Back to top
25 de Noviembre del 2020
Historias
Lectura: 16 minutos
25 de Noviembre del 2020
Redacción Plan V
César Ulloa: "las élites no tienen un proyecto de país"
0

César Ulloa, comunicador y politólogo, junto a la portada de su nuevo libro. Fotos: Cortesía de César Ulloa

 

Los liderazgos de Chávez, Correa y Morales son motivo permanente de discusión, polémica y controversia, pero también de admiración e imitación. ¿Por qué llegaron al poder? ¿Por qué su vigencia? ¿Cuáles son los mecanismos de su hegemonía y los patrones de su discurso? César Ulloa, autor de un reciente ensayo sobre el tema, conversa con Plan V.


La política en América Latina, y en Ecuador por supuesto, da vueltas y se muerde la cola. César Ulloa, politólogo y comunicador, docente universitario, doctor en Ciencias Sociales por la Flacso y editorialista de algunos medios analiza este fenómento a través del análisis del discurso y los actos de poder de Hugo Chávez, Rafael Correa y Evo Morales. Sus liderazgos son motivo permanente de discusión, polémica, controversia, pero también de admiración e imitación. ¿Por qué llegaron al poder? ¿Por qué la vigencia de su discurso? ¿Cuáles son los mecanismos de su hegemonía y los patrones de su retórica? Si ellos fueron el producto de un sistema político caduco, ¿qué aprendieron las élites de estos países luego del paso huracanado de estos regímenes? ¿Nada? Al parecer, así es. 

Chávez, Correa y Morales: discurso y poder (UDLA Ediciones, 100 páginas) hace una amplia reflexión sobre la época que nos ha tocado vivir, abona en el improbable terreno de la memoria política y da una dimensión crítica a los hechos. 

Este libro es un segundo momento de un primer libro del mismo autor, presentado en el 2017, llamado El populismo en escena. En este se habían comparado los procesos de Ecuador y Venezuela versus Uruguay, bajo la pregunta de porqué en los dos primeros países se daba el populismo y en Uruguay y Costa Rica no, siendo como eran también un línea del autodenominado "progresismo". 

En el último capítulo de El populismo... se analizaba la comunicación en esos gobiernos, que a modo de ver del autor debió tener más amplitud, y con ese antecedente nació Chavez, Correa y Morales: discurso y poder. En este se sostiene que si bien las condiciones eran distintas en los tres países, el discurso tuvo coherencia, en la medida en que los elementos del discurso que utilizaron lo llevaron a la práctica de modo real. El discurso de "refundación de la patria" no fue hueco, porque en los tres países se produjeron asambleas constituyentes. El otro elemento del discurso fue la revalorización nostálgica de la izquierda que, en los tres casos, fueron arropados por una tendencia autodenominada del Socialismo del Siglo XXI, pero que finalmente tuvo su génesis en viejos líderes y movimientos que fueron referentes en las décadas del 60 y 70.  Ahí habían acciones concretas que se sustentaron en los discursos y viceversa. En los tres casos, sí hubo un puente entre el discurso y los hechos, equivocados o no. Así, cuando se habló de refundar la patria, de la polarización (estás conmigo o contra mi), de los nuevos cantos de la izquierda, de héroes y heroínas, de la democracia solo como un acto electoral o plebiscitario y del poder de la comunicación política y la propaganda en reemplazo de las instituciones y de las libertades individuales, eso es lo que se hizo.

Hay otro elemento en común en estos gobiernos y es la persecución a la prensa y la construcción de un emporio de medios al servicio del régimen...

Este hecho de denostar a los medios privados, de perseguir y descalifarlos, es parte de una estrategia que tiene cuatro elementos. El primero se da en las nuevas constituciones que nacieron de esos procesos políticos constituyentes, que crearon aparatajes informativos estatales y paraestatales que permiten el monopolio del manejo del discurso; el segundo elemento fue crear "comisarías" para vigilar y perseguir a quienes se salían de ese relato hegemónico, porque en los tres países se crearon superintendencias de información como tribunales para perseguir y juzgar a medios y periodistas; el tercero fue la inversión en infraestructura mediática. Por ejemplo, Chávez crea Telesur, la Agencia de Noticias Bolivariana, copta los medios privados y/o los condiciona por la pauta oficial o los clausura. Y el cuarto elemento fue la judicialización de los periodistas independientes, que se mostraban disidentes a las prácticas de la corrupción. Y menciono en el Ecuador el caso de los periodistas del libro El Gran Hermano.

Ahora, también estos líderes se apropian de referentes históricos y ellos mismos se convierten en mitos y referentes.

Sí, tenían que crear los mitos. Por eso no es gratuito que Chávez se creyera la reencarnación de Bolívar, Correa use a Eloy Alfaro, lo cual es un contrasentido porque Eloy Alfaro fue un liberal de su época y era admirador de los padres fundadores de los Estados Unidos. Incluso fue alguien que impulsó la secularización del Estado. Lo contrario de Correa. Estoy haciendo una investigación donde se mira cómo Correa es muy parecido a García Moreno. Este presidente era un guayaquileño, apostaba mucho por la obra pública, católico, tirano y autoritario. Alfaro no tiene que ver con Correa, Alfaro era un masón y tenía conexiones masónicas, que eran liberales.

Correa es muy parecido a García Moreno. Este presidente era un guayaquileño, apostaba mucho por la obra pública, católico, tirano y autoritario. Alfaro no tiene que ver con Correa, Alfaro era un masón y tenía conexiones masónicas.

Pero estos líderes no nacieron de la nada, sino de una sociedad cansada de unas élites de esos países, indolentes y que tampoco aportaron por la democracia sino para su propio beneficio, que no construyeron institucionalidad, que abusaron del poder económico... Hubo las condiciones para un Correa, un Chávez, un Evo, y que permitieron que no solo tomen el poder sino que mantengan su discurso hasta ahora...

En el libro sostengo la hipótesis de que ellos son la consecuencia de un conjunto de condiciones. No son la causa, son la consecuencia del desmantelamiento del sistema de partidos. En Venezuela se cayó el bipartidismo de ADN y Copei, en Bolivia la democracia pactada que eran el MIR, el ARN y el MNR, y en Ecuador se dio la hegemonía de los cuatro partidos dominantes: PSC, ID, PRE y DP. Ellos son la consecuencia de una fragilidad del sistema de partidos, de una desafección por la política en términos de que la gente estaba cansada de los mismos, es decir no hay democracia auténtica en las organizaciones; de una desconexión brutal de las élites con la gente y me refiero con ello a las intelectuales, económicas, políticas...Y la gente apostó por outsiders. Chávez fue un teniente coronel, protagonista de un intento de golpe de Estado contra Carlos Andrés Pérez; Correa con tres meses en el ministerio de Economía y ya fue presidente... Muy distinto es el caso de Evo Morales, que fue un dirigente del Chapare boliviano. Morales es el único con una formación de dirigente.  Con eso quiero decir que no todos salen de la misma canasta, aunque usan elementos políticos similares pero la legitimidad de origen de cada uno de ellos es diferente. Diría que el más preparado, en términos de dirigencia sindical, de organizaciones campesinas es Morales. Los otros dos no tenían experiencia política de nada. Correa, además, se llama académico, pero él no produjo ni un paper, jamás. Su hoja de vida en el 2006 muestra títulos que no refrendan su calidad de académico, porque el académico es alguien que está produciendo conocimiento. Vendieron la imagen de Correa como algo sobredimensionado. 

Ese es el punto, hacer de cada uno de ellos un mito. El aparato de propaganda carecía de sentido sin tener una linea política que lo sustentara.

Tanto Chávez, como Morales y Correa se dieron cuenta del poder de la comunicación para sus proyectos de poder. Además, ya lo venía diciendo Manuel Castell desde la década de los 90, en sus libros sobre comunicación y poder. Ellos se rodearon de gente que tenían esa capacidad de ver el cambio de época, que originalmente es una frase de Leonardo Boff, teólogo de la liberación brasileño, cuando dice que no vivimos en una época de cambio sino un cambio de época. Lo que digo en el libro es que si bien ellos son la consecuencia de un sistema frágil, lo dejaron peor de como lo recibieron. Ellos fueron el resultado de una crisis política, pero abonaron a una crisis institucional, y el caso de Venezuela deriva en una dictadora, en el caso de Ecuador se da una fragmentación brutal provocada a propósito, y en el caso de Bolivia aún cuando Luis Arce haya ganado con amplio margen se produjo —lo que ahora pasa en el Ecuador— la falta de acuerdo de las élites  lo cual hizo que no hubiera un candidato único de la tendencia, como fue la disputa de Carlos Meza con Luis Camacho. Pasa lo mismo que en Ecuador, donde los clivajes Sierra-Costa son muy potentes.

AUNQUE chávez, evo y correa son la consecuencia de un sistema frágil, lo dejaron peor de como lo recibieron. Ellos fueron el resultado de una crisis política, pero abonaron a una crisis institucional.

El libro, además del análisis ¿qué busca?

Busca dejar un registro histórico, porque al igual los registros que han dejado los periodistas, este es un ejercicio de memoria política sobre todo para las nuevas generaciones, que estas no saben lo que pasó, que están desatentas de la política, que además se involucran en la política con memes.

En el caso del Ecuador, Correa es un proceso que vivió el país desde la quiebra bancaria, pero incluso antes aparece Bucaram y luego Lucio Gutiérrez, es decir un candidato antisistema, y luego Correa.

De hecho, creo que en el 2003 es la mejor evidencia de que las clases tradicionales partidistas habían fracasado porque estuvieron en la segunda vuelta dos personas que estuvieron por fuera del sistema político: Álvaro Noboa y Lucio Gutiérrez. La presencia de Noboa, Bucaram, de Gutiérrez, nos estaban diciendo que la gente estaba cansada de las élites políticas tradicionales. En el caso de Bolivia se dio porque hay dos populistas: Carlos Palenque y Max Fernández, que no llegaron a la Presidencia pero dan señales en contra del partido hegemónico que era el MNR que tenía a Gonzalo Sánchez de Lozada, el Goni. Y Carlos Meza fue vicepresidente del Goni y este no termina el mandato porque aplica recetas de shock de acuerdo al Consenso de Washington. En Venezuela hubo previa a Chávez un crisis bancaria muy fuerte, como la del Ecuador. El Banco Latino tuvo que pasar por un salvataje en la segunda presidencia de Rafael Caldera. En Ecuador pasó lo mismo, en Bolivia pasó lo propio y entonces estaban dando las condiciones para que aparecieran los que aparecieron, y el perfil de Chávez era ideal porque el fervor por Bolívar es enorme y el militar desafiando al sistema, y en el caso de Correa reunía en su perfil lo que las encuestas entonces pedían:  joven, nuevo, que maneje la Economía. Era el costeño que vive en la Sierra, que habla quichua (lo cual no es muy cierto), un costeño ilustrado que puede convertirse en tecnócrata pero también puede bajarse al albañal cuando le interesa. Y en el caso de Morales, es una manifestación potente contra los partidos tradicionales. Porque, además, en Bolivia se elegía presidente de forma indirecta. Es decir, la gente votaba pero los finalistas eran decididos por la Asamblea y entonces pasaba que quien ganaba en la votación, podía no llegar a la segunda vuelta porque amarraban para que llegue el segundo o el tercero. La gente se cansó de eso y logró que los éxitos de Chávez, Correa y Morales fueses contundentes. Además, Correa es la representación de un acumulado de cuasas que sintonizan con las ONG, porque todos llegaro de ahí: Jalkh de Projusticia, Alberto Acosta de las ambientalistas, Gustavo Larrea de los derechos humanos, Patiño de los derechos ciudadanos... Correa condensa el trabajo de la sociedad civil que venían trabajando estos temas mucho tiempo. Correa es también el hijo adoptado de Jubileo 2000, este movimiento contra la deuda de Ricardo Patiño y otros.

¿Y ahora?

Lo triste es que en cuatro años que han pasado lejos del correísmo no hemos podido levantar una alternativa, por la dispersión. Lo mismo pasa en Venezuela y en Bolívia.

¿No será que los intereses de las élites siguen sin entender qué pasó, y siguen siendo los mismos? ¿Les interesa la democracia, las instituciones, la libertad de expresión, o solo les importan sus intereses, sin visión de país?

Los mismos grupos económicos que crecieron con Correa son los que ponen los huevos en  todas las canastas para proteger sus intereses. No hay élites con sentido de país. Lo interesante es que en el caso de Perú, donde se creía que había un proyecto de élites con Perú 2021, les salió el tiro por la culata. Y en Guatemala pasa lo mismo. Hay un descontento regional, no para que vuelvan los izquierdosos, sino que es un descontento con la forma de hacer política. No tenemos élites conscientes de esto. Carlos Pástor publicó una investigación donde se mostró que el mejor momento que vivieron los grandes grupos económicos del Ecuador fue en el correísmo: los bancos, los importadores de línea blanca, el sector automotor, la construcción... son los que más ganaron en el correísmo. Curiosamente, cuando el neocorreísmo habla de desdolarizar están asustados, pero solo porque el vencimiento de las pólizas que tienen en los bancos estaría en entredicho si el país se desdolariza. Creo que hay una complicidad muy fuerte de las élites, por eso no levantan cabeza ni tienen un candidato fuerte.

 

GALERÍA
César Ulloa: "las élites no tienen un proyecto de país"
 


[CO MEN TA RIOS]

[LEA TAM BIÉN]

Santiago Guarderas, su entorno y su hoja de ruta para Quito
Redacción Plan V
Iván Vaca, la historia de otra víctima del "Estado carcelario"
Diana Romero
Quito frente al espejo: los problemas que debe solucionar hasta el 2030
Redacción Plan V
La píldora contra la Covid-19 entra en análisis de la FDA
Associated Press, AP

[MÁS LEÍ DAS]

Balda dice tener la ruta del dinero de Rafael Correa
Redacción Plan V
¡Que se maten entre ellos!
Diego Chimbo Villacorte
Los hombres de ‘Guacho’ tuvieron privilegios en la cárcel de Latacunga
Redacción Plan V
La bonanza de Walter Jaramillo, el contratista de la Embajada en Madrid
Redacción Plan V