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8 de Diciembre del 2020
Historias
Lectura: 10 minutos
8 de Diciembre del 2020
Redacción Plan V
Jorge Ulloa: “Somos un país en donde todo está por hacer”
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Fotos: Luis Argüello / PlanV

 

El joven director de cine forma parte de la generación que creció durante el correato. Su carrera transcurre en el marco de normas de promoción del cine local.

 

 


Jorge Ulloa
Quito, 1990


Estudió en el Colegio Alemán de Quito, en donde se graduó de bachiller en 2008. Fue presidente del Consejo Estudiantil. Aficionado al cine desde pequeño, estudió en el Incine de Quito, donde terminó su preparación como director y actor.
En 2011, junto con Leonardo Rovalino, Martín Domínguez y Cristian Moya, quienes fueron sus compañeros en el Incine, fundó Touché Films, una productora audiovisual que se enfocó en la internet y en las nuevas tecnologías. El canal que crearon en Youtube, EnchufeTV, tiene millones de visitas y es conocido en toda Latinoamérica. En 2017, rodó su primera película, titulada “Dedicada a mi ex” con su equipo.

Jorge Ulloa es alto, esbelto y millenial, y no teme reconocer que cayó en la seducción y, a reglón seguido, en la decepción correísta. En la sede de Touché Films, una discreta casa en una elegante urbanización en el oriente de la capital, hay un intenso trajín de jóvenes que trabajan ante pantallas de computadora. Prácticamente nadie parece tener más de 30 años, edad a la que el joven director, líder del equipo de EnchufeTV, el que es sin lugar a dudas el canal de Youtube más exitoso del Ecuador y uno de los más conocidos de Latinoamérica, se acerca “peligrosamente”. Lo que empezó como un grupo de universitarios haciendo vídeos para internet es ahora una rentable empresa que llega a tener hasta 60 empleados en sus proyectos más grandes.

Ulloa forma parte de la generación que creció a la sombra de Rafael Correa, y su memoria política empieza en los años finales de la inestabilidad política ocurrida entre 1995 y 2005. Cuando era pequeño, vivió los últimos años del conflicto entre el Ecuador y el Perú. En su casa, su padre, que es un profesional del marketing, y su madre, que, afirma, llegó a ser paracaidista militar, se alinearon claramente con el fervor patriótico de los últimos años del conflicto centenario. En las paredes de su casa había, recuerda el joven director de cine, un cártel de Tiwintza, que exaltaba la victoria de las fuerzas ecuatorianas que defendieron sus posiciones en el valle del Cenepa, en 1995. “Era una foto de un soldado vestido y pintado como Rambo”, recuerda Ulloa, con los colores patrios como maquillaje de guerra. Pero cuando viajó al Perú por cuestiones de trabajo descubrió que, en el imaginario peruano, el gran enemigo era Chile, país que conquistó Lima en el siglo XIX y que el conflicto con el Ecuador -que a nosotros nos definía- a ellos les parecía un pleito menor. Cuando era niño, participó en un concurso de dibujo por la paz, y recuerda haber puesto en escena un apretón de manos entre Jamil Mahuad y Alberto Fujimori. Su mayor esfuerzo, dice, fue captar las facciones del presidente ecuatoriano, mientras que los rasgos asiáticos del peruano salieron bastante estereotipadas.

“Me acuerdo lo inspirador que era escucharle a Correa. Era un gran líder, un gran orador, todos eran correístas en mi entorno, porque era joven, guapo y hablaba quechua y francés a veces”

Jorge Ulloa es joven, pero no tanto como para no recordar los sucres. Iba al bar de su colegio, un caro pensionado, con mil sucres y se sentía un millonario. Aún recuerda la curiosidad que despertaba algún tío que venía de Estados Unidos y dejaba un billete verde de recuerdo, de esos mismos billetes que a partir del 2000 se volvieron parte de nuestra cotidianidad. “Durante la dolarización uno de mis abuelos perdió mucha plata”, recuerda el joven, cuando el desplome del sucre convirtió millones en pocos dólares.

Pero aunque recuerda de la infancia a figuras como Abdalá Bucaram o al propio Jamil Mahuad, su memoria política empieza en tiempos de Rafael Correa. “Yo siempre he tenido una vena más socialista”, explica, al tiempo que destaca que es un partidario de un justo Estado de bienestar, que ofrezca salud y educación gratuitas. Aclara que eso no significa que sea partidario de regalar dinero, pero sí de que los servicios sociales sean accesibles y de calidad.

A los 16 años, 2006 empieza su memoria política. Y un rasgo de todas sus experiencias políticas ha sido la esperanza: “siempre hemos pensado que con éste sí”, dice, sentado en una banca del jardín de la casa de Touché Films. La esperanza, afirma, que sintió con Lucio Gutiérrez, el militar que había derrocado a Mahud, o, en las protestas de los forajidos, con el propio Alfredo Palacio. Colegial en esa época, destaca el sentido de esperanza y, a reglón seguido, de decepción.

Y el joven Jorge Ulloa estuvo en primera fila cuando se produjo el advenimiento del correísmo: “me acuerdo lo inspirador que era escucharle a Correa. Era un gran líder, un gran orador, todos eran correístas en mi entorno, porque era joven, guapo y hablaba quechua y francés a veces”.

La postura de confrontación de Correa con Estados Unidos y Colombia, por ejemplo, provocó la simpatía de Ulloa. “En esa época le justificaba todo. Creo que hay un antes y un después de Correa en el Ecuador”, dice sin ambages, pero, al mismo tiempo, admite que las denuncias de la corrupción profunda del correato cambiaron su opinión sobre él. “Tengo miedo de nuestra falta de memoria histórica y de que volvamos a caer en lo mismo”. El Gobierno de Lenin Moreno también lo decepcionó, sostiene. “Creo que pasará una década más antes de que volvamos a tener un gran líder”.

Pero más allá de la retórica de Correa, el correato creó un nuevo clima en el que se desarrolló la carrera de Ulloa y buena parte de sus colegas. “En esa época hubieron muchas productoras audiovisuales”, recuerda, debido a que buena parte del gasto público, que sostenía la propaganda oficial, se dedicaba a la producción de cuñas.

“Todas las productoras trabajaron para el Gobierno”, aunque muchas facturas del Estado no se pagaron. Llegó un momento, dice Ulloa, en que el principal cliente de muchas productoras era el Estado.

Pero Ulloa y sus amigos le apostaron a la internet, y Google se convirtió en su principal fuente de ingresos, gracias a los millones de visualizaciones de sus vídeos de EnchufeTV. Pero el grupo evitó tomar partido en la polarización que se produjo en el país entre correístas y anticorreístas. “Siempre hemos sido apolíticos, y rechazamos campañas que nos propusieron tanto desde el Gobierno cuanto desde la oposición”, dice Ulloa.

Pero a pesar de la polarización, Ulloa destaca que algunas de las leyes correístas, como la de Comunicación, que fomentaron el cine y la publicidad nacionales, beneficiaron a su gremio. Se muestra partidario de la subvención estatal del cine, que se produce en todo el mundo, y cree que el balance es positivo, pues de alguna manera se logró la profesionalización de muchas personas en la industria fílmica local. A pesar de ello, la reciente película de Ulloa se ha filmado en Colombia, debido a que los incentivos tributarios son mejores en el país vecino. Su incursión en la internet también tuvo dificultades, pues su principal socio, Google, tiene oficinas en Colombia y no en nuestro país. Aunque EnchufeTV se graba en Ecuador, buen parte de la infraestructura financiera para sostenerlo y hacerlo rentable tuvo que ubicarse en el exterior.

Su balance del periodo es claro: el Ecuador es un país donde la corrupción es pan de cada día. “Desde las empresas más pequeñas hasta la grandes maquinarias estatales hay corrupción”, dice el director de cine. “Ese clima de corrupción sistemática, que empieza cuando de pequeño te quedas con un vuelto de la tienda, y llegas a ser un abogado que perjudica al Estado, es lo peor de nuestro país y de este periodo”, dice.

Pero asegura que, en cambio, tenemos un país en donde todo está por hacer, en donde hay muchas oportunidades y un clima de libertad para emprendimientos que, como EnchufeTV, pueden llegar a trascender en toda la región. “Es un país en donde hay muchas cosas pendientes y donde hay mucho capital humano para lograrlo. Somos un país de oportunidades debido a nuestra propia precariedad”, finaliza.

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