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30 de Noviembre del 2020
Historias
Lectura: 10 minutos
30 de Noviembre del 2020
Redacción Plan V
Isabel Robalino: La maestra de los trabajadores
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Isabel vive en el Convento de Santo Domingo desde el 2011. En la imagen, está en una de las capillas de la histórica edificación del Centro Histórico.
Fotos: Luis Argüello

 

Como fundadora de las principales centrales sindicales, la jurista cree que el pueblo organizado debe ser escuchado de forma prioritaria. Hasta sus 96 años recorrió el país para asesorar a los obreros.

 

 

Isabel Robalino
Barcelona, España, 1917


Nació en Barcelona, España, el 14 de octubre de 1917. Pero se siente más ecuatoriana que ningún otro. Es doctora en Jurisprudencia. Ha sido historiadora, escritora, catedrática. En los años 40 fue la primera concejal de Quito y dos décadas después se convirtió en la primera mujer en el Senado. Su trabajo a favor de los trabajadores y sindicatos es la huella que la distingue.  Impulsó y fue parte de la CEDOC, la primera central obrera ecuatoriana, y del FUT. En sus años más recientes ha sido parte de la Comisión Nacional Anticorrupción. Por esa labor, en 2016, el entonces contralor Carlos Pólit denunció a Robalino y ocho miembros más de la Comisión. Fueron condenados a un año de prisión, pero Pólit se retractó y pidió la extinción del juicio.

“Algo más de 100 años tengo”, responde Isabel Robalino cuando se le consulta su edad. Sentada sobre su silla de ruedas en el Convento de Santo Domingo, mira a su alrededor y está pendiente de los movimientos de los visitantes que llegan a ese lugar turístico. Pese al siglo que lleva a cuestas es una mujer muy lúcida y de voz fuerte, a la que no se le escapan detalles.

En realidad, Isabel tiene 102 años. Nació en Barcelona, España, pero dice sentirse más ecuatoriana que cualquiera. Su padre fue Luis Robalino Dávila, escritor y diplomático quiteño, quien llevó a su hija en sus viajes.

Pero es evidente también que su memoria es frágil. Cuando el Ecuador volvió a la democracia en 1979, ella tenía 62 años. A esa edad, Isabel Robalino ya había marcado algunos hitos en la historia de país. Fue una de las primeras mujeres en graduarse del tradicional colegio quiteño Mejía. Se decantó por las leyes y por eso estudió Jurisprudencia en la Universidad Central del Ecuador. Allí dejó una huella: fue la primera mujer en graduarse de esa carrera. En 1946 fue la primera concejala de la capital. En 1966 fue elegida diputada constituyente y, en 1969, llegó a ser la primera senadora en la historia del país.

Pero logró esas designaciones gracias a su trabajo incansable a favor de las luchas obreras. Ella aún recalca que su especialidad es el derecho laboral. El historiador Enrique Ayala Mora escribió sobre la jurista cuando cumplió 100 años en octubre del 2017. Contó que, en 1938, la joven Isabel acompañó a la Confederación Ecuatoriana de Organizaciones Clasistas (CEDOC) desde su fundación. También impulsó al Frente Unitario de Trabajadores (FUT).

Con ese recorrido llegó a los años 80. Recuerda a Jaime Roldós como la mejor opción que había en ese momento para el país. “Habíamos vivido una dictadura, rígida, inadecuada para las aspiraciones del pueblo”, sostiene. Por los valores que mostraba Roldós, ella apoyó su candidatura de forma decidida. Prestó las oficinas del Instituto de Investigación de Ciencias Sociales y Promoción Popular -que dirigía- al partido Concentración de Fuerzas Populares de Roldós para que pueda tener una sede en Quito. “Fue un alivio para el pueblo aunque fue muy corta su presidencia”, lamenta. De los últimos 40 años, para ella, el regreso a la democracia fue el momento más importante. “Porque si no hay democracia, no hay la libertad de expresión del pueblo”, afirma.

Al siguiente presidente que aún lo tiene presente es a León Febres Cordero por el rechazo que había hacia él sobre todo en los sectores estudiantiles. Al exmandatario se lo ha acusado de una de las épocas más oscuras del país por la creación del SIC-10, una unidad policial contra la subversión.


La histórica jurista ha visitado cientos de organizaciones de trabajadores. Una fractura en su pierna ya no le permitió viajar por todo el país.

Pero Isabel conoció a Febres Cordero mucho antes. Según Ayala Mora, en la década de los 60, ella y Julio César Trujillo, abogado que falleció en 2019, lucharon contra empresarios por la amnistía a los obreros de la Fábrica Textil Imbabura. Uno de esos empresarios fue Febres Cordero. No fue la única vez que tuvo roces con él. Wilson Álvarez, dirigente sindical y miembro del FUT, cuenta que la jurista estuvo en la huelga organizada por los más de 5.000 trabajadores despedidos durante la alcaldía de Febres Cordero en Guayaquil.

De todos estos sindicatos, a sus más de 100 años rememora la asesoría que dio por una década al Sindicato de Embarcadores de Frutas de Guayaquil y Durán. Estos trabajadores pelearon para recibir un ingreso estandarizado en todos los puertos. “Hay que escuchar prioritariamente la voz del pueblo y del pueblo organizado”, dice la jurista.

Álvarez conoce a Isabel Robalino desde hace 40 años. Cree que la doctora, como la llaman, debe haber organizado 3.000 sindicatos, asociaciones, comités y federaciones cantonales y provinciales en el Ecuador.

Alvarez dice que Isabel ha puesto “plata y persona” para la defensa de los trabajadores. Uno de esos episodios fue el intento de desalojo a los dirigentes de la sede de la CEDOC en 1999 durante el mandato de Jamil Mahuad. Ella se puso al frente para evitarlo.

Asimismo la jurista, asegura el líder sindical, fue un pilar en las manifestaciones contra Mahuad. La inflación y la devaluación del sucre, la moneda nacional, llegaron a niveles históricos. Mahuad fue derrocado en el 2000 tras un feriado bancario y la imposición de la dolarización.

Fuera de las calles, Isabel incidió desde sus cargos públicos para reformas del Código de Trabajo y que se respeten las ocho horas laborales, defendió la contratación colectiva y el derecho a la huelga. En las aulas, dictó cátedra de derecho por más de 20 años en las universidades Central y Católica. Pero también fue la ‘maestra de los trabajadores’. Ha capacitado a los dirigentes desde cómo hablar en público hasta cómo presentar los proyectos para contratos colectivos, según Álvarez.


Pese a su edad no se ha perdido ninguna marcha por el 1 de Mayo. La última a la que acudió fue la del 2019

Isabel recorrió el país en su vehículo. Manejó hasta los 96 años y visitó a las organizaciones locales y nacionales. De esos viajes, Álvarez rememora uno del 2009 cuando se trasladaron hasta Ventanas, en Los Ríos. Llegaron para apoyar a los trabajadores, pero el alcalde Manuel Vera ordenó a los policías municipales su desalojo. Los gases lacrimógenos alcanzaron a la jurista, lo que encendió más los ánimos de los manifestantes que cercaron la Alcaldía.

“El país la reconoce como la lideresa de la ética”, dice el dirigente sindical y recuerda que ella siempre pedía a las organizaciones respeto, honradez y responsabilidad. Desde esos principios, el FUT conformó la Comisión Nacional Anticorrupción, donde ella fue la representante de los trabajadores desde el 2015. Se conoce que jamás ha faltado a sus reuniones.

La Comisión ha sido una veeduría ciudadana a los peores casos de corrupción conocidos en los últimos años. Por ejemplo, acusó al exfiscal Galo Chiriboga y al excontralor Carlos Pólit por fraude procesal en el caso de los helicópteros Dhruv. Pólit -hoy prófugo de la justicia- los demandó por calumnias. Isabel estuvo allí, en primera fila, ante los tribunales.

Cuando revive la presidencia de Rafael Correa, Isabel dice que no le fue grata. Cree que fue un gobierno mal llevado, mal dirigido y al que le reprocha, sobre todo, su corrupción. “Ha sido un gobierno que no se llevó con pulcritud”.

Isabel ha estado presente en las movilizaciones sociales. Su última asistencia fue a la protesta por el 1 de Mayo del 2019. Ese día todos los miembros de la Comisión Anticorrupción recibieron un reconocimiento en la Plaza de San Francisco. 


Pese a su edad no se ha perdido ninguna marcha por el 1 de Mayo. La última a la que acudió fue la del 2019.

Isabel vive desde el 2011 en el Convento de Santo Domingo después de que se cayera y se fracturara la pierna. Desde entonces necesitó una silla de ruedas. En su casa había muchas gradas, así que los padres dominicos le abrieron las puertas del convento para que se movilizara mejor. Los amplios y numerosos pasillos le permiten circular por el histórico lugar. Toma sol junto a la pileta de piedra que está en el centro del patio interno. Las enfermeras la llevan y traen por esos rincones.

Después de un siglo de haber sido testigo de la historia de este país, para ella la democracia la resume en una sencilla, pero contundente frase: “la democracia es el sistema político del gobierno del pueblo por el pueblo”.

Con el apoyo de la Fundación Esquel. Visite el portal: 40 años de democracia: una tarea inconclusa

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