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2 de Mayo del 2016
Historias
Lectura: 12 minutos
2 de Mayo del 2016
Redacción Plan V
El sismo que no sacudió a los políticos

Foto: Presidencia de la República

El presidente Rafael Correa fue retratado en varios recorridos en las zonas afectadas, en donde tuvo un incidente con moradores descontentos que fue muy criticado. 

 

Tanto Gobierno como oposición, en criterio de dos analistas consultados por este portal, perdieron una oportunidad clave de acercarse a la sociedad con ocasión de la tragedia en Manabí. No obstante, los propagandistas de ambos sectores no dudaron en fotografiar a sus cuadros entre las ruinas y los damnificados.

Ministros abrazando bebés rescatados de entre las ruinas. Candidatos a la Presidencia de la República entregando donaciones y cargando cajas. Alcaldes mal evaluados en sus ciudades pero con ansias de "reivindicarse". El presidente de la República y sus ministros, con los rostros quemados por el sol tropical de Manabí, informando de sus gestiones en las zonas de desastre.

Los aparatos de propaganda política de Gobierno y oposiciones no desaprovecharon lo que les pareció la mejor oportunidad para mercadear a sus cuadros: la tragedia de Manabí, la desolación de Pedernales, Manta y Portoviejo, fueron el escenario para imágenes impactantes que parecen sacadas de un spot campañero.

Las imágenes del presidente Rafael Correa consolando a los damnificados, del ministro José Serrano con un niño en brazos o del candidato a la presidencia de la República Guillermo Lasso llevando ayuda a Manabí han saturado redes sociales y portales institucionales. 

Tanto los altos cargos del Gobierno correísta como políticos como Lasso han justificado las imágenes en su obligación y afán de ayudar a los afectados. Lasso, inclusive, activó las células de su movimiento político, CREO, en las zonas destruidas, y anunció que contó con el concurso de la Iglesia Católica para la gestión de las donaciones, mientras que el Gobierno movilizó a militantes de Alianza PAÍS a la zona. 

Lasso, además, dijo que no le importaban las críticas a su presencia en Manabí, pues dijo que sentía la obligación de ayudar a sus compatriotas, en especial, de la tierra de su madre. 

Pero, más allá del marketing político más básico, ¿cómo les fue a los políticos con relación al terremoto de Pedernales? 

Por lo menos tres actores ha tenido el manejo de la tragedia: en primer lugar, el Gobierno, al que el terremoto sorprendió acéfalo, pues el presidente Rafael Correa se encontraba en el exterior, y cuyo modelo de poder vertical y autoritario no supo responder a la magnitud de la tragedia en ausencia del presidente.


Guillermo Lasso estuvo en Manabí, según remarcó en varias entrevistas, cargando cajas personalmente.

En segundo lugar, las distintas oposiciones, desde la derecha tradicional hasta la izquierda, que, en la medida de sus posibilidades, sobre todo económicas, intentaron capitalizar la tragedia como un momento de exposición mediática y, en algunos casos, de reivindicación política. 

En tercer lugar, la respuesta de una autodenominada "sociedad civil" que se volcó hacia las poblaciones destruidas con voluntarios y donaciones, y a la que se suponía totalmente desmantelada por el control del Estado correísta sobre las organizaciones no gubermentales.

Daniel Crespo, es profesor de humanidades de la Universidad de los Hemisferios. 

Los tres actores confluyeron en una provincia destruida por el terremoto que, desde antes de la catástrofe, presentaba indicadores de desarrollo más bien pobres: servicios básicos interminentes, altos niveles de pobreza y subempleo, pobre cobertura de salud y educación. 

¿Cómo les fue a estos actores en esta prueba y cómo la manejaron? Consultamos a dos expertos al respecto.

Para el profesor de Humanidades de la Universidad de Los Hemisferios, Daniel Crespo, la respuesta del Gobierno frente a la catástrofe tuvo varios momentos. Si bien una crisis provoca que se forme un frente común, es evidente que el terremoto pudo haber sido un momento para consolidar la unidad nacional, dice.

En esto coincide el analista político Ricardo Cobo, quien afirma que actualmente en el Ecuador "hay Estado, pero no tenemos Gobierno". Para Cobo, la magnitud de la tragedia rebasó al Gobierno. 

Un Gobierno, estima Crespo, puede sacar muchos réditos de una crisis como esta, pues puede obligar a la oposición a aceptar planteamientos que de otra forma serían imposibles de plantear. Pero, en esta ocasión, el Gobierno no logró esa posibilidad de consolidar su liderazgo.


Desde Guayaquil, Jaime Nebot coordinó el envío de caravanas de ayuda tan pronto volvió al país desde Europa. 

En un primer momento, que Crespo estima estuvo marcado por la ausencia del presidente, al llegar al Ecuador el mandatario debió generar más empatía frente a la población. El tono que el presidente adoptó en los primeros días fue conciliador, pero a las pocas horas demostró nuevamente sus rasgos de autoritarismo y falta de paciencia. 

Este fue el segundo momento del Gobierno: "Correa sacó lo peor de su narcisismo y empezó a cuestionar y amenazar, volvió a las burlas y lo que pudo haber sido un gran frente nacional se esfumó".

Para Crespo, el sismo debía ser un "sacudón" para el presidente y el Gobierno, que pudo favorecer sus propuestas de reforma económica.

Para Crespo, el sismo debía ser un "sacudón" para el presidente y el Gobierno, que pudo favorecer sus propuestas de reforma económica. El presidente amenazando a la gente que clamaba por ayuda fue, sin duda, una imagen cuestionable. "Correa, como estadista, es quien estaba llamado a guardar la calma y las formas", dice. 

Cobo sostiene que el hiperpresidencialismo actual, robustecido por la vídeo política y los medios de comunicación, así como el blindaje constitucional de Montecristi, han conducido al país hacia una crisis política, económica y social. 

Para Crespo, hubo desprecio del Gobierno a las ayudas que se generaron desde otros sectores de la sociedad civil. Las acciones del Gobierno podrían afectar la coyuntura electoral: es posible preveer un descenso en las opciones electorales del régimen.

La indigencia política de las oposiciones 

Por otro lado, las oposiciones tuvieron también varios momentos. El primer momento de unidad nacional habría sido mejor capitalizado por la oposición, pues políticos como Jaime Nebot y Guillermo Lasso cuestionaron lo que calificaron como abusos del presidente al no haber hecho un manejo adecuado de la actual coyuntura. Los opositores han dicho, estiman Crespo, que el presidente se "ha burlado" de sus ofertas de unidad y ayuda.

Ricardo Cobo es analista y consultor político. 

Para Cobo, las oposiciones quisieron "jinetear" la circunstancia política y "sacar votos de los escombros", lo que puso al país en un escenario muy complejo. Los políticos, dice Cobo, debeben considerar la necesidad de un acuerdo nacional. 

De su lado, Mauricio Rodas y Jaime Nebot, al organizar campañas de ayuda, también buscan, estima Crespo, capitalizar el momento político. Lo hacen anunciando que siguen apoyando a pesar de que el Gobierno, con sus medidas económicas, ha querido cambiar las reglas del juego. La reciente decisión de la Corte Constitucional de permitir la recolección de firmas para un referendo para una eventual reelección de Rafael Correa, solo conducirá, estima Crespo, hacia el desgaste de Alianza PAÍS y de sus opciones electorales.

Cobo sostiene que se está produciendo una quiebra de la institucionalidad y una amplia destrucción del tejido social. El analista teme que se produzcan grandes flujos migratorios hacia las ciudades más grandes en la Costa y la Sierra. Para Cobo el concepto de liderazgo en el país ha sido devaluado, al estar la opinión pública a la espera de un liderazgo mediático y no genuinamente político. 

Entre tanto, la izquierda, que en opinión de Crespo, ha sido la más perjudicada por el ascenso del correísmo, lo que se evidencia en el debilitamiento de los movimientos sociales. La necesidad de la izquierda de reconfigurarse no parece posible en el mediano plazo, por lo que la centroderecha podría ser la más beneficiada. 


El alcalde de Quito, Mauricio Rodas y su esposa ejercieron un claro protagonismo en la ayuda a Manabí. 

A "vender el avión" y otros ejemplos de "política 2.0"

Pero la oposición peca de haberse contagiado de la retórica del Gobierno. Cuando el Gobierno señaló la naturaleza o el origen social de sus opositores, condujo a que la oposición se apropie del mismo tipo de argumento: generar emociones sobre este tipo de temas pueriles, dice Crespo. Como un ejemplo de esto, Crespo menciona las críticas de la oposición a lo que se presenta como ejemplos de despilfarro presidencial, como la compra de aviones oficiales o la creación de ministerios. Se trata, estima el analista, de ejemplos de "política 2.0 en las redes sociales" pero que no pueden constituir una plataforma política seria. 

"La oposición se ha apropiado de un discurso simplista que fue creado por el Gobierno y eso evidencia una pobreza argumental y de propuestas", asegura Daniel Crespo. 

"La oposición se ha apropiado de un discurso simplista que fue creado por el Gobierno y eso evidencia una pobreza argumental y de propuestas", asegura. 

"Se podría decir que, aunque la oposición pudo beneficiarse del segundo momento del presidente, no ha logrado superar la crítica superficial, de redes sociales, y ha evidenciado que no tiene propuestas".

Cobo sostiene que el sistema de partidos está destruido, y al estar desenchufados de la sociedad, los políticos no tiene propuestas serias. Cobo cuestiona la "plataforma" opositora que se formula en vender el avión presidencial o cerrar ministerios: "el desastre derrumbó a la oposición, no pueden pensar que van a sacar votos de los escombros sin poder crear propuestas políticas verdaderas". 

La emergencia social sin canales de expresión

Con relación a la sociedad civil, el intento correísta de imponer lo que Crespo cree es una visión "estalinista" de la relación entre Estado y sociedad, no ha sido del todo efectivo. La sociedad, dice el analista, ha despertado, pero ni Gobierno ni oposición han logrado capitalizar esa emergencia de la sociedad civil. Aunque el correísmo ha sido muy eficiente en ahogar esas voces, es evidente que las oposiciones no tienen la capacidad de capitalizar la indignación de la sociedad civil. 

Cobo sostiene que hay una contradicción entre los ciudadanos y el Estado. En su opinión, hay una autoconvocatoria enorme, que se evidenció luego del terremoto, entre la sociedad civil, que evidencia el fracaso del sistema de partidos en el Ecuador. "Hay una gran distancia entre la ciudadanía y los partidos, que no pueden expresar esas propuestas. Los partidos están encerrados en su parcelita electoral, y no ven que la política se genera en la ciudadanía". Finalmente, Cobo cuestiona los "líderes mediáticos" y los"partidos de papel" que no representan a nadie.

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