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15 de Enero del 2021
Historias
Lectura: 10 minutos
15 de Enero del 2021
Redacción Plan V
Carla Heredia: “No me considero influencer sino ciudadana”
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Fotos: Cristina Mancero. Cortesía de Carla Heredia

 

Campeona de ajedrez y sicóloga deportiva de profesión, considera que el apoyo estatal a todos los deportes debería ser una política constante del Estado ecuatoriano.


 

Carla Heredia
Quito, 1991


Millenial por derecho propio, Carla Heredia creció durante la década correista. Juega ajedrez desde los ocho años, y contó el apoyo del Estado durante buena parte del correato junto con otros cinco jóvenes dedicados al ajedrez en el Ecuador. Considera que aunque el país ha mejorado en temas sociales y de derechos humanos, como la aprobación del matrimonio igualitario, el ambiente de polarización y descalificación que dejó el régimen anterior se mantiene. Por sus estudios se estableció en Estados Unidos, primero en Texas y luego en California, pero a raíz de la pandemia se encuentra en el país. Dicta clases de ajedrez a los niños de una escuela en una localidad californiana.

Gran Maestra suena muy solemne, pero Carla Heredia, una joven quiteña de 29 años que es un referente del ajedrez nacional es de lo más accesible. Estuvo viviendo casi por diez años en Estados Unidos, pues obtuvo una beca para estudiar en una universidad de Texas, y recientemente se había establecido en Novato, una localidad al norte de San Francisco, en California, cerca de los valles en donde se cultivan los viñedos del vino californiano. California le gusta más que Texas, pues es un estado más liberal aunque sus impuestos son mayores y el costo de vida más alto. 

La joven quiteña se había establecido ahí como entrenadora de ajedrez en la escuela pública Hamilton de Novato, California. Da clases también en una academia de ajedrez. Y es que ese deporte ha sido una de las marcas distintivas de su vida, por lo menos desde los 8 años. 

Estudió la secundaria en el Colegio Alemán hasta tercer curso, pero luego decidió continuar sus estudios a distancia, en el Colegio Nuevo Ecuador, para poder dedicarse plenamente a su deporte. Precisamente gracias al ajedrez, obtuvo una beca en la Universidad Texas Tech, en Estados Unidos, en donde hizo un pregrado en Sicología y una maestría en Gerencia Deportiva. Además, cuenta con el título de Gran Maestra Internacional, concedido de forma vitalicia por la Federación Internacional de Ajedrez, que tiene su sede en Francia.

“Yo les reconozco la inversión en educación y deporte, tenían una política pública en que todos los deportes, como el ajedrez, eran importantes”

A los 17 años obtuvo el título de gran maestra internacional y el de gran maestra a los 21. Aún le faltan tres títulos en ese escalafón para alcanzar al famoso gran maestro ruso Gari Kasparov. Pero como en otras disciplinas, destaca, el mundo del ajedrez es mayoritariamente masculino. Heredia estima que solo el diez por ciento de los ajedrecistas son mujeres, en gran medida porque las mujeres se dedican a otras actividades. Todos los viernes, Carla Heredia compite, aunque ahora lo hace en línea debido a la pandemia. 

Hay dos grandes maestras en Ecuador: Martha Fierro y ella. Carlos Matamoros tiene el título de Gran Maestro Internacional que es superior al de ellas. En el país hay una Federación Ecuatoriana de Ajedrez, que trabaja con la Secretaría del Deporte. 

El ajedrez le permitió viajar y conocer por lo menos 42 países. En los dos años entre los 18 y los 20 conoció países de Europa, América y Asia debido al ajedrez. 

“Vivimos en una sociedad en donde los mandatarios no pueden diferenciar entre sus creencias y el bien común”

Carla Heredia decidió estudiar sicología tras postular a una beca para deportistas. Logró ingresar al equipo de ajedrez de la Texas Tech en donde estudió y continuó perfeccionando su juego. Se graduó en sicología general, pero está interesada en cómo la sicología se puede aplicar al deporte, no solamente en casos de alto rendimiento, sino en cómo apoyar a los deportistas en su bienestar emocional. “Mente y cuerpo siempre trabajan juntos. Siempre me ha impresionado el poder de la mente y la sicología deportiva”, explica la joven desde su casa de Quito, a dónde llegó en los últimos vuelos antes del cierre del aeropuerto capitalino por la peste del coronavirus. En su cuarto se puede ver el título de Gran Maestra concedido por la FIDE, junto a una pequeña bandera nacional que le acompaña en sus juegos en el exterior. 

Pero como muchos deportistas en el Ecuador, la falta de apoyo de las entidades públicas ha sido una marca distintiva de la carrera de Carla Heredia. Destaca, sin embargo, que durante los primeros años del correato, mientras vivió en el Ecuador, y por lo menos hasta 2017 recibió el apoyo gubernamental en viáticos, auspicios de viajes, uniformes y entrenamientos. Este apoyo al grupo de alto rendimiento de ajedrez ha desaparecido prácticamente durante la actual administración, admite. Aunque el programa de alto rendimiento continúa, ya no apoyan a los ajedrecistas, afirma. 

Su memoria política se remonta a los tiempos del derrocamiento de Abdalá Bucaram en 1997. Recuerda claramente la caída del ex presidente guayaquileño y los sucesos de inestabilidad que siguieron después, con los golpes de Estado contra Jamil Mahuad y Lucio Gutiérrez. Aunque su familia es de clase media y los sucres son solo un recuerdo de la infancia, afirma que en su entorno no sufrió de manera significativa por el impacto de la crisis de 1999 y la dolarización. Pero destaca que muchos amigos tuvieron que ver cómo sus padres emigraron. “Tuve compañeros del ajedrez cuyas madres se fueron al exterior y no las vieron en diez años. Hubo muchas familias separadas y fue una época de dolor e indignación. Algo debe haberse hecho mal para que el sucre dejara de existir”, afirma la joven. 

Mirando la vida política del país desde el mundo del ajedrez, Carla cree que “aunque no quisiera usar la palabra circo, creo que la política termina recayendo en personas que terminan haciéndole daño al país. Los gobiernos han sido uno peor que otro y no ayudan a que construyamos una mejor sociedad”, asegura. 

“Todavía vivimos en un mundo en donde es un insulto decir que juegas como niña y eso hasta lo dicen algunas mujeres”

Carla Heredia cuestiona la polarización que se ha producido en el país a raíz del correato. Cree que no se está a favor o en contra del antiguo régimen por señalar qué cosas hicieron bien o en qué fallaron. “Yo no veo las cosas tan drásticas. No tengo filiación política pero creo que hay que reconocer que en la época de Correa se hicieron cosas positivas, como una política pública de promoción de la educación o la implementación de un programa de becas”. Y aunque algunas personas de su generación estudiaron en el exterior carreras innovadoras, cuando volvieron al país no encontraron trabajo. “Ahora ya llevo tres años con cero de apoyo”, destaca. 

Pero la última década tuvo también sus reparos. Destaca en varias ocasiones las afirmaciones machistas de Correa, su religiosidad militante que afectaba al manejo de un Estado laico, sus posturas cerradas sobre el aborto, sus persecuciones a la prensa, a los críticos y hasta a quienes se atrevían a manifestarse en redes sociales. “Perdían el tiempo en eso en las sabatinas”, afirma. 

Su balance sobre el periodo democrático es que hemos avanzado en temas de derechos humanos. Por ejemplo, en los derechos de la diversidad sexual de la que la ajedrecista se ha abanderado. Destaca en especial hitos como la despenalización de la homosexualidad masculina y el matrimonio igualitario. Pero también admite que el país sigue estando a la cola de muchos debates urgentes que ya se realizan en otros países de la región. 

La impunidad de los delitos, el hecho de que miles de desapariciones de personas siguen sin solución, la desconfianza en el sistema judicial y los políticos, los prejuicios sociales y culturales son, por otro lado, una muestra de que estamos rezagados con respecto al resto de la región, afirma. 

 “Más allá de que votemos cada cuatro años debemos ser participativos en el día a día y ser parte de las políticas públicas como ciudadanos”, finaliza la Gran Maestra, quien con más de 18 mil seguidores en Twitter no se considera influencer, pero sí ciudadana.

Con el apoyo de la Fundación Esquel. Visite el portal: 40 años de democracia: una tarea inconclusa

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