Back to top
22 de Junio del 2018
Historias
Lectura: 21 minutos
22 de Junio del 2018
Juan Carlos Calderón

Director de Plan V, periodista de investigación, coautor del libro El Gran Hermano. 

Principio y fin de Velasco Ibarra

Fotos: Luis Argüello

Gonzalo Ortiz, periodista, escritor, investigador y político (izquierda), junto a Alberto Acosta Burneo, economista.

 

Alberto Acosta Burneo, Gonzalo Ortiz y editorial Paradiso, de la mano terca de Xavier Michelena, vuelven sobre la figura cimera de Velasco Ibarra. Acosta, su sobrino bisnieto, revela en Pasiones de juventud, al Velasco recién graduado de la universidad cuyas cartas, a sus 28 años, reflejan la decisión de llegar a ser lo que fue: un filósofo en acciones políticas, un idealista que marcó la historia política del Ecuador por cuatro décadas. Ortiz, el notable y experimentado escritor y periodista, asume a su vez la última etapa de Velasco, el quinto velasquismo, en el capítulo final de El Gran Ausente, que la muerte de su autor Robert Norris dejó pendiente. Los dos juntan hombre y al político en el principio al final de su vida. Y los dos autores se juntan en Plan V para volver a contar a Velasco Ibarra.

 


Portada de los dos libros sobre Velasco Ibarra que han sido publicados por Paradiso Editores, de Xavier Michelena.

¿Cómo te sentiste al conocer a José María Velasco Ibarra, desde el plano personal?

ALBERTO ACOSTA BURNEO: Velasco Ibarra es mi tío bisabuelo y dentro de la familia ha sido un personaje mítico. Uno de los personajes que no se cuestionan. Esta investigación nace de este encuentro casual que tuve de unas cartas, que estaban en un paquete que no sabía qué contenía y cuando lo abro me doy cuenta que eran cartas de Velasco Ibarra que escribió durante la estadía que tuvo en Guayaquil, a donde fue producto del fin de un amor. En ese periodo comienza a tener una profusa correspondencia entre familiares, amigos, profesores, donde todos le recomienda qué hacer. Entonces esta investigación intentó conocer mucho más a este personaje.

¿Dónde estaban estas cartas?

Estaban detrás de una repisa.  Era un paquete enrollado y con un sobre encima que decía Cartas de Carlos Ibarra. Los abrí y me dí cuenta de lo que se trataba. Cuando escribió las cartas, Velasco tenía 28 años. En esa época escribía en varios periódicos, en El Día, El Universal, El Comercio, Boletín Eclesiástico. Usé también esas otras fuentes para investigar a Velasco en su juventud.

¿Y cuál es la tesis del libro?

Primero, es ubicar a Velasco en un contexto, el cual forma su pensamiento que responde a una época. Era una persona muy estudiosa, muy influenciado por el pensamiento europeo, particularmente el francés. Tiene contactos desde muy joven, y se adhiere al catolicismo liberal. Estaba suscrito a la revista La voz del catolicismo liberal, que se publicaba con The Correspondant, una revista francesa. Él se mete en este pensamiento, que busca desde la Iglesia la adaptación a un mundo moderno. Velasco rechaza la posición conservadora, porque esta busca que las cosas no cambien y eso es imposible, la sociedad cambia, dice Velasco; pero también rechaza la posición liberal anticlerical y dice que hay que tener cuidado con los extremos, como el socialismo, pues en 1917 se había ya producido la revolución rusa. Velasco busca una vía intermedia que, basada en la moral católica, concilie posiciones extremas; lo que él llama en una de esas cartas como "mi liberalismo". Es ese ejercicio de síntesis, de ser libre pensador y con un esfuerzo modernizador pero evitando llegar a los extremos.

Velasco rechaza la posición conservadora, porque esta busca que las cosas no cambien y eso es imposible, la sociedad cambia, dice; pero también rechaza la posición liberal anticlerical y dice que hay que tener cuidado de los extremos.

GONZALO ORTIZ: El libro de Alberto está hecho de lo que están hechas las novelas. Él encuentra este paquete de cartas escondidas, y las novelas comienzan con eso, con que el códice secreto se ha perdido. Y encuentra a este personaje —Velasco— que estaba muy cuestionado, porque está al final de su vida universitaria y no sabe qué va a hacer. Entonces se conflictúa por esta historia de un amor contrariado, que también es material de novela. Y se va a Guayaquil como irse a otro continente, porque Guayaquil quedaba lejísimos y es como un exilio. Y mientras todos los tíos y parientes le cuestionan y recomiendan, él no sabe si va a volver a amar. Es el Velasco íntimo. Luego, en el Gran Ausente había que hacer el Velasco público, el del Quinto Velasquismo, que no alcanzó a escribir Robert Norris, pues este gran biógrafo de Velasco murió muy temprano. Entonces Xavier Michelena (de Paradiso Editores. Ndlr.) me puso en el disparadero de hacer el Quinto Velasquismo y hacer honor a la biografía, la mejor de Velasco, yendo a fuentes primarias, con los periódicos —que son el primer borrador de la historia— y en lo que se pudo a testigos de la época. Entrevisté a Jaime Acosta Espinosa, que fue el secretario privado de Velasco en esa presidencia.  Así que es curioso que hagamos la parte inicial y desconocida de la vida de Velasco y esta que estaba sin documentar, la parte final de su vida política. Completamos una figura mítica. 

¿Cómo trabajaste la biografía, como una continuidad al texto de Norris?

Básicamente con las fuentes primarias. Además no había fuentes secundarias sobre Velasco. Felizmente tenemos la biblioteca Aurelio Espinosa Pólit, y felizmente la mayoría de los diarios están digitalizados. Incluso me pude comprar un par de años de ediciones de El Comercio, que es un archivo pesado porque los diarios de antes eran más voluminosos que los de ahora: tres páginas de avisos de cine, tres páginas de clasificados, de tiras cómicas... Comprarse toda la colección de El Comercio debe salir unos 1500 dólares. Pero no traté de copiar el estilo, incluso creo que la traducción de El Gran Ausente podría ser mejor, pero traté de hacer justicia al método de investigación.

Alberto, como economista que eres, ¿cómo te sentiste en el mundo de las pasiones políticas de Velasco?

 

Las cartas nos permiten ver que ese exilio fue un punto de quiebre en la vida de Velasco Ibarra. Como había egresado ya de la universidad y solo faltaba la tesis, era el momento que definió cómo iba a ser su vida, cuál era su futuro: Alberto Acosta Burneo.

ALBERTO ACOSTA B.: La economía no es solo números ni solo formas matemáticas. Tiene una visión de la política y del mundo, y este libre permite tener esa visión del Ecuador. De estos modernizadores que hemos tenido en la historia. No es un mundo ajeno para mi. El libro ubica a Velasco en la Historia y en el contexto del Ecuador de la época. Qué papel tuvo. Él cuestionaba que Ecuador tuviera prácticas precapitalistas en los años 20 del siglo pasado: el corcentaje, que era la prisión por deudas, que ataba a los indígenas a las haciendas; cuestionaba que la mujer no tuviera el derecho al voto, que fuera legalmente inferior al esposo. Se preocupó del sindicalismo como una forma de controlar al Estado y del poder de los empresarios. Tenía una visión de avanzada. Para la época, Ecuador tenía años de retraso respecto a otras partes del mundo. Ya el capitalismo funcionaba en el mundo de manera plena pero en el Ecuador teníamos rezagos precapitalistas, y él busca empujar los cambios cuidándose de los extremos. 

¿Cómo vivió ese exilio el joven Velasco Ibarra?

ALBERTO ACOSTA: Las cartas nos permiten ver que ese exilio fue un punto de quiebre en la vida de Velasco Ibarra. Como había egresado ya de la universidad y solo faltaba la tesis, era el momento que definió cómo iba a ser su vida, cuál era su futuro. En las cartas se puede ver todas las alternativas que se le presentan: un tío que le ofrece cien mil sucres de regalo y ser socio en una empresa. Velasco lo rechaza. Hay otra recomendación para que vaya a un ministerio a trabajar como funcionario público; que sea comerciante en Guayaquil. Y él menciona en las cartas que "otros son mis deberes supremos. Hay mucho que estudiar, que amar, que actuar sutilmente; algo grande en la vida que hacer. Yo no tengo dinero pues al menos viviré libre, amando mis ideas, mis teorías, mis anhelos. Ideas y teorías humildes, sí, pero que no supeditan mi vida ni ahogan mi libertad".

Se ve su posición de priorizar el estudio como vía, y lo académico e intelectual y el conocimiento, como caminos de perfeccionamiento. Y habla también de que la juventud es una etapa para adquirir conocimientos, para después poder devolverlos a la sociedad. 

¿Velasco ha sido relegado de la historia del Ecuador? ¿Cómo se lo ve actualmente?

GONZALO ORTIZ: El gobierno anterior hizo un esfuerzo por borrar la historia, solamente Alfaro y compararse con la gesta de Alfaro. Y borrar incluso el bicentenario de la independencia, que se les dejó listo y lo relegaron al olvido. La historia no existía para Correa. En parte porque no es culto, no lee, no conoce la historia; y en parte por ese esfuerzo de aparecer como único, como el salvador, como el supremo. Pero Velasco tiene recuerdos en la gente. Su tumba en el cementerio de San Diego siempre está con flores. 

¿Qué es lo que hacía que la gente siguiera a Velasco?

Primero su lengua, su oratoria; atrapaba a la gente, que con frecuencia decía: yo no entiendo a Velasco, pero qué lindo que habla. Y era su palabra la que atrapaba. En parte porque Velasco fue eso que definió ya en la parte de su vida que Alberto Acosta estudia: la decisión de ser un intelectual y de ser un hombre íntegro. Y eso se refleja en su vida. Y creo que los mejores recuerdos del pueblo ecuatoriano son respecto de esa integridad. Lo que los chicos de las universidades se asombran ahora es que, habiendo sido cinco veces presidente, haya terminado pobre. No entienden. Hay uno que con pocos meses se vuelve millonario. Cinco veces presidente y no tenía carro. Su mujer murió al caerse de un bus público en Buenos Aires. Creo que ese es el mejor legado de Velasco, la integridad de su vida, la austeridad en su vida; porque en esos años decidió ser así, no aceptó que le regalen plata, no aceptó un empleo público, no aceptó ser un comerciante, sino dedicarse a sus ideales y a la especulación filosófica.

¿Por qué Velasco decide ser eso?

ALBERTO ACOSTA: El pensamiento de Velasco no es inédito. Es un pensamiento de este esfuerzo que hace la Iglesia por incorporar los principios del individualismo, de la Ilustración y del Humanismo. En esta filosofía lo que se busca es exaltar el libre albedrío. Decir que los hombres tenemos en nuestras manos nuestro porvenir. Algo que no plantea el pensamiento conservador, que plantea que nuestro destino es designio de Dios y tenemos que aceptar su voluntad y se acabó. El pensamiento al que adhiere Velasco plantea que el hombre decide lo que quiere ser y hacer. El catolicismo liberal buscaba juntar a una Iglesia moderna con los pensamientos de la Ilustración. Y entre las cosas que resalta —desde la moral católica— es una vida austera. Decidir que lo importante no está aquí, en este mundo, sino en el más allá. Velasco lo dice y está en el libro: la vida no tendría sentido alguno sin el más allá. Habla de la importancia del sacrificio en la juventud. La juventud, dice, no es una etapa para la risa ni el esparcimiento sin sentido. Es tiempo de esfuerzo, de sacrificio, siempre pensando en el más allá. El está muy metido en el pensamiento de la moral católica de la vida no se trata de la acumulación de bienes materiales y eso se ve durante toda su existencia. Él fue muy consistente y no traicionó ese principio de austeridad durante toda su vida. 

GONZALO ORTIZ: Pensamiento que no es solo de Velasco sino de un grupo. Por eso es que tuvo partidarios que incluso trataban de protegerlo frente a la oligarquía de Guayaquil. Porque Velasco va cambiando sus alianzas en cada una de sus presidencias. ¿Por qué fue cinco veces presidente? Mi tesis es porque fue cambiando sus alianzas. Si vemos quién votó por Velasco en la primera presidencia, fue un voto totalmente conservador: la Sierra, la clase media, los artesanos, la pequeña burguesía rural. En el último velasquismo, en cambio, es la votación de Guayaquil, Los Ríos y El Oro. Eso lo hace ganar con poco a Camilo Ponce hace 50 años. Velasco va cambiando sus alianzas y logra tener velasquistas conservadores y liberales. Se peleaban entre ellos, complotaban entre ellos, se caían los ministros. Vivían en un maremagnum de ministros...

En esta filosofía lo que se busca es exaltar el libre albedrío. Decir que los hombres tenemos en nuestras manos nuestro porvenir. El pensamiento al que adhiere Velasco plantea que el hombre decide lo que quiere ser y hacer.

¿Le gustaba eso a Velasco?

No sé si le gustaba, a veces se exasperaba,

ALBERTO ACOSTA: Él se queja de la traición en la política. En fotos que regala a sus amigos, exalta la lealtad "frente a este mar de deslealtades que es la política ecuatoriana". Desde muy joven se quejaba de las deslealtades de la política. 

GONZALO ORTIZ: Él tuvo desencuentros, por ejemplo, con los jerarcas de la Iglesia; con el cardenal De la Torre. Sin embargo él reconocía esos valores permanentes. Tiene un discurso en el cual dice: en este mar de traiciones y de sangre, que fue la Segunda Guerra Mundial, la figura de Pío XII destaca porque es un representante de la paz, la concordia y los derechos humanos. Eso hizo también atractiva su figura frente al pueblo. Era como un hombre superior, que inspiraba a la gente. Su figura impecable, el que usara siempre terno y corbata, aunque no fuera muy práctico: no sabía el valor del dinero. 

En su juventud él sabe lo que quiere; decide actuar en el plano del justo medio, conciliar los extremos, pero él fue un tipo autoritario, un caudillo. Es una gran paradoja. 

ALBERTO ACOSTA BURNEO: Al reconocer que el cambio es inevitable y buscar moldearlo a través de la síntesis entre extremos, es una persona que sabe interpretar el momento. Parte de su éxito es que él no propuso lo mismo en el año 32 que en el 60. El mundo cambia muchísimo y Velasco va leyendo la realidad. El mundo de su juventud dejó de existir y en ese siglo 20 el mundo cambió muy rápido, y tuvo esa habilidad de entender los cambios, interpretarlos y saber hacia dónde iban los anhelos de la gente. Eso también lo lleva al populismo y dice él que encarna la voluntad popular, que la interpreta. Pero eso lo mantuvo vigente durante tantos años. 

¿Un populismo ilustrado?

 

Velasco representó a un populismo ilustrado, un poco atrabiliario a ratos por eso de que se sentía representante de la voluntad popular, tomaba decisiones muchas veces contradictorias: Gonzalo Ortiz Crespo.

GONZALO ORTIZ: Por supuesto. Muy diferente a los populacherismos incultos de estos días. No habría forma de decir que el populismo de Velasco y de Correa sean iguales. Correa no lee. Lenín Moreno dijo que Correa tiene una cultura de solapas (de libros). Velasco era un filósofo, era un profesor universitario, un hombre que argumentaba. Cuando fue a la Universidad de Venezuela, los alumnos despreciaban a los maestros extranjeros; decía que solo venían por la plata, porque es verdad que era la universidad que mejor pagana en América Latina. Pero Velasco se ganó a sus alumnos en la primera clase; porque se dieron cuenta que era un intelectual que sabía de lo que hablaba y tenía una vocación de maestro. Es es la diferencia: un populismo ilustrado, un poco atrabiliario a ratos por eso de que se sentía representante de la voluntad popular, tomaba decisiones muchas veces contradictorias; pero es el que hizo muchas de las obras que hoy vemos. En el tercer velasquismo Velasco hizo nuestras carreteras. 

ALBERTO ACOSTA BURNEO: Esa capacidad de adaptación que tenía Velasco se ve también cuando en un artículo habla de "su liberalismo": mi liberalismo no es el de Alfaro, sino propio. Habla en contra de los partidos políticos porque dice que son una camisa de fuerza, de cuyo ideario no hay como salir. Y él reconoce que como el mundo cambia, no puede haber un ideario estático. Para él, los partidos eran un estorbo dentro de la práctica del libre pensamiento, lo cual él quería hacer constantemente. 

Quizá a los políticos actuales les falta leer historia, esta historia...

GONZALO ORTIZ: Sí, el Ecuador es un país que lee poco. Hay un crisis general del libro.  Desde el 2014 hasta ahora en Quito se han cerrado 50 librerías. Sobre la historia hay algún interés, en ciertas capas medias, en estudiantes universitarios. Pero creo que el libro de Alberto Acosta va a tener un éxito, porque mezcla esto que decía: los modelos para armar de las novelas están en el libro.

¿Quién era Velasco Ibarra?

ALBERTO ACOSTA: Creo que Velasco es un idealista que entendió que tenía que leer constantemente lo que pasaba en el mundo, para poder plantear una solución o una alternativa viable. Un hombre que persiguió sus ideales por sobre todas las cosas. Era una persona obstinada y se puede ver en sus cartas, cuando sucedía algo que él no se esperaba de acuerdo a lo que él pensaba que debía ser; y sus estándares eran muy altos. Creía en la austeridad, en el sacrificio personal y en el esfuerzo como única vía de superación.

GONZALO ORTIZ: Velasco es la figura más importante de la política ecuatoriana del Siglo XX. Mario Vargas Llosa suele decir que Velasco es la figura más importante de la historia del Ecuador. Uno piensa en Rocafuerte, en García Moreno o Eloy Alfaro, pero él está ahí, entre los que según el consenso fueron los  presidentes más importantes de nuestra historia, con todas las contradicciones que tuvo cada uno de ellos. No fueron perfectos y en este país de apasionados tuvieron unas oposiciones formidables. Enfrentaron guerras y algunos terminaron en muertes violentas, como García Moreno y Eloy Alfaro. Asesinados por sus compatriotas. 

XAVIER MICHELENA (EDITOR): Hay varias frases en una entrevista que le hace Diego Oquendo, donde dice: "Corina (su esposa) es para mi irremplazable, porque solo el amor convierte a la muerte en resurrección". Es una metáfora bellísima. Ahí se ve pasión de Velasco, el amor inmenso que tenía por Corina y su creencia católica. 

[RELA CIONA DAS]

Cincuenta años no es nada
Carlos Arcos Cabrera
Alfonso Reece y Los montoneros de Dios
Carlos Arcos Cabrera
La escalera de Bramante: un hito narrativo
Carlos Arcos Cabrera
Los escritores y el poder
Fernando López Milán
El espejismo de Praga
Andrés Ortiz Lemos
GALERÍA
Principio y fin de Velasco Ibarra
 

[CO MEN TA RIOS]

[LEA TAM BIÉN]

Los ejes del golpe de timón en el Consejo de Participación
Redacción Plan V
El sistema de salud en el Ecuador es una fábrica de enfermos
Redacción Plan V
La vida nómada de los refugiados colombianos en Ecuador
Redacción Plan V
Dos informes dan nuevas esperanzas a Íntag, el verde valle que podría convertirse en una mina de cobre
Fermín Vaca Santacruz

[MÁS LEÍ DAS]

La empresa del Hotel Quito se descapitalizó por más de USD 28 millones
Fermín Vaca Santacruz
Arroz Verde: ‘Correa disponía, supervisaba y aprobaba’
Redacción Plan V
El arma del asesinato de Gavys Moreno fue hallada en la cárcel de Latacunga
Redacción Plan V
Todo se sabía
Juan Cuvi