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17 de Noviembre del 2019
Historias
Lectura: 18 minutos
17 de Noviembre del 2019
Fermín Vaca Santacruz
"Nayib Bukele no es un presidente que solo vende humo, pero lo utiliza muy bien": José Luis Sanz
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Foto: El Faro

José Luis Sanz,  periodista de origen español, es el director de El Faro de San Salvador. 

 

El director del portal salvadoreño El Faro analiza el fenómeno político de Nayib Bukele en ese país, así como las perspectivas de las comisiones internacionales anticorrupción como las establecidas en Honduras, Guatemala y El Salvador y que no acaba de cuajar en el Ecuador de Lenin Moreno.

El Faro es un medio digital establecido en San Salvador, la capital salvadoreña. Se trata de uno de los primeros medios digitales de la región, y es considerado como un modelo exitoso en cuanto a sustentabilidad y financiamiento. Su influencia en su país y en la región se basa no solamente en su esquema económico, sino también en su calidad periodística.

Los periodistas de este medio han investigado y publicado sobre temas relacionados con emigración, violencia, pandillas y sobre las consecuencias del conflicto armado en El Salvador, un país centroamericano de 21 041 km² (es un poco más grande que la provincia de Manabí)  que cuenta con una población (2015) de 7 329 015 habitantes.

Varios reportajes de El Faro han llamado la atención de la comunidad periodística de la región. Entre ellos, "La revolución de las ovejas" que analiza la convivencia de evangélicos y pandillas, o  "De migrantes a refugiados: el nuevo drama centroamericano", que retrata a la gran corriente migratoria de salvadoreños como consecuencia de la pobreza y la violencia en su país. 

Otros temas que ha tratado El Faro tienen relación con la Mara Salvatrucha, el crimen de monseñor Romero (un obispo católico asesinado en el conflicto que es un símbolo en el país) y sobre todo con la gran importancia que la emigración, sobre todo hacia Estados Unidos, tiene para la sociedad salvadoreña.

Con frecuencia, se menciona el caso de El Faro como un modelo exitoso de financiamiento, aunque el grueso de sus recursos proviene de cooperación internacional. Según su página web, "El Faro actualmente financia sus operaciones anuales por cuatro vías: Proyectos con agencias de cooperación internacional (63%), venta de publicidad y patrocinios (18%), organización de talleres y eventos (12%) regalías por libros, películas documentales o venta de contenido a otros medios para su republicación (3%) y aportes de su comunidad de lectores y lectoras, a través de una campaña anual de Excavación Ciudadana (4%)". Esta campaña de Excavación Ciudadana tiene al momento 200 integrantes, precisa el portal.

Durante sus primeros cinco años, los periodistas de El Faro trabajaron ad honorem. Actualmente los socios de la empresa que lo gestiona son el periodista Carlos Dada y el empresario Jorge Simán, así como el actual director, José Luis Sanz. 

Durante sus primeros cinco años, los periodistas de El Faro trabajaron ad honorem. Actualmente los socios de la empresa que lo gestiona son el periodista Carlos Dada y el empresario Jorge Simán, así como el actual director, José Luis Sanz.

Nayib Bukele, visto por El Faro

Pero dos nuevos temas han llamado la atención de El Faro. El uno, el ascenso al poder del nuevo presidente salvadoreño, el joven empresario Nayib Bukele, quien se ha autoproclamado "el presidente más cool del mundo", y el anuncio hecho por el presidente sobre la conformación de una Comisión Internacional anticorrupción auspiciada por la Organización de los Estados Americanos, un esquema tomado de Guatemala y que también el Gobierno de Lenin Moreno pretende instalar en el Ecuador, aunque el plazo legal para hacerlo caducó el 13 de noviembre en medio del silencio oficial. 

Conversamos  en Río de Jaineiro, Brasil, con el periodista de origen español José Luis Sanz, quien vive durante varios años en El Salvador, y que actualmente dirige el medio digital salvadoreño sobre ambos temas. 


El joven presidente de El Salvador ha iniciado una serie de reformas en la administración pública de su país. 

¿Cómo se percibe en El Salvador la gestión de Nayib Bukele, al que algunos consideran un presidente millenial que ha llegado al poder gracias a un uso innovador de la redes sociales?

Nayib Bukele es la concresión del desgaste de los dos partidos que han definido la posguerra en El Salvador. Desde los acuerdos de paz de 1992: Arena un partido de derecha clásico con un pasado ligado a la violencia en la guerra y a escuadrones de la muerte y el FMLN  que es la antigua guerrilla convertida en partido, han determinado los últimos casi treinta años de la historia del país. Arena gobernó los 20  primeros años de posguerra, mientras el FMLN gobernó de 2009 a 2019. Pero en los dos casos, la falta de renovación, la falta de compromiso democrático real de los dos partidos, que demostraron un compromiso con el juego democrático pero no con la democratización interna, ni con el espíritu de construcción de pluralismo y diálogo político, forzaron una polarización que ya no conectaba con la sociedad y terminaron por enfrentar acusaciones crecientes por corrupción. Eso les generó un desgaste brutal, que abrió la puerta para algo que parecía imposible hace solo diez años que es una tercera opción, y esa tercera opción se llama Nayib Bukele.

¿Cómo describiría a Bukele?

Es alguien que luego de dos periodos como alcalde, primero en un municipio muy pequeño y luego en la capital del país, San Salvador, fue primero militante del FMLN, pero luego se desligó del partido y forzó su propia expulsión para convertirse en alternativa. En ese sentido, la victoria de Nayib Bukele es un proceso muy natural, pues su victoria es la de un político mucho más sofisticado que el resto de los demás, pues conecta con la idea de superar un modelo que claramente estaba agotado.

"La victoria de Nayib Bukele es un proceso muy natural, pues su victoria es la de un político mucho más sofisticado que el resto de los demás, pues conecta con la idea de superar un modelo que claramente estaba agotado".

Para José Luis Sanz, aún es prematuro para analizar la gestión de Bukele.

¿En qué medida es un político más sofisticado que el resto de la clase política en El Salvador?

Es más sofisticado en sus formas, en su comunicación política. Él es publicista, su familia y sus hermanos tienen empresas de publicidad, y él desarrolla desde el principio un perfil de político aparentemente independiente, no atado sobre todo a los poderes de los partidos tradicionales. Eso no quiere decir que sea independiente de otros poderes, o que sus postulados sean especialmente nuevos, pero construyó una narrativa de joven incomprendido desde que estaba dentro del FMLN, con lo que vendió una imagen de desconexión con el pasado. Él se presenta como un presidente millenial, como el presidente que hace de la tecnología no solo una herramienta, sino una seña de identidad. Sus campañas, sus mensajes, su estrategia son mucho más elaboradas que las de los otros partidos, cuyos discursos estaban muy atados a los años 80. Se liberó de eso, y reivindicó su juventud y el voto joven, aunque no fue ese voto el que necesariamente le dio el triunfo. También se ha rodeado de gente joven y presentado un cambio generacional más que ideológico. 

¿Cómo empata esa visión sofisticada y diferente con el uso de las redes sociales y de la comunicación política por medio de los celulares?

Bukele ha convertido eso en parte de su narrativa, de que es un presidente que gana por medio de Facebook, lo cual en rigor no es totalmente cierto. No hay transparencia del financimiento de los partidos políticos en El Salvador y hay pocos estudios, pero  de ellos se concluye que su campaña fue de las que más gastó en publicidad y en propaganda electoral, sobre todo en medios tradicionales como la radio, que privilegió por sobre la televisión y a la prensa escrita. En esa medida, es más sofisticado, pues competía con un partido pequeño que no le era propio, así que generó la idea de que no hizo trabajo territorial, sino que solo desde las redes sociales había logrado una nueva comunicación. Esa idea la ha utilizado para confrontar con los medios de comunicación, también con medios digitales como El Faro, y con eso quiere hacer creer a la gente que hay un nuevo modelo comunicativo, más democrático y horizontal, llamado Twitter. Eso es una falacia, pero forma parte de su estrategia para posicionarlo en un supuesto otro plano de la política. Es algo que se ha intentado desde hace tiempo, una conexión directa con el pueblo, y él lo hace usando el teléfono, haciendo presencia en redes sociales, dando órdenes a sus ministros por Twitter, haciendo anuncios, publicando en Facebook live. Eso genera una apariencia de hipertecnificación. 

"Bukele se presenta como un presidente millenial, como el presidente que hace de la tecnología no solo una herramienta, sino una seña de identidad. Sus campañas, sus mensajes, su estrategia son mucho más elaboradas que las de los otros partidos, cuyos discursos estaban muy atados a los años 80".

¿Pero usted cree que eso realmente no pasó, que sí realizó un trabajo de campaña política como cualquier otro candidato? ¿Cómo construyó su electorado?

Lo venía construyendo desde hace mucho tiempo, ha hecho campaña como candidato a la presidencia desde hace ocho años desde un municipio muy pequeño. Tuvo mucha presencia en televisión, prensa escrita, y la estructura territorial del propio partido de izquierda que terminó trabajando para él cuando se presentó como una nueva figura de la izquierda. Sí es cierto que hace una utilización más calculada de la internet que el resto de políticos en El Salvador, pero es falso que solo con eso ha llegado a la presidencia o gobierna. Alrededor de él hay medios de comunicación de propaganda y desinformación, que posicionan sus agendas.

Ese uso de las redes sociales ya se verificó en la política norteamericana, y la usa con frecuencia Donald Trump, como también lo hizo Correa en Ecuador. 

Buena parte de las estrategias de Bukele se conectan con esas nuevas formas de comunicación política y de espacios digitales. Los ha hecho Trump, López Obrador, Bolsonaro o Correa en el Ecuador. Responde a un fenómeno global. Pero aunque cuestiona a los medios tradicionales, los medios en papel han virado su línea editorial a su favor, al igual que el mayor canal de televisión, que de estar ligado a la derecha ahora es el principal púlpito por el que desfilan los funcionarios del Gobierno de Bukele. 

¿Hay algún tipo de aparato de medios estatales en El Salvador que respondan directamente a la Presidencia, como ocurre en el Ecuador gracias a Rafael Correa?

Hay medios públicos pero no tienen peso ni penetración y por ello no son la principal herramienta de comunicación. Pero hay multitud de plataformas, de seudomedios, de inversiones de publicidad en redes sociales que hacen que aumente la presencia del discurso oficial. Hace pocos días la cuenta de la esposa de Bukele publicó una fotografía con su hija pequeña y al mismo tiempo se pautó publicidad, así que la imagen estaba promocionada. Es el uso de las redes sociales, pero no podemos creer que es orgánico. Nadie se convierte en influencer solo por su magnetismo personal, se necesita una inversión publicitaria también.

"El periodismo independiente en El Salvador deberá empeñarse en una fiscalización y un monitoreo importante, pues Bukele no ha se construido solo en base de su imagen, sino también de una noción muy clara de gestión y obra pública".

Entonces, este "presidente más cool del mundo" ¿es solo un producto del marketing digital?

Es una de las complejidades de una figura que en cinco meses de gobierno ha dado mucho que hablar. El periodismo independiente en El Salvador deberá empeñarse en una fiscalización y un monitoreo importante, pues Bukele no ha se construido solo en base de su imagen, sino también de una noción muy clara de gestión y obra pública. Cuando fue alcalde de Nuevo Cuscatlán construyó una extraordinaria biblioteca que convirtió en el símbolo de su gestión. En San Salvador redignificó el espacio público concurrido por las clases populares, construyó una idea de cambio urbano. Bukele no vende solo humo, pero lo utiliza muy bien. Su gestión ejecuta proyectos, su llegada ha coincido con la reducción de los homicidios en El Salvador, y hay perspectivas optimistas sobre la inseguridad. Está enviado señales positivas, mientras confronta y desacredita a los periodistas y desprecia a la oposición, cuestiona a los otros poderes y es un presidente que está enviado señales preocupantes sobre la institucionalidad democrática y el pluralismo. Ha enviado señales interesantes de audacia, tiene claro que El Salvador debe generar empleo e inversión, que ha habido políticas equivocadas. Hace falta una reforma fiscal, transparencia en la gestión pública, una política de seguridad. 

En Guatemala, Honduras y El Salvador se han anunciado comisiones de expertos internacionales contra la corrupción y la impunidad, un modelo que aún no logra replicar el Ecuador. ¿Cómo ve los resultados de esta iniciativa en Centroamérica?

En el caso de Guatemala y Honduras las comisiones generaron un impacto real. Sobre todo en el caso guatemalteco, si la CICIG no hubiera tenido resultados el gobierno Jimmy Morales y las élites económicas y militares no se habrían empeñado en expulsarla. La CICIG expuso en buena medida las estructuras de corrupción en Guatemala, con mucho respaldo de la sociedad civil y la ciudadanía de Guatemala. La CICIG pudo hacer una transformación mayor y por eso es un símbolo. En el caso de El Salvador ya se consideró hacerlo hace diez años con el primer gobierno del FMLN, pero creo que hubo miedo a que hubiera en el país una institución que no estuviera bajo el control del Ejecutivo y pudiera cuestionar al propio Ejecutivo, como sucedió en Guatemala. Bukele ofreció la Comisión contra la corrupción en su campaña y ha dicho que ya creó la Comisión, pero es falso, solo firmaron un acuerdo con la OEA para empezar un proceso de negociación del que salga una propuesta de estructura, pero la Comisión aún no existe. Está por verse si las Naciones Unidas también va a formar parte de la Comisión en El Salvador, siguiendo el modelo CICIG de Guatemala. En El Salvador hay que contrastar ese discurso de euforia y apariencias, porque aún no está claro si esa comisión será o no independiente del Ejecutivo. Sino es independiente se convertirá en una herramienta al servicio de Bukele. 

"En El Salvador hay que contrastar ese discurso de euforia y apariencias, porque aún no está claro si esa comisión será o no independiente del Ejecutivo. Sino es independiente se convertirá en una herramienta al servicio de Bukele".

Pero en el escenario que nos ha descrito de la política salvadoreña, ¿es plausible creer que el propio Bukele propicie el funcionamiento de una fiscalía extranjera, de un poder que no controle? ¿Qué pasa con las denuncias de corrupción en su contra?

Eso es lo que prometió. Creo que el periodismo debe evaluar si el presidente cumple su promesa, pues también ofreció un comisionado de transparencia nombrado desde la oposición. Bukele está dando señales de poco compromiso en pos de transparencia o institucionalidad. Debemos ver qué realidad va a haber bajo esas siglas con tanto pedigree.

Las investigaciones sobre Bukele quieren transparentar cómo financió su campaña, cuáles son sus vínculos y cómo toma sus decisiones. Se conoció que dinero de Albapetróleos de Venezuela habría llegado a Bukele y sus ministros y aún está por investigar sus compromisos al respecto. No ha transparentado su financimiento de campaña porque no da entrevistas. 

Esta entrevista fue realizada en Río de Jainero, Brasil, gracias al auspicio de S-OIL. 

 

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