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4 de Julio del 2023
Historias
Lectura: 16 minutos
4 de Julio del 2023
Manuel Novik
Chocó Andino: ¿la biodiversidad o el oro?
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El Corredor del Oso es una zona de recarga hídrica en el Chocó Andino. Fotos: Manuel Novik. PlanV

 

Los quiteños tendrán la última palabra respecto a la explotación minera en el noroccidente de la ciudad. Hay una veintena de concesiones de minería artesanal, de pequeña, mediana y gran escala. La industria minera disputa un territorio que es el pulmón de Quito y la fuente de alimentos y agua limpia. Un colectivo con más de 100 organizaciones ha orquestado la campaña anti minera.


Lo que muchos quiteños conocen como "el camino a la playa" es una jurisdicción del Distrito Metropolitano de Quito que le apuesta al crecimiento sostenible. En las orillas de la sinuosa e irregular vía noroccidental de Calacalí a Nanegalito, Teolinda Calle, una habitante de la zona, se resiste a la industria minera. Calle tiene una cafetería al paso de la carretera que vive de los miles de turistas extranjeros y locales que llegan cada día a disfrutar de la naturaleza.

Teolinda Calle, moradora del Chocó Andino, maneja un restaurante con fines turísticos.

Las seis parroquias rurales de Nono, Calacalí, Nanegal, Nanegalito, Gualea y Pacto conforman la Mancomunidad del Chocó Andino, una plataforma de coordinación, diálogo y gobierno participativo creada en 2014 para la articulación de la región que pertenece al Distrito Metropolitano de Quito. La zona está a cargo de la Administración Zonal La Delicia, ubicada en Cotocollao.

Los colibríes acompañan a los comensales que llegan a recargar baterías en esta rústica cabaña. El emprendimiento de Teolinda está dentro de una de las 14 concesiones entregadas en el Chocó Andino, cuyo titular es Exploraciones Mineras Andinas Ecuador (EMSAEC SA). Su restaurante tiene un mirador que tiene vista al monte del frente, donde la empresa está en la exploración inicial en la búsqueda de oro.

El aviturismo es uno de los atractivos de la zona. Los tours pueden costar hasta $3000. Más de 200 especies de aves existen en el territorio.

Calle afirma que desconoce el futuro de emprendimientos como el suyo, que están sobre los mismos territorios que han sido concesionados a la minería. La moradora sostiene que gracias a iniciativas ciudadanas, en 2018 la UNESCO declaró como reserva de la biosfera al Chocó Andino, y la región pasó así a formar parte de una red mundial de 686 reservas en 122 países. “Más allá de la propaganda y los panfletos, el Estado nos ha abandonado. Nosotros hemos protegido el territorio”, dice.

Sin embargo, los ecologistas no han logrado que se incluya al Chocó Andino dentro de las áreas estatales protegidas del Ecuador, por lo que la minería es técnicamente legal en la zona. Hasta podrían perder la categoría otorgada por la UNESCO si la minería avanza.

Un territorio de riqueza desconocida

El Chocó abarca 286 mil hectáreas, un 30% de la jurisdicción de Pichincha y el 83% del DMQ. El bosque renueva el aire que respiran los quiteños al absorber toneladas de carbono. La zona tiene diversos “pisos climáticos”, desde los nevados andinos, pasando por bosques nublados hasta llegar a bosques subtropicales.

En la parroquia de Nanegalito, el coordinador de la Mancomunidad y miembro del colectivo Quito Sin Minería, Inti Arcos, afirma que la escasez de agua es una realidad. “En un lugar tan húmedo, cada vez tenemos menos agua para el consumo y la producción, si a eso le agregamos la minería rebasaremos los límites ecosistémicos”, sostiene el activista.

Arcos no cree en los políticos, dice que todos le han fallado. Para las próximas elecciones presidenciales afirma que votará nulo, aunque confiesa que tiene un “binomio”}: el oso andino para presidente y la nutria de vicepresidente, ambos animales icónicos del lugar. Arcos es biólogo, está vinculado a proyectos de investigación, colaboración con científicos extranjeros y turistas. Desde su trinchera recuerda cómo inició la resistencia anti minera.

Inti Arcos activista del Chocó Andino, en diálogo con Plan V

El bosque selvático al noroccidente de la capital fue reconocido por el Municipio de Quito como un Área de Conservación y Desarrollo Sostenible. Por aquí pasa también el Corredor del Oso, categoría que también fue reconocida por el Municipio. Es parte de la región del Chocó-Darién que incluye a Ecuador, Colombia y Panamá, pasando por bosques, montañas y zonas costeras ribereños del Pacífico

“Estamos atrás de la (avenida) Colón, esto es Quito”, dice Arcos. “Estos bosques capturan las nubes, las convierten en agua, acá hay tomas de agua que van al Condado, a la Pisulí, a la Roldos”, afirma. Arcos cuenta que la deforestación asociada a la minería afectaría el ciclo por el cual estos bosques proveen de agua a algunos sectores capitalinos.

Por otro lado, ahí  se produce y se exporta cacao fino de aroma, café de exportación que va a Japón y Europa, y panela orgánica certificada para exportación a la Unión Europea. También salen de la zona 25 mil litros de leche al día, naranja, banano y otros alimentos.

En este territorio hay cinco cuencas hídricas que abastecen a más de 900 mil personas, un 15% de las plantas existentes en el país, más de 140 especies de anfibios, más de 270 especies de mamíferos, incluídos el oso de anteojos y el puma, y más de 680 sitios arqueológicos precolombinos, según el portal de la Mancomunidad.

“Galápagos también es una reserva de biósfera, pero allá nadie se imagina una mina”, dice Arcos. “¿Dónde será que el Ministerio de Ambiente quiere hacer su famosa transición ecológica?, ¡déjenos hacerla aquí!”, enfatiza

Moradores del Chocó hicieron un recorrido por un afluente del río Pachijal. Se estima que hay más de 10 mil especies de plantas en la zona.

Un colectivo con fuerza voluntaria

Para la recolección de firmas, el colectivo registró a más de 400 mil habitantes del Distrito Metropolitano. El Consejo Nacional Electoral  (CNE) desestimó casi la mitad del registro. A pesar de eso, 200 mil firmas fueron aprobadas, con lo que se logró el requisito del 10% del padrón electoral.

Quito sin Minería tiene 50 voluntarios que comandan grupos de visita a barrios y universidades. Además de estos líderes de campo, hay otro grupo de jóvenes que promueven la campaña. “Se lleva el mensaje de que todo lo que consume Quito sale del Chocó, acá están las últimas fuentes de agua limpia de la ciudad y acá se producen los alimentos que Quito consume”, dice Arcos.

El líder ecologista dice que disponen de recursos limitados y por eso la fuerza de los voluntarios es clave para la articulación de su campaña. Para el Fondo de Promoción para la difusión de la campaña en medios de comunicación, Arcos dice que tendrán un monto inferior a $30 mil, algo que afirma que “no alcanza” para publicitar el mensaje en televisión o radio.

En la reciente marcha del Orgullo LGBT 2023 estuvo presente un camión de la campaña, que formó parte del desfile.

Los promotores de la campaña Quito Sin Minería estuvieron presentes en la marcha del orgullo en Quito. Foto: Luis Argüello. PlanV

El colectivo Quito Sin Minería está conformado por más de 100 organizaciones. Arcos afirma que el colectivo no tiene jerarquías. Más bien tiene un grupo “motor” con algunas organizaciones que toman algunas de las decisiones más importantes para la campaña. A pesar de eso, Arcos afirma que todas las organizaciones tienen distintos comités autónomos que toman sus decisiones y alimentan al grupo motor.

Uno de los argumentos a favor de la minería es que esta industria es una fuente de empleo. Pero Arcos explica que el 99% de las personas en el Chocó trabajan en el agro o el turismo. “Son personas contadas con los dedos de las manos las que quieren hacer minería. Son personas externas”, dice.

Una de las asociaciones que ilustra lo que se hace en esta región es la Cooperativa de Producción de Panela El Paraíso, donde unas 700 personas están vinculadas en la producción orgánica de este producto. Hay otras tres asociaciones de panela de similar tamaño en el Chocó. Según el ambientalista, estas asociaciones perderían su posibilidad de negocio ante la contaminación de las fuentes de agua que está asociada a los proyectos mineros. 

El líder comunitario afirma que la zona tiene varias industrias que necesitan mano de obra. “Acá se producen 15 mil litros de leche al día, en Mindo tenemos 3.000 camas de hotel que se llenan en feriado. La producción de cacao y café se encarecen porque acá los sueldos son más altos”, dice Arcos, y agrega que las oportunidades laborales ya existen.

La postura del gremio

La presidenta de la Cámara de Minería del Ecuador, María Eulalia Silva, expresó la postura del gremio sobre la minería en el Chocó Andino. “No porque haya minería se sacrifica el medio ambiente. En una minería estandarizada no se escoge entre desarrollo y conservación del ambiente”, dijo.

María Eulalia Silva, presidenta ejecutiva de la Cámara de Minería del Ecuador, es periodista especializada en divulgación científica. Silva también fue directora de Comunicación en el Ministerio de Relaciones Exteriores.  Foto: Expreso

La minería representada en la Cámara es la de mediana y gran escala, la que se considera minería industrial. Sobre esos dos niveles, las fases exploratorias toman al menos ocho años, y dos años más de estudios de factibilidad. La siguiente fase es la de construcción que puede tardar hasta cinco años. “En minería industrial necesitamos al menos quince años para llegar a la explotación”.

“Este tipo de iniciativas ponen en zozobra a los inversionistas que saben que deben pasar todo ese periodo de incertidumbre. El año pasado la industria generó 180 mil plazas directas e indirectas solamente con las dos minas industriales que tenemos”, dijo Silva.

Respecto a que la minería podría contaminar las fuentes de agua del Chocó, Silva responde que esas afirmaciones son “tendenciosas y nocivas”. “Una cosa es la minería formal, somos una de las industrias más controladas del país. En nuestros proyectos el manejo del agua lo hacemos apegados a una licencia ambiental. Nosotros tomamos el agua del ambiente y la normativa exige que esa agua sea devuelta al sistema en iguales condiciones en que fue tomada”.

Silva sostiene que mucha de la actividad anti minera viene de organizaciones que no saben de minería moderna. “Llama la atención que muchas de esas organizaciones antimineras, que no entiendo de donde sacan tanto presupuesto, están en los distritos con más minería ilegal y nunca hacen nada contra la actividad ilegal”.

“Llama la atención que muchas de esas organizaciones antimineras, que no entiendo de donde sacan tanto presupuesto, están en los distritos con más minería ilegal y nunca hacen nada contra la actividad ilegal", maria eulalia silva.

Según la Cámara de Minería, menos del 8% del territorio nacional está concesionado a la minería y menos del 10% de ese total ha sido explorado. Únicamente la concesión Rumiñahui, operada por Natural Resources, es de gran escala en el Chocó Andino. La concesión está en la parroquia de Pacto, una de las que ha sufrido mayor divisionismo y enfrentamiento. En Rumiñahui se busca extraer oro, aunque todavía está en la etapa de exploración inicial.

La Cámara presentó un estudio realizado por el grupo Spurrier sobre los 12 proyectos mineros más avanzados del Ecuador, que proyecta exportaciones de alrededor de $176 mil millones para los siguientes 30 años, lo que traería beneficios de $44 mil millones en impuestos y $21 mil millones en inversión extranjera. “No sabemos lo que tenemos si no exploramos, si cierran la puerta con una consulta popular nunca lo vamos a saber”, dijo Silva.

“La consulta popular en el Chocó no resuelve los problemas ambientales en la zona. Es más, se va a incentivar la minería ilegal, tampoco va a solucionar el tema de la tala ilegal ni el tráfico de especies que es algo que se sabe que sucede ahí”, dijo la presidenta de la Cámara.

Silva sostiene que el carácter de reserva de la biosfera del Chocó Andino no implica ninguna restricción. “Es un nombre atractivo, pero eso no  implica que esté en el sistema nacional de áreas protegidas. Las concesiones se han dado de manera legal porque en esa zona sí se permite la minería”, concluye la presidenta de la Cámara.

Hay 18 concesiones en el Chocó Andino

De acuerdo al Catastro Minero, hay doce concesiones entregadas y seis en trámite en la zona. Dos de esas concesiones están suspendidas. La mayoría de concesiones son para la extracción de oro, hay solo dos donde también hay plata y cobre, y una para extracción de arcillas.

Los titulares de las 12 concesiones entregadas son Natural Resources, Empresa Nacional Minera (ENAMI EP), Melina Changó Santa Barbara, Exploraciones Mineras Andinas Ecuador (EMSAEC SA), Velásquez Quezada Asterio Rosendo, Compañía Minera Aurífera Pacto, Asociación Minera San Carlos, Calderón Martínez Jorge Fabricio y Valle Rico Resources.

Las seis concesiones en trámite figuran a nombre de Expobonanza SA, Acosta Valencia Guido Alberto, Hanrine SA, Salgado Naveda Eduardo Alfonso, Carrión Uvidia Franklin Rober y Carrera Cabrera Leobaldo.           

La Alianza por los Derechos Humanos detalla que de las dos concesiones suspendidas, la primera está a nombre de   Melina Changó y se le sancionó por operar sin licencia ambiental. La segunda concesión suspendida está a nombre de Natural Resources, que inició la fase de perforación sin el permiso de uso y aprovechamiento de agua.

Diversos conflictos legales entre las empresas titulares y la población anti minera han existido por décadas en el Chocó Andino. El uso de la fuerza pública ha dejado enfrentamientos violentos. La oportunidad de trabajar para las empresas mineras ha dividido a estas comunidades locales en torno al apoyo o rechazo a la industria.

Del 29 de julio al 17 de agosto será la fase de la campaña electoral. El sufragio será el mismo día de las elecciones presidenciales. Los resultados oficiales sobre el Chocó Andino se conocerán el 4 de octubre, según el CNE.

El alcalde metropolitano de Quito, Pabel Muñoz, indicó que se crearán nuevas administraciones zonales en la zona del Chocó Andino, proceso que ya se ha iniciado en el Municipio. Además, el alcalde anunció que votará por la prohibición de la minería en la zona.

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