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7 de Junio del 2021
Historias
Lectura: 23 minutos
7 de Junio del 2021
Fermín Vaca Santacruz
Así fue la sesión en que se removió a Jorge Yunda de la Alcaldía
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El alcalde metropolitano Jorge Yunda está dispuesto a dar pelea en el TCE. Foto: API / El Universo

 

La consulta del alcalde Jorge Yunda al Tribunal Contencioso Electoral (TCE) alargará por lo menos un mes más la parálisis en el Municipio capitalino, en donde el conflicto político en el Concejo ha paralizado la administración. Yunda presentó este 8 de junio su consulta al TCE, que tiene cuatro argumentos para pedir la anulación de su remoción.


Jorge Yunda ha sido claro: recurrirá a la consulta legal al Tribunal Contencioso Electoral (TCE) a la que tiene derecho y, mientras tanto, seguirá al frente del Municipio capitalino, cuya Alcaldía ganó en las elecciones. Hasta que esa consulta se resuelva, Yunda se mantiene en su despacho. El escrito fue presentado la tarde del 8 de junio de 2021 y está patrocinado por el ex presidente del Tribunal Supremo Electoral, Jorge Acosta. 

Con una apretada mayoría de 14 votos, apenas los requeridos por la norma, Yunda fue, en primera instancia, removido del cargo de alcalde metropolitano de Quito, luego de que los concejales aprobaran una moción que destacó los incumplimientos del alcalde a las normas del COOTAD. Alejandra Moreno Miranda, como ciudadana, presentó un pedido de remoción en contra del alcalde Jorge Yunda el 22 de abril de 2021, que constó de 26 páginas y 1200 fojas más en anexos. 

En la queja, Moreno Miranda acusó básicamente a Yunda de tres violaciones al COOTAD: despilfarro, no garantizar la participación ciudadana e incumplimiento de normas legales. Tras el proceso llevado a cabo por la Comisión de Mesa, se estableció que no había pruebas para acusar un despilfarro, pero sí se podían sustentar las otras dos quejas. 

El informe de la queja de Moreno Miranda fue uno de los dos emitidos por la Comisión de Mesa y puestos a consideración del Concejo en pleno el pasado 2 de junio. 

En una inusual sesión presencial en el Salón de Sesiones del Concejo, en el Palacio Municipal, los concejales se ubicaron en sus curules desde tempranas horas de la mañana para escuchar la lectura de los informes. En la sesión matinal, a partir de las 08:30, se iba a analizar la queja formulada por Marcelo Hallo. La lenta lectura del voluminoso informe tomó dos horas. 

Moreno Miranda acusó básicamente a Yunda de tres violaciones al COOTAD: despilfarro, no garantizar la participación ciudadana e incumplimiento de normas legales. Tras el proceso llevado a cabo por la Comisión de Mesa, se estableció que no había pruebas para acusar un despilfarro, pero sí se podían sustentar las otras dos quejas.

Quienes aspiraban a la censura de Yunda tomaron como base los 11 votos de los concejales que negaron el intento de Yunda de recusar al vicealcalde Santiago Guarderas. Yunda intentó que Guarderas sea excluido del trámite en la comisión de Mesa alegando que, en algunas entrevistas se había manifestado en su contra, por lo que pedía que no sea él quien lleve adelante el proceso de remoción. Pero no consiguió los votos para ello, sino que 11 concejales se manifestaron a favor de Guarderas y en contra de Yunda. Esa fue la base. 

Los 11 contra Yunda, cuyos votos se consideraban seguros hasta la instalación de la sesión fueron Bernardo Abad, Juan Manuel Carrión, René Bedón, Omar Cevallos, Luz Elena Coloma, Eduardo del Pozo, Mario Granda, Santiago Guarderas, Analía Ledesma, Fernando Morales y Orlando Núñez.

A esos 11 se sumó la concejala Andrea Hidalgo, quien estaba enferma de covid y por ello no se sumó a la lista original. De esa forma habría 12 votos, es decir, les faltan todavía dos.

La mayoría pensaba tener sus doce votos seguros, pero en el camino perdería uno, mientras que Mario Granda enfermó gravemente de covid y tuvo que ser reemplazado por su alterna, Paulina Izurieta, aunque se manifestaron reparos sobre el hecho de que Granda no pudo firmar la delegación por estar en terapia intensiva. Y siempre contó con por lo menos tres votos del bloque correísta, que se pensaba que podrían ser Juan Carlos Fiallo, Gissela Chalá y Mónica Sandoval. 

Las previsiones establecían podría sumarse Mónica Sandoval, quien integró la Comisión de Mesa y firmó los dos informes de remoción. Se pensaba también en Gissela Chalá, quien es segunda vicepresidenta del Concejo y cuyo voto podía ser clave en la decisión. Se decía que Chalá aspiraría a que el Concejo la nombre vicealcaldesa (si Yunda sale y lo reemplaza Guarderas, el puesto lo debe ocupar una mujer) ya que aunque es la segunda vicepresidenta del Concejo eso no significa que sea vicealcaldesa automáticamente. Juan Carlos Fiallo, el tercer correísta, había conversado para apoyar a Guarderas a cambio del posterior apoyo a Chalá como vicealcaldesa.

Pero, se sabe, en política nada sale de acuerdo con el plan. Las sorpresas de la jornada podrían a prueba a la mayoría que busca la salida de Yunda.

La retracción de Marcelo Hallo 

El Salón del Concejo tiene el estilo moderno del resto del Palacio Municipal, con las paredes de ladrillo visto de moda en los años 70, cuando fue construido. Las paredes están decoradas con retratos y alegorías, como es el caso del cuadro que representa a Rumiñahui quemando Quito para detener a los españoles o del libertador Simón  Bolívar y el mariscal Antonio José de Sucre, ambos luciendo una casaca roja. Está también, junto a Bolívar, la quiteña Manuela Sáenz. 

Santiago Guarderas se instaló en el estrado para presidir la sesión, mientras los 21 concejales ocupaban las curules. Se esperaba que tras la lectura se pudiera dar paso a las exposiciones de los denunciantes y del denunciado, aunque no era seguro que Yunda hable ante el Concejo. 

Más de dos horas tomó que los funcionarios de la Secretaría del Concejo leyeran el informe, para luego dar paso a Marcelo Hallo, el primer acusador de la jornada. Hallo, un político que corrió para prefecto de Pichincha en las filas de Libertad es Pueblo, había sido un duro crítico de Yunda. Era la segunda vez que presentaba el mismo escrito, con 4000 hojas de anexos. Lo que abunda no hace daño, dicen los abogados, y Hallo se lo tomó a pecho. 


Marcelo Hallo había sido un duro crítico de Jorge Yunda pero declinó su queja.  Foto: El Universo

Hallo, un político que corrió para prefecto de Pichincha en las filas de Libertad es Pueblo, había sido un duro crítico de Yunda. Era la segunda vez que presentaba el mismo escrito, con 4000 hojas de anexos. Lo que abunda no hace daño, dicen los abogados, y Hallo se lo tomó a pecho.

Pero cuando le tocó defender su voluminosa colección de papeles, Hallo titubeó, y declaró para sorpresa de los presentes que había descubierto que no habían los votos para remover a Yunda en el Concejo, por lo que mejor desistía de la queja. Y para estupefacción de todos, el implacable crítico de Yunda simplemente se fue, dejando a los concejales enardecidos.

Desde todas las bancadas llovieron epítetos contra Hallo: desde sinvergüenza para abajo. Concejales como Eduardo del Pozo insinuaron que había que investigarle los bienes en busca de "departamentos" relacionados con lo ocurrido. Y Santiago Guarderas no descartó inclusive plantear acciones penales contra Hallo. La concejala Mónica Sandoval  muy irritada relató cómo la Comisión de Mesa se había hecho la revisión de los 4000 papeles de Hallo, para que luego el quejoso simplemente desistiera y se fuera sin argumentar nada. Con ese ambiente se clasuró la sesión de la mañana, con más dudas que certezas sobre qué realmente podía pasar con la suerte de Yunda y con los votos que se necesitaban para removerlo.

Terremoto en la mayoría

La inesperada actitud de Marcelo Hallo provocó un terremoto en la mayoría contra Yunda. Se temía que los correístas que habían sido convencidos para no apoyar al alcalde se retractaran también, sobre todo, tras ver la evidente molestia de Sandoval y la satisfacción con la que correístas como Luis Reina deslegitimaron el proceso de participación ciudadana. El desestimiento de Hallo implicó que su queja regrese a la Comisión de Mesa para su archivo. 

Pero en la mayoría sí se temía que Hallo se podría retractar, pues se conocía de posibles contactos con Yunda y había empezado a correr la especie de un supuesto "departamento" que al parecer Hallo había recibido de algún relacionado con el alcalde. Yunda mantenía contactos directos con los concejales y con algunos emisarios de ellos, como se conocería en pocas horas más. Así, se supo que llamó a Paulina Izurieta, la alterna de Mario Granda, para pedirle que le apoye, aunque Izurieta se mantuvo alineada con el grupo capitaneado por Guarderas. 

Para las 16:00, cuando se reinstaló la sesión, fuentes de la mayoría estaba pesimistas. "Lo veo imposible, lo de la mañana va a afectar mucho", dijo a PLANV alguien cercano al proceso, "Hallo nos disparó un tiro en el pie", se lamentaba. Se creía que los 11 todavía estaban firmes, pero que los tres correístas que habían conversado para apoyar se iban a retirar.

Y la sesión se reinstaló con el ritual habitual: la larga e interminable lectura del informe y de los documentos relacionados. El concejal Bernardo Abad intentó evitarlo alegando que todos se lo habían leído y que hasta se lo sabían de memoria, pero un enfático Guarderas puso orden y dijo que la ley era muy clara sobre la obligación de leer el documento. Con cara de resignación, los ediles se apoltronaron para escuchar la lectura. 

Para las 16:00, cuando se reinstaló la sesión, fuentes de la mayoría estaba pesimistas. "Lo veo imposible, lo de la mañana va a afectar mucho", dijo a PLANV alguien cercano al proceso, "Hallo nos disparó un tiro en el pie", se lamentaba.

Para las 21:30 otra fuente decía con desánimo: "se apela a la fe a esta altura, y del lado de Yunda a seguir torpedeando todo, el procurador metropolitano trata de señalar que sí cabe abstención en votación nominal razonada, aún cuando el COOTAD  lo prohíbe expresamente, seguramente con el fin de darle esa chance a los correistas que prefieren abstenerse a votar en contra". 

Efectivamente, ese debate ocupó parte de la noche, pues a pesar de que Guarderas enfatizó que no se podían abstener en esa modalidad de votación, los correístas no le hicieron caso y se abstuvieron. Para las 21:40 se confirmó que Juan Carlos Fiallo se había comprometido con su voto, al igual que Mónica Sandoval. Se creía entonces que sí habría los votos suficientes. 

Tras la lectura del informe comparecieron las abogadas Carolina Moreno (denunciante) y Jéssica Jaramillo (patrocinadora), quienes reiteraron sus alegatos sobre las supuestas infracciones cometidas por Yunda y además, anticiparon que el caso de Yunda no era similar al del ex alcalde de Bogotá Gustavo Petro, quien fue destituido por la Procuraduría de Colombia -no por el Concejo de Bogotá- y ganó su caso tras siete años en el sistema interamericano de derechos humanos. 

El efecto Icaza

Pero lo que habría que asegurar la mayoría, más que el alegato de las denunciantes, fue el intento de defensa del abogado de Yunda. En lugar de defenderse él mismo, Yunda dejó la tarea a un abogado, cosa que está permitida en la norma respectiva, pero que le quitó todo intento de ejercer liderazgo político al médico, cantante y locutor. 

En su lugar se presentó Marcelo Icaza, un abogado de voz dulce que, en criterio de los concejales contra Yunda, fue más a amenazar al Concejo que a defender a su cliente. El alegato de Icaza simplemente sostenía que no importaba qué dijera el COOTAD, sino que el Ecuador estaba sometido al esquema de justicia supranacional del Sistema Intermamericano de Derechos Humanos que había fallado a favor del colombiano Petro en un situación que le parecía aplicable. “Si ustedes concejales, incumplen con el mandato de la Convención Americana de los Derechos Humanos, nace la obligación de reparar y es justamente lo que se vive en el seno del Concejo Metropolitano”, sostuvo el letrado, quien, sin embargo, nunca dejó de sonreir. 

"Todos lo tomaron como una amenaza velada", dijo una fuente del Concejo, tras lo cual se dio un nuevo receso previo a la votación, en donde la intervención de Icaza provocó malestar entre los ediles y galvanizó la mayoría contra Yunda. 


Marcelo Icaza, abogado de Yunda, recurrió al caso de la destitución de Gustavo Petro como alcalde de Bogotá. 

"Todos lo tomaron como una amenaza velada", dijo una fuente del Concejo, tras lo cual se dio un nuevo receso previo a la votación, en donde la intervención de Icaza provocó malestar entre los ediles y galvanizó la mayoría contra Yunda.

En el receso continuaron las cuentas y los números. Y empezaron las sorpresas: Juan Carlos Fiallos ratificó su apoyo, al igual que Mónica Sandoval ( de quien se temía que se retracte) mientras el concejal Fernando Morales reveló que había almorzado con la correísta Brith Vaca, cuyo voto estaba comprometido. De todas formas, nadie estaba muy seguro de que los tres correístas iban a cumplir. La votación se tomó de forma nominal, y los concejales tuvieron diez interminables minutos para razonar su voto. Algunos se fueron por el intimismo, otros relataron sus emociones, algunos promocionaron su trabajo en los barrios y otros más esbozaron un mensaje político. Mientras tanto, los correístas empezaron a abstenerse y un solo concejal votó en contra. 

Ahí fue cuando la sorpresa no vino del correísmo, sino del interior de los votos que se creía eran seguros. El concejal Orlando Núñez votó abstención de manera inesperada, aunque supuestamente estaba con la mayoría contra Yunda. 

¿Qué había ocurrido? Yunda fue visto en pleno balcón principal del Palacio Municipal conversando con Mauricio Núñez, hermano del concejal, quien negocia en su nombre. "Eso nos permitió entender qué es lo que había pasado", explican desde el bloque que removió a Yunda, lo que en pocas significó que sin el voto de Brith Vaca el alcalde pudo haber logrado el archivo de la queja.

¿Pidió algo a cambio Vaca? En el bloque se dice que no, aunque el siguiente debate es quién será la vicealcaldesa, pues por fuerza se tiene que nombrar una mujer. Si el TCE ratifica la remoción de Yunda, se deberá posesionar a Guarderas como alcalde de Quito, y la más opcionada para vicealcaldesa podría ser Mónica Sandoval. Este portal conoció que la concejala Luz Elena Coloma ha declinado aceptar ese cargo, mientras que los nombres de Analía Ledesma y Andrea Hidalgo al parecer cuentan con menos apoyo. 

Y mientras se decide qué pasará con Yunda, en el Municipio todo parece funcionar en piloto automático. "Seguramente el Municipio va a estar semi paralizado a la espera de una definición. Habrá gente que se baje del barco, también.Y habrá gente que por sobrevivir empiece a responder a Guarderas más que a Yunda", anticipa una fuente municipal sobre lo que puede ocurrir durante el mes de junio en Quito. 

Los cuatro argumentos de Yunda

La tarde del 8 de junio, con la firma del abogado Jorge Acosta, el alcalde Yunda presentó un escrito que, según conoció este portal, contenía por lo menos cuatro argumentos con los que el alcalde pretende que el TCE anule lo actuado por el Concejo de Quito.

El primer argumento de Yunda sostiene que "no basta la sola afirmación de la denunciante con respecto a que he violentado el ejercicio del derecho de participación ciudadana en la gestión del Gobierno Autónomo Descentralizado del Distrito Metropolitano de Quito, al no haber convocado a la máxima instancia de participación ciudadana del mismo distrito, pues, los hechos demostraron todo lo contrario, dado que el informe correspondiente lo presenté por vía telemática por los imperativos generados por la pandemia que afectó no solo a la ciudad de Quito, sino al país y al mundo". Como prueba adjuntó un CD.

El segundo argumento hace referencia a que la integración del Concejo no habría sido la legal: "en el caso de Quito, (el Concejo)  lo conforman 21 Concejales y el Alcalde, que además goza de voto dirimente, esto es, son 22 autoridades las que integran el Consejo Municipal del Distrito Metropolitano de Quito, composición esta, que fue violada por cuanto, habiéndose principalizado, el Vicealcalde, no se llamó al respectivo suplente para completar la integración exigida por la Ley, se hizo válida una diminuta, con 21 autoridades actuantes, y así se votó, utilizando 14 votos como “mayoría de los integrantes”, cuando, por imperio del COOTAD, resulta que, en el caso de Quito, son 22 integrantes, con una mayoría calificada de 15 que jamás existió al momento de la votación para la remoción".

El tercer argumento de Yunda se refiere al caso de la enfermedad del concejal Mario Granda y la principalización de su suplente:  "Se hizo una convocatoria a la Concejal alterna sin que el principal haya solicitado directamente tal reemplazo, lo hizo arrogándose funciones y representaciones un asesor del despacho, esto, fue conocido, aceptado y tramitado por quien presidió la sesión, es decir el Vicealcalde y los señores Concejales, se acomodó esta situación para tratar de “completar” el número de integrantes sin importar la transgresión de normas de Derecho Público. Esto produjo un evidente fraude procesal que llegó inclusive a que la Concejal alterna ejerza un derecho al voto que no le correspondía". Yunda advierte que denunciará por ese presunto delito a los concejales ante la Fiscalía. 

El cuarto argumento de Yunda en su defensa ante el TCE asegura que "no existe en el expediente, constancia alguna de la existencia del Secretario General Titular del Concejo, únicamente ha actuado en todo este expediente la Ab. Damaris Priscila Ortiz Pasuy, encargada de dicha Secretaría, cuando, el Código Orgánico de Ordenamiento Territorial, Autonomía y Descentralización exige que sea el Secretario Titular quien realice las actuaciones correspondientes a este tipo de trámites hasta llegar al punto que, el artículo 336, incisos 2do y 7mo del tantas veces invocado COOTAD exige que sea el secretario general titular, actúe para legalidad del recaudo y sus respectivas acciones", lo que seria motivo para invalidar el proceso, en su criterio.

De su lado, la abogada Jessica Jaramillo respondió con un hilo en Twitter a los argumentos de la consulta de Yunda:

GALERÍA
Así fue la sesión en que se removió a Jorge Yunda de la Alcaldía
 


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