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9 de Marzo del 2020
Historias
Lectura: 13 minutos
9 de Marzo del 2020
Redacción Plan V
Crónica de los paralelismos de Jorge Glas
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Jorge Glas (al fondo en la pantalla) presenció los 15 días de audiencia por medio de videoconferencia. Foto: PlanV

 

Jorge Glas se tomó cuatro horas para atacar a los principales testigos que lo señalan: José Conceição Santos y Pamela Martínez. Afirmó que su juicio por el caso Odebrecht coincide con el de Sobornos. A eso llamó ‘paralelismos’. Pero no todo lo que dijo encaja con los hechos. Una crónica del largo día de la prueba de Glas en la Corte Nacional.

Mientras la fiscal Diana Salazar refutaba la nueva prueba presentada por la defensa de Jorge Glas, el exvicepresidente le respondía haciendo un ademán de ‘no’ con sus dedos. La Fiscal estaba en la sala de audiencias y Glas, en la pantalla —conectado por videoconferencia desde la cárcel de Latacunga—. Fue el momento más álgido de la pugna entre acusadora y acusado. Era la tarde del pasado miércoles, 4 de marzo, y último día de la presentación de la prueba de los acusados en el juicio del caso Sobornos 2012-2016. 

Ese momento llegó después de un aire de derrota en la sala. Harrison Salcedo, abogado de Glas, había fracasado en su intento de hacer comparecer a los xx peritos que la Fiscal no llamó durante la audiencia. Los jueces negaron su pedido de detenerlos por su inasistencia. “¡Han llegado solo siete, los más irrelevantes, es una burla!”, dijo el jurista. Minutos antes, siete policías acudieron al llamado de la defensa de Glas ‘por su voluntad’ —así lo dijo el Secretario del tribunal—. Pero sus testimonios poco aportaron al caso de Glas: uno habló sobre el allanamiento de la casa de Alexis Mera; dos sobre el traslado de Pamela Martínez a Quito y su detención; y cuatro sobre el allanamiento de la casa de Laura Terán.  “Se niega la pretensión de dilatar la audiencia”, dijo el juez Iván León a Salcedo. 


Las defensas correístas unieron fuerza. Durante el juicio la defensa de Glas pidió como prueba nueva el ingreso del informe del CNE sobre los gastos electorales de AP, al igual que Correa. A la izquierda, de pie, Carlos Alvear, abogado de Correa, y Harrinson Salcedo, abogado de Glas. 

Pero el abogado no se quedó sin recursos. Pidió al tribunal que se incorpore una nueva prueba que sacó del letargo a la audiencia. Mostró un documento y dijo que la Sociedad Mexicana de Criminología había quitado el doctorado honoris causa a la perita Alexandra Mantilla por “uso indebido de documento”. Mantilla hizo una pericia criminológica sobre la estructura criminal en la que ubicó a Rafael Correa en la cúspide. Fue la testigo más amenazada y cuestionada por las defensas de los procesados por su formación académica.

“Los peritos deben estar acreditados ante el Consejo de la Judicatura no ante la China”, dijo airosa la Fiscal. “Poco importa lo que diga una entidad estatal mexicana”, apoyó el procurador Íñigo Salvador, quien tuvo una escasa participación durante el juicio. Los abogados de Correa, Christian Viteri, María de los Ángeles Duarte se unieron a Salcedo: ‘no es un tema pasajero’, ‘la perfilación (de la perita) nos tiene involucrados a todos’. 

En medio de las alegaciones de las defensas, la fiscal Salazar anunció: “acaba de llegar una información”. La palabra “objeción” llovió en la sala desde el lado de sus contradictores. Pero la Fiscal siguió adelante e introdujo sorpresivamente su propio documento. El Colegio Mexicano de Ciencias Forenses comunicaba  —leyó Salazar— que el diploma de la perita no pierde su valor mientras esté “en la manos de su titular”. Era un documento, del 3 de marzo. El que presentó Salcedo era del 2 de marzo. 

El forcejeo por el título de la perita fue zanjado por los jueces, quienes aprobaron el ingreso de las dos nuevas pruebas que presentó Salcedo: el del título de la perita y el informe del Consejo Nacional Electoral (CNE) sobre los aportes de campaña de Alianza País. La del CNE es la prueba que la defensa de Correa no pudo ingresar antes. 

Eran cerca de las 17:00. Glas ocupó todo el miércoles para evacuar su prueba y a esa hora de la tarde aún quería intervenir. Dijo sentirse indignado como procesado. Pero el juez León le cortó y le recordó que ya dio su testimonio. 

El juez tenía razón. La intervención de Glas rompió un récord en este juicio: tres horas para hablar sobre lo que él llamó ‘paralelismos’. 

Los paralelismos de Glas no coinciden 

Glas no escatimó tiempo ni verbo para señalar una y otra vez a José Conceição Santos, su principal acusador en el juicio por asociación ilícita, y uno de los principales testigos del caso Sobornos. Por videoconferencia, el exvicepresidente escuchó y vio su segundo juicio. A diferencia de su primer proceso cuando él mismo hizo una exposición en la sala, en este segunda causa se defendió desde un oficina cerrada desde la cárcel de Latacunga con algunos apuntes en la mano. Durante los 15 días que duró la audiencia juicio dijo que tomó “notas detalladas” de lo que han dicho los peritos y los testigos. 

Para él, Sobornos es una emulación de su primer juicio de 2017. En ese año, Glas y su tío Ricardo Rivera fueron señalados de forma reiterada por Santos. En el 2017, el exfuncionario de Odebrech en Ecuador aseguró que Glas recibió USD 14 millones. “El señor Jorge Glas y el señor Ricardo Rivera son hermanos siameses que se alimentan y respiran del propio cuerpo”, dijo el delator en su testimonio anticipado. Para condenar a Glas a seis años por asociación ilícita, los jueces aceptaron esa prueba, así como la información de la asistencia penal de EEUU y de Brasil, el testimonio del exsecretario jurídico de la Presidencia, Alexis Mera y la prueba documental de los procesos contractual y precontractual de los proyectos. Sobre ellos, dijo el juez Édgar Flores, Glas “tenía responsabilidad política”. 

Pero Glas dijo la semana pasada que los dos pilares de su sentencia fueron el testimonio de Santos y el ‘pendrive’ con correos entre él y su tío. Este último, según dijo, “apareció” y señaló a la Dirección General de Inteligencia de la Policía como responsable de esa prueba. Mencionó que en una publicación de un sitio web se revelaron supuestas negociaciones con el testigo que entregó ese ‘pendrive’. Y con eso se “se cae lo del pendrive”. Sobre Santos, dijo que miente. Contó que en el 2017, el exfiscal Carlos Baca Mancheno lo llamó para decirles, después de su viaje a Brasil, que tenía las declaraciones de Santos y que Glas no fue mencionado. Pero Santos terminó acusándolo. Por eso pidió a los jueces que no tomen en cuenta el testimonio del brasileño para el caso Sobornos. “La Fiscalía le dice salta y él salta”. 

En el caso Sobornos, Glas cuestiona a Santos porque en su testimonio de 2017 dijo que no aportó a campañas y ahora en el 2019 -cuando dio testimonio anticipado para este juicio- cambió de versión. “Santos en el 2016 (dijo) ni un centavo para campañas electorales (sic)”. Pero lo cierto es que Santos sí mencionó en su primera versión sobre exigencias de pagos para la campaña de 2014:  “En una ocasión, en que estuve en la Vicepresidencia, el señor Glas me había indicado que necesitaba USD 1 millón para la campaña de las elecciones del 2014. Yo le dije que no podría honrar ese compromiso, una vez que ya estaba pagando una cantidad enorme a Ricardo Rivera. Me dijo: ‘No, lo que tú pagas a Ricardo Rivera es por otro tema, ese es un problema mío y de Ricardo Rivera. Aquí te estoy pidiendo USD 1 millón en nombre del Gobierno del Ecuador, en nombre del presidente de la República y necesito apoyo para la campaña...’. Yo le dije: ‘Jorge, desafortunadamente, no tengo, ya pago bastante para ustedes y si quieren contribuir para la campaña, saquen la plata del dinero que yo les he dado’”.

En 2019, Santos dijo en su testimonio anticipado que el dinero lo entregaba en uno o más sobres sellados en la oficina de Pamela Martínez, procesada y testigo protegida, después de que Santos pactaba con Glas y Rivera la fecha específica de la entrega. Así lo hizo durante seis o siete meses durante la campaña de 2013. Santos agregó que cuando Glas le pidió dinero para las campañas electorales, esos dineros debían ser descontados de los ‘peajes’ que pagaban por las obras. Esa era una condición para los aportes de campaña. Pero Glas le pidió USD 1 millón por fuera de los ‘peajes’. Santos le dijo: ‘nosotros no vamos a pagar extra de los peajes, si tú quieres ese millón va a salir del monto global’. Glas no aceptó, pero por presión de Correa, ese millón sí salió de los ‘peajes’, afirmó el brasileño. 

“Han gastado 12 millones de dólares buscando un centavo mal habido a Jorge Glas y Rafael Correa con consultorías internacionales”, espetó Glas al decir que nada de lo que ha dicho Santos ha podido ser comprobado y que gracias a él, la empresa brasileña fue expulsada por los problemas en la central San Francisco. Para él, las acusaciones de Santos tienen una explicación: “Odebrecht nos odia”.  

La supuesta Senain ‘paralela’ 

El largo testimonio de Glas inició con un enganche al anuncio que hiciera Correa de que habían encontrado los archivos que supuestamente dieron origen a la investigación del caso Sobornos y que habrían sido obtenidos de forma ilegal por la Senain. Pero Glas reforzó y acomodó el discurso. En resumen mencionó que existe una “operación de inteligencia paraestatal” para hackear masivamente correos e instalar una máquina de extorsión desde una casa en Quito. Pero Glas deslindó que la responsabilidad de esa ‘maquinaria’ sea del gobierno de Correa, pues según dijo “no obedecía” sus órdenes. 

Sin mencionar el tipo de software, agregó que esa operación había funcionado con programas de espionaje que se venden a gobiernos. Los detractores de Correa y Glas han calificado estas denuncias como un ‘tiro al pie’. La Senain fue una institución creada por Correa que desde el inicio careció de transparencia y estuvo involucrada en varios escándalos de espionaje a periodistas, activistas y opositores. Todo esto con la ayuda de un sofisticado software adquirido a Hackeen Team para acceder, mediante la infección de virus, a correos y redes sociales de sus blancos. 

De regreso al caso Sobornos, Glas dijo que pronto se conocerá quién tiene los equipos con los archivos originales del caso. Y apuntó contra ellos: “Tenemos los originales y se han negado a hacer una nueva pericia”. “Fueron hackeados en el 2016 y adulterados hasta el 2018”. “Es una fábrica de archivos a la carta”. 

Pero Glas mencionó en otro momento de su testimonio a la Senain. Dijo que cuando estaban en la polémica por los correos de Rivera, le llamó el Secretario de Inteligencia. No dijo el nombre, pero en el 2017, año del primer juicio de Glas, ese cargo lo tenía Rommy Vallejo. Según Glas, Vallejo le dijo: “es una orden que borres tu cuenta de Yahoo”. Tres años después, el ex segundo mandatario se lamentó en la Corte Nacional porque de no haber borrado su cuenta, “hubiera podido comprobar la manipulación de los correos hackeados”. Glas lanzó ese dato y abrió interrogante en la sala: ¿por qué Rommy Vallejo, funcionario de Correa, le pidió que borrara los correos? 

Otras acusaciones

-Glas acusó a Pamela Martínez y a su esposo, Jimmy Salazar. Dijo que Geraldo De Souza (Odebrecht) les pagaba sus vacaciones. También dijo que ella con las coima financió su partido (listas 11), que después hizo campaña por el sí en la consulta popular de Lenín Moreno.

-Este 9 de marzo, un tribunal aceptó el hábeas corpus que interpuso el ex segundo mandatario y con ello se levantó la orden de prisión en su contra por el caso Sobornos, que además caducó. Pero seguirá en prisión por su primera sentencia por asociación ilícita dentro del caso Odebrecht.

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