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4 de Enero del 2021
Historias
Lectura: 10 minutos
4 de Enero del 2021
Rubén Darío Buitrón
Eugenio Espejo, el periodista y el hombre social
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Escritor, médico, filósofo y agitador. La historia recuerda así al hombre que fue la conciencia crítica de su tiempo, una conciencia crítica que hoy, más que nunca, golpea como un eco en las palabras y en las ideas de quienes siguen luchando por la verdad, por la justicia, por el equilibrio social, por la libertad para decir en voz alta todo lo que los ciudadanos tenemos derecho a decir.


Amanece en el Quito colonial.

Bajo un clima de temor y silenciamiento, los pocos madrugadores de aquellos tiempos son testigos de uno de los actos rebeldes más significativos de la época: sobre las cruces de piedra de la ciudad aparecen banderolas escarlatas con un lema escrito en latín: “Al amparo de la cruz, sed libres. Conseguid la gloria y la felicidad”.

Es enero de 1795. El autor de las pancartas, Eugenio Espejo, es detenido e incomunicado. Meses después, muere en una mazmorra del gobierno opresor español. Pero su palabra fue la semilla que, tres décadas después, se convirtió en una lucha colectiva por la dignidad, una lucha que, poco a poco, fue sumando valentías, talentos y sacrificios hasta convertirse en victoria decisiva el 24 de mayo de 1822.

Escritor, médico, filósofo y agitador. La historia recuerda así al hombre que fue la conciencia crítica de su tiempo, una conciencia crítica que hoy, más que nunca, golpea como un eco en las palabras y en las ideas de quienes, desde el periodismo que fundó Espejo, siguen luchando por la verdad, por la justicia, por el equilibrio social, por la libertad para decir en voz alta todo lo que los ciudadanos tenemos derecho a decir.

En las palabras de Espejo se proyectan, brillantes, los caminos de civismo que él fue capaz de trazar antes de que muchos imaginaran siquiera que aquello sería posible conquistar.

Sagaz y temerario, quiteño nacido de la entraña del mestizaje el 21 de febrero de 1747, nunca desmayó en sus afanes de promover la necesidad de pelear por una sociedad deliberante, democrática y equitativa.

Como periodista y agitador peligroso para quienes ejercían el poder, fue perseguido, encarcelado y desterrado, pero ningún poder pudo detener sus esfuerzos y voluntad para construir un pensamiento libre.

Dominó los idiomas español, latín, francés y griego; sus facultades para la medicina, filosofía, teología y literatura fueron destacadas. Empezó a escribir periódicos a mano.

En noviembre de 1791 formó la Sociedad Patriótica de Amigos del País, compuesta por 25 personas que se reunían para debatir e intercambiar conocimientos.

Es enero de 1795. El autor de las pancartas, Eugenio Espejo, es detenido e incomunicado. Meses después, muere en una mazmorra del gobierno opresor español. Pero su palabra fue la semilla que, tres décadas después, se convirtió en una lucha colectiva por la dignidad.

El jueves 5 de enero de 1792 marcó otro hito: puso a circular el semanario Primicias de la Cultura de Quito.

Como periodista, Espejo fue esencia y expresión de lecturas profundas e inteligentes de los hechos, de acercamiento a la verdad, de valor y coraje para sostener convicciones y certezas.

Enero es un mes  para rendir culto al espíritu altivo de los ciudadanos no sometidos.

Ser y actuar: el mejor homenaje que podemos rendir al precursor del periodismo libertario.

En 1992, con motivo del segundo centenario de la aparición del primer diario ecuatoriano —Primicias de la Cultura de Quito, de Eugenio de Santa Cruz y Espejo—, el entonces Congreso Nacional de Ecuador declaró al 5 de enero como el Día Nacional del Periodista.

El historiador Fausto Segovia Baus refiere que los periodistas ecuatorianos celebran su día en recuerdo de la aparición del primer número del periódico Primicias de la Cultura de Quito, hace 224 años.

Desde entonces —escribe Baus— la actividad periodística ha marcado hitos en defensa de la libertad y la democracia, procurando mantener igual energía para coadyuvar al desarrollo integral de la patria.
Gracias al surgimiento de la Sociedad Patriótica Amigos del País (o Escuela de la Concordia) Espejo logró materializar su proyecto cultural; así, tras la publicación de la “Instrucción previa sobre el periódico intitulado Primicias de la Cultura de Quito”, llegó el día en que apareció el periódico.

Baus cuenta que, a partir de la segunda publicación, la labor de Espejo comenzó a recibir ataques infundados y no faltaron las represalias. Hasta el 29 de marzo, que fue la última, el periódico completó siete números; las suscripciones se admitieron a razón de real y medio de plata por cada pliego completo.

Espejo, como redactor del periódico se convirtió en maestro y se preocupó por la educación del pueblo, cuenta el historiador César Burgos,  aunque solo alcanzó a publicar siete números.

En el primero del 5 de enero, pedía que las personas de talento e inteligencia publicaran sus opiniones en bien de todos, declaraba que la educación de un niño era una obra de amor y no de castigos corporales y que debía contribuir a formar buenos ciudadanos.

Espejo, como redactor del periódico se convirtió en maestro y se preocupó por la educación del pueblo, cuenta el historiador César Burgos,  aunque solo alcanzó a publicar siete números.

Aconsejaba a los maestros que incentivaran a los alumnos a leer Primicias de la Cultura para mantenerlos al día en los acontecimientos.

Esmerado por la aplicación práctica de la economía, de la educación y de la ciencia, se preocupó por los intereses locales y se constituyó en el símbolo de lo nuevo, lo disruptivo, pues se dirigía a la lucha por la independencia.

Su pluma adoctrinaba, expresa Burgos, para procurar un cambio progresivo de ideas y costumbres, suscitar inquietudes y rebeldías “igual que otro gran rebelde, Juan Montalvo, el precursor Espejo fue un pedagogo del periodismo”.

En un artículo publicado en diario El Comercio, el historiador Enrique Ayala Mora nos recuerda que Eugenio de Santa Cruz y Espejo fue un médico de finales de la época colonial que se destacó por su enorme conocimiento y por estar al día en las más avanzadas teorías europeas.

Como pensador y periodista —subraya Ayala— sus ideas fueron pioneras y por eso se lo considera un precursor de nuestra independencia.

El historiador recuerda que en un libro escritor por Jaime Breilh Paz y Miño, este va más allá y presenta a Eugenio Espejo como un adelantado en la ciencia mundial y un pensador crítico de la sociedad en que vivió, no solo desde sus concepciones sociales y filosóficas, sino desde sus posturas sobre la salud y la enfermedad.

Se trata del libro Espejo, adelantado de la ciencia crítica. Una antihistoria de sus ideas en salud publicado por la Universidad Andina Simón Bolívar y La Corporación Editora Nacional en su Biblioteca Ecuatoriana de Ciencias.

Ayala también precisa que un texto de Plutarco Naranjo en la presentación de este nuevo libro, junto con otro de Germán Rodas,  orientan correctamente su lectura: “ya se había destacado antes, incluso por el propio Naranjo, la dimensión social de la obra médica de Espejo”.

Pero Breilh añade que el precursor, como especialista en epidemias, no solamente hizo avances clínicos, equiparables y aún más originales que los europeos, sino que ubicó el problema de la salud en el marco de una sociedad en que los pobres estaban más expuestos a la enfermedad, como ocurre ahora con el temible Covid-19 que está arrasando el mundo.

En cuanto al momento histórico que vivimos los periodistas ahora, al empezar el 2021, es imprescindible que entendamos que aún nos queda muchísimo por luchar y por hacer registrar la historia contemporánea.

Hay determinantes sociales que provocan e inciden en la epidemiología y que debemos entender para no perpetuar errores. Jaime Breilh afirma, según Ayala, que al observar la relación salud-sociedad, “Espejo no solo buscaba una raíz profunda de las patologías sino que descubría una realidad social desde una radical postura crítica en donde la economía y los modos de vida tenían un papel central.
Desde ese punto de vista, se lo puede ver no solo como periodista y escritor, sino como un pensador contrahegemónico integral, reflexiona Ayala.

Breilh traza un panorama general de la historia de la salud en el Ecuador, especialmente de su dimensión social y epidemiológica. Distingue los diversos períodos y etapas, poniendo especial énfasis en aquellos momentos en que los más notables pensadores médicos destacaron la presencia de los determinantes sociales de la salud. “Pero quizá el aporte más destacado de la obra es ubicar a Espejo como un referente para nuestro aquí y ahora, cuando ya en América Latina se abre paso una visión social de la salud que va más allá de lo médico asistencialista”, añade Ayala.

En cuanto al momento histórico que vivimos los periodistas ahora, al empezar el 2021, es imprescindible que entendamos que aún nos queda muchísimo por luchar y por hacer registrar la historia contemporánea.

Y que es urgente multiplicar la refundación de un periodismo de la gente, un periodismo donde el ciudadano se vea, se mire, se refleje, pueda expresar su palabra y sea lo que corresponde: un protagonista clave de los hechos sociales.

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Eugenio Espejo, el periodista y el hombre social
 


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