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31 de Julio del 2023
Historias
Lectura: 30 minutos
31 de Julio del 2023
Investigación y textos: Manuel Novik. Fotos y video: Luis Argüello. Infografías: Jazmina Ojeda / PlanV
Ecuador: Las peligrosas piscinas de desechos mineros que rodean a Mirador no tienen control
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La relavera Quimi fue construida al borde del río con ese mismo nombre. La escombrera tiene una altura de aproximadamente 30 metros. Fotos: Luis Argüello. PlanV

 

El proyecto minero industrial más grande en la historia del país explotará un yacimiento de cobre hasta 2049. En Mirador se construye el segundo dique de contención de desechos mineros más grande del mundo. El mal manejo de los desechos por parte del consorcio chino le ha valido sanciones y observaciones del Estado.


La primera mina a gran escala del Ecuador se excava en plena Cordillera del Cóndor, una cadena montañosa de alta biodiversidad en la región amazónica. El proyecto está en Zamora Chinchipe, la provincia fronteriza con Perú. Para acceder a la concesión hay que recorrer una sinuosa autopista en mal estado.

El proyecto a cielo abierto desecha el 98% del material pétreo que procesa. Con más de 140 mil toneladas de roca procesadas al día, el depósito de los desechos en gigantescas escombreras genera alertas. Las represas mineras, conocidas como relaveras, aglutinan una masa lodosa con miles de toneladas de tierra, agua y químicos, productos del procesamiento de metales.

La concesión Mirador tiene dos: Quimi y Tundayme. La primera puede almacenar 7.5 millones de metros cúbicos de relaves, mientras que la segunda tiene capacidad para 370 millones. En esta última se construye el segundo dique más alto del mundo,  que con 260 metros deberá garantizar que los desechos se queden en ese valle a perpetuidad y no contaminen zonas cercanas.

En la relavera Tundayme se construye el segundo dique más alto del mundo (265mts). Las torres de decantación, que servirán para filtrar el agua de la represa, dan una idea de lo alta que será la estructura. Foto: Manuel Novik

Las piscinas de oxidación se encuentran entre ambas relaveras, en una zona de alta pluviosidad y empinadas colinas.

Actualmente, el dique de mayor altura mundial está en Perú, en el proyecto minero de Freeport McMoran Cerro Verde, con 265 metros de altura, según Global Tailings Portal.

El dique minero más alto del mundo está en Arequipa, Perú. La concesión Cerro Verde es operada por la empresa estadounidense Freeport-McMoRan.

El campamento minero que alberga al personal está en las faldas de estas represas. A menos de cuatro kilómetros hay varios poblados. Un colapso en estas infraestructuras podría provocar un aluvión que ocasione la muerte de cientos de personas.

El caso más dramático de este tipo de desastres ocurrió apenas hace cuatro años en Brumadinho, Brasil. A medio día, mientras los trabajadores estaban en su jornada laboral, una avalancha no dejó oportunidad de escape. El colapso del talud de una gran relavera hizo que en 10 segundos el 75% de los desechos inunden las inmediaciones. Hubo 270 muertos y un pueblo enterrado.

En la tragedia, los desechos recorrieron más de 600 kilómetros y contaminaron el océano Atlántico. Este desastre fue de tipo estático, es decir, no hubo ningún factor externo que ocasionará los hechos, las causas del desastre siguen en investigación.

En Tundayme, el poblado más cercano al proyecto, el ex presidente del  Gobierno Autónomo Descentralizado (GAD), Luis Urdiales, asegura que no tienen un plan de contingencia en caso de que ocurra algo similar. Se requerirían alarmas, cámaras y un sistema de monitoreo para alertar a la población en caso de ser necesaria una evacuación. Urdiales asegura que el Ministerio de Ambiente no les ha entregado el presupuesto para armar el plan.

Luis Urdiales fue presidente del Gobierno Autónomo Descentralizado de Tundayme. Foto: Manuel Novik

Afectaciones a la vista

El camino que conecta al proyecto minero con la Troncal Amazónica recorre una docena de poblados que están en una zona de afectación directa.

Como un aguilucho que se refugia del sol entre las ramas de un árbol, Carlos Wilson Tendetza, se guarece del calor en su casa de madera en medio de sus plantaciones de banano y yuca. Mientras revisa su teléfono, ve las promesas de los presidenciables en redes sociales.

Carlos Wilson Tendetza vive en una casa de madera al borde de la autopista. Varios núcleos familiares de los Tendetza se han asentado en el poblado de Yanua Kim por varias generaciones.  

En 2013, cuando el Estado suscribió el contrato de esta mina con Ecuacorriente SA (ECSA), la subsidiaria del consorcio chino CRCC-Tongguan, el ex presidente Rafael Correa prometía que esa provincia, Zamora Chinchipe, se convertiría en la “más rica del país”.

Carlos Wilson es uno de ocho hermanos, uno de ellos el fallecido José Tendetza, quien fue un líder antiminero asesinado en 2014: según el expediente del proceso fue interceptado poco antes de llegar a su comunidad, estrangulado y su cuerpo fue arrojado al río Zamora. El crimen sigue en la impunidad.

Varias generaciones de los Tendetza viven en Yanua Kim, una comunidad shuar de casas humildes que han poblado la zona por varias generaciones. Otras doce comunidades viven en el umbral de la pobreza en la vía que conecta al proyecto minero con la Troncal Amazónica.

Carlos Wilson nos cuenta en el sitio que se opone a la minería. Sin embargo, admite que han recibido una parada de buses para su comunidad y asistencia para la producción de cacao por parte de la empresa minera. Además, uno de sus doce hijos trabaja en Ecuacorriente. En la empresa sus colegas le recriminan que su padre es opositor a la minería.

En esta comunidad ya nadie va al río Quimi. Tendetza dice que el agua está contaminada. Los moradores se abastecen para su consumo con agua entubada de una cascada cercana. En verano, enfrentan sequías que los dejan sin muchas oportunidades para conseguir agua.

Carlos Wilson asegura que por la noches el agua huele mal y baja con una espuma que no es propia de el río. En su comunidad ya nadie utiliza esta fuente de agua.  

En 2018 el Ministerio de Ambiente sancionó a la empresa por incumplir con el Plan de Manejo Ambiental.  El escepticismo en torno a la calidad del agua lo suscribe el ex presidente del GAD de Tundayme, que queda a pocos minutos de esta comunidad shuar, “a simple vista le puedo decir que el agua está contaminada, pero los estándares en la legislación son muy permisibles”, dice Urdiales. Tundayme tiene un sistema de aguas tratadas que se reparten a través de tuberías en las casas. Pero ante la sospecha, los pobladores optan por comprar agua embotellada para beber.

Cuatro núcleos familiares se abastecen con una manguera que trae agua entubada de una cascada cercana.

La Contraloría General del Estado (CGE) señaló, en un exámen especial al proyecto en 2020, que se superaron los límites permisibles de concentración de metales en los ríos Tundayme, Quimi y Wawayme entre 2009 y 2016. Se encontraron elementos como arsénico, cadmio o mercurio fuera de los límites tolerables. Esto de acuerdo a auditorías realizadas por el Ministerio de Ambiente, que sancionó a la minera en 2018. Además dijo que la falta de acciones de las autoridades de Ambiente impidió que la empresa tome medidas correctivas.

Tundayme, una parada para los obreros

Tundaye, es una parroquia ubicada a cuatro kilómetros del proyecto minero. Abajo, se ven varias mecánicas y talleres para la mano de obra de Ecuacorriente.

Una plaza es parte de la infraestructura que la empresa ha construido en Tundayme. Además, han contruido vías, infraestructura de electricidad y edificios.

La gigantesca mina no descansa. Cientos de volquetas entran y salen de la concesión durante las 24 horas del día. En Tundayme los comercios de repuestos automotrices, mecánicas, hostales, restaurantes, lavanderías y “gentleman clubs” (prostíbulos) se han instalado para abastecer a la fuerza laboral de la empresa, mayoritariamente masculina y que proviene de varias partes del país. A la hora de almuerzo, el poblado se llena de chalecos amarillos y chaquetas de jean con bandas reflectivas con la bandera china en las mangas.

Los pequeños comercios esperan la visita de la fuerza laboral. Por la vía principal del poblado, las volquetas de los obreros y los autos 4x4 con vidrios polarizados de los ejecutivos paran a comer algo al paso. De una de las camionetas baja un ciudadano chino, vestido en sandalias, short y camiseta, se compra un helado para paliar el calor. Busetas de la empresa transportan trabajadores desde y hacia el campamento.

Fuera de los horarios concurridos por el personal de ECSA, Tundayme es un pueblo que luce vacío. El coliseo tiene un gran letrero con las siglas de la empresa, quién ha auspiciado la obra. Las casas con techos de zinc oxidados y prendas de ropa colgando en la terraza se asientan sobre el monte. En varios hogares es común ver volquetas parqueadas que son manejadas por obreros que descansan de su turno.  

Tundayme luce vacío a exceptuar por el tránsito de los obreros a tempranas o tardías horas del día. 

Alrededor de 1000 personas habitan Tundayme. En la comunidad abundan los pequeños comercios.  

“Me atrevería a decir que todos tienen al menos un familiar en el proyecto, incluso hay núcleos familiares completos que trabajan ahí”, sostiene el ex directivo Urdiales. Además de los 900 moradores de la zona, otros 2.000 llegan cada día, asegura.

En Tundayme hay varios sitios cómo lavanderías o restaurantes que son operados por o para ciudadanos chinos. 

Una ciudadana china mata el tiempo en su celular mientras administra un comercio de víveres.

En Tundayme se vende cerveza para obreros que descansan de sus turnos laborales.

Varios hostales han abierto sus puertas en Tundayme para recibir a la fuerza laboral de la empresa. Otros establecimientos de este tipo lucen abandonados.

Según un reporte del Banco Central, desde que inició la explotación de la mina en junio de 2019, se explotó 38 millones de toneladas de mena, es decir, la tierra de la cual se obtiene finalmente el cobre. La cifra se registró hasta septiembre de 2022, fecha del último reporte del boletín.

La proyección de beneficios para el Estado por tributos y la concesión, según proyecciones del Ministerio de Energía y el Banco Central, sería entre $7.000 y $9.500 millones, una cifra similar al total de ingresos al Presupuesto del Gobierno entre enero y mayo de 2023. El reporte afirma que la mina creó más de 3.000 empleos directos y alrededor de 10 mil indirectos hasta fines de 2022. El Estado participa de un 52% de los beneficios de aprovechamiento de los minerales.

Los letreros que rodean el proyecto a menudo están en español y chino. Los ciudadanos chinos, que generalmente ocupan cargos administrativos o gerenciales, circulan por el proyecto con camionetas todoterreno. 

De dónde vienen los desechos mineros

Para encontrar el cobre, la industria minera ha desarrollado un proceso de “purificación”. Del total solo un 2% tiene concentrado de cobre. Un primer 50% de excavación con explosivos o perforadoras de roca esteril. Generalmente este material pétreo es utilizado para construir los diques de las propias relaveras.

El colectivo Geografía Crítica explica el proceso para el 50% restante, que sí contiene cobre. La roca pasa por un proceso de trituración hasta obtener una especie de arena. Ésta luego se mezcla con agua y químicos que ayudan a los metales a separarse de la arena y flotar. La capa superficial se retira para luego pasar por un proceso de deshidratación. Mirador cuenta con la primera planta de beneficio del país, donde se obtiene el concentrado de cobre, que luego se exporta al país asiático para continuar su procesamiento.

Los restos se quedan con los químicos agregados en el proceso, además de partículas de metales pesados nocivos para la salud como cianuro, cadmio o cromo. Por otro lado, la roca expuesta luego de la perforación contiene naturalmente metales que pueden entrar en contacto con el agua y el aire y producir ácido sulfúrico, un elemento que puede contaminar las fuentes de agua. Los relaves por sí mismos no son tóxicos, pero si no son administrados de forma hermética pueden producir desastres para la salud y el ambiente.

Según el investigador de la Universidad Andina, William Sacher, al final de los 30 años de vida útil del proyecto se generarán 325´000.000 millones de toneladas de relaves, equivalentes a cuatro veces el volumen del cerro del Panecillo de Quito, una loma icónica de la capital ecuatoriana. Sacher agrega que la cifra la cifra es comparable a la producción de desechos de la ciudad de Guayaquil durante más de 400 años.

Este es el tamaño del monte del Panecillo. Los desechos que generaría el proyecto equivaldrían a cuatro veces esta loma. 

La construcción de los diques

Existen tres tipos principales de construcción de relaveras: Aguas arriba, Aguas abajo y Eje central.

El primero consiste en diques del mismo tamaño que se apilan uno encima del otro en dirección a la playa de relaves. Este es el método más barato por la baja cantidad de recursos que se necesitan. También es el más riesgoso en caso de un sismo ya que los relaves húmedos quedan debajo de la presa. El método también es más susceptible ante casos de inundación.

En Ecuador hay un acuerdo ministerial emitido por el Ministerio de Energía que prohíbe expresamente la utilización de este método.

El segundo es el más seguro y el más costoso. Este consiste en la construcción de un dique cada vez más grande en dirección opuesta a la playa de desechos. Este método reduce la posibilidad de filtraciones y aumenta el hermetismo entre los diques.

El tercero es un punto medio tanto en términos de costos y de seguridad, ya que deja relaves húmedos debajo de la presa. Este método es permitido en Ecuador solo en los casos en que la morfología del sitio permita tener condiciones de estabilidad favorables.

El Ministerio de Energía asegura que para la relavera Quimi se utilizó el método aguas abajo en la primera fase y el método de eje central en la segunda. En total el depósito alcanza al momento una altura de 30 metros. Energía asegura que la relavera Tundayme está siendo construida aguas abajo. Para ésta última se desvió el cauce del río y se destinó esa zona encañonada para almacenar los desechos.

Pero Steven Emerman, investigador que fue parte de un reporte de la consultora E-Tech sobre el caso,  afirma que la represa Quimi se construyó en violación al acuerdo ministerial empleando el método “aguas arriba”. El geofísico visitó las inmediaciones del proyecto y realizó estudios durante años para determinar que hubo diferencias entre la propuesta inicial y la construcción final. 

El investigador Steven Emerman es Máster en Geofísica por la Universidad de Princeton, tiene un Ph.D. en Geofísica por la Universidad de Cornell. Captura de video

El investigador explica que el en el método “aguas abajo”, el dique inicial es el más pequeño, sobre ese se construyen diques adicionales de mayor tamaño en dirección opuesta a los desechos. En la relavera Quimi, la ubicación del borde se encuentra al límite con la carretera y el río, por lo que la construcción de diques adicionales aguas abajo sería imposible. "Energía da una respuesta basado en los diseños, no en lo que en realidad existe en el campo", sostiene. 

Emerman afirma que el Estado no ha entregado información sobre el método empleado para la relavera Tundayme. Pero el investigador señala que la altura proyectada para el dique de 260 metros es ilegal en la propia China.

Según Energía, la represa del Quimi tiene cerca de 1 millón de metros cúbicos libres en caso de suspensión de las operaciones en la represa Tundayme. El Ministerio asegura que las represas mantienen constantes tareas de limpieza y drenaje. 

El investigador Emerman asegura que el dique inicial está construido al borde de la relavera Quimi, por lo que el método aguas abajo no se podría haber empleado, como asegura el Ministerio de Energía. Abajo, el río Quimi fluye a pocos metros de la escombrera.

Ecuacorriente se negó a conceder una entrevista a este portal sobre este tema. Tampoco accedieron a responder preguntas por escrito acerca de la metodología empleada para la construcción de las relaveras en el lugar.

¿Colapso “inminente”?

El informe de E-Tech afirma que Mirador constituye el peor escenario posible para un desastre en las relaveras: combina un lugar de alta sismicidad, alta precipitación, alto relieve topográfico, gran altura de las represas, entre otros factores. Según Emerman, un colapso en Mirador no solamente es probable sino que es inminente. Asegura que tarde o temprano habrá actividad sismica o lluvias intensas y que la infraestructura del proyecto no está preparada para resistir, no solo hasta que termine la operación en 2049, sino a largo plazo. Luego del cierre de las operaciones mineras, los desechos quedarán en el lugar a perpetuidad.

El investigador asegura que la empresa ha aumentado la capacidad de almacenaje de relaves y ha obtenido los permisos para operar sin la vigilancia del Gobierno, “no hay forma en que pueda resaltar lo peligroso de esta situación. No conozco ningún país que permita esto, que diga, si, tienes el permiso y resuelve en el camino lo que haces con los relaves”.

Las afirmaciones de Emerman tienen que ver con las observaciones de la Contraloría. La entidad de control señaló que la empresa construyó la planta de explosivos sin autorización y por tanto se desconocen los detalles sobre los productos allí fabricados.

Además, se iniciaron las construcciones de las relaveras sin la aprobación de factibilidad técnica por parte de Energía. Según la CGE, tampoco hubo control de los desechos generados en el proyecto por parte de la Dirección Provincial de Ambiente. 

“no hay forma en que pueda resaltar lo peligroso de esta situación. No conozco ningún país que permita esto, que diga, si, tienes el permiso y resuelve en el camino lo que haces con los relaves”, steven emerman, e-tech.

E-Tech envió pedidos de información a Ambiente y Energía que fueron negados por el Estado por una cláusula de confidencialidad. La consultora ha solicitado a organismos internacionales que se tomen medidas para que el Estado libere información que es pública. La Asamblea Nacional también solicitó información pero tampoco se le entregó.

Según otro estudio de Steven Emerman de 2019, la presa Quimi se construyó con un ángulo de 45 grados, con una pendiente de un metro vertical por un metro horizontal, a pesar de que en el Estudio de Impacto Ambiental se había especificado una pendiente de un metro vertical por dos horizontales. Instituciones como el Cuerpo de Ingenieros del Ejército de EEUU o la Comisión Europea recomiendan pendientes de uno por cinco o hasta uno por tres debido a procesos de erosión interna que aumentan el riesgo de debilitar la estructura.

El Ministerio de Energía afirma que la pendiente de la represa Quimi tiene un ángulo de 29,74 grados y fue construida con una pendiente de un metro vertical por 1,75 metros horizontales. En el caso de la represa Tundayme, asegura tendrá un ángulo de 18 grados una vez finalizada su construcción.

Según el reporte de E-Tech, en 2007 los propios consultores de EcuaCorriente, Knight-Piésold, asignaron una categoría de falla de represa de “Muy Alta” a la represa de Quimi.

En 2018, David Dene, experto de las Naciones Unidas sobre Armonía con la Naturaleza y Juan Pablo Sáenz, abogado residente en Quito, solicitaron medidas cautelares en la Corte Constitucional para impedir que se utilice infraestructura inadecuada para la contención de desechos. Los dos ciudadanos afirman que una catástrofe es inevitable dadas las condiciones naturales del sitio.

Los solicitantes no discuten que la empresa cuente con los permisos, alegan que en otros desastres del mismo tipo en Brasil, Canadá e Israel, las empresas estaban en regla, pero alertan que con seguridad habrá eventos sísmicos e inundaciones por lo que el desastre es “inminente”.

El caso en la CIDH

En 2013, un conjunto de organizaciones sociales presentó una denuncia ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos por violaciones a los derechos ambientales en relación a la construcción del proyecto Mirador. La acción internacional fue planteada por la CONAIE, CONFENIAE, Fundación Pachamama, Acción Ecológica, INREDH, el Centro de Derechos Humanos de la PUCE y varios pobladores locales afectados. Los accionantes y el Estado ya han presentado sus argumentos y están a la espera de una resolución.

Los accionantes afirman que hay daños ambientales severos, desplazamientos forzados, afectaciones a territorios ancestrales de la nacionalidad Shuar y violaciones a derechos colectivos como el derecho al territorio y el derecho a la consulta libre, previa e informada. Mario Melo, uno de los abogados que auspicia la causa, le dijo a este portal que, “hay 70 familias desplazadas en Tundayme, el pueblo de San Marcos fue desaparecido y sus pobladores no han sido reparados”.

Mario Melo es el decano de la facultad de Jurisprudencia de la Universidad Católica. Captura de Video

El jurista sostiene que “lo que era un bosque amazónico ahora es un gigantesco agujero que ha cambiado el uso de suelo”. El abogado sostiene que en Mirador surgen fuentes de agua tributarias del río Zamora, una conexión de las aguas de los Andes y del río Amazonas. “Estamos hablando de daños transnacionales”, asegura.

Entre los poblados afectados por el proyecto están las comunidades de San Antonio, Santa Cruz, el Valle de Quimi, El Quimi, Machinaza Alto, Chuchumbletza, Remolino 2 y Tundayme. Además de las comunidades shuar de Yanúa Kim, Churuwia, Etsa y San Carlos de Numpaim.

El Vall del Quimi es una comunidad de bajos recursos económicos. El poblado está en las faldas del proyecto minero.

Un mundo que se llena de relaves

La industria minera es una máquina generadora de desechos. En Mirador solo un 2% del material removido es concentrado de cobre, el resto es inutilizable. Toneladas que se convierten en montañas de desechos lodosos que se almacenan a perpetuidad.

Existen entre 29.000 y 35.000 escombreras mineras a nivel global, ya sean de concesiones activas, inactivas o abandonadas, según World Mine Tailings Failures. La organización registra que desde 1960 hasta 2023 hubo 156 catástrofes derivadas de los colapsos de estas infraestructuras. Un 85% de las catástrofes se reportan en represas activas.

 

La minería a gran escala implica la remoción de montañas enteras y produce algunas de las infraestructuras más grandes construidas en la historia. Según un reporte de la agencia Reuters, la minería industrial inició en los 1800 's en Japón y Francia, para dar paso al auge minero en Estados Unidos y Canadá desde 1881 durante todo el siglo XX.

Después de la Segunda Guerra Mundial se registró un aumento exponencial a nivel mundial e ingresaron al mapa minero Sudáfrica y Australia. En los 70s la industria llegó a Sudamérica, pero no fue hasta la década de 2010 donde se registró el mayor número de represas construidas en todo el mundo.

A pesar de los avances en la tecnología minera, desde 2014 han ocurrido siete desastres significativos en Estados Unidos, Israel, China, Canadá, México y dos veces en Brasil. Las consecuencias de estos accidentes son devastadoras. Por ejemplo, el caso de Mount Palley en Canadá implicó el descargue de 25 millones de metros cúbicos de desechos, el equivalente a 20 mil piscinas olímpicas, según UN Environment y GRID Arendal.

Así se veía la relavera de Mount Polley en Canadá antes y después del colapso que descargó 25 millones de metro cúbicos de desechos. Fotos: The Narwhal

No hay una base de datos que compile todas las escombreras del mundo. Uno de los registros más completos lo inició la Iglesia de Inglaterra en 2019 luego de la catástrofe de Brumadinho (Brasil). La institución anglicana junto otros 114 inversores fundaron la Iniciativa para la Seguridad de los Inversores en la Minería y las Escombreras (IMTSI por sus siglas en inglés). Con más de $20 billones de activos gestionados por empresas mineras, los accionistas iniciaron un proceso de rendición de cuentas para evitar que un accidente de esa magnitud vuelva a ocurrir.

Aunque la Iglesia de Inglaterra lleva un subregistro, 100 de las empresas mineras más grandes del mundo entregaron información sobre el uso de 1800 relaveras. De ese registro un 50% de los embalses están inactivos o abandonados, es decir, las operaciones mineras ahí han concluido.

Un 42% de las represas son construidas con el método aguas arriba, un 30% se construyeron con el método aguas abajo. El resto se distribuye al menos cinco métodos diferentes, cómo de etapa única, el de pozo o el de pila. Aunque la mayoría de empresas chinas e indias no respondieron al consorcio, el registro reporta que al menos un tercio de las relaveras a nivel mundial tienen problemas de estabilidad.

Ecuacorriente responde

Luego de la publicación de este reportaje, Ecuacorriente se pronunció sobre el manejo de desechos en la concesión Mirador. En su momento, la empresa se negó a emitir comentarios y a entregar información requerida por este portal.

Ecuacorriente afirma que ha realizado 55 estudios técnicos con 21 consultoras, afirman también que se han dado audiencias anuales por parte de los entes rectores. Sin embargo, la información no está disponible públicamente.

La empresa asegura que científicos han realizado un “ erróneo modelo hipotético de rotura de los depósitos de relaves, mismo que carece de información geológica- geotécnica de la zona donde se encuentran ubicados los depósitos de relaves de la mina Mirador; lo cual desvirtúa completamente la credibilidad científica de los resultados de dicho modelo”.

Además, ECSA asegura que no emplean el método de construcción aguas arriba, sino que utilizan el método de eje central y aguas abajo, que sí son permitidos por la normativa ecuatoriana.

El detalle del comunicado de Ecuacorriente aquí:

 

 

Este reportaje se produjo con el apoyo de Earth Journalism Network.

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