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13 de Agosto del 2018
Historias
Lectura: 22 minutos
13 de Agosto del 2018
Redacción Plan V
Rosana Alvarado: ‘Los recursos del Estado para combatir la violencia contra la mujer son insuficientes’

Fotos: Luis Argüello

Según Justicia, de enero a julio hubo 41 femicidios. Las cifras de colectivos de mujeres dicen que son 51. La ministra Rosana Alvarado reconoce que falta presupuesto para atender a las víctimas de violencia. 

 

Rosana Alvarado, ministra de Justicia, habló en entrevista con Plan V sobre las acciones que ha emprendido esta cartera para poner en marcha la Ley para Prevenir y Erradicar la Violencia contra la Mujer, aprobada el año pasado. Aún no se ha establecido el presupuesto que requiere el Estado para poner en marcha, por ejemplo, el Observatorio Nacional de Violencia contra las Mujeres.

Rosana Alvarado

Es cuencana y nació el 19 de febrero de 1977. Es Doctora en Jurisprudencia. En 2007 fue asambleísta constituyente por el movimiento oficialista Alianza País. En 2009 fue electa asambleísta por Azuay. En 2013, fue reelegida como legisladora y designada Primera Vicepresidenta de la Asamblea Nacional del Ecuador. El 24 de mayo de 2017, el presidente Lenín Moreno la nombró como Ministra de Justicia.

¿Cuál es el estado actual del femicidio en el Ecuador?

Sí me parece que tenemos que usar una palabra fuerte porque conforme hemos hecho esfuerzos para avanzar y crecer en derechos también ha crecido la ira, la rabia, el odio. La violencia no es solo el golpe. Nadie acepta públicamente -aunque lo haga en privado- que está bien golpear a una mujer. Pero el tema va mucho más allá si queremos comprender la violencia. Es saber que las mujeres somos violentadas cuando tenemos que reclamar judicialmente por una pensión para los hijos. O cuando somos chantajeadas por la pareja que dice que nos denunciará a la Fiscalía por haber abortado.

Hay diferentes formas de violencia. La violencia patrimonial, por ejemplo, de romper la mochila con los cuadernos de la escuela de los hijos. Esto se da frecuentemente, no es exageración. Muchas veces se cree que el combate contra la violencia es una exageración, que no es para tanto. No, sí es para tanto. No solo tenemos los datos de las mujeres víctimas de femicidio, sino datos de mujeres manoseadas en las calles, abusadas sexualmente, mujeres que no pueden estar en paz en el transporte público porque tienen que proteger sus partes íntimas, mujeres que dejan de estudiar una carrera universitaria en la noche porque el temor de estar solas en la noche es mayor que el que tiene que enfrentar un hombre.

Eso nos tiene que ayudar a encontrar una palabra para definir la situación de violencia contra las mujeres. Es una violencia que es demasiado democrática. Siempre he manifestado este término que es muy duro porque nos ataca a todas. Cambiarte de vereda porque viene alguien que vos sabes  que te va a faltar el respeto. Muchos creen que esto es una exageración de las feminazis. La sola utilización de ese término te da cuenta que el problema de la violencia es un peligroso problema de salud pública, seguridad ciudadana y de derechos humanos.

¿Por qué nos tomó 10 años tener una ley para erradicar la violencia contra las mujeres y estar trabajando recién, de forma coordinada entre 15 instituciones, en acciones, planes y diagnósticos nacionales? ¿Este tema estuvo abandonado durante la última década bajo la administración de Rafael Correa?

Yo no creo que ha estado abandonado. Sí me parece que ahora hay más sensibilidad sobre este tema. Me parece que a nivel regional hay unas muestras más decididas de que hay que contar con leyes como estas. Pero también creo que es importante que conozcamos que esto no siempre viene del Estado porque sería súper injusto no reconocer la trayectoria y las exigencias de las organizaciones de mujeres. Son esas organizaciones las que en su momento consiguieron nuestro derecho al voto, el permiso de maternidad, el de lactancia, todo eso viene de las conquistas de los movimientos de defensa de las mujeres.

(En Ecuador) Es una violencia que es demasiado democrática. Siempre he manifestado este término que es muy duro porque nos ataca a todas.

Creo que un buen momento fue cuando reconocimos y tipificamos el femicidio. También la Estrategia Nacional de Prevención del Embarazo también era una apuesta contra la violencia sexual. El Presidente dijo, desde la campaña, que iba a gritar con nosotras, ni una menos, que le parecía que el fenómenos de violencia contra las mujeres era sencillamente inaceptable en pleno siglo XXI en un estado derechos como el nuestro. Un Estado que tienen que tratarnos con respeto. Hay más sensibilidad sobre estos temas. 

Y además de la ley y el reglamento, desde el Ministerio de Salud se hizo la presentación de la Estrategia de Prevención del Embarazo Adolescente. Recordemos que estamos con pésimas calificaciones en este tema. Es de vergüenza, estamos frustrando y acabando la vida de nuestra niñas. Entonces son algunas medidas que se van implementando en respuesta a cuestiones que nos han asombrado, avergonzando y golpeado en lo más íntimo como sociedad.

¿Cuáles son las cifras oficiales que aneja a la fecha sobre femicidios?

Desde que se aprobó la tipificación del femicidio, en el 2014, hasta julio 2018, tenemos 300 casos de femicidios. Es una cifra que alarma y las razones por las cuales se comete el femicidio son razones de desigualdad en las relaciones de poder de las mujeres frente a los hombres. Eso ha hecho que inclusive lleguemos a una tipificación específica del femicidio, que no nos quedemos en el neutro del homicidio. Que es necesario llamarlo femicidio para reconocer que eso viene por una desigualdad que es estructural, en una sociedad donde las mujeres seguimos siendo cosa o pertenencia de los hombres.

¿Cuál es la cifra en lo que va de 2018?

41 femicidios a julio. Es una cifra menor si revisamos el comportamiento enero a julio de 2017. Sin embargo no puede ser jamás una cifra alentadora. Veremos cómo cerramos el 2018, pero si hacemos una revisión año tras año hay un incremento de femicidios en el Ecuador, en la región y a  nivel del mundo.

En las estadísticas se ve también la existencia de crímenes contra niños, niñas.

Yo no creo que ha estado abandonado (el tema de la violencia contra las mujeres en la última década). Sí me parece que ahora hay más sensibilidad sobre este tema.

En los estudios se ha ido viendo cuál puede ser el sector más atacado. En cuanto empieza el cortejo, cuando una niña empieza a sentir atracción por un niño, adolescente, empiezan los riesgos. Eso no quiere decir que no tengamos casos de pedofilia como fue el caso de Emilia, eso no quiere decir que las niñas menores de 10 o 12 años no estén expuestas a esto. Hay otros elementos como violencia sexual y prostitución infantil que son ingredientes que hacen que la niña se convierta en víctima. Pero de lo que hemos visto, la edad más complicada cuando se cometen estos crímenes es a partir de los 12-13 años hasta los 35-36. Algunos casos hasta los 40. Pero hay caso de femicidios hasta de 70 años. 

En el 2017, según cifras de la sociedad civil, hubo 153 femicidios. En ese entonces, las casas de acogida y distintas organizaciones feministas pidieron que se declare la emergencia nacional en relación a este tema. Si la situación es preocupante, ¿podría llegarse a esa declaratoria?

Me parece que sí es necesario que tomemos una conciencia más radical sobre este tipo de temas. No podemos decir que el Ecuador está por encima del promedio regional. El presidente Lenín Moreno siempre ha dicho: ‘una es demasiado’. El Ecuador está muy por debajo de lo que sucede en Colombia, en el Salvador, en Honduras. Estos son los países que registran la mayor tasa de femicidios en América Latina. México también. En Ecuador no, sin embargo es una cifra que si va creciendo te demuestra que va a llegar a un momento en que la situación se vuelve irreversible. Pero las víctimas son víctimas más de allá de cuántas están enfrentando esta situación. Es un tema que exige una postura del Estado frente a esto.

Volviendo a la declaratoria, sobre todo hay un mensaje de evitar esta indolencia con la que muchas veces la sociedad ha tratado los femicidios. Primero sin reconocerlos de esa manera. El femicidio fue llamado por algunos políticos como una novelería, que era innecesario, que bastaba el asesinato y el homicidio. Y que todos los asesinados merecen el mismo trato; de acuerdo, todos y todas nos duelen de la misma manera. Pero en este caso  hay un ingrediente adicional: son muertes que se pueden prevenir, que viene de una escalada de conflicto o violencia, en la que se conoce quién es el responsable. Las mujeres aquí no son asesinadas por desconocidos, son sus parejas, compañeros, las que terminan mantándolas de esa manera.

¿Entonces está de acuerdo con que se declare una emergencia en este tema?

Me parece allí hay un mensaje que es importante y me parece que desde el activismo de la sociedad civil ese mensaje hay que rescatarlo.

El año pasado se aprobó la Ley para Prevenir y Erradicar la Violencia contra la Mujer y en mayo pasado se aprobó su reglamento . ¿Cuáles son los pasos que ha dado el Ministerio para que se ponga en marcha el funcionamiento de la ley?, ¿ya existen avances?

Hay algunas acciones que se están implementando. Vamos a hacer una actualización de la encuesta nacional sobre violencia de género (de 2012) que ya tienen algunos años y los datos deben ser actualizados. Allí vamos a tener sorpresas. Puede ser que aparezca un porcentaje mayor de mujeres agredidas o de mujeres que han sufrido algún tipo de violencia. Puede ser que han subido el porcentaje por diferentes razones: porque ha crecido la violencia o porque las mujeres se han animado a denunciar más. (Ahora) las mujeres identifican de mejor manera los símbolos del machismo. Porque ya no nos dejamos agredir tanto y porque reconocemos inmediatamente esa es violencia simbólica, patrimonial, psicológica. Creo que los mensajes sí han ido penetrando un poco más que en la sociedad, en las mujeres, en las niñas y adolescentes.

¿Para cuándo está prevista la nueva encuesta?

En agosto, en este mes, ojalá lleguemos a cumplir esos plazos. Esto se encarga al INEC, pero la traba puede ser en términos presupuestarios.

También tenemos avanzado con la GIZ (Agencia Alemana de Cooperación Técnica) para el Ecuador se convierta en el segundo país en tener un estudio del costo país de la violencia de género. Esto solo se ha hecho en Paraguay. A partir de la encuesta, luego de eso (vamos) a tener los costos, las ponderaciones de lo que significa los costos de la violencia en el Ecuador. Creo además que hay unos costos incuantificables- Una niña obligada a ser mamá a los 13 años, podemos decir cuánto cuesta en servicio de salud, pero ¿cuánto cuesta esa vida frustrada? Eso es incuantificable. De acuerdo a la ley, también tenemos que establecer un sistema único de registro de víctimas de violencia.

¿Qué tan avanzado está este registro?

Estamos trabajando. Tenemos que consolidar en una sola institución todos los registros y datos para que precisamente no tengamos diferentes registros. Fiscalía tiene el suyo, Ministerio del Interior, otro.

Esta es una gran deuda que incluso lo ha señalado permanentemente la sociedad civil.

La sociedad civil tiene su propio conteo. En todo lado había dificultades de las cifras. ¿Qué es lo que sucede? A la Fiscalía llega la noticia del crimen y se establece que es un femicidio, pero poco a poco la investigación desemboca en que no trataba de un femicidio sino de un accidente de tránsito. Entonces esa cifra varía. Como quedó registrada inicialmente no es finalmente como queda verificada. Pero creo que el registro y los datos más próximos los tienen el Ministerio del Interior y la Policía, esos son los datos más acertados.

¿Tanto la encuesta como el estudio de GIZ serán parte de los insumos que tendrá el Observatorio Nacional de Violencia contra las Mujeres?

También tenemos que hacer este Observatorio. El tema presupuestario viene a ser una gran limitación, pero tenemos que conseguir los fondos para que este Observatorio pueda crearse. La ley misma es una gran herramienta de defensa. Ha permitido, con la discusión, elevar esto a un problema social, de orden público, no(dejarlo) como un problema doméstico que se resuelve entre privados. Elevar esta categoría a que sea un tema de derechos humanos, de salud pública, de seguridad ciudadana. Esto ha significado, quien sabe, para muchas mujeres la diferencia entre estar vivas o muertas.

¿Qué presupuesto se necesita para poner en marcha todo lo que establece la ley?

Una víctima requiere ser tratada con un psicólogo, una trabajadora social, un médico. Es un presupuesto gigante. Nosotros solamente en casas de acogida y centros de atención a víctimas destinamos casi 2 millones dólares anuales. ¿Eso es alto? No, es insuficiente.

Además estamos hablando de más jueces, más fiscales, es todo un Estado más organizado para combatir la violencia, no es únicamente el Ministerio de Justicia. Necesitamos más fiscales especializados en delitos sexuales o en violencia de género. Necesitamos más fiscales que acusen,  más jueces que puedan despachar y que puedan administrar justicia. Necesitamos un número mayor de componente humano. Una víctima requiere ser tratada con un psicólogo, una trabajadora social, un médico. Es un presupuesto gigante. Nosotros solamente en casas de acogida y centros de atención a víctimas destinamos casi 2 millones dólares anuales. ¿Eso es alto? No, es insuficiente. Sin embargo esa es la cifra que puede destinar el Ministerio a las casas de acogida. Pero cuando tengamos el costo país en el tema de violencia ayudará a ponderar de cuánta cantidad de recursos estamos hablando.

¿Todavía no se ha hecho ese presupuesto?

Estamos (en eso). Vamos a ser el segundo país (con un estudio del costo de la violencia). Hace mes y medio hicimos el memorándum de entendimiento con GIZ, esperamos en este año tener los resultados.

Siempre han tenido problemas de presupuesto para atender este problema.

Siempre.

Tengo entendido que gran parte del presupuesto del Ministerio de Justicia se lo lleva el sector Penitenciario. ¿Qué han hecho para seguir adelante con la atención de las víctimas?

El alcance que tenemos viene a ser limitado. Por ejemplo hay provincias que no tienen casas de acogida. ¿Eso qué supone? Llega una mujer víctima huyendo de la  violencia, hace la denuncia en la Fiscalía y después tiene que volver a su propia casa donde casi le matan, porque no hay una casa de acogida o un centro de atención a víctimas. Hay que caminar a tener casas de acogida, más de un en cada provincia.

Aquí mismo en Quito solo tenemos una casa en el sur, ¿cómo hacen las que tienen su vida en el norte? Estamos hablando de una ciudad que te puedes demorar dos horas cruzando de un extremo a otro. Son vidas que ya están lesionadas, que van a enfrentar otro cambio. Entonces lamentablemente la cantidad de recursos que el Estado tiene para combatir este fenómeno es insuficiente. Pero en esto no solo el Estado es el que tiene que (actuar). Por supuesto tiene la obligación de la erradicación de la violencia. Pero también hay otras instituciones como las familias, la iglesia y las instituciones educativas. Hay mujeres que enfrentan violencia en las universidades. ¿Qué presentamos allí mismo como alternativa? ¿Cómo aborda este fenómeno los medios de comunicación? El sexismo, la discriminación, la mofa, la burla. Hay unos programas que conducen a la violencia. Me parece que es un tema de corresponsabilidad con la sociedad también.

Usted mencionó que son 41 muertes las que van en este año, la sociedad civil establece 51 al corte de julio. En la ley también se estableció acciones urgente como la alerta temprana. ¿Esto ya se está trabajando con el ministerio competente?

Sí con el Ministerio del Interior.  Ese es un buen sistema. Por ejemplo, Interior logró identificar los que pueden ser los espacios más hostiles contra las mujeres. Estos no están en un rincón remoto en un poblado. Estos están cerca. Por ejemplo, en Quito, están al sur. Por eso el Ministerio ha procurado hacer algunos actos en esa zona. El sistema de alertas tempranas ha permitido que a través de la Policía comunitaria que es lo más próximo a la gente, a los barrios, se pueda identificar las zonas y casas, donde hay conflictos. O situaciones como la niña que no va a la escuela, el padre que consume alcohol, el reporte de gritos, la posibilidad de que las lesiones a niñas hayan sido producidas por violencia. Ese sistema de alertas temprana ha permitido salvar la vida de algunas mujeres.

¿Desde cuándo funciona este sistema?

Eso tiene el Ministerio del Interior, me parece que son casi dos años.

¿Cuáles son los sitios más violentos contra las mujeres?

El mapa del femicidio ha dejado libre solamente a la provincia de Los Ríos. En lo que va de 2018 no ha habido reportes de femicidios en esa provincia. El mapa de femicidio no deja espacios libres, tenemos unas zonas en Guayaquil que son más complicadas; en Quito, es Quitumbe.

La ley también establece el Sistema Nacional Integral para prevenir y erradicar la violencia contra las mujeres, que es el conjunto de instituciones que tienen que trabajar en este tema, ¿Está funcionando?

Vamos a hacer una actualización de la encuesta nacional sobre violencia de género (de 2012) que ya tienen algunos años y los datos deben ser actualizados. Allí vamos a tener sorpresas.

Periódicamente tenemos reuniones. Hacemos el seguimiento judicial de todos los casos para evitar que estos queden en la impunidad. Lograr que sean judicializados es uno de los temas que cuesta mucho y conseguir que las víctimas hagan las denuncias. Si no lo hacen es porque tienen temor. Es muy difícil el círculo de la violencia. Esto se discute en las mesas que las llamamos 'la cruzada contra la violencia'. Están todas las funciones del Estado. Eso ha significado tener más sintonía en los acuerdos que se van elaborando. A partir de la ley eso nos ha permitido dar unos avances al mismo nivel para conseguir más atención.

En el círculo de la violencia, actores de la sociedad han propuesto que para romperlo se podría dar becas escolares, accesos a créditos, bonos para la vivienda para que puedan subsistir de forma independiente. ¿Hay algún plan en este sentido?

Tenemos con el Banco Central, a través de BanEcuador. A finales del año pasado presentamos un sistema de créditos para las mujeres víctimas de violencia. Esto ha requerido que primero las capacitemos y encontremos emprendimientos que puedan ser innovadores, que pueda darles posibilidades de éxito. Porque de otra manera era dejar endeudada a una mujer violentada, entonces es doble vulneración. Hace algún tiempo se reportó que se colocaron 3 millones de dólares, pero eso ya debe haber subido.

A través del Ministerio de Inclusión Económica estamos hablando de bonos para los hijos e hijas de víctimas de femicidio y también becas escolares. Pero estamos hablando de los que se quedaron huérfanos.

¿Y para las mujeres solo hay un programa de créditos?

Sí pero ahora estamos replanteando una posibilidad de que las mujeres en las casas de acogida ayuden a dos viceministerios. Esto es el de Justicia donde tratamos la erradicación de la violencia, y el de Rehabilitación Social. Hay algunas alternativas para que las mujeres en centros de atención puedan ser parte de estos proyectos, brindar servicios permanentes a los viceministerios. Estamos en esos análisis.

¿Eso se definirá pronto?

Ojalá en este mes.

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