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17 de Junio del 2019
Historias
Lectura: 17 minutos
17 de Junio del 2019
Fermín Vaca Santacruz
Las cuatro claves de la nueva relación con Estados Unidos que deja el embajador Todd Chapman
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Foto: El Universo

Las nuevas relaciones con Estados Unidos han tenido un gran impulso de la diplomacia, en especial del canciller José Valencia y del embajador en Washington, Francisco Carrión (ambos a la derecha de la foto).

 

La gestión del embajador saliente de los Estados Unidos deja un balance positivo. La cooperación política, militar y para el desarrollo se rehace tras el distanciamiento propiciado por el correato.

Un embajador se confesó como un enamorado del Ecuador. Vestido siempre con un sombrero de paja toquilla, el representante de Washington en Quito, Todd C. Chapman, nació en Texas en 1962. Diplomático de carrera, fue nombrado por el presidente Barack Obama y llegó a Ecuador en 2016, en pleno apogeo del correato. Pero también le tocó presenciar la llamada "descorreización", el proceso que es considerado el eje político de la gestión de Lenin Moreno. Chapman se despidió hace poco de la sociedad ecuatoriana, con una recepción en el Swissotel capitalino.

Será sucedido en el cargo por Michael Fitzpatrick, un diplomático de carrera que ha servido a su país como encargado de negocios en Perú, representante de Estados Unidos en la OEA y subsecretario para la región Andina, Brasil y el Cono Sur en el Departamento de Estado. Fitzpatrick ha sido designado por el presidente Donald Trump. 

Aunque Rafael Correa nunca rompió relaciones diplomáticas con Estados Unidos, buena parte de su política exterior estuvo marcada por el antiyanquismo. Una de sus primeras decisiones fue sacar de la Base de Manta a una unidad norteamericana que realizaba tareas de vigilancia contra el narcotráfico.

Todd Champman mantuvo una imagen estudiada e informal. Foto: El Comercio

Aunque Rafael Correa nunca rompió relaciones diplomáticas con Estados Unidos, buena parte de su política exterior estuvo marcada por el antiyanquismo. Una de sus primeras decisiones fue sacar de la Base de Manta a una unidad norteamericana que realizaba tareas de vigilancia contra el narcotráfico. Se pidió también el retiro del Grupo Militar, una oficina de coordinación de cooperación militar que funcionaba adjunta a la Embajada de Estados Unidos. El correato vio también el cierre de la cooperación para el desarrollo norteamericana, la Usaid, que abandonó el país. Al mismo tiempo, el correísmo impulsó la creación de la Unasur, una especie de OEA paralela cuyo propósito era contrarrestar la injerencia norteamericana en las organizaciones regionales, y perfeccionó su acercamiento económico y político a la Venezuela de Hugo Chávez, la Bolivia de Evo Morales y la Cuba de los Castro. 

En ese marco, el correísmo utilizó en su propaganda varios elementos de la retórica antinorteamericana de la izquierda tradicional: medios oficialistas como El Telégrafo empezaron a publicar historias sobre "agentes de la CIA", y sobre periodistas que recibían dinero de Estados Unidos para "desestabilizar" al Gobierno correísta.

Pero como en muchos otros ámbitos, la jerarquía correísta fue incoherente y contradictoria. Varios de los cuadros del correato -empezando por el propio ex presidente- se formaron en universidades norteamericanas, cuyo modelo lucharon por implementar en el país, con resultados más bien pobres. Al mismo tiempo, mucho de la ideología del correato era una versión tropical de algunos de los tópicos de la izquierda universitaria norteamericana, que creían haber entendido a la perfección.

El Estado correísta, sin embargo, no era de las misiones más difíciles del embajador Chapman. Antes estuvo en el Brasil de Lula Da Silva, y en países como Afganistán, Mozambique, Bolivia o Nigeria. 

1.- El sombrero del embajador

Aunque el uso del sombrero de paja toquilla no es precisamente frecuente en los ámbitos urbanos de nuestro país, el embajador lo vistió como emblema. El catedrático de Relaciones Internacionales de la Universidad de Los Hemisferios, Daniel Crespo, destaca algunos de los elementos de la puesta en escena de Chapman. 

"Chapman ha cultivado la imagen del gringo bueno, que quiere ser amigo del país. Una semana se ponía la camiseta de Liga, otra la de Barcelona e inclusive la de la Selección. Trabajó muy bien su imagen pública, pero también en un nivel informal, que le permitió aproximarse a la población ecuatoriana", estima Daniel Crespo de la Universidad de los Hemisferios. 

"Chapman ha cultivado la imagen del gringo bueno, que quiere ser amigo del país. Una semana se ponía la camiseta de Liga, otra la de Barcelona e inclusive la de la Selección. Trabajó muy bien su imagen pública, pero también en un nivel informal, que le permitió aproximarse a la población ecuatoriana. Hizo un ejercicio de cambio de imagen de su país, tanto en reuniones más serias cuanto en las más informales". Para el académico, la imagen de Chapman como un "enamorado del país" cuajó plenamente, y respondió a una estrategia de imagen muy estudiada. 

Chapman nunca mostró, recuerda Crespo, una actitud injerencista, y en general evitó cualquier tipo de declaración que pudiera interpretarse como una intromisión. "Chapman es un buen diplomático, que se ha dedicado a obtener resultados en lugar de comentar sobre el pasado político del Ecuador". 

2.- El viraje de la política exterior

Ecuador fue acercándose paulatinamente a la política exterior  estadounidense, luego de que el supuesto "antiimperialismo" del correísmo se plasmara en por lo menos dos cuestionadas estrategias: la primera, el asilo a Julián Assange, uno de cuyos motivos fue, además de acercarse a Rusia, irritar a Washington, y la segunda, la gran campaña internacional que logró la elección de María Fernanda Espinosa, ex canciller correísta, como secretaria de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas.

A estas dos campañas propias, había que sumar el apoyo a la Unasur -con plata y persona- y la escasa crítica a la cada vez más conflictiva situación de Venezuela. Ecuador se alineó también con las injerencias económicas de China, al aceptar grandes créditos para liquidez y obra pública. Pero Assange fue expulsado de la Embajada en Londres y aunque no se logró su censura, la carrera de María Fernanda Espinosa tiene cuestionamientos. Ecuador se alejó paulatinamente de la Venezuela de Maduro, y firmó el acta de defunción de la Unasur. Sobre China, el país no tiene todavía una postura de alejamiento, aunque las tensiones entre Estados Unidos y el gigante asiático van en aumento. 

Aunque Chapman no ha dicho ni una palabra sobre estos temas, Crespo cree que las gestiones del embajador, tanto en desbloquear el caso de Assange, cuanto en el paulatino abandono de la línea de Unasur y el socialismo del siglo XXI, pueden haber sido claves. 

Aunque Chapman no ha dicho ni una palabra sobre estos temas, Crespo cree que las gestiones del embajador, tanto en desbloquear el caso de Assange, cuanto en el paulatino abandono de la línea de Unasur y el socialismo del siglo XXI, pueden haber sido claves.

"El cambio en la política exterior fue paulatino y está relacionado con personas como José Valencia en la Cancillería y Pablo Campana en Comercio Exterior, así como del general Jarrín en el ministerio de Defensa", destaca Crespo.

2.- El regreso de la cooperación militar

Ecuador ha retomado la cooperación militar con Estados Unidos. Desde la salida de la Base de Manta, buena parte del espacio aéreo nacional quedó sin vigilancia por radar, que hacían aviones especiales que los norteamericanos operaban desde Manta. Pero para Correa y buena parte de sus aliados de la izquierda, la presencia del puesto de vigilancia norteamericano era una violación a la soberanía nacional, motivo por el cual se gestionó su salida. En su lugar, el Ecuador intentó comprar a China varios radades, cuyo propósito era vigilar el espacio aéreo. Los radares chinos resultaron inoperables. Mientras tanto, en provincias como Esmeraldas y Manabí, se detecta con cierta frecuencia la presencia de avionetas vinculadas al transporte de droga. 


El avión P-3 Orion cuenta con un radar en el fuselaje que detecta barcos y aeronaves. TWITTER / @TraficoAereoLA

En 2014, el Gobierno de Correa expulsó al Grupo Militar y a una oficina antinarcóticos que funcionaba en la Embajada de Estados Unidos. 

Pero el ministro de Defensa, general (r) Oswaldo Jarrín, le dio nuevos aires a la cooperación militar. El entusiasmo del general le llevó a afirmar que se permitiría a los Estados Unidos operar en Galápagos como si fueran "un portaaviones", declaraciones que motivaron críticas de los asambleístas.  

Pero el ministro de Defensa, general (r) Oswaldo Jarrín, le dio nuevos aires a la cooperación militar. El entusiasmo del general le llevó a afirmar que se permitiría a los Estados Unidos operar en Galápagos como si fueran "un portaaviones", declaraciones que motivaron críticas de los asambleístas.

"Será un avión (P3 Orión), una vez al mes, no más de tres días... para situaciones de emergencia o reabastecimiento, especialmente en las noches. No habrá un destacamento permanente, no habrá una base", explicó el ministro Jarrín. El P3 es un tipo de avión de vigilancia que tiene un gran radar en el fuselaje, y sirve para detectar aeronaves en tránsito ilícito. El acercamiento en lo militar también ha logrado la vuelta del Grupo Militar, así como la presencia de un buque hospital de la Armada de Estados Unidos que ha brindado asistencia médica a poblaciones pobres en la Costa. 

Ecuador, además, será el anfitrión de las maniobras Unitas, que son ejercicios navales de Estados Unidos con los países de la región. Para Jarrín, las maniobras con Estados Unidos "son la mejor disuasión contra la flota pesquera china que llega frecuentemente cerca de Galápagos, a aguas internacionales. El ejercicio será financiado por Estados Unidos". 

Para Crespo, la conflictividad en la frontera norte del Ecuador y la presencia constante de redes de narcotráfico que sobrepesan la línea fronteriza, evidencian el fracaso del Ecuador en la lucha contra el narcotráfico. Si bien el problema del narcotráfico es sistémico en el Ecuador, alejarse de Estados Unidos agravó el problema, pues el Ecuador tiene recursos limitados que no le permiten controlar de manera efectiva esa zona. "Alejarse de Estados Unidos tuvo un cariz ideológico, que buscaba fortalecer al Ecuador en la izquierda progresista latinoamericana. Como no tenemos el dinero de Venezuela o la fortaleza de Brasil, debíamos hacer ruido con golpes de efecto. La salida de la Base de Manta fue uno de esos golpecitos de efecto que nos podían en la foto de familia de la izquierda latinoamericana", considera Crespo. Ecuador, sin embargo, perdió capacidad militar y de vigilancia, pero el retorno de ex militares en cuya formación participó en su momento Estados Unidos, posibilitó el retorno de la cooperación norteamericana. "Estados Unidos ha empezado a ejercer nuevamente una influencia sobre el Ecuador que no ha tenido en los últimos diez años, y en ese escenario ha tenido un papel clave el embajador Chapman".

3.- El retorno de USAID y la aproximación al FMI

La agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) dejó el Ecuador en septiembre de 2014, por pedido del ex presidente Rafael Correa. En uno de sus habituales desbordes, el ex presidente se refirió a la cooperación norteamericana en estos términos: "no necesitamos caridad ni las limosnas que daba la Usaid". El Estado correísta, al aumentar el gasto social, también ahuyentó buena parte de la cooperación de Europa y Estados Unidos. Fundaciones que en el pasado llegaron a manejar millones de dólares en donaciones y proyectos de pronto perdieron el apoyo internacional. Muchos de los cuadros que trabajan en esa fundaciones, inclusive, se conviertieron en funcionarios públicos. 

La decisión de la salida de Usaid fue notificada en 2013. Gabriela Rosero, de la Secretaría Técnica de Cooperación Internacional  dijo a la agencia el 26 de noviembre de 2013 que "Usaid no podrá ejecutar ninguna actividad nueva, ni ampliar plazos de ejecución de proyectos".

En uno de sus habituales desbordes, el ex presidente se refirió a la cooperación norteamericana en estos términos: "no necesitamos caridad ni las limosnas que daba la Usaid".

En 2013, "el Gobierno del Ecuador informó a USAID que no podría llevar a cabo ninguna nueva actividad de asistencia o extender las actividades ya existentes a menos que se negociara un nuevo convenio bilateral de asistencia que las regulara. Los esfuerzos realizados durante los últimos dos años por renegociar el Acuerdo Bilateral y el Acuerdo de Asistencia al País no han tenido éxito", dijo el entonces vocero de la embajada de Estados Unidos, Jeffrey Weinshenker. El vocero agregó entonces: "USAID había incurrido en costos importantes para lanzar cuatro nuevos y grandes proyectos y su cancelación fue la única opción prudente desde el punto de vista financiero. Los programas restantes no justificaban los costos administrativos de mantener una oficina de USAID en Ecuador".

Pero el 15 de mayo, con la visita del administrador de Usaid, Mark Green, el convenio de cooperación que permite la operación de Usaid se renovó. Las conversaciones para el retorno de la agencia norteamericana se iniciaron en septiembre de 2018, según se dijo en la Cancillería. La agencia había financiado, en cincuenta años, proyectos por hasta 800 millones de dólares. 

En el evento, el canciller José Valencia precisó que el acuerdo se centrará en ocho ejes de colaboración: desarrollo económico local y productivo; apoyo al desarrollo social; protección y conservación del ambiente; gestión sostenible de los recursos naturales y energía renovable; promoción de la educación en todos sus niveles, incluso en ciencia, tecnología e innovación.

Daniel Crespo es catedrático de Relaciones Internacionales en la Universidad de los Hemisferios. 

Para Daniel Crespo, la cooperación internacional con la Usaid es muy antigua, pues se inició en 1961. "Usaid se inició con la Alianza para el Progreso, en los años 60, y es una agencia con una presencia antigua e histórica. La cooperación trata siempre de enfocarse en áreas donde el Gobierno es deficitario, como salud, educación y aspectos similares. Si sacamos el enfoque político, al salir una agencia de cooperación habrá poblaciones afectadas, pero nadie se da cuenta que son afectadas porque son comunidades invisibilizadas. Creo que del regreso de la Usaid se van a beneficiar varias comunidades pequeñas y remotas".

Según el catedrático, habrá que ver cómo opera la reestructura de la cooperación de Usaid, pues es un síntoma de esa nueva relación con Estados Unidos. La cercanía al Fondo Monetario Internacional y la firma de un nuevo entendimiento con ese organismo multilateral, y las recientes declaraciones del vicepresidente Otto Sonnenholzner, "no confundamos soberanía con soberbia" evidencian que el Gobierno tiene un visión pragmática sobre la nueva relación con Estados Unidos. 

 

 

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