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1 de Marzo del 2023
Historias
Lectura: 24 minutos
1 de Marzo del 2023
Redacción Plan V
Los capítulos finales de la novela albanesa
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El caso Encuentro involucra al entorno del presidente en negocios con empresarios cuestionados de Albania Fotomontaje: PlanV

Varios actores políticos y hechos confluyeron para la crisis institucional que hoy vive el Ecuador. Un acontecimiento: la investigación fiscal reservada que involucraba al cuñado del presidente, y sus intentos de ocultamiento, fue el disparador de una serie de decisiones donde las palabras complicidad, extorsión, chantaje, ocultamiento hablan de lo que es la política ecuatoriana.

 

El informe de investigación policial "León de Troya",llamado así por un infiltrado que dió las pistas iniciales para una investigación antinarcóticos, vinculada a supuestos miembros de la mafia albanesa, pasó por varias manos antes de hacerse público en enero de 2023. Esta indagación había sido archivada por  un juez de Manta, a pedido del fiscal de la misma ciudad, porque los investigadores de la Policía encontraron que no había forma de seguir la investigación, por lo cual recomendaron informar al escalafón superior.  Cuando se hacía el seguimiento judicial, aparecieron nombres como los de Rubén Chérrez y luego Danilo Carrera, y entre ellos el general (SP) de la Policía Víctor Araus. ¿Cómo reapareció ese informe policial que había sido archivado? Hay muchas versiones al respecto, pero todas apuntan a los efectivos policiales.


Descargue aquí el informe policial del caso León de Troya

Una de estas versiones es la participación de Fernando Balda, político ecuatoriano, semiretirado de la política que vive ahora en Panamá. Balda logró notoriedad pública al ser víctima de un rapto por parte de agentes del Estado ecuatoriano que ingresaron ilegalmente en Colombia, allá por el 2012, y organizaron un secuestro en su contra, por orden del entonces jefe de la Senaín, según lo determinó la justicia ecuatoriana, y del ex presidente Rafael Correa, quien aún no ha sido juzgado por el hecho, aunque sí acusado por la Fiscalía,  pero una jueza  de la Corte Nacional de Justicia ordenó su prisión preventiva. Fue el llamado Caso Balda, que significó la primera orden de prisión para Rafael Correa. Ese mismo Balda, luego de ese juicio, que ocurrió en el 2018, optó por participar en elecciones para alguna dignidad popular, pero su movimiento fue bloqueado en el Consejo Nacional Electoral.

Reapareció como uno de los posibles personajes que habrían filtrado el informe, lo cual él niega. Pero reconoce que conoció del informe a fines del 2021 (la investigación empezó en abril, aproximadamente, de ese año) y en enero intentó acercarse al presidente Lasso para informarle "de una información gravísima para el Ecuador y para su gobierno". El hecho es que envió el mensaje con los datos al teléfono del presidente, y según Balda, este lo bloqueó. Ante la insistencia, se delegó a la entonces ministra de Gobierno, Alexandra Vela, quien a su vez delegó a un asesor, lo cual Balda no aceptó porque, dijo, una información tan grave solo podía ser conocida por el presidente o la ministra de Gobierno. 

I. El caso Araus


El ex general de Policía Víctor Araus

Balda, al parecer, llegó tarde a alertar al presidente, porque este ya sabía de lo que se trataba. En julio del 2021, según varios testimonios, había sido informado de la existencia de esta investigación, nada menos que por la comandante general de la Policía, general Tannya Varela. Ella había hecho historia al ser la primera comante mujer no solo en la historia del Ecuador sino de América Latina. Acupó el máximo cargo cuando María Paula Romo fue ministra del Interior en el gobierno de Lenín Moreno. Cuando ganó Guillermo Lasso en la segunda vuelta, en abril del 2021, se discutía si debía ser ratificada. Y aquí entra la historia paralela que involucra al general Araus y a otros tres generales de su promoción, en uno de los hechos más bochornosos para la institución. Al finalizar el gobierno de Moreno, cuando era ministro del Interior, Gabriel Martínez, Araus y sus compañeros de promoción solicitaron formalmente la reubicación de las fechas de ascenso, es decir adelantar sus ascensos al grado de general inspector. Esto generó incomodidad en la ex comandante Varela, quien se opuso a este proceso hablando con el ministro Martínez y con el propio presidente Lasso. No había motivo aparente para oponerse, porque otras promociones lo habían hecho. Nunca hubo una buena relación de la general Varela con la promoción de Araus. Todos tenían voto en el Consejo de Generales, e iban a formar parte de la calificación del esposo de la comandante, y de su hermano al grado de general. Araus piensa que Varela tenía temores de que ellos se iban a oponer al ascenso del oficial Noguera al grado de general.

Lea aquí el informe de la Comisión Legislativa del Caso Encuentro

Su teoría es que la comandante no quería que los cuatro generales fueran parte del Consejo cuando llegara el momento de las calificaciones. Nos vio a nosotros como un peligro, como enemigos, y cuando tuvo el poder nos sacó de la institución, dice Araus. El hecho es que ese intento de ascenso anticipado se frustró. Cuando Varela fue ratificada como comandante por Guillermo Lasso, Araus y sus compañeros debían entrar en el proceso de calificación normal y aquí se dieron los mayores problemas. Siendo ellos parte del Consejo de Generales quien debía calificarlos era la general Varela y el ministro del Interior de ese entonces, César Monge. Pero el funcionario estaba ya en una etapa terminal de su cáncer de páncreas, que pocas semanas después lo llevaría a la muerte. El 13 de julio del 2021, la comandante hizo llegar a Araus y sus compañeros las calificaciones del rubro "aspectos generales", que son notas subjetivas. Ellos se sorprendieron. Araus fue calificado con 10.75 sobre 20, y sus otros compañeros no pasaron de 11. Un puntaje que los condenaba al no ascenso y por tanto a la baja de la institución. Los cuatro oficiales habían ascendido de coroneles al grado de general, cuando fueron calificados por los generales Carrillo y Villegas, con notas de 19 y 20 en el mismo rubro. Con la calificación de Varela, no llegaban a la nota mínima general de 18/20 para el ascenso. Araus presentó un reclamo, sus otros compañeros no. Lo que hizo el general reclamante fue pedir explicaciones, porque la calificación tan baja había llegado sin explicación ni motivación, ni acta ni firma electrónica... Araus había hablado con Monge quince días atrás de esa fecha y él le habría dicho que era un tema que lo estaba manejando la comandante directamente con el presidente Lasso.

Fue la nueva ministra Alexandra Vela, designada tras la muerte de Monge, la que respondió con sequedad al reclamo: ratifico la nota. El presidente decretó la baja de los cuatro el 3 de agosto del 2021. El reclamo de Araus por su no ascenso se basó en que nunca se dio una reunión formal entre Varela y Monge para calificar a los generales. El reclamo fue a parar a un juez  de primera instancia y este le dio la razón y ordenó su reincorporación a la Policía Nacional. Fue el 8 de diciembre del 2021. Araus también denunció a la general Varela en la Fiscalía por presunta falsificación de documento público. 

Araus, dice él, nunca se imaginó que a la par se estaba "fraguando" una gravísima acusación en su contra. Pocos días después de la reincorporación de Araus, el embajador de Estados Unidos en Ecuador, Michael Fistzpatrick dijo al portal digital Primicias que en el Ecuador había "narcogenerales" y aunque ya les habían quitado la visa no iba a dar los nombres.

En el medio político y periodístico se hablaba, sin precisar, de un informe sobre narcotráfico en el que estaba el nombre del general Araus. El hecho es que ese informe existía, y según versiones de la Asamblea y otras fuentes, la comandante Varela le había hecho saber al presidente Lasso, junto a otro oficial de la Policía, de la existencia de una investigación por narcotráfico en Manta, donde aparecían los nombres del general Araus y de su cuñado Danilo Carrera, vinculados a personajes como Rubén Chérrez y a el socio de este, un albanés presumiblemente sospechoso de narcotráfico.

Esta reunión, entre Lasso y Varela, que consta en el informe del Frente Parlamentario Anticorrupción, se dió en Palacio de Carondelet el 7 de julio del 2021, es decir pocos días antes de que Varela "califique" con el no ascenso a los generales Araus y sus otros tres compañeros. Araus cree que la comandante Varela desinformó y condicionó al presidente Lasso sobre este informe para justificar su calificación y la baja de la Policía de los cuatro generales, y que habría ido más allá, al entregar a la embajada de EE.UU. esa misma información, lo cual, según él, fue el detonante para las explosivas declaraciones del embajador.

¿Qué hacía Araus en ese informe? Él reconoció que estaba en conversaciones con el cuñado de Guillermo Lasso, para intentar una cita con el presidente pues sospechaba de que algo se estaba fraguando en contra suya y de sus compañeros y querían hablar con el mandatario. Rompiendo el órgano regular se había acercado al ministro Monge en intentos de palanqueo y este, según dice, le había recomendado hablar con Carrera. Y por eso asoma en las fotos y en los diálogos telefónicos pinchados por la Fiscalía con orden judicial, en los cuales se lo menciona pero únicamente en estas tareas. Según una alta fuente de Carondelet, la comandante Varela solo le dijo al presidente Lasso que Danilo Carrera se estaba reuniendo con el general Araus, y nunca se mencionó el informe en ese reunión.

Araus cree que la comandante Varela desinformó y condicionó al presidente Lasso sobre este informe para justificar su calificación y la baja de la Policía de los cuatro generales, y que habría ido más allá, al entregar a la embajada de EE.UU. esa misma información, lo cual, según él, fue el detonante para las explosivas declaraciones del embajador.

Araus no lo cree tan ingenuo: ¿el hecho de que me haya reunido con el cuñado del presidente es motivo suficiente para que el presidente Lasso le haya dado la potestad a la comandante Varela de no calificarlos para el ascenso? Él cree que la comandante Varela le dijo claramente al presidente de lo que se trataba el informe reservado, de los albaneses, de Chérrez y donde se los involucró "maliciosamente" para no ascenderlos. Y que por orden de Varela —y aquí atribuye esa afirmación al asambleísta Fernando Villavicencio— quienes dieron la información a la embajada de Estados Unidos fueron los generales Ponce y Vargas, los oficiales antinarcóticos más reputados de la Policía Nacional.

Araus, según su versión, cayó sin saberlo en la órbita de las relaciones de Danilo Carrera, que en este momento era objeto de una investigación fiscal reservada. Yo, dice, solo quería una cita con el presidente Lasso, nada más. Quería que se verifique que su ascenso fuera legal y advertir "a mi jefe superior" de que se tenga cuidado con la presunta animadversión de la comandante Varela contra él.

Pero la otra versión señala que los involucrados en estas conversaciones del informe policial estaban intentando que Araus sea ascendido y luego sea comandante general, para tener "a uno de los suyos" en el alto cargo. El general lo rechaza enfáticamente. Que me comprueben, dice, si estuve en alguna reunión con el señor albanés u otros involucrados en el informe antinarcóticos: no hay una sola comunicación, en las grabaciones, que diga que ellos hablaron sobre mí, una sola fotografía para que se permitan decir que ellos estaban promocionando mi ascenso, es una conclusión maliciosa. ¿Me creen tan tonto para, si tuviera rabo de paja, estar confrontando al embajador? La comandante Varela, que es la causante de todo esto, tuvo todos los ingredientes para preparar y cocinar un pastel maquiavélico y perverso. Y el presidente podía haber preguntado a Varela por qué me estaba valiendo de su cuñado para hablar con él, sobre qué estaba sucediendo con el general Araus. Esa podía haber sido la reacción del presidente, y no decirle a la general Varela: haga lo que tenga que hacer.

Seguramente la comandante Varela condicionó de mala manera al presidente, seguramente le informó que el cuñado estaba siendo investigado "pero no se preocupe, vamos a mantenerlo en reserva, o algo por el estilo". Araus conjetura esto último porque el 1 de septiembre del 2021, el general Geovanni Ponce, director Antinarcóticos comunicó al Tnte. Coronel José Luis Erazo, que estaba la frente de esa investigación, de su traslado a la unidad NOPERA, de la Dirección General de Investigaciones, "previo conocimiento y autorización de Mi Comandante General". Y el resto de la unidad que investigó la conexión albanesa recibió el pase el 13 de diciembre de ese mismo año, dos días después de que el embajador Fitzpatrick denuncie a los "narcogenerales". Hay un motivo más peligroso y hasta perverso. En la página 68 del informe del Frente Parlamentario Anticorrupción, aparece una cuadro de relaciones sobre un estructura criminal presuntamente vinculada a la mafia albanesa. Parte de ese cuadro es la fotografía de una mujer, y sobre el apodo de "Madrina" está el rostro de la general Varela. 


Lea aquí El alcalce del informe del caso León de Troya identifica a la general Tannya Varela como "la Madrina"

Cuando el embajador de Estados Unidos dijo que había narogenerales en el Ecuador, solo el general Araus, que estaba en servicio activo, fue citado a la Embajada para notificarle sobre el retiro de su visa. Para él, fue víctima de un escarnio público porque todo el país lo vio entrando y saliendo de la embajada de EE.UU. Él considera que la potencia del norte no tiene porqué darle explicaciones, pero el hecho de que la embajada le haya quitado la visa luego de las acusaciones del embajador, ya no es asunto de soberanía de los Estados Unidos, sino del embajador.

Cuando Estados Unidos dijo que le quitaban la visa por información dada a su gobierno, la única institución que puede dar información sobre un tema de narcóticos a la embajada es la Policía Nacional. Desde el 14 de diciembre hasta esta fecha, han tenido catorce meses, dice Araus,  para demostrar que yo tengo relaciones con el narcotráfico, y no han encontrado nada. Tuvieron tiempo hasta para montarme alguna trama, pero no han tenido como. Yo sigo protestando por la canallada que hicieron conmigo y con mi familia, y con mis compañeros y sus familias. Expusieron a la vergüenza, al escarnio, a nuestras familias. Eso la vida no perdona. No descansaré haya limpiar el nombre de la familia Araus-Morejon, y más que como policía, lo hago como padre, enfatiza.

II. Balda, el adivino


Fernando Balda se ha radicado en Panamá

Fernando Balda no se quedó conforme con el bloqueo telefónico del presidente y la poca importancia que el Gobierno le dio a su advertencia. El había incluso preparado una presentación con los distintos escenarios si es que esta información se hacía pública. Advirtió en diciembre del 2022 que "sería el mayor escándalo que afecte al Gobierno hasta la fecha y la fiscalía será la alfombra roja de los personajes vinculados". También advirtió el tema sería bocatto di cardenale  para la oposición, que no solo haría una agenda mediática intensa y campañas de desprestigio contra el gobierno, sino que se prepararía "un juicio político al presidente Lasso, porque en el informe se decía que su campaña habría sido financiada con dinero del narcotráfico". Casi todo esto se cumplió al pie de la letra. Lo que no dijo Balda es que, según confesó a periodistas ecuatorianos, el se había reunido con reporteros del portal La Posta, en Panamá, para hablar de esa información, pero que él no les entregó el informe. Solo mostró la presentación que había hecho para el presidente Lasso. Lo que saldría después, el informe completo con las escuchas y sus transcripciones hechas por la Fiscalía, se filtraría por otro lado. La fiscal general Diana Salazar apuntaría sus dardos a elementos de la Policía, porque según dijo en la Asamblea Nacional, el informe reservado de la Fiscalía difiere en forma y fondo del que circuló con sellos de la Policía. Es decir, no salió del Ministerio Público, según aseguró. 

Mientras se daba el destape de la corrupción en el sector eléctrico, un abogado y ex candidato presidencial  muy cercano a Fernando Balda intentó acercarse al canciller de la República, Juan Carlos Holguín. Le pidió conversar por una información "gravísima" que estaba a punto de salir y que podía ser el fin del gobierno de Lasso y una amenaza para la seguridad del Estado. El canciller, que preparaba un importante viaje inherente a sus funciones, no estaba para atender a desconocidos. Solo días después  de la derrota del Gobierno en la consulta popular ató cabos luego de una conversación informal con un par de amigos. A ellos les contó este incidente, porque en la mesa se mencionó lo que ya todo el mundo en el circulo rojo de la política y los medios sospechaba: que estaba por destaparse un informe de posibles vinculaciones del Gobierno con la mafia albanesa. Al parecer, muy pocas personas en el gabinete sabían que el presidente ya estaba al tanto de lo que se trataba. Que se había reunido con la comandante Varela y que meses después el mandatario le habría reconocido al legislador Villavicencio que sabía del tema, es decir que se investigaba la relación entre su cuñado, Chérrez y el empresario de Albania.

Lo que no dijo Balda es que, según confesó a periodistas ecuatorianos, el se había reunido con reporteros del portal La Posta, en Panamá, para hablar de esa información, pero que él no les entregó el informe. Solo mostró la presentación que había hecho para el presidente Lasso. Lo que saldría después, el informe completo con las escuchas y sus transcripciones hechas por la Fiscalía, se filtraría por otro lado.

El informe del disidente Frente Parlamentario Anticorrupción sobre el Caso Encuentro, sostiene que el presidente Lasso dejó pasar 551 días desde la reunión con la comandante Varela y no hizo ni dijo nada y que no hay evidencias de que tampoco haya comentado la información en su círculo cercano. Este es el punto central de la acusación del informe de la filocorreísta Comisión Especial de la Asamblea, que indagó sobre el tema: como no encontraron acusaciones formales y directas contra el presidente Lasso, que se adecúen a las condiciones constitucionales para un juicio político, tomaron (sin permiso, se supone) esta conclusión del informe del Frente Parlamentario que lidera Villavicencio, y acusan al presidente de algo llamado "comisión por omisión". Es decir, que supo de un presunto delito, pero no hizo nada por detenerlo. Pero lo que supuestamente llegó a  saber el presidente fue que había una investigación fiscal reservada. ¿Qué se supone que debía hacer? ¿Pedir que se archive? ¿Llamar a la fiscal para que lo guarde? ¿Ordenar a la comandante Varela que lo esconda? ¿Obstruir la justicia? ¿Lo hizo? Tampoco hay evidencias de ello. Aunque dos meses después de haberse informado del caso al presidente, la indagación fue archivada y el equipo investigador recibió pases para otros destinos. ¿Tuvo que ver el presidente Lasso con esa decisión policial? Tampoco hay evidencias, todavía.


Lea aquí Informe de minoría, firmado por un legislador oficialista en la Comisión del Caso Encuentro

La versión de Carondelet sobre los acercamientos de Balda es que éste intentó "chantajear" al presidente. Que le habría pedido cargos para entregar la información, y desde Carondelet también se llegó a decir que también había pedido dinero. En un comunicado público, Balda rechazó tal acusación enfáticamente. En insistió en lo sospechoso del hecho que se haya archivado la investigación. Él atribuye a una fuente cercana a la investigación León de Troya el conocer que, luego de la reunión de Varela y el oficial Erazo con el presidente Lasso, casi todos los personajes cuyos teléfonos estaban inetrvenidos por orden judicial "dejaron de usar sus líneas telefónicas y cambiaron los números". Su fuente también le habría informado que las estructuras de Inteligencia habían logrado los nuevos números y se pudo continuar con las escuchas. 

GALERÍA
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