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7 de Febrero del 2014
Historias
Lectura: 25 minutos
7 de Febrero del 2014
Juan Carlos Calderón

Director de Plan V, periodista de investigación, coautor del libro El Gran Hermano. 

Ramiro García: "El juez sigue siendo un vasallo del poder".

Foto: Gianna Benalcázar

Para Ramiro García se han importado figuras penales, como el femicidio, tomado de un caso puntual de violencia en México, ignorando la realidad del país. 

 

El abogado penalista que ha defendido a miembros de la comunidad GLBTI, a los "Diez de Luluncoto", a Fernando Villavicencio y a Xavier Bonilla, 'Bonil', está en la mira del gobierno. Él habla de su visión sobre la justicia y el poder.

Es hincha  a muerte del Olmedo de Riobamba, tanto que suele viajar hasta su ciudad natal para ver al equipo, casi siempre con su pequeño y único hijo de 11 años de edad. Estudió Derecho en la Universidad Católica del Ecuador, donde se graduó en 1995. Para entonces trabajaba en la Superintendencia de Bancos. Siguió con su actividad académica y en la Universidad Externado de Bogotá hizo un máster en Ciencias Penales, luego se fue para Buenos Aires, donde hizo un posgrado en Derecho Penal y -luego- sus estudios doctorales en Derecho Penal en la Universidad de Sevilla. Es el único abogado ecuatoriano con estudios doctorales en Derecho Penal.

Por ello y sus aportes al Derecho ha sido invitado como investigador a Alemania, en la universidad de Buotinguen, y ahora es investigador de la Universidad de Bonn en el Instituto de Derecho Penal. Tiene libros y artículos publicados en varios países, y está por publicar un libro sobre el Código Penal Integral, con una editorial peruana para toda América Latina.

Da clases en máster y doctorado en España, Colombia y Argentina.  Pero su base operacional está en Quito, donde vive; en la Universidad Central del Ecuador, donde dicta Ciencias Penales. A la par lleva adelante juicios penales de todo tipo, y también de los que él llama mediático, por su trascendencia política. Ha sido defensor de los grupos GLBTI, de los chicos en el caso "10 de Luluncoto", asistió a Fernando Villavicencio tras el allanamiento de su domicilio, ha defendido a Xavier Bonilla, 'Bonil'… Y todo esto lo ha puesto en la mira del gobierno.

¿De acuerdo a su experiencia académica y  ante las realidades de otros países, cómo ve el proceso de la justicia penal en el Ecuador?

El hecho de que doy clases en cuatro países de diferentes culturas y conferencias en otros más, me ha permitido contrastar los diversos problemas. Hay entornos penales terriblemente complicados, como el colombiano, con una realidad sociopenal diferente por completo a la ecuatoriana. La verdad es que me aterra que muchas veces se importan ciertas figuras jurídicas, sin darse cuenta de que éstas responden a una realidad social. Por ejemplo, para el tema de feminicidio se tomó como referencia a México, pero lo que pasa en Ciudad Juárez no tiene que ver con nuestra realidad. Allá se acuñó el término femicidio como respuesta a la masacre de miles de mujeres en una sola ciudad, un tema que no vivimos. Importar esas medidas de punición termina amplificando el poder punitivo del Estado irracionalmente, frente a una realidad social totalmente distinta.

¿Por qué sucede esto, no tenemos académicos o juristas?

En el Ecuador hay un problema estructural y es que nuestra Constitución está en contravía de la práxis. Por ejemplo, las garantías constitucionales quedaron como una camisa de fuerza frente a una práxis claramente autoritaria. En cuanto al sistema penal, lo que estamos viviendo es demencial. Hemos triplicado el número de presos. Tenemos más de 24 000 con una capacidad de alojamiento de 12 000 y pico.

"El problema no es saber quién es el amo de la Justicia. El tema de fondo es que la Justicia no tenga amos".

Pero ya se anuncian más cárceles…

Eso no soluciona el problema de hacinamiento. Simplemente se amplifica la masa de presos. Cuando construyamos cárceles para 24 000 presos vamos a tener 40 000.  Es demencial porque los niveles de hacinamiento son de tal magnitud que terminas provocando los problemas que vemos en nuestras cárceles. Fugas masivas, por ejemplo. Que nos digan a cuántos presos cuida cada guía penitenciario. Por cada guía hay una cantidad inmanejable de presos. Eso es producto de una política penal amplificatoria de la capacidad punitiva del Estado. Un ejemplo, la aplicación de la prisión preventiva que ahora es la regla y no la excepción como mandan la Constitución y la jurisprudencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Lo que está pasando acá lo podría comparar al período 84-88. Pero con una diferencia estructural: Febres Cordero apuntó todo a la represión policial, porque no controlaba entonces la Función Judicial. Ahora tenemos una represión por la vía de los cuerpos judiciales. Y esto puede resultar mucho más perverso todavía. No es casual que el 80 por ciento de las sanciones que ha recibido el Ecuador por parte del Sistema Interamericano son sanciones por actuaciones judiciales. Mientras en Argentina, Chile, Colombia o Brasil se sanciona por lo que hacen sus policías, militares, guerrilleros o paramilitares, a nosotros nos sancionan por lo que hacen los jueces.

¿Entonces es un problema que rebasa este gobierno, es más estructural?

Exactamente. Es un problema estructural de la justicia, que lejos de solucionarse se ha profundizado.  Nadie en sus cabales podría decir que la justicia antes de Correa era independiente. Pero tampoco, alguien en sus cabales puede decir que hemos mejorado en niveles de independencia. Hemos caminado hacia atrás. El problema no es quién es el amo de la justicia,  el tema de fondo es que la justicia no tenga amos.

¿Por qué pasa eso en el Ecuador?

En todo país el poder trata de controlar los órganos judiciales. Esa es una forma de garantizar dos cosas: la impunidad de sus acciones y la persecución y represión a sus enemigos. Si hubo alguien que lo entendió magistralmente fue Febres Cordero. Todo político que se peleaba con Febres Cordero era perseguido: Dahik, Noboa, Bucaram… Eso generó una especie de tradición de vasallaje judicial. Hay un vasallaje judicial sistémico y tradicional. Lo que hemos cambiado es de señor feudal. El juez sigue siendo un vasallo. Sigues escuchando las mismas cosas que hace 10 años: doctorcito, disculpará pero usted sabe las presiones; usted sabe que mi puesto está en juego. Ese tipo de cosas que serían inaceptables en cualquier país con una estructura constitucional medianamente fuerte acá es pan de todos los días.

Hay un vasallaje judicial sistémico y tradicional. Lo que hemos cambiado es de señor feudal. El juez sigue siendo un vasallo.

¿Pero en algún momento la sociedad, los actores judiciales hicieron intentos por cambiar esto?

Siempre la pelea en el país fue independizar a la administración de justicia. Que la política saque las manos de la justicia. Y en esto estaba Gustavo Jalkh también. Estuvo mucho tiempo metido en el tema de Projusticia. Y el problema fundamental se produce en el ámbito penal. Este es un termómetro constitucional. Si quieres saber si está bien o mal una sociedad tienes que ir a lo penal. Hay que ver cómo una sociedad trata a sus presos, a sus procesados; cómo trata las garantías procesales, para saber si se respetan o no los mínimos constitucionales. Si este análisis se hace en el Ecuador el resultado es deplorable.

La casa de Ramiro García, ubicada en San Isidro del Inca, un barrio tradicional asentado en el nororiente de Quito, está llena siempre de estudiantes. Su amplio estudio, donde luce una enorme biblioteca con quizá cientos de ejemplares sobre todo en materia jurídica, ve pasar constantemente jóvenes y jovencitas, hacia la cocina. Ellos mismos se hacen la comida para soportar las largas jornadas académicas y de investigación a las que les somete su profesor.

Un periplo de más de 10 años entre Colombia, Argentina, España, Italia y Alemania,  aparte de buenos amigos y relaciones le dejó una enorme cantidad de libros. Fue constituyendo una biblioteca sobre Derecho Penal, que él califica como respetable y “modestia aparte” una de las más importantes del Ecuador, por lo menos bastante más completa que la de su universidad. Cada año,  viaja dos o tres veces a Europa para dictar clase. Hay visita obligada a la más importante librería jurídica española, Marcial Pons. Ahí mira las novedades y actualiza su biblioteca.

¿No hay libros de ese tipo en el país?

Uno de los problemas que tenemos en el Ecuador para hacer academia es la falta de bibliotecas adecuadas. La biblioteca que tenemos en la Universidad Central es inaceptable. Es imposible investigar ahí. Me ha tocado llevar a mi biblioteca personal a los chicos que trabajan en mi cátedra y a los investigadores que trabajan conmigo en mis investigaciones y juicios. Trabajan acá y como vivo un tanto alejado han aprendido a cocinar. Hacemos comilonas mientras trabajan. Así, mi día empieza bastante temprano por el tema medios y termina bastante tarde generalmente por investigación académica. Además hay un par de abogados que colaboran conmigo en los juicios.

Estamos terminando un nuevo libro sobre el Código Integral Penal, de 800 páginas y que se difundirá en América Latina.

Juicios que en los últimos  tiempos se han multiplicado.

Son casos que se han mediatizado pero generalmente estamos con muchísimos casos encima y el día es muy intenso. Robamos tiempo al descanso y al tiempo libre con los estudiantes para trabajar en los temas académicos. Por ejemplo, ahora estamos terminando un nuevo libro de 800  páginas sobre el Código Integral Penal y nos ha tomado dos años; pero este último año hemos dedicado al tema unas cinco horas diarias. Trabajamos otros casos, porque además los casos mediáticos por lo general no son los más rentables.

El Presidente le ha criticado precisamente por algunas personas que ha defendido…

Sí, me critico por defender a una persona, el señor Guerra Bastidas, quien fuera llamado como testigo en el caso Chevron en Estados Unidos. A esta persona se la llama como testigo de un juicio en otro país y en Lago Agrio se le abre una indagación previa por incitar al separatismo social. Una acusación demencial desde mi punto de vista. Esta persona, a quien ni siquiera conozco personalmente me llamó desde Estados Unidos y me pidió que ejerciera su defensa. Por supuesto decidí hacerlo, porque me pareció un tema clarísimo: un juez de Lago Agrio no tiene jurisdicción ni competencia en algo que se está haciendo en Estados Unidos. Segundo, la declaración dentro de un juicio, en calidad de testigo, no puede incitar al separatismo social.

¿De dónde sale ese delito?

Este delito existe y es un rezago de la dictadura. Está en indagación previa y he representado al señor Guerra en un par de actuaciones. Esto fue suficiente para que el Presidente trate de vincular mi nombre al tema Chevron. Muy a su estilo y al de la Secom. Así mismo, parece que el señor Guerra Bastidas fue en algún momento asesor de una asambleísta de Pachakutik y entonces trataron de vincularme como asesor de la Federación Médica, como en efecto sucede y a mucha honra; como abogado de 'Bonil'; como abogado de Fernando Villavicencio… Lo único que demuestra todo esto es que ejerzo mi profesión.

¿Asociaciones inexistentes?

Me parecen perversas. Resulta que en tu barrio tienes un vecino dirigente de Pachakutik y te terminan vinculando con Pachakutik. Jamás he militado en partido político alguno, he sido bastante anárquico en eso, no creo en las estructuras políticas que tenemos, nunca he sido candidato, y sin embargo se me quiere vincular a un partido político por la filiación política de mi exesposa. Ni aun cuando fuera mi pareja  eso ni me limita ni me define, pero es mi exesposa.  Son manejos de mercadeo político.

La perspectiva para los médicos y los pacientes cambia: de tratar de salvar una vida se pasa a tratar de evitar una demanda penal.

Se trata de generar un discurso descalificador a todo aquel que con conceptos piense distinto al gobierno. Me he matado pidiendo al Presidente que quien él diga venga y debata conmigo sobre el artículo 146 del COIP, sobre el tema médico. Pero no hay uno que quiera debatir. Porque saben perfectamente que no tienen la razón. Saben que la inclusión de ese tercer párrafo de "innecesario, peligroso e ilegítimo" es innecesario, peligroso e ilegítimo. Lo que pasa es que en el tema médico trataron de incluir en un solo artículo una figura básica y una agravada con la misma estructura. Una figura penal agravada siempre debe tener una diferenciación de una figura básica. Por ejemplo, la figura básica es el homicidio, la figura agravada es el asesinato. En ambos casos se mata pero en el asesinato se mata aprovechando la nocturnidad o incrementado el dolor, etcétera. Un ejemplo más fácil. Si la figura básica es un perro la figura agravada tiene que ser un perro que muerde. Lo que hicieron en el COIP fue poner: figura básica, perro; figura agravada, que tenga cuatro patas y lengua. Es la misma estructura. En el área médica la figura básica es infracción al deber objetivo de cuidado y la agravada es innecesario, peligroso e ilegítimo. Toda infracción al deber objetivo de cuidado es innecesaria, peligrosa e ilegítima. Están lloviendo sobre mojado.

Lo que consiguieron con esto es que en la decisión de un juez se aplique la una o la otra. Y la diferencia es clara: de uno a tres años (de prisión) la una y de tres a cinco años la otra. Y por eso los médicos tienen mucho miedo de lo que viene con el artículo 146, y con toda razón. Y otro de los grandes miedos y que no se soluciona con alguna norma interpretativa, es que cuando se produzca algún incidente médico no los cojan presos de una. Porque hay un abuso de la prisión preventiva.

¿Cuál puede ser el problema para los pacientes?

Que el médico va a tener extremo cuidado en implementar ciertos tratamientos para los pacientes o ciertas intervenciones quirúrgicas que puedan ser riesgosas sin darte algún porcentaje, por mínimo que sea, de vida. Si como médico veo un paciente que tiene un 90% de posibilidades de morir, no intervengo. Lo cual quiere decir que el paciente pierde ese 10% de posibilidades de vivir. La perspectiva del médico cambia: de tratar de salvar la vida a tratar de no tener problemas penales. Hay mala práctica médica, que tiene que ser sancionada. Pero hay que verlo con la racionalidad del caso. Estamos pensando que la única solución para todo es la cárcel. Y la cárcel no soluciona nada. Hemos triplicado el número de presos en el Ecuador pero no hemos bajado el índice de delincuencia.

¿Con el COIP en vigencia, cómo ve el ejercicio profesional?

Muy complejo.  Más allá de la estructura del Código Penal Integral, hay algo importante: nuestros jueces no saben de esto. Y te hablo de los jueces de más arriba. Dicho en términos musicales, estos temas los tocan de oído. Y es algo que no puedes aprender leyendo cuatro libros. Habrá algunos sectores afectados por el Código. El del periodismo es uno. Si los médicos pelearon como pelearon por una parte de un artículo, los periodistas debieran estar en el monte armando guerrilla por ocho artículos. Al tema de la protesta social se le dedica todo un capítulo. Se va a reflejar de cuerpo entero toda una estructura autoritaria de manejo del poder. Ya llegará el momento en que nos preguntemos cómo pudimos llegar a esto y cómo permitimos que esto pasara. Como se preguntaron los alemanes a partir del fin de la Segunda Guerra Mundial. Pero también vemos que el gobierno en este aspecto comete más errores, errores que antes no cometía. Lo de 'Bonil' fue innecesario, un error no forzado. Se quiere demostrar poder pero a un costo político y de legitimidad muy fuerte. Y creo que de alguna manera le importa esto al gobierno porque por algún lado todo esto le está pasando factura. Y esa política de confrontación ya no es con políticos. Ahora quienes están en los enlaces ciudadanos no tienen vinculación política. Ahora confronta con académicos, con dirigentes gremiales, y entonces la confrontación es más desgastante. Al académico no le interesa el poder. A mí que no me joda con eso de por qué no te lanzas de candidato, no me he lanzado antes ni me voy a lanzar, por una sola razón: no me da la gana, punto. No es mi norte ni mi interés, pero eso no significa que me voy a quedar callado -frente a quien sí ha ganado elecciones- cuando veo que las cosas están mal.

¿Un acto de resistencia, de provocación, de libre albedrío?

Un poco de todo eso. Yo he optado por no asimilarme al poder venga de donde venga. Me da igual que esté Correa o cualquier otro, las cosas malas hay que decirlas. Y hay que decirlas además en la onda que uno las dice. Si les gusta bien y si no les gusta, bueno. Yo puedo en El Universo decir cada quince días mi versión de verdad, porque eso es lo que tengo. El que se quiera uniformar la verdad a través de asimilar las estructuras de opinión con las de información es perverso. El mensaje es: si puedo ir por el caricaturista puedo ir por cualquiera. Si a la caricatura le puedo exigir las estructuras de información puedo exigirlo al columnista y a quien quiera. Hay mucho de simbolismo en esto. Desafortunadamente para todos estos gobernantes que hacen ejercicio autoritario del poder, siembre habremos estos molestosos. Esas voces que suenan como la uña en el vidrio.

¿Y esos molestosos, son más o menos ahora?

Creo que cada vez somos más las personas que estamos molestas. Cada vez se evidencian más hondamente las contradicciones entre el discurso del poder y su práctica. Y ahí existe una brecha enorme. Lo que vemos es que están dispuestos a hacer cosas como con lo de 'Bonil' e incluso a quedar como estúpidos. Porque, con todo respeto, lo que hizo 'Bonil' a través de su rectificación fue reírse dos veces. Es una rectificación impecable, pero generó el doble de carcajadas que la caricatura original. A la final, un poder que trata de controlar incluso el humor y creo que en el país no hubo quien dijera: qué bueno que esto se haya hecho.
Puede sonar como una gran carcajada, si no fuera porque esto trae consecuencias en la vida de las personas…
Por supuesto. La gente se ríe pero en el fondo lo que tenemos es la implantación de una metodología autoritaria que ya va calando en la praxis de los medios. Los medios que están sobreviviendo con las justas, lo último que quieren es tener líos con nadie. Si esto le pasó a El Universo, un medio tan grande, y a 'Bonil', por ahora el caricaturista más famoso del país,  le puede pasar a cualquiera. La institucionalidad gubernamental se está asegurando la implantación de una autocensura.

"El poder crea sus propios fantasmas. Termina preso de los miedos que el propio poder inventa. El poder inventa enemigos".

Hay una pregunta sobre todo esto: ¿es necesario?

Esas son las cosas que de verdad no entiendo. Por eso hablo de errores no forzados, como en el tenis. ¿Qué necesidad había de asumir el costo no sólo político sino de legitimidad de lo que hicieron con Bonil? Ninguna. Una cosa delirante. El poder crea sus propios fantasmas. Termina preso de sus propios miedos, que el propio poder inventa. El poder inventa enemigos. Empieza a construir una ficción de oposición, ya que no tiene oposición real hoy por hoy. A ratos el discurso de la oposición es impresentable, en el tema ideológico ya no sabes quién está con quién. Este es un gobierno que se autodefine de izquierda pero le apuesta al extractivismo, por ejemplo; por consideraciones religiosas niega derechos a grupos GLBTI como el matrimonio igualitario, niega la ideología de género. A ver, a ver dice uno, si esto es izquierda… Ahora, tenemos una estructura gubernamental que propone y hace cosas, acertadas o no, pero la oposición nada. Y deja la sensación de que, bueno, entre el gobierno y quien no me propone nada sigamos con el gobierno.  Creo que ese modelo político se va a sustentar mientras persistan dos factores: un modelo económico anclado en el consumo y la falta de una propuesta alternativa. Porque aun cuando falle el modelo económico, si no tienes un modelo político que al menos pudiera aparecer como alternativa, no cambiará nada. En Guayaquil, el discurso opositor resulta creíble y exitoso; eso es lo que la clase política de oposición no logra articular a escala nacional.

A Ramiro García le gusta la moto. Tiene una con la cual viaja mucho, pero tuvo un accidente que lo alejó por un tiempo. A veces hace parapente y practica el buceo cuando tiene tiempo. Cuando puede se va para el mar de Puerto López, y cuando por algún motivo viaja a Colombia y Centroamérica. Es un experto, le falta un certificado para ser instructor. Bucea desde hace 12 años. Se fascinó desde pequeño con El Mundo Submarino de Jacques Cousteau.  Una de sus mayores experiencias vitales es bucear. Y su otra afición es pasar aventuras con su hijo de 11 años. Y, por supuesto, estar con sus alumnos a los cuales considera casi que sus hijos…

¿Y qué piensan ellos, esta juventud veinteañera, de lo que pasa en el país?

Es gente muy consciente de sus derechos, con una conciencia que no teníamos a su edad. Tienen enormes posibilidades de acceso a la información, algo que no teníamos nosotros. Muy difícilmente les comen a cuento. Y menos cuando tienen una formación sólida.

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