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10 de Mayo del 2015
Historias
Lectura: 21 minutos
10 de Mayo del 2015
Redacción Plan V
El hombre que abrió, sin querer, la caja de Pandora

Foto: Luis Argüello

Ante una figura de San Jorge y el dragón, que decora su oficina, Jorge Acosta se confiesa y relata los sucesos previos a la consulta popular que abrió el camino del encumbramiento del correísmo.

 

Abogado litigante y político, Jorge Acosta defiende sus decisiones al frente del Tribunal Supremo Electoral que, dice, fueron hábilmente capitalizadas por políticos ex correístas como Gustavo Larrea para entronizar en el poder casi absoluto al modelo de Rafael Correa. Cuestiona a periodistas que, en su momento, defendieron las maniobras del Gobierno. Una semblanza del hombre que abrió, sin querer, la caja de Pandora correísta.

Jorge Acosta no tiene problema en recordar sus humildes orígenes en la provincia de Imbabura, en donde ayudaba a su madre a atender un pequeño salón de comidas en Ibarra, con el cual la mujer, que se había quedado viuda, sacó adelante a sus hijos. Ni tampoco le incomoda contar que, joven estudiante, llegó a Quito a bordo de una camioneta con una cama, su maleta de ropa y 15 sucres. 

Es de esos hombres que no teme decir las cosas como fueron. Locuaz y campechano, recibe a PLAN V en su oficina, en donde se evidencia el relativo éxito económico de un abogado establecido ya durante muchos años. Hay algunos adornos interesantes, como un retrato del general Eloy Alfaro, una figura de San Jorge venciendo al dragón, o réplicas de barcos antiguos, como el Titanic. El que Jorge Acosta tiene, precisa con gracia, no se hunde, básicamente, porque flota sobre una mesa.

Quien fue un modesto estudiante de provincia que vino a estudiar derecho en la Universidad Central del Ecuador, llegó a ser presidente del Tribunal Supremo Electoral (TSE), hoy Consejo Nacional Electoral (CNE), ex abogado del derrocado presidente Lucio Gutiérrez, y, actualmente, una de las figuras de un Observatorio ciudadano que pretende fiscalizar las acciones del CNE, que se encuentra realizando un concurso de méritos para renovar el pleno del llamado Quinto Poder. 

Acosta es un hombre frentero. Cuando la semana pasada se enteró de que René Maugé, ex político de izquierda y actual funcionario del CNE y quien fuera su vicepresidente en el TSE, había ido a la Fiscalía para denunciar presuntas "calumnias" en contra del CNE y el concurso, por parte del Observatorio, no dudó en plantarse en la puerta del Edificio Patria de la Fiscalía para esperar que saliera. Y cuando lo tuvo enfrente, le emplazó a que le meta preso. Aquí estoy le dijo, si me quieres meter preso, por decir la verdad.

Acosta dice que nunca ha sido afiliado a ningún partido político. También dice que nunca ha salido a una manifestación, pero que conocer de política es una de sus aficiones. "Ningún líder político me ha convencido al extremo de afiliarme a un partido".

Maugé rehuyó la discusión en plena calle, pero Acosta dijo que lo quieren intimidar. Y recordó que no hay calumnia cuando se hacen afirmaciones verdaderas. 

La vida de Jorge Acosta parece recordar la historia de un hombre hecho a sí mismo. Aunque nació en Otavalo el 12 de octubre de 1956, se mudó muy pequeño a la capital de Imbabura donde hizo sus estudios secundarios, mientras ayudaba a su madre en su negocio de comidas. Huérfano de padre a los 15 años e hijo mayor, recuerda que molía el morocho para hacer las empanadas.

Luego llegó a Quito a estudiar derecho, mientras trabajaba en la casa editorial de Luis Mejía Montesdeoca, ex prefecto y ex diputado de Imbabura, quien dirigía la empresa Editora del Norte. Mejía Montesdeoca, paisano también de Acosta, le confió varias tareas en publicaciones como la revista Cambio, un magazine de opinión y crítica. Ahí empezó como mensajero y cobrador, fue luego distribuidor y llegó a presidente de la editorial. Se empapó en esa empresa de la mecánica editorial, en el periódico local que hasta el momento circula en la provincia de Imbabura. 

Cuando iba a cumplir 25 años de edad, Acosta terminó sus estudios de abogado y se dedicó al derecho. Se vinculó a varios estudios jurídicos, con reputación de ser buenos litigantes y peleadores. Luego fue director del Departamento Jurídico de la Financiera Andina, Finandes, y poco después abrió su propio estudio, con apoyo de su hermano, su hijo y su sobrino. "En todas la áreas en donde he incursionado lo he hecho desde abajo. Cuando trabajaba con mis primos, yo mismo hacía los escritos y los iba a dejar".

Acosta dice que nunca ha sido afiliado a ningún partido político. También dice que nunca ha salido a una manifestación, pero que conocer de política es una de sus aficiones. "Ningún líder político me ha convencido al extremo de afiliarme a un partido" dice, aunque recuerda la militancia socialista de su padre y su suscripción a la revista de izquierda La Calle

Pero aunque, en cierta forma, Jorge Acosta toreaba a la política, el destino lo pondría en el ojo del huracán político desatado por la irrupción de Rafael Correa, y terminará, como en el mito griego, abriendo sin querer la caja de Pandora del correísmo. 

Abogado de Lucio Gutiérrez

Aunque no lo menciona explícitamente, Jorge Acosta es parte de una logia masónica, y fue una de las figuras de la masonería local, Luis Almeida Morán, militante de la Sociedad Patriótica de Lucio Gutiérrez, quien lo aproximó a la tienda gutierrista.

Su primera experiencia en el servicio público fue en 2003, cuando Fausto Solórzano, delegado del Ejecutivo al Consejo Superior del IESS, lo invitó como presidente alterno. Con los votos del PSC, el MPD y el PSP fue nombrado subdirector del IESS, en donde empujó el catastro de todas las propiedades del IESS. Con su paisano, Jorge Madera, quien era director general del IESS, se encargó del manejo de los recursos humanos del Seguro, y también ejerció algunas representaciones de la seguridad social en las empresas de esa institución. Fueron un año y ocho meses de intensa actividad. 

Cuando Lucio Gutiérrez fue derrocado y, posteriormente enjuiciado por haber atentado supuestamente contra la seguridad del Estado, Luis Almeida le invitó a sumarse a la defensa del defenestrado ex presidente. Logró que se le exculpara del juicio que le puso el gobierno de Alfredo Palacio. Acosta admite que por ello obtuvo la gratitud y amistad de Lucio Gutiérrez y la confianza de su hermano Gilmar. Eso sería clave para el paso de Acosta por la presidencia del TSE. 

Cuando Lucio Gutiérrez fue derrocado y, posteriormente enjuciado por haber atentado supuestamente contra la seguridad del Estado, Luis Almeida le invitó a sumarse a la defensa del defenestrado ex presidente. Acosta admite que obtuvo la gratitud y amistad de Lucio Gutiérrez y la confianza de su hermano Gilmar. Eso sería clave para el paso de Acosta por la presidencia del TSE.

Cuenta que de su postulación al TSE se enteró por una publicación de El Universo. Luego lo llamaron los Gutiérrez a anunciarle que querían proponerlo como vocal al TSE. Lucio Gutiérrez, afirma Acosta, le puso una sola condición: "que haga cumplir con la Constitución y la ley". Gutiérrez, afirma, le aseguró que nunca iba a hacer una imposición de carácter político. Los sucesos políticos harían cambiar esa situación.

Empiezan las diferencias con los Gutiérrez

Cuando el PSP empezó a presionar por tener más vocales de los que le correspondían en las provincias, Acosta tuvo su primer roce con Gilmar Gutiérrez. Aunque el impasse se solucionó con un acuerdo que Acosta califica como "razonable" con las presidencias de algunos militantes del PSP en las autoridades electorales de las provincias. Este era el estado de las cosas cuando asumió el poder Rafael Correa. Correa, quien no había postulado candidatos a diputados para ese Congreso, lanzó la propuesta de convocar una consulta popular que viabilizara la Asamblea de Montecristi. El tema pasó al TSE, y en medio de la discusión en el Pleno del organismo, militantes del MPD -patriótico y revolucionario aliado de Correa entonces, "tirapiedras" a secas hoy por hoy- y un grupo de personas de Alianza PAIS irrumpió por la fuerza en el edificio para presionar a los vocales para que convocaran la consulta. 

La turba llegó a la misma sala del Pleno del TSE, en donde Acosta, fiel a su costumbre, los encaró. Ahí estaban gritando a favor de Rafael Correa algunos de sus más feroces opositores de hoy, como Natasha Rojas, Jorge Escala y Ciro Guzmán del MPD, así como César Rodríguez, quien militaba en Alianza PAIS. 

Aún se acaba la reunión, recuerda Acosta, y decidió darles la palabra a los cabecillas del tumulto. Cuando terminaron de hablar y salieron, se trasladó junto con los vocales del TSE al hotel Quito para resolver si el pedido de consulta iba o no al Congreso, que, según la Constitución vigente, debía calificar la urgencia de la consulta. Nadie le llamó ese día, dice Acosta, ni a favor ni en contra, pero el envío al Congreso enfureció a Correa. "Sufrimos los principios de su ya conocido carácter, sus frases lapidarias, pero seguimos el trazado de la ley". 

El Congreso conoció luego el pedido de consulta del Gobierno, la calificó, pero intentó modificar la pregunta del Ejecutivo. Y Acosta se mantuvo en su postura de que el Congreso no podía modificar la pregunta del convocante. "Los periodistas como Carlos Vera o Gonzalo Rosero me llegaron a decir que yo chantajeé al TSE para que se mande el tema al Congreso. Ellos empujaban la consulta entonces..."

Fue entonces cuando, del tropel emepedista, el Gobierno pasó a las presiones directas. En el edificio del TSE se apersonó Andrés Valdiviezo, mano derecha de Gustavo Larrea, el ministro de Gobierno de Correa y otro de sus más feroces críticos en la actualidad. 

Valdiviezo, dice Acosta, se reunió con él para pedirle que convoque la consulta popular directamente. El ex ministro Gustavo Larrea le citó personalmente en un café para pedirle lo mismo.

De su lado, el Congreso lo invitó a dos reuniones, en donde los diputados opositores le pidieron que convocara la consulta varios meses después de lo previsto, para ganar tiempo. Las presiones de ambos bandos se hicieron más intensas, cuenta Acosta, y por ello decidió convocar al pleno del TSE para resolver el tema. Ese día, sin embargo, fue a dar una conferencia al Instituto de Altos Estudios Nacionales, y dejó su vocalía a su suplente. Encargó la presidencia a René Maugé "un hombre notable", dice. 

Cuando volvió a su despacho, Maugé su vicepresidente, el mismo que la semana pasada fue a acusarlo en la Fiscalía, le contó que nada habían resuelto. Así que entró a la sala de reuniones y puso el tema a votación: tres a favor y tres en contra. Su voto dirimente fue por convocar la consulta: "Yo, Jorge Acosta Cisneros fue quien así votó", dice el ex presidente del TSE sin muestra alguna de arrepentimiento. El abogado imbabureño, sin saberlo, había abierto la caja de Pandora. 

En plena vorágine

Esa tarde, Jorge Acosta salió en cadena nacional anunciando que empezaba un periodo electoral, para una consulta popular, según el texto que había enviado el propio Congreso, pero sin modificar la pregunta. No quería, dice, caer en desacato a la resolución del Legislativo. La noticia cayó como una bomba en el Congreso.

"Me dijeron de todo, desde traidor hasta vendido, principalmente los gutierristas, Fausto Cobo me dijo de lo que me iba a morir. Les emplacé a que me digan dónde estaba la maleta con la que supuestamente me habían comprado. Por consejo de algún brillante, entre comillas, jurista, se les ocurrió proceder a mi sustitución como presidente del TSE".

"Me dijeron de todo, desde traidor hasta vendido, principalmente los gutierristas, Fausto Cobo me dijo de lo que me iba a morir. Les emplacé a que me digan dónde estaba la maleta con la que supuestamente me habían comprado. Por consejo de algún brillante, entre comillas, jurista, se les ocurrió proceder a mi sustitución como presidente del TSE".

La medida del Congreso, que pretendía defenestrar a Jorge Acosta, encontró una dura respuesta en el TSE. "Si querían botarme debían esperar que termine el periodo electoral, dentro del cual tenía inmunidad, para hacerme un juicio político". Eso, que se consideró una injerencia en el periodo electoral, permitió al TSE destituir a todos los congresistas que habían votado por la sustitución de Acosta.

"Yo no conocía al señor Correa, cuando tomamos esa decisión fue una defensa ante una decisión ilegal del Congreso. Querían poner un hombre de ellos para suspender la convocatoria a la consulta. Fue por eso que destituimos a los diputados. El 93% de la población apoyó esa destitución. Los periodistas que hoy critican a Correa me dieron toda la razón. El único que se dio cuenta de que podía capitalizar esto fue el Gobierno, por eso, Correa, por iniciativa de Gustavo Larrea, decide apoyar la acción y manda a la Policía a impedir que los diputados se reúnan. A eso fue también el MPD que no les dejaba sesionar. El MPD llegó a atacar físicamente a un diputado, cosa que yo critiqué". 

Acosta afirma que fueron hechos que nunca se coordinaron con el Gobierno. Fue una vorágine política que se salió de las manos, en especial, de los opositores. Pero nadie, dice, ni el MPD ni los opositores, vieron que Correa iba a usar la ocasión para consolidar su poder. En eso, asegura, nada tuvo que ver lo que hizo el TSE.

Jorge Acosta fue el último presidente del TSE. Estuvo hasta el 2008, porque la Asamblea de Montecristi, surgida de la consulta popular, lo ratificó en su cargo. En el mes de octubre de ese año entregó un ejemplar de la nueva Constitución y renunció al cargo. A los pocos días volvió a la práctica privada en su despacho jurídico. 

Siete años después

¿Qué balance puede hacer Jorge Acosta, siete años después, de los sucesos de esos turbulentos días?

El ex presidente del TSE se acomoda en su silla y reflexiona: "hubo una gran habilidad del Gobierno, una habilidad inusual, para aprovechar la situación. Luego las cosas empezaron a salirse de camino. Es cierto que han hecho obra pública, pero no ha estado bien la pérdida de las libertades, de la libertad de opinión y prensa. No hay tolerancia. No vi venir lo que ocurriría, como abogado leí la Constitución y la impresión que me dio es que venía otro Estado, uno distinto al que teníamos. La Constitución dice también que debe haber participación ciudadana, y no solo lo digo yo. Julio César Trujillo, en su momento, dijo que la Constitución empoderaba al ciudadano. Se la calificó en su momento como una de las constituciones más progresistas del mundo. Pero luego empezó la consolidación del poder correísta. Se empezó con concursos de méritos en donde no se actúa con transparencia, con concursos que no son públicos, en donde se ha dado más peso a la entrevista personal que a las aptitudes y las pruebas académicas. Los mismos funcionarios han anunciado quiénes son los ungidos".

Para Acosta, la Constitución no se ha cumplido. Se ha reglamentado la Carta Magna para evitar, precisamente, el empoderamiento de los ciudadanos. Sobre el hiperpresidencialismo, el ex presidente del TSE señala que es un rasgo del constitucionalismo desde los tiempos de Juan José Flores. "El problema es que el hiperpresidencialismo tenga influencia absoluta en todas las funciones del Estado. Se puede decir que el pueblo vota por ciertos asambleístas, pero ahora el Consejo de Participación elige a las autoridades de control. Vemos en el caso de Solanda Goyes que sus méritos son menoscabados en varios concursos, cuando ocurren esas cosas hay decepción". 

"No queremos que los concursos fracasen, sino que haya transparencia. No podemos decir que esto es transparente cuando han puesto de director de sistemas a Marcelo Olivo, quien era coordinador de Tecnología de Alianza PAÍS. Eso no es transparencia en mi opinión. Deberían considerarnos como aliados de las instituciones observadas, aliados sin sueldo".

"Si yo hubiera estado con el Gobierno para hacer estas cosas de las que hemos hablado, ¿no estaría de ministro, de fiscal, de juez, de embajador? Yo pude haber pedido lo que quiera. Pero yo estoy aquí, viviendo de mi profesión", dice Acosta, cuando se le cuestiona sobre si no se siente, de alguna manera, responsable del encumbramiento del correísmo.

La lucha por la transparencia 

Ahora su lucha es por la transparencia en el concurso del CNE para renovar el Consejo de Participación. Acosta cuestiona la supuesta opacidad en el manejo de las carpetas y los datos. Enumera los artículos de las leyes que estarían siendo violadas por el CNE, empezando por la Constitución y terminando en leyes como la Ley de Acceso a la Información.

Cita un informe de una veeduría del CNE, que relata una serie de presuntas irregularidades, entre estos, que se habría modificado el sistema informático, y que funcionarios del CNE habrían tomado fotos de las preguntas de los concursos. Cuando se realizó la prueba, se entregaron formularios que ya estaban impresos, y la propia veeduría cuestiona el manejo de esos documentos y la presencia de computadoras. Su objetivo, dice, es denunciar y transparentar lo que ocurre, "Debemos decirlo, la gente debe tener conciencia de lo que esté ocurriendo, aunque nos amenacen y nos insulten. Nos vamos a poner aceite de aguacate para que nos resbalen esas cosas", dice Acosta. 

"No queremos que los concursos fracasen, sino que haya transparencia. No podemos decir que esto es transparente cuando han puesto de director de sistemas a Marcelo Olivo, quien era coordinador de Tecnología de Alianza PAÍS. Eso no es transparencia en mi opinión. Deberían considerarnos como aliados de las instituciones observadas, aliados sin sueldo". 

Pero René Maugé opinó lo contrario. Y ahora, la Fiscalía tiene en sus manos una denuncia que, según Acosta, es otro intento de intimidarlos. Pero el abogado imbabureño seguirá vigilante. Y, de frente, como de costumbre. 

 

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