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5 de Octubre del 2015
Historias
Lectura: 12 minutos
5 de Octubre del 2015
Redacción Plan V
Así fue la cita de la izquierda "verdadera"

Fotos: Presidencia de la República

Desde lo alto del Teatro Nacional, simpatizantes del régimen escuchan la intervención del presidente Rafael Correa, quien clausuró el ELAP 2015. 

 

El presidente Rafael Correa clausuró el Encuentro Latinoamericano Progresista (ELAP) con una conferencia magistral en la que habló de política, del 30S, de historia, de religión, y reveló la existencia de políticos honestos perseguidos por periodistas corruptos. El ministro de Cultura, Guillaume Long arremetió contra el norte desarrollado.

Alto, caucásico y buen mozo como es, el ministro Guillaume Long toma posesión del podio en el Teatro Nacional de la Casa de la Cultura. Es el miércoles, 30 de septiembre de 2015, aniversario quinto de la revuelta policial que llevó al encierro momentáneo del presidente Rafael Correa y a la muerte de varios militares, policías y civiles. 

El ministro se instala en el podio, que está ubicado en el escenario del Teatro Nacional, y mira hacia la concurrencia. Casi todos los asientos del Teatro están ocupados, en especial, en la parte de la platea, en donde es posible ver a varios de los jerarcas de la Revolución ciudadana y a algunos de sus simpatizantes extranjeros. El Teatro está decorado con varias gigantografías, que recuerdan a las figuras del autodenominado progresismo y socialismo del siglo XXI. Ahí está, con una corona de flores sobre los hombros, el presidente de Bolivia, Evo Morales. Está también el ex presidente del Brasil, Lula Da Silva. Y el ex presidente de Argentina, Néstor Kichner, así como el ex presidente de Venezuela, Hugo Chávez. Desde lo alto de las paredes más altas, estas figuras vigilan la segunda edición del Encuentro Latinoamericano Progresista (ELAP).


Alto, caucásico y buen mozo, como es, el ministro Guillaume Long se convirtió en el portavoz de la izquierda. 

En el escenario prevalece el color rojo, como corresponde a un cónclave que se proclama de izquierda y socialista. El logotipo del evento muestra el territorio del Ecuador, marcado de rojo, con unos como tentáculos de colores que forman -o al menos, la idea parece ser esa- el contorno de América Latina. Pero más que el mapa del continente, el curioso logotipo tiene un aire a medusa, a pulpo, a criatura marina con muchas extremidades. El desafortunado logotipo ha sido colocado a izquierda y derecha del escenario del Teatro Nacional.


El logotipo del evento muestra el territorio del Ecuador, marcado de rojo, con unos como tentáculos de colores que forman -o al menos, la idea parece ser esa- el contorno de América Latina.

Hay un amplio despliegue de seguridad: la custodia del presidente Rafael Correa está muy activa. Hay por lo menos 20 agentes vestidos de traje con radios en las orejas y armas en el cinto. Vestiendo con uniforme de la Armada, está también un oficial, edecán del Presidente. Correa ha llegado en medio de atronadores aplausos y se ha sentado en la mesa directiva, en donde aún no se hacía presente el canciller Ricardo Patiño, considerado el alma de las movilizaciones de masas del correísmo, pero ya estaban Doris Soliz, la secretaria ejecutiva de Alianza PAÍS, la presidenta de la Asamblea Nacional, Gabriela Rivadeneira, o la presidenta de la organización de derechos humanos argentina Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, quien luce contenta y satisfecha entre la plana mayor del correísmo.

El ministro Long, que suele ser de pocas palabras en el Gabinete de Estado, en donde ejerce la Cartera de Cultura, está en el uso de la palabra. Habla español con un leve acento local, como si fuera más costeño que serrano. Como es el encargado de las relaciones internacionales de Alianza PAÍS, el ministro, alto, blanco y buen mozo, toma la palabra para hacer un resumen de los tres días en los que el correísmo se ha convertido en el anfitrión de cierta izquierda, que, al parecer, aún está firmemente convencida de que el movimiento político de Rafael Correa, a pesar de su conservadorismo moral y su entusiasmo religioso, está plenamente autorizado para declararse hermano y colega del comunismo ateo de Cuba o Chile. 

El ministro arremete contra el "norte", eufemismo para decir Europa, Estados Unidos, países desarrollados, y cuestiona de manera dura el orden mundial surgido de la Segunda Guerra Mundial. Es una cierta paradoja que alguien con ese aspecto físico se proclame defensor del "sur", de los pueblos indígenas y negros, de los cholos y mestizos de América Latina, víctimas de un orden mundial injusto. Pero no importa: lo importante es el espíritu y no el aspecto, y Guillaume Long, el ministro menos criollo del Gabinete correísta, se entusiasma cuando recuerda a los por lo menos seis "héroes cubanos" que honran al país con su presencia, empezando por un comandante de la Revolución cubana que ejerce el Ministerio de Salud en la isla comunista y terminando con cinco ex agentes detenidos en Estados Unidos y liberados luego por la justicia de aquel país. Los cinco ex agentes viajaron, luego del evento, a meter las manos en los mismos pozos en la región amazónica en donde ciertas estrellas de Hollywood han constatado la llamada "mano sucia de Chevron". 
El presidente Rafael Correa saluda a los militantes de Alianza PAÍS que coparon el Teatro Nacional de la Casa de la Cultura

Long ha trazado la línea entre la "verdadera" y la "falsa" izquierda, mientras saluda que el disciplinado emporio de medios de comunicación del Gobierno y un portal privado transmitan en vivo las incidencias de tan magno evento. Por supuesto, la "verdadera" izquierda son ellos. La "falsa" todos los demás: los disidentes, los críticos, los infantiles, los ecologistas...

Algo de mérito hay que reconocer en el prólogo que el ministro le hace al presidente: para expresar los conceptos consabidos del repertorio correísta, usa palabras y construcciones propias, lo cual siempre es refrescante. Pero las palabras del ministro se van a terminar. Está por cederle el micrófono al propio presidente Rafael Correa, anunciado por el secretario de Cultura como "el líder de la Revolución ciudadana". La actividad que cierra el ELAP organizado por el correísmo es nada menos que una conferencia magistral a cargo del jefe del Estado. 

Alertado por las palabras del joven y caucásico ministro, el edecán naval -guerrera negra, cordones dorados de oficial superior, zapatos de charol- se aproxima al podio en donde hablará, en pocos minutos, el Presidente. 


Militantes del Gobierno y del colectivo 30S Nunca más estuvieron presentes en el evento. 


Desde las alturas, las figuras de los fallecidos ex presidentes Néstor Kirchner y Hugo Chávez. Foto Plan V

Una conferencia marcada por la coyuntura

La conferencia magistral del presidente Rafael Correa suena a improvisación oratoria. Aunque ante el podio del ELAP hay un tele prompter, no parece estar funcionando. El jefe de Estado saluda a la concurrencia: 67 movimientos de la "izquierda" global que pertenecen a por lo menos 23 países. El presidente desarrollará varios temas a lo largo de su intervención magistral. Hablará de politíca, de economía, de historia y dará cátedra sobre la particular forma de ver el mundo que caracteriza su forma de gobernar. Criticará de igual a igual al presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, y desarrollará uno de sus tópicos más fecundos: el descubrimiento de que en América Latina hay políticos honestos por camionadas, perseguidos por periodistas corruptos y perversos. Y para apuntalar esa lectura, el presidente dice que el crea lo contrario es porque, simplemente, es "romántico".

El 30S también merecerá el recuerdo del Presidente, quien aprovecha la llamada conferencia magistral para insistir en su versión de aquel suceso, fecha emblemática del correísmo, que evidenció que algunos están ya en "el basurero de la historia", pues no lograron derrocarlo como pretendían. La fecha es casi tan grande como el 10 de Agosto: marca para Rafael Correa un antes y un después en la historia. 


Un policía mira los carteles que simpatizantes del Gobierno han colocado en la entrada del Teatro. Foto: Plan V

Otro eje más alimentará el discurso del mandatario: las constantes citas al papa Francisco, y hasta el recuerdo a un cura que en su juventud le recomendaba "hablar recio" consejo que ha puesto en práctica sin reservas.

Otro eje más alimentará el discurso del mandatario: las constantes citas al papa Francisco, y hasta el recuerdo a un cura que en su juventud le recomendaba "hablar recio" consejo que ha puesto en práctica sin reservas. 

El presidente ha empezado a hablar a las 17:50, y hasta pasado las 19:00 no concluye. En la parte de la luneta, hay espacios vacíos y personas adormecidas. Algunas agitan banderas verde flex de Alianza PAÍS, otros llevan unas tricolores con una leyenda alusiva al 30S. No faltan tampoco los pendones rojos con la antorcha del Partido Socialista, infaltables en toda concentración del correísmo. 

En el vestíbulo del Teatro, policías de uniforme conversan con los agentes con trajes azules. El eco de las palabras del presidente se puede escuchar retumbando en entre las columnas recubiertas de mármol del Teatro, de cuyos techos cuelgan arañas de cristal. Pero si alguien no escuchó completa la conferencia, no tenia por qué preocuparse: a la salida del evento regalaban un folleto titulado "Memorias, 30S el día que triunfó la democracia" en donde un historiador oficialista hacía empalmar las acciones de las turbas que lincharon al Conde Ruiz de Castilla en 1809 con el mismísimo 30S en un artículo titulado "Breve Historia de la Movilización Popular en Quito". Completan el folleto varios otros artículos de intelectuales alineados: Abdón Ubidia, Jenny Londono, Raúl Pérez Torres, Antonio Correa y Luis Zúñiga. Hasta coplas de Luis Espejo lleva el folleto, que carece de índice o pie de imprenta, por lo que es imposible saber a quién se debe agradecer esa selección. 

Además del material gratuito, puede comprar libros también en ese lugar: hay una abundante colección de obras de teóricos del socialismo marxista: Rosa Luxemburgo, Carlos Marx, Federico Engels, aunque de momento, sin duda porque el pontífice aún no ha publicado sus trabajos, nada del papa Francisco. 

La conferencia terminó con la salida del presidente y el anuncio de una Declaración Final con 36 resoluciones, entre las primeras, una de respaldo total al Gobierno de Rafael Correa.

Correa recordó así un aniversario más del 30S, mientras que el correísmo demostró que, a pesar de todo, aún convoca a las izquierdas de la región. 

 

 

 

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