis meses se pongan una sola vacuna, puede ser de Cansino, por ejempo, y con eso suben su inmunidad y van a tener un año de protección. Pero si es que no se protegen, si es que no se vacunan, posiblemente se pueden contagiar. Con la cantidad de vacunas que tenemos al momento, que son suficientes, vamos a dar prioridad a los trabajadores de la salud que recibieron sus dosis completas en enero y también vamos a cubrir a las personas de tercera edad y sobre todo aquellas que tienen enfermedades agravantes.

Todas las personas van a tener que vacunarse anualmente contra el coronavirus. Eso vendrá, más o menos para la mayoría de nosotros —que nos vacunamos entre marzo y agosto de este año— en el mismo periodo del próximo año cuando tengamos que ponernos la siguiente dosis.

¿Es posible decir que hemos derrotado al virus, o al menos que hemos pasado esta emergencia? ¿Cuáles son las provincias que están más avanzadas y dónde falta poner más énfasis?

Hay que tener en cuenta que esta es una enfermedad de la cual no sabemos su comportamiento, hasta que ya vemos en otros países lo que está pasando. Ahora estamos muy bien en el Ecuador: hemos controlado los brotes, la curva epidemiológica nos indica que prácticamente ya no existen casos a escala nacional, que el exceso de mortalidad está prácticamente al mismo nivel pre pandemia… Sin embargo, no podemos decir que hemos vencido a la enfermedad. Hemos visto segundas olas en otros países, en los cuales el virus ha tenido más o menos con un comportamiento similar; claro que no han tenido tampoco la cantidad de personas vacunadas que nosotros tenemos en nuestro país, pero se han relajado: dejan de utilizar la mascarilla, empiezan a hacer reuniones de muchísimas personas, no tienen cuidado en el lavado de manos y hemos visto rebrotes. Nuestro país no tiene una condición económica para soportar un rebrote y eso todos lo tenemos que tener en cuenta. Esa es la responsabilidad de toda la ciudadanía, no solamente del gobierno o del ministerio de Salud Pública, es de todos los ciudadanos. Por eso es que es importante si es que se han vacunado que sigan con las medidas de bioseguridad, utilizar las mascarillas y evitar las reuniones masivas. Así es como pasó el brote en Galápagos, pese a que teníamos casi el cien por ciento de la población vacunada mayor de los 16 años hubo un pequeño brote de Delta en una discoteca. Entonces sabemos que esos son lugares donde se pueden contagiar las personas, así que hay que tener muchísimo cuidado. Acuérdense que también vienen extranjeros que pueden importar nuevas variantes; incluso aquí en el mismo país en zonas donde hay mucho contagio pueden aparecer nuevas variantes. No podemos bajar la guardia.

¿Cuáles son las provincias que más se han vacunado y en cuáles hay que poner énfasis en la vacunación?

Pichincha ha llegado al 90 prácticamente de la población de 12 años para arriba; está bastante bien. Loja, por supuesto, por eso es que también les dimos un reconocimiento, han hecho un extraordinario trabajo. El Oro es increíble, cómo fue aumentando su vacunación después de lo que tuvo el brote, algo extraordinario. Hay provincias que sí nos preocupan, Guayas, por ejemplo, está bajo el 70 por ciento de la población vacunada. Hemos hablado con la coordinación zonal 8, hemos hablado con el gobernador para estimular la vacunación. Hay zonas también en el oriente ecuatoriano, lugares de Morona Santiago y Pastaza a donde no es fácil llegar, pero estamos haciendo un trabajo en conjunto con las Fuerzas Armadas que, como siempre, han sido de tanta importancia para la implementación del Plan Fénix y para la cobertura de vacunación de estas zonas rurales. Bueno, estamos mejorando de a poquito; tenemos la cooperación de los líderes comunitarios y sabemos que lo vamos a lograr, pero no podemos descuidarnos ni confiarnos. Hemos mejorado muchísimo en niveles epidemiológicos de control de la pandemia, pero no podemos decir todavía que la batalla está ganada.

El ministerio de salud y en general la salud pública ecuatoriana se enfocaron en el tema de la pandemia, lo cual significó el descuido de otras enfermedades, por ejemplo los pacientes oncológicos o con VIH, a los que les dijeron que vuelvan nomás el próximo año. Usted ha señalado tampoco se dio la fumigación y otros aspectos claves para mantener o para controlar enfermedades ¿Cómo retomar estos procesos y cuáles serán sus prioridades?

Hay otras enfermedades y las necesidades sanitarias son mayores que simplemente la atención de salud. Sabíamos que había falta de medicamentos antirretrovirales y lo que hicimos fue hacer una adquisición por medio de la OPS. Eso fue en junio. Sin embargo, hay medicamentos que todavía no han podido ser adquiridos, no solamente por falta de recursos sino también por falta de ofertas por parte de las farmacéuticas. Hicimos una declaración de emergencia focalizada, justamente para poder comprar estos fármacos oncológicos, también para enfermedades autoinmunes que sabemos que no han recibido medicación por mucho tiempo, para los trasplantados. Hemos podido comprar algunos y ya fueron entregados a los hospitales del país, sobre todo los medicamentos oncológicos y también para trasplantes. Sin embargo faltan algunos medicamentos. Hemos solicitado a las farmacéuticas que ingresen a la página del ministerio de Salud, que vean en el link que nosotros hemos puesto, y qué tipo de fármacos pueden todavía ellos proveer, para nosotros poder adquirir directamente a estas farmacéuticas los fármacos y distribuir a nuestros hospitales y unidades de salud. Sin embargo, si es que no logramos obtener, por precio o por cantidad, los suficientes medicamentos vamos a hacer una compra internacional, porque no podemos dejar a nuestros pacientes descubiertos. Tenemos ese compromiso adquirir los medicamentos que aún faltan para poder dar el tratamiento a los pacientes que han sido descuidados por tanto tiempo. 

Tenemos el compromiso adquirir los medicamentos que aún faltan para poder dar el tratamiento a los pacientes que han sido descuidados por tanto tiempo. si es que las farmacéticas del país no los proveen haremos una compra internacional directa.

¿Qué enseñanzas ha dejado la pandemia al sistema de salud pública del Ecuador y cuál cree usted que son los grandes desafíos? 

Uno de los planes que tenemos es unificar las historias clínicas, hacerlas digitales y no solamente en las unidades del ministerio de Salud sino también de toda la red integral de salud, de forma que si un paciente se hace entender en el IESS y en la siguiente vez, por equis razón, se hace entender en el ministerio de Salud, el médico pueda tener esa información disponible y emitir la receta electrónica, que nos va a permitir determinar qué fármaco se le dio, en qué cantidad se le dio, hacer los descargos adecuados para llevar un carnet digital de esas recetas. Y que no pase lo que está pasando ahora con las medicinas en el país para lograr la trazabilidad de las recetas. Es todo un plan que estamos haciendo, una intervención que se está desarrollando a nivel del ministerio con personas especializadas en este tipo de herramientas informáticas, para poder sacarla a la brevedad posible y mejorar la calidad de atención. Pero además, nos hemos dado cuenta que es necesario tener un plan integral de salud pública. En todas las leyes y normas y en todas las decisiones que se tomen en varios ministerios tiene que estar considerada la salud pública. Estamos trabajando en un plan decenal de salud, que no solamente pertenece al ministerio Salud, sino que integra varios ministerios e instituciones para poder brindar una mejor calidad de vida a los ecuatorianos. Esto nos ha enseñado la pandemia, que sin salud no se puede hacer nada, que la economía de un país depende de la salud de ese país, por lo tanto estas consideraciones de salud pública se tienen que tener en cuenta en las decisiones. Trabajaremos de la mano con el ministerio de Educación, con el ministerio del Ambiente, con el MIES por supuesto, con el ministerio del Trabajo… Este es un gran plan de salud, que va a marcar historia; es el inicio de una nueva salud pública en el país y esperemos que seamos ejemplo en Sudamérica. Esos son los retos que nosotros tenemos, no solamente el de reestructurar un ministerio de Salud.

El ministerio ha estado literalmente destrozado, con unas finanzas muy mal llevadas, desfinanciado, sin planes, sin objetivos. Estamos ordenando el ministerio casa adentro, pero también hemos trabajado no solamente en el plan de vacunación sino en otros planes para mejorar la calidad de la salud de la ciudadanía. Yo espero que poco a poco, con la implementación de este nuevo el plan de salud pública, ustedes puedan —porque es un plan que va a tener indicadores estadísticos— hacer un seguimiento de mediano y largo plazo de cómo se van implementando estas políticas de salud y las decisiones que se tomen en el país.

¿Cuánto tiempo cree usted que vamos a tener que estar pendientes de las medidas sanitarias y de los cuidados, así como de estas campañas de vacunación? ¿Cuánto tiempo estima que podrá durar la pandemia, un par de años más tal vez?

Habría que ver cómo cómo va la tendencia a escala mundial. Si somos muy cuidadosos en el uso de la mascarilla, en la distancia social, en mantener los espacios bien ventilados, en lavarnos las manos, limpiar las superficies, posiblemente vamos a llegar a una relativa normalidad. De hecho ya la estamos viviendo gracias al plan de vacunación. Estamos reactivandonos social y económicamente, ya vemos más gente que hace ejercicio, hemos podido reactivar de a poco los partidos de fútbol y vamos a reactivar también las obras de teatro, obviamente con unos foros restringidos. Pero de nosotros también depende vacunarnos, continuar con la vacunación, depende también cuidarnos para tener la economía activa, para mantenerlos también socialmente activos, para poder regresar a clases en las universidades, en las escuelas. Depende también de que la ciudadanía colabore, si no nuestro país no va a poder reactivarse económicamente. Las secuelas de esta pandemia pueden ser muy graves, no va a ser fácil y si no ponemos el hombro muy difícilmente vamos a salir pronto de esta situación. Por ahora estamos bien, pero debemos trabajar para que en diciembre estemos mucho mejor.

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