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11 de Junio del 2018
Historias
Lectura: 18 minutos
11 de Junio del 2018
Redacción Plan V
Chicaiza: el agente que hunde a Rafael Correa

Foto: Tomada de Revista Vanguardia N.374

En el círculo rojo, durante la reunión con Uribe, aparece Raúl Chicaiza, el agente de inteligencia de la Policia Nacional cuyo testimonio ha logrado la vinculación del expresidente Rafael Correa.

 

Raúl Chicaiza es un agente operativo de inteligencia policial, y es el autor confeso del secuestro de Fernando Balda en Colombia. Su testimonio y los datos que ha entregado a la Fiscalía han hecho que el fiscal general pida la vinculación penal del expresidente Rafael Correa. ¿Quién es Raúl Chicaiza?

Raúl Chicaiza es un agente de raza. Un agente operativo de inteligencia policial cuyo testimonio ha permitido nada menos que el fiscal general pida la vinculación del ex presidente Rafael Correa como presunto autor mediato del secuestro del político Fernando Balda, hecho ocurrido en Bogotá, Colombia, en agosto del 2012. El policía permanece detenido en la Cárcel 4 de Quito, acusado de ser el autor intelectual del secuestro de Balda, y ha entregado más de 80 gigas de información a la Fiscalía General, en el marco de un proceso de cooperación efectiva. Se espera su testimonio anticipado, pedido por su defensa, pues esta ha denunciado que su vida corre peligro. 

Oriundo de Cotopaxi, Chicaiza se mantuvo siempre en inteligencia policial desde prácticamente el inicio de su carrera, en la cual lleva unos 25 años. Su camino por la Dirección General de Inteligencia de la Policía Nacional lo llevó a ser agente de confianza —por su efectividad en la obtención y manejo de la información— de algunos comandantes generales de la Policía. Fuentes vinculadas a la institución señalaron que todo comandante general tiene un equipo de inteligencia de confianza, y Chicaiza lo fue de varios de ellos. Le dicen "el ratón" Chicaiza, por su capacidad de obtener información de alta calidad con bajísimo perfil, y lograr "escabullirse" en situaciones comprometedoras.  Sin embargo, sólo él conoce las razones por las cuales fue, junto a su equipo, a Bogotá  y cometió, lo que las fuentes llaman "una cadena de errores", con eslabones que dejaron las  huellas que ahora lo tienen en la cárcel.


Raúl Chicaiza, apodado "el ratón", durante la reunión donde presuntamente espió a Álvaro Uribe y a los opositores ecuatorianos, en Medellín. A su lado los dos ecuatorianos que lo acompañaron. Foto: Tomada de Revista Vanguardia N. 374

Si Chicaiza tenía que hablar con el papa, se disfrazaba de monaguillo, pero lo hacía. Era el más efectivo para ese trabajo, porque además, siendo como era uno de los más humildes de los agentes de inteligencia, tiene un verdadero afán de destacar en sus tareas.

Chicaiza fue uno de los fundadores de la UNASE, la unidad antisecuestro de la Policía Nacional, junto al oficial Fausto Terán. Una agrupación de élite de la Policía, que ha tenido una carrera de éxitos en la lucha contra el secuestro y por la liberación de muchas víctimas. Su carrera en inteligencia lo puso en contacto con muchos sectores del mundo empresarial, comercial, político, petrolero e incluso militar. Sus reportes iban directamente a los comandantes generales. El primer comandante al que sirvió fue con el general Jorge Poveda, quien estuvo en el alto cargo durante el gobierno de Lucio Gutiérrez y se hizo célebre al negarse a cumplir la orden de reprimir al pueblo de Quito durante el levantamiento de los Forajidos, decisión que al final fuera uno de los detonantes para la caída del ex mandatario. Poveda renunció a la comandancia para evitar cumplir la orden. Los informes de Chicaiza, en esos momentos, fueron importantes para que el comandante tomara esa decisión, dicen las fuentes consultadas. 

Estuvo también como parte del equipo del general José Vinueza, fallecido recientemente en Estados Unidos. Vinueza fundó y lideró por muchos años la Unidad de Investigaciones Especiales, UIES, de la Policía Nacional, junto a otros oficiales como el mayor Manolo Silva y Francisco Saavedra, entre otros. Chicaiza fue también un agente operativo en esa ocasión. La Unidad se especializaba sobre todo en lucha antinarcóticos y fue considerada un equipo de élite en la Policía Nacional, con un apoyo constante, en equipos y dinero, de los Estados Unidos. La Unidad fue desmantelada a raíz del bombardeo colombiano al campamento de Angostura, en territorio ecuatoriano, el 1 de marzo del 2008. Este hecho causó una crisis diplomática sin precedentes en la historia de los dos países. Ecuador rompió relaciones con Colombia y denunció el hecho como un acto de guerra ante la OEA. El bombardeo terminó con un campamento de las FARC, donde se refugiaba el segundo a bordo del grupo guerrillero, Raúl Reyes, quien murió junto a otras 23 personas. 

El gobierno de Correa desmanteló la UIES —que había informado a las autoridades de las actividades de las FARC en territorio ecuatoriano y hecho seguimientos a sus principales líderes en el Ecuador— bajo el argumento de haber recibido financiamiento directo de la CIA, y haber ocultado información al mando político de sus acciones. Chicaiza, como un agente operativo, fue puesto en una suerte de congeladora, lo cual lo obligó a montar una oficina de seguridad privada y hacerse de un cabezal para transporte pesado, actividades privadas que le ayudarían a salir del bache.

Cuando se creó la Secretaría Nacional de Inteligencia, SENAIN, fue trasladado el organismo. Estuvo en la Unidad de Barrido Electrónico, en la cual se hace análisis de seguridad de las autoridades y se establecen protocolos de seguridad electrónica, con acciones de barrido precisamente, para detectar si hay espionaje contra los altos cargos de gobierno, a través de micrófonos ocultos, cañones de sonido o vigilancia electrónica de aparatos celulares y computadoras.  Chicaiza permaneció en esa unidad, sin mayores sucesos, aunque —dicen las fuentes— tenía una excelente relación con Rommy Vallejo, director de la UGSI en la Presidencia de la República, primero, y luego director de la SENAIN. Vallejo y Chicaiza eran contemporáneos en la comunidad de inteligencia de la Policía Nacional. Las fuentes creen que Chicaiza fue escogido precisamente para seguir a Balda en Colombia, por su buena relación con la comunidad de inteligencia de la policía de ese país, y porque era uno de los agentes más efectivos para ese trabajo. Si Chicaiza tenía que hablar con el papa, se disfrazaba de monaguillo, pero lo hacía. Era el más efectivo para ese trabajo, porque además, siendo como era uno de los más humildes de los agentes de inteligencia, tiene un verdadero afán de destacar en sus tareas. Para Chicaiza, una exitosa operación en el exterior, como era traer a Balda, hubiese sido un hito en su carrera, pues, además, se sentía relegado, dicen las fuentes. 


Fernando Balda, en una de las tantas comparecencias en la Fiscalía General del Ecuador.

Así que tomó la misión y lo hizo con su equipo humano. No se disfrazó de monaguillo, pero sí de un ecuatoriano interesado en incorporarse a la lucha del expresidente Álvaro Uribe. El 9 de mayo del 2012 la Fundación Internacionalismo Democrático, que entonces dirigía el escritor Plinio Apuleyo Mendoza, organizó un encuentro en Medellín, Colombia. El invitado principal era Uribe, y también asistió Balda y varios políticos ecuatorianos de la oposición. Balda permanecía en ese país desde mediados del 2010, cuando huyó de una acusación del gobierno de Rafael Correa de atentar contra la seguridad del Estado. La prueba del gobierno era un mensaje electrónico de Balda, de agosto del 2009, en el cual se denunciaba que el gobierno de Correa mantenía un centro de espionaje a opositores y autoridades como el fiscal general de entonces.

En febrero del 2013, la revista Vanguardia publicó el testimonio del excapitán de la Policía, Sergio Sacoto. Dice haber recibido la invitación de Fernando Balda  para esa reunión con Uribe. Y que en la invitación se le pedía que promoviera un nombre para que asista. Y que él propuso a Chicaiza. Según Sacoto, también oficial de inteligencia, Raúl Chicaiza le dijo que ya había salido de la Policía y que tenía una empresa de servicios de computación.

Rafael Correa reaccionó desafiante a la vinculación por parte de la Fiscalía General. Ha pedido una Asamblea Constituyente. 

En la reunión de Medellín Balda presentó a tres ecuatorianos que eran desconocidos para ese medio. Chicaiza había llegado a la reunión presentando credenciales de pertenecer a una ONG mientras que los otros dos agentes, que simulaban ser políticos, dijeron pertenecer a un tal Frente de Lucha Popular. Ya Balda conocía a Chicaiza, con quien había tenido un par de reuniones previas en Colombia, en las cuales conversaron sobre negocios para adquirir equipos de inteligencia y ahí el agente simuló también una gran afinidad con las ideas de Uribe. Para la tercera y última reunión, Chicaiza llamó a Balda para que le ayudara a comprar algunos equipos de seguridad para su empresa, que efectivamente tenía en Quito. Estuvieron juntos hasta la noche de ese 13 de agosto, cuando a las 20 horas aproximadamente visitaron un último local de instrumentos tecnológicos, entonces Chicaiza se despidió al apuro.  Segundos después cuatro hombres y una mujer, a bordo de un Toyota Prado, se le fueron encima, se bajaron, lo sometieron y se lo llevaron con destino desconocido. El secuestro fue frustrado por un oportuno aviso a las autoridades bogotanas. Tras varias investigaciones, la Fiscalía colombiana descubrió que el vehículo había sido alquilado, nada menos que por Chicaiza. Aquí empezarían la serie de errores que terminarían con Chicaiza y su equipo en la cárcel, y que ahora hunden a Correa con la vinculación al caso, por delito de secuestro, pedida por el fiscal general a la Corte Nacional de Justicia.

Exceso de confianza y la seguridad de que nunca les pasaría nada. Confianza en que tenían protección política, de que esta era una misión de Estado y de que Balda se trataba realmente de un peligro para la seguridad nacional. Esas son las razones por las cuales quienes conocen a Chicaiza justifican que un agente con esa experiencia haya cometido esa serie de errores, como dejar evidencias en el alquiler del vehículo o actuar con identidad propia. Luego, investigaciones desde la Fiscalía del Ecuador demostrarían que incluso, al menos, Chicaiza había recibido viáticos de la presidencia de la República, en fechas coincidentes con su viaje a Colombia y también dinero de cheques emitidos por la Dirección General de Inteligencia de la Policía Nacional, en junio del 2012, por USD 21800.  Las fuentes señalan que el agente y su equipo se vieron obligados a usar el nombre propio y a exigir recibos de su paso por Colombia para justificar los gastos del dinero público. 

Fernando Balda acusó a Rafael Correa de ser el autor intelectual de su secuestro en Colombia, hace 6 años.

Balda se libró del secuestro, y presunto intento de asesinato, por parte de sicarios colombianos que fueron capturados por la Policía de Colombia, quienes dieron las pistas para llegar hasta los agentes de inteligencia del Ecuador. Mientras Chicaiza y su equipo volvieron a sus labores en Ecuador, en Colombia, la Fiscalía abrió las indagaciones por el delito de secuestro. Pero el agente no descuidaba lo que pasaba en ese país con el caso. Cuando aparece su nombre en el alquiler del vehículo y en otras pistas, como la reunión en la cual se le hizo espionaje a Uribe y a políticos ecuatorianos de la oposición, Chicaiza se preocupa. Llama a las autoridades de las cuales recibió las órdenes y quienes le ofrecieron protección. Lo único que pedía era que le pusieran un buen abogado en Colombia, porque si era sindicado por el delito de secuestro, su situación se agravaría muchísimo e incluso podía ser sometido a juicio y detenido por Interpol. Pero no obtuvo sino largas y ofertas de que nada le pasaría. 

El caso en el Ecuador lo reabrió el entonces fiscal General, Carlos Baca Mancheno, y de inmediato llamó a declarar a José Serrano, entonces presidente de la Asamblea Nacional, pero que ocupaba el Ministerio del Interior. El fiscal lo hizo porque luego de cinco años, supuestamente había llegado, por fin, la información pedida oficialmente a la Fiscalía de Colombia, donde estaba todo el proceso por el secuestro. Y también lo hizo en el contexto de una rivalidad con José Serrano por un cruce de acusaciones entre las dos autoridades, que terminaría en la caída de los dos.

Mientras tanto, el agente Chicaiza clamaba por ayuda. En una grabación filtrada se oye cómo el agente pide apoyo al entonces director de la SENAIN, Pablo Romero.  Se escucha la voz de Chicaiza: "mi pregunta es ¿el ministro nos quiere abandonar? ¿Nos quiere dejar solos? Ya es un mes. Hemos ido donde el general Mejía (entonces comandante de la Policía. Ndlr). Y dijo: ‘no pasa nada’, que él tiene el poder hasta el 2024. Le pedí que se conforme un equipo con los involucrados para ver la estrategia”. 

Carta completa de Raúl Chicaiza a Rafael Correa, en el 2015. Ver el PDF

Ante el silencio posterior, Chicaiza no se quedaría tranquilo. El 23 de septiembre del 2015 envía una carta al presidente de la República, Rafael Correa. Está recibida por la Presidencia con el código DOC. NRO. PR-RD-2015-32022-E.  Ahí explica al entonces presidente de la gravedad del juicio en Colombia y las consecuencias que puede traer, incluso para el primer mandatario. Chicaiza solo pedía ayuda legal en Colombia, pues, dice a Correa, desde los organismos oficiales nada se ha hecho para "controlar" el proceso penal en Colombia. Al agente Chicaiza y a su equipo les tocó asumir la defensa con sus escasos recursos. Nunca tuvieron apoyo estatal, a pesar de que el policía dijo, en la misma carta, que había actuado bajo órdenes superiores, para defender la integridad del Estado ecuatoriano.

Chicaiza se sintió abandonado. Sus testimonios y la información entregada a Fiscalía, sin embargo, vinculó al exdirector de la Senain, Pablo Romero y a Rommy Vallejo, el último director, quien solo ha sido llamado a versionar.  Rafael Correa también dio su versión, donde dijo no conocer del caso ni a nadie vinculado al delito del secuestro. 

El último incidente que vincula al agente Chicaiza lo protagonizó, supuestamente, el ex ministro Ricardo Patiño. El político había visitado la celda de Jorge Glas, en la Cárcel 4 y —según versión de la defensa de Balda— se reunió con Chicaiza para pedirle que no vinculara a Correa. Le habría dado esperanzas de protección, al decirle que en seis meses habrá una asamblea constituyente, que caerá el gobierno de Moreno y que entonces el agente sería protegido y reivindicado.  Patiño no ha admitido ni negado esta reunión ni sus supuestas palabras. Ante un requerimiento de Plan V, vía whatsapp,  guardó silencio, a pesar de que sí miró el mensaje.  La versión de la visita de Patiño se asegura que este le habría pedido hablar con Correa, que incluso le puso el teléfono ese momento. Y que Chicaiza se negó a hacerlo.  Luego, al ser preguntado sobre su respuesta a Patiño, el agente habría respondido: ¡Qué van a volver estos!

Rafael Correa reaccionó desafiante al pedido de vinculación al caso con un mensaje en redes sociales: Necesitamos ir a una Asamblea Constituyente, o esta "caterva" de corruptos y abusivos se nos lleva el país en peso por los próximos 20 años. El tiempo se les acaba. Ya están por los suelos en las encuestas. A seguirnos organizando y construyendo el nuevo movimiento. ¡Venceremos!

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