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14 de Marzo del 2016
Historias
Lectura: 24 minutos
14 de Marzo del 2016
Redacción Plan V
El costo político: ¿la factura más cara que pagará el Gobierno?

En pleno año electoral, el futuro de la dolarización y la forma en la que el país pueda obtener recursos del exterior para sostener el esquema están en debate. 

 

Para tres analistas consultados por este portal, la crisis económica que afecta al país será un elemento clave en el año electoral que se avecina. De ahí que estiman que, ante todo, los esfuerzos del Gobierno por lograr liquidez apuntan a que una debacle económica no liquide su capital político.

Recortes. Ajustes. Atrasos. El país vuelve al estado de crisis económica e iliquidez del Gobierno que es parte de su sino desde el inicio de la República.

Pero, ¿cuál es realmente la dimensión de la crisis y quién pagará su factura política? PLANV consultó al analista Pablo Ospina, al catedrático universitario Pablo Dávalos y al ex vicepresidente de la República y analista económico Alberto Dahik sobre la coyuntura económica y cómo puede afectar el panorama electoral. 

Según un estudio de Pablo Ospina, "La crisis de 2009 lo encontró (al Gobierno) con más de seis mil millones de dólares de reservas, duró menos de un año, y no se combinó con la caída del precio de todas las materias primas, con la apreciación del dólar y con el subsecuente encarecimiento de la producción y las exportaciones de un país dolarizado. A diferencia de semejante precedente, el año 2015 terminó con impagos por más de dos mil quinientos millones de dólares a universidades, gobiernos locales, proveedores privados y a las instituciones del seguro social de las fuerzas armadas, entre otros".

A principios de marzo, precisa Ospina, "se anunciaron recortes adicionales que llevaron el ajuste a más de cuatro mil quinientos millones de dólares en el presupuesto (sin más detalles), y se tomó nota de la caída del 18% en la recaudación del IVA en diciembre de 2015 por comparación con diciembre de 2014, lo que anuncia grandes nubarrones para el dinamismo de la economía".

La crisis, y las maniobras del Gobierno para obtener recursos y aplicar un ajuste, tienen sin embargo, en mente el proceso político de las elecciones convocadas para el 19 de febrero de 2017, en donde se elegirá presidente de la República y a los miembros de la Asamblea Nacional. 

La crisis, y las maniobras del Gobierno para obtener recursos y aplicar un ajuste, tienen sin embargo, en mente el proceso político de las elecciones convocadas para el 19 de febrero de 2017, en donde se elegirá presidente de la República

Pero la situación de la economía puede afectar severamente las posibilidades de Alianza PAÍS de mantenerse en el poder. Según Ospina "en semejante contexto, el correísmo podría desgajarse y mientras más se profundizan los problemas económicos, los recortes de fondos, y se limita la capacidad de comprar lealtad con favores suficientes, mayor es la probabilidad de que en efecto ocurran rupturas importantes. Sobre todo, conforme la popularidad del gobierno desciende por la crisis, su capacidad de trasladar el voto de confianza del electorado hacia sus colaboradores parece más limitada".

"La crisis y el descrédito que la acompaña pueden hacer perder las frágiles confianzas ganadas durante la época de vacas gordas, como ha ocurrido con el desencanto político que, otra vez, se extiende por toda América Latina, desde Brasil hasta Chile, pasando por Guatemala, Perú o Uruguay", finaliza Ospina

Pablo Dávalos:

"El país está entrando
en el final de la dolarización" 

En una entrevista anterior, usted había anticipado que se vendría un ajuste en 2016, sin importar cómo lo llamen. En marzo el Gobierno ha anunciado nuevos recortes y propone hasta reformas a las asignaciones a los Gobiernos seccionales. ¿Cuál es la magnitud de la crisis?

Lo primero que hay que señalar es que el Gobierno subestimó el alcance de las cifras y al mismo tiempo sobreestimó su capacidad de actuación. Esto significó el hecho de que la proforma presupuestaria del año pasado no corresponda al momento que vive el Ecuador y que haya tenido que ser cambiada por primera vez en la historia reciente en los primeros meses del año, lo que demuestro el fracaso de la previsión del Gobierno frente a la crisis.

Lo segundo, la excesiva dependencia de la liquidez ecuatoriana del precio del petróleo. Durante estos quince años y en particular en estos nueve años de Gobierno la liquidez de la economía giró alrededor del precio del barril de petróleo. El momento en que el precio del barril de petróleo disminuyó drásticamente, también lo hizo la liquidez de la economía y esto arrastra a toda la economía hacia una crisis de liquidez. Este Gobierno no tuvo la intención de crear mecanismos alternativos de liquidez o que le permitan compensar esta crisis. También se pude señalar el hecho de que el Gobierno, al asumir la crisis de liquidez, y al darse cuenta de que no tiene recursos para consolidar el clientelismo político con ese gasto expansivo, se ha visto obligado a reducir el gasto fiscal. Están ajustando la economía en donde menos se siente, que es en el gasto de inversión. Este gasto había sido el motor de la economía y formaba parte de su estrategia de crecimiento económico, clientelismo político y consolidación hegemónica.

Esa inversión ha sido drásticamente disminuida y al mismo tiempo el Gobierno pasa a programas de ajuste económico, reduce las transferencias a los Gobiernos autónomos descentralizados, a instituciones del sector público no financiero, en lo pagos a los proveedores, y en el cumplimiento de obligaciones pendientes -como lo de Solca- mientras trata de compensar la crisis de liquidez con el crédito externo.

¿Qué se busca lograr con el crédito externo?

Es un intento desesperado de hacer de este factor una variable de la política monetaria. Se está sobre endeudando el país, con créditos que no están atados como los del Fondo Monetario a condicionamiento sino a recursos naturales, a la entrega de patrimonio nacional.

"Se está sobre endeudando el país, con créditos que no están atados como los del Fondo Monetario a condicionamiento sino a recursos naturales, a la entrega de patrimonio nacional".

El Gobierno opta por entregar recursos naturales y acentuar su carácter extractivista. Entonces, lo que tenemos es ajuste fiscal por una parte, profundización de la dinámica extractivista y pérdida de credibilidad y legitimidad, así como una ruptura del modelo de expansión del gasto que sustentaba su estrategia clientelar. El modelo hegemónico se está rompiendo. Estamos frente a una transición política pero al mismo tiempo en una transición monetaria: el país está entrando en el final de la dolarización. Por eso la desesperación del Gobierno por endeudarse y sostener la liquidez y así poder afrontar las elecciones del próximo año.

El alcalde de Guayaquil, Jaime Nebot, ha criticado que se pretenda ajustar las asignaciones de los gobiernos locales al precio del petróleo, a pesar de que no ha habido ingresos petroleros este año. ¿Cómo entender esa propuesta del Gobierno? 

Los ingresos petroleros no están previstos en el presupuesto porque se prevendieron. El Gobierno anticipó las deudas petroleras, pero el problema no es la cantidad de recursos que puedan estar en la proforma presupuestaria, sino la liquidez que generan esos recursos para el conjunto de la economía. El Gobierno no puede emitir nueva deuda porque sus capacidades de pago son limitadas y por eso sube el riesgo país. Tienes el hecho de que el margen de maniobra que le deja el petróleo es muy estrecho, tan es así que se está pagando más petróleo por la misma cantidad de recursos producto de las contrataciones que hizo con China. Para el Gobierno es muy difícil solventar la liquidez y no tienen idea de cómo hacerlo. Están sobre endeudando al país y ahí están fijando su política monetaria. Por eso considero que salimos del ciclo político de Alianza PAÍS y al mismo tiempo del esquema de tipo de cambio fijo sustentado en la dolarización, con todos los costos sociales que eso significa. El año anticipado había anticipado exactamente lo que está pasando hoy. Este modelo político no tiene ya posibilidades electorales, pero este esquema de dolarización, por cuenta de los problemas en la balanza de pagos, no podrá sostener en el futuro.

¿Cómo enfrentar esta transición, entonces hay que volver a la moneda nacional?

La dolarización nos va a expulsar. Estamos en su tramo final. Esto no quiere decir que alguien quiera salir de la dolarización, pero la falta de liquidez nos va a expulsar de ese sistema. ¿Cómo manejar esto? Para poder manejar ese esquema de transición monetaria se requiere de credibilidad, la moneda se sostiene en la confianza, necesita instituciones fuertes. Con el actual Gobierno, que no tiene credibilidad ni mecanismos institucionales no se va a lograr esa transición monetaria. Es muy difícil que el actual Gobierno pueda manejar una situación así, el país deberá cambiar de esquema político y ese nuevo esquema con nueva confianza y credibilidad pueda generar una transición monetaria. La salida de la dolarización será dolorosa, y se podría provocar una crisis más grave que la de 1999-2000.

¿Cómo ayudaría al país volver a la moneda nacional?

La moneda es una institución que reposa en la confianza. Se teme la vuelta de la devaluación por parte de los gobiernos. Se debe garantizar que no haya devaluaciones espúreas, entregar una moneda fuerte como el dólar y un Gobierno que se comprometa a no devaluarla.

"Se debe garantizar que no haya devaluaciones espúreas, entregar una moneda fuerte como el dólar y un Gobierno que se comprometa a no devaluarla".

¿Cuál es el escenario económico para el resto del año?

Habrá un ajuste más prolongado y probables negociaciones con el Fondo Monetario Internacional, y una reducción radical del gasto público y una entrada en privatizaciones masivas con la intención de salvar la dolarización, pues el Gobierno sabe que sus posibilidades electorales en ese caso son nulas. El país no le va a perdonar a Alianza PAÍS haber destruido la dolarización, por eso van a buscar una fuga hacia adelante, con la absoluta irresponsabilidad y espontaneidad que no considera el futuro del país. Entrarán en una vorágine extractivista, aumentarán la represión y el panorama hasta diciembre es un delicado para los ecuatorianos.

¿Es posible que el Gobierno empiece a atrasarse con los empleados públicos?

Eso ya está ocurriendo, el Gobierno disminuye transferencias, no está cumpliendo con los proveedores, están cumpliendo con el pago de nómina pero conforme la recesión económica y la recaudación tributaria baje el Gobierno tendrá que entrar en mora en el pago de la nómina. Ya hay despidos en el sector público y se radicalizarán. Ese es el escenario hasta el fin de año.

¿Los nuevos créditos con China inyectarán liquidez al país?

Esos créditos serían por USD 8500 millones que es muchísimo, de esa cantidad hay por lo menos USD 1000 millones de los que el Gobierno no tiene idea porque no están ni siquiera negociados, los otros están negociados pero el Gobierno está tratando de que se cumplan los desembolsos. Están entregando infraestructura pero su margen de acción es menor y no tienen liquidez. La carencia de liquidez se está notando en todos los sectores. 

¿Si el Gobierno no logra obtener más recursos, sus aspiraciones políticas se verán afectadas?

Efectivamente, es un escenario con varias dimensiones como la crisis de liquidez que sustentó un modelo clientelista y de expansión del gasto. No hay líderes políticos que generen confianza y nadie se quiere meter con la dolarización, se habla de ajuste y eso no resuelve problemas sino que lo empeora. El sistema de partidos está disperso, no hay liderazgos nacionales, no hay forma de transitar esta crisis de una manera consensuada y sólida. 

Alberto Dahik:

"El Gobierno solo aplica parches y
el país necesita un verdadero programa"

 ¿Cómo relacionar la crisis económica frente a lo político, cómo ve el panorama?

En los últimos días he estado insistiendo mucho en la necesidad de blindar constitucionalmente la dolarización, para que no hagan desaparecer del Banco Central los dineros de los Consejos Provinciales y otras instituciones y ya solo queda la liquidez de la banca. Otra cosa que me parece fundamental es que el país tenga objetivos económicos que trasciendan el vaivén de la política. Actualmente vemos como quienes se califican como recalcitrantes opositores del Gobierno manejan el mismo discurso. No se está pensando en el país sino en conseguir votos, se está elaborando discursos con encuestas. Pero esto es una pócima venenosa: si el objetivo político prima en una época de crisis esta se va a agravar, si quienes tienen que tomar decisiones están calculando electoralmente y quienes piensan diferente al Gobierno están con la misma actitud, no ha va a haber un baño de verdad, sino los spots, los clichés, y los conceptos que recomiendan los consultores políticos. Ahí se va a resentir la economía, la economía es la que resuelve los problemas sociales. 

¿Es posible una economía políticamente pura? ¿Es posible plantear blindajes en condiciones de laboratorio, pero en la política ecuatoriana cómo lograr eso?

"En el caso de Chile ha habido gobiernos con visiones ideológicas diferentes, pero hay acuerdos de política económica que se han respetado".

Es lo que tenemos que lograr. Este no es un tema que esté en las encuestas. Veamos el caso de Chile: es un país con gobiernos con visiones ideológicas diferentes, pero hay acuerdos de política económica que se han respetado, como la responsabilidad fiscal, no usar el Banco Central como instrumento político, preservar la estabilidad de la moneda, los fondos de ahorro, una seguridad social desarrollada, esos temas no se tocan y no son materia de discusión. Las propuestas que estoy haciendo son: blindar la dolarización, que el Banco Central no le de crédito al Gobierno, no podemos tenerlo lleno de bonos del Estado, la convivencia en el Banco Central de bonos del Estado con quienes son titulares de esos bonos es inaceptable.

¿Por qué es inaceptable?

Porque no se debe tener en la reserva liquidez al mismo tiempo que papeles. Eso no se puede dar. Los depósitos del Banco Central son de sus depositantes como el ISSFA, el BIESS, el Estado, un conjunto de entidades y la banca privada que deposita indirectamente los recursos de los depositantes del Estado. Estos deben estar respaldados por dinero en efecto y hoy no lo están, a excepción de la liquidez de la banca. Se han ido rifando esa liquidez desde antes de que cayera el precio del petróleo. Por eso se debe blindar la dolarización.

¿Ha habido respuestas políticas a sus propuestas? Políticos como Guillermo Lasso sostienen que sus encuestas señalan que el problema del empleo es el que más preocupa a los ecuatorianos y, por ello, es hacia allá que dirigirá su campaña...

Sí, pero usted no puede resolver el problema del empleo sin un programa con el Fondo Monetario y los organismos internacionales. Se está diciendo lo que las encuestas sugieren y no lo que se debería. Nos detenemos en consignas y en membretes. Si una persona tiene la pierna gangrenada y un médico dice que se la debe amputar, habría que actuar sobre la lógica y no sobre discursos políticos. Mencionando el empleo no genero empleo, pero si corrijo la economía puedo generar empleo. Ese es el drama que tenemos en el Ecuador. Se está funcionando en función de conseguir votos solamente.

¿Usted va a ser candidato?

He venido a mi país luego de sufrir un exilio y mi preocupación es solamente contribuir a la solución de esta crisis.

Se lo pregunto para invitarlo a pensar como político: ¿si usted fuera presidente qué haría? ¿Qué medidas tomaría frente a la crisis'

"Lo que yo haría es elaborar un verdadero programa, no una sucesión de parches, no una solución de pasos angustiosos, un programa que empiece por ir a los organismos internacionales para obtener recursos importantes que permitan apuntalar la economía".

Creo que no me puede hacer esa pregunta  sobre qué haría yo en 2017 porque es irreal. Pienso que debemos hablar de qué hacer hoy: y lo que yo haría hoy es elaborar un verdadero programa, no una sucesión de parches, no una solución de pasos angustiosos, un programa que empiece por ir a los organismos internacionales para obtener recursos importantes que permitan apuntalar la economía mientras hago todo un desarme de este modelo fracasado. Entendamos que fracasó en Brasil, Argentina, Venezuela y Ecuador, y Argentina y Brasil no tienen petróleo, no se trata del petróleo, sino de que el modelo del socialismo del siglo XXI contradice la sana lógica económica: no se puede vender algo por debajo de su costo, no se puede tener un Estado obeso, no tener una economía asfixiada porque no funciona. Se debe sustituir esas deudas perversas como los anticipos petroleros, y pasar a un programa sana de desinversión, eliminar el 5% a la salida de capitales, quitar las distorsiones en el comercio exterior, que se han enriquecido.

¿Grupos de importadores básicamente? 

Grupos que producen lo que está prohibido y tienen unas protecciones gigantescas. Hay que abrir zonas francas, internacionalizar la banca para convertirnos en un centro financiero, buscar que se acepten los papeles ecuatorianos en el mercado internacional, el BIESS puede actuar para comprar papeles del sector productivo ecuatoriano y traer recursos del exterior. Es necesario abrirse al mundo, formalizar acuerdos con Europa y Estados Unidos, y también con la cuenca del Pacífico. 

¿Para cuando se den las elecciones, en febrero de 2017, implementar un programa como el que describe no seria tardío?

Puede ser muy tarde: lo vengo diciendo desde junio. Advertí una implosión y caída de depósitos, cosa que ocurrió aunque Senplades me quiso acusar de terrorismo económico. Con la credibilidad que me da que se cumplió lo que dije, sostengo que vamos a entrar a una situación como la de Grecia o Puerto Rico. Este Gobierno ha tenido logros, pero este modelo económico hará que todos los logros desaparezcan de un plumazo. Hay seres humanos con problemas, hay vidas humanas en riesgo porque el Gobierno tiene una cadena de pagos que está afectando todo. El IVA ha caído en 18%, hay gente que vive de comisiones de ventas y sus ingresos han sido mermados. La primera medida económica es cambiar este modelo. 

¿Esta búsqueda de votos impedirá que se discutan estos temas? ¿Cómo lograr que la gente los debata y en qué términos?

Sostengo que es necesario focalizar los subsidios, no es posible que haya subsidios generales. La economía ecuatoriana ha entregado en estos ocho años más subsidios que el total de la deuda pública. Esas son cosas que la gente no quiere oír, pero hay que decirlas. Estoy haciendo mi aporte, pienso que los medios de comunicación, los digitales también como ustedes, deben abrir el debate y explicar las cosas. Estas discusiones no ocurren en Noruega porque la gente está informada. No sigamos abusando de la gente. 

"Creo que el Gobierno está en negación, y eso es grave para un adicto, para un enfermo o para un empresario en problemas".

¿Hay desconfianza de la gente en los actuales momentos?

Sin duda que sí, la gente no quiere invertir, las especies monetarias han subido al 12% del PIB, no se quiere comprar, no hay quienes quieran endeudarse. 

Este proceso podría tener dos escenarios: que la gente no invierta y retire sus depósitos o presionar al Gobierno, ¿qué cree que ocurra?

Creo que si el Gobierno va viendo la realidad y con el aporte de los economistas deberá cambiar. El tamaño de la crisis va a afectar a las mayorías. 

¿Cree que luego del debate con el presidente la gente se dio cuenta de lo que estaba pasando en la economía?

Ese fue un conversatorio que contribuyó a que el país pudiera ver que había políticas equivocadas y un problema muy serio. Ese es el rol que debemos cumplir quienes tenemos preocupación por los temas públicos. 

¿Cómo ve usted al presidente y al Gobierno?

Creo que el Gobierno está en negación, y eso es grave para un adicto, para un enfermo o para un empresario en problemas. Hay un serio problema económico, el modelo ha fracaso, debemos reorientar la economía y esto no se está dando, vamos por un camino equivocado. El Gobierno debe eliminar medidas parches como las salvaguardias, como bajar por falta de recursos del presupuesto, buscar vender los campos petroleros y no hacer un arreglo completo de las finanzas, obligarle al Banco Central a emitir papeles, todos estos son parches y lo que se necesita un verdadero programa. 

 

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El costo político: ¿la factura más cara que pagará el Gobierno?
 


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